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El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

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Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

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Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

17 enero 2014

Gravedad - Alfonso Cuarón (2013)



F no es solo mxa


La doctora Ryan Stone (papel de Sandra Bullock, la bella actriz que lo hace cada vez mejor) y el astronauta Matt Kowalski (George Clooney), están reparando el telescopio espacial Hubble cuando son impactados por desechos espaciales producto de una explosión para eliminar un satélite ruso. Los otros dos integrantes de la misión mueren, el transbordador queda destruido y solo sobreviven Stone y Kowalski. Comienza así una serie de peripecias para salvar la vida y lograr el regreso a casa. Se trasladan hasta la ISS (Estación Espacial Internacional, EEI), que está cercana, pero Kowalski en una casi inexplicable escena opta por sacrificar su vida para que la dra. Stone pueda alojarse en la estación. Ella ingresa convencida de que lo rescatará, sin embargo, un incendio en la EEI la obliga a desalojarla en la nave rusa Soyuz. Con esta logra acercarse a la estación espacial china Tiangong, con la que finalmente regresa a tierra, pues esa estación perdió su órbita con los impactos de la basura espacial. A su regreso, cae en un lago y emerge de las profundidades hasta llegar a una playa, en la que descansa brevemente y, luego de adaptarse nuevamente a la gravedad terrestre, camina rumbo a la civilización. El argumento más detallado puede leerse en este enlace. Como se ve, la película tiene solamente dos actores, Bullock y Clooney. Algunos más participan, pero solo con sus voces.

Gravedad ha tenido buena taquilla (ha recabado a hoy siete veces su costo de producción) y buena crítica, además ha ganado numerosos premios y está nominada para varios más, incluyendo el Óscar. A pesar de que tiene imprecisiones científicas, que no lesionan al corazón de la historia, es uno de los mejores filmes que se han hecho sobre el espacio (drama espacial como Apolo 13, no ciencia ficción). Particularmente la meticulosidad de los efectos especiales y la fotografía son absolutamente encomiables. Las actuaciones son de primera, al igual que la música y el sonido (o el silencio cuando procede). Quizás el guión (del mismo director) tenga uno o dos detalles que a primera vista no convenzan, tal como el sacrificio de Kowalski o que la buena doctora haya podido descender a la Tierra en una nave china de la que no entendía nada de su operación (exageración típica del cine norteamericano de acción), pero que obviaré para no pasar por riguroso. Técnicamente es una obra muy bien realizada. Lo mejor es que es una gran película, que tiene sustancia y que ha sido dirigida y producida por un hispanoamericano. Alfonso Cuarón también participó en la edición; la fotografía es, asimismo, de un mexicano: Emmanuel Lubezki. Alfonso CuarónGuillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, conforman una feliz trilogía de nuevos talentos mexicanos del celuloide. Eso hay que celebrarlo. Ahora a comentar algunos temas de los que la película se hace eco.




El primero refiere a la experiencia por la que pasan los protagonistas. Todo andaba bien, era una misión de rutina, pero un accidente de la naturaleza del que tuvieron los puso al borde del abismo. En la inmensidad del espacio, donde la nada se confunde con el vacío y la ingravidez, la impotencia significa la muerte. Pese a que Kowalski, veterano de misiones anteriores, anima a la novata Stone con una plática reconfortante, basada en los recuerdos de su hija y de la vida cotidiana en la Tierra mezclada con las instrucciones operativas para salir del problema, finalmente ella se enfrenta a una soledad pavorosa, absolutamente apabullante. Luego de haber perdido a su hija en un accidente trivial también pierde a su compañero, que le salvó la vida. Las lágrimas le brotan de los ojos y flotan al azar en una atmósfera que está llena de la aterradora resignación ante la muerte. En un momento de delirio, luego de cerrar el suministro de oxígeno para morir apaciblemente, cree que Kowalski ha regresado del espacio y entra en la Soyuz para indicarle qué hacer. Recobra entonces la cordura y el valor y se enfila hacia la estación china que la retornará a tierra. La historia nos recuerda que la inseparable soledad que nos envuelve es nuestra enemiga; que necesitamos de los otros no solo para que nos reconozcan sino para vivir, para ser; que no pertenecemos al frío vacío sino a una confortable y cálida Tierra; que es una fugaz pretensión desear el aislamiento; que le tenemos miedo a la muerte, pero que podemos armarnos de valor ante las dificultades. Nos recuerda que estamos atados a nuestra madre Tierra, lenocinio silencioso de nuestra existencia física; que a ella pertenecemos y en  ella estamos a salvo; que nuestro cordón umbilical con ella no es solo la obra de gravitones, es también algo emocional, espiritual. Nuestro hogar es algo más que un referente y un sitio físico, enmarca nuestro efímero tránsito hacia una posible trascendencia.

Gravedad no deja de homenajear, o al menos referir o recordar, a otras películas. También a conceptos. Por ejemplo, la voz de Ed Harris, como el controlador de la misión, nos remite a Apolo 13, donde hizo una memorable interpretación de ese mismo papel; cuando la doctora llega a la EEI y descansa en posición fetal no podemos menos que recordar el final de 2001: una odisea espacial, al «niño de las estrellas»; el rodar la escena del amarizaje en el mismo lago al que llegaron los viajeros de El planeta de los simios no parece que haya sido una coincidencia involuntaria; la emergencia de la doctora desde las profundidades acuáticas hasta que se yergue y camina con las dos piernas alude a la -supuesta- evolución humana. Y hay más ejemplos a lo largo del filme.

Una excelente película, con todos los ingredientes para hacer de ella un espectáculo: impresionantes efectos especiales (la simulación de la ingravidez es notable, por no decir perfecta), un buen argumento, buenas actuaciones, tiene una moderada dosis de acción; pero, sobre todo, tiene suficientes elementos para reflexionar.


Otra cosa, para la que F sí es mxa

Dejamos basura por doquiera que pasamos

Aunque no es el tema principal de la película, sí es el motivo por el cual se desencadenan los hechos: los desechos espaciales. La basura espacial ya está ocasionando problemas y es motivo de estudio y de -presumiblemente- futuras acciones. Sobre el aspecto técnico puede el lector consultar los enlaces indicados al final de este artículo. Sobre la arista bioética es interesante reflexionar. Ya en 1985 los norteamericanos estallaron un satélite obsoleto para comprobar que el misil lograba su cometido. Eso arrojó decenas de miles de partículas. Los chinos hicieron la misma gracia en 2007. Hay millones de partículas de desechos espaciales circunnavegando el globo, encima de nuestras cabezas. También han colisionados satélites entre sí, y eso ha producido escombros. Esos hechos han confirmado el Síndrome de Kessler.

Todos somos beneficiados con la tecnología satelital (hay unos cinco mil satélites allá arriba). Pero, ¿qué tan responsable son de los desechos espaciales los países que no tienen programa espacial y los pobladores de esos países? Al pagar por las telecomunicaciones yo contribuyo con el servicio de poner el satélite y mantenerlo, algo que es lógico y justo, pero ¿que hay de los escombros? Debido a que es un negocio (eso de tener satélites) y ya les está molestando la basura espacial (a ellos, a los dueños de los satélites, que me cobran), parece que van a hacerse cargo de eso. ¿Será cierto?, ¿es por cuenta de ellos o me van a subir las tarifas?, ¿cómo van a convencer a un habitante de Burkina Faso o de Somalia de que debe pagar por un error de quienes cobran?, ¿cómo me van a convencer a mí?, ¿me van a convencer de que van a remover los detritos, que datan de varias décadas, a costa de ellos? Debe ser algo digno de ver (ambas cosas: que los retiren a sus costas y que me convenzan a mí). Sería una feliz excepción que los proveedores se ocuparan de la contaminación a sus expensas, porque aquí abajo son contados los casos en que es así, por no decir que ninguno.

¿Cómo limpiar la basura espacial de la órbita terrestre?

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Enlaces de interés.
Cinco claves para combatir la soledad en el espacio:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/01/140105_como_sobrevivir_soledad_en_el_espacio_finde.shtml
Sobre los desechos espaciales.
La gracia de los chinos y la de los norteamericanos:
http://en.wikipedia.org/wiki/2007_Chinese_anti-satellite_missile_test (inglés).
http://en.wikipedia.org/wiki/Anti-satellite_missile#United_States (inglés).
Sobre los desechos espaciales:

Historia de los desechos espaciales (inglés)


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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