___



El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

Bienvenid@

Bienvenid@
Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

18 febrero 2014

Las fresas de la amargura - Stuart Hagmann (1970)



La rebeldía es la vida, la sumisión es la muerte.
Ricardo Flores Magón


No tanto de la película como de lo que acontece.

I) De la película.

Esta película, también llamada Fresas y sangre, nos cuenta la historia de una revuelta estudiantil de los años sesenta, basada libremente en el libro homónimo, el cual trata sobre las protestas que ocurrieron en 1968 en la Universidad de Columbia, USA. Simon (Bruce Davidson), estudiante que está ingresando en la universidad, es indiferente a las arengas de los líderes estudiantiles y a la posterior toma de un edificio de la Universidad. Para conocer a la hermosa Linda (Kim Darby), que sí estaba involucrada en las protestas, se incorpora al movimiento. A lo largo de la historia se suceden escenas de la protesta, con algunos diálogos interesantes por parte del grupo de estudiantes que la lideran, y escenas de la historia de amor subyacente entre Linda y Simon. Finalmente los jóvenes son forzados a desalojar las instalaciones universitarias que habían ocupado ilegalmente, gracias a una brutal intervención policial, mientras cantaban Give peace a chance, de John Lennon. El argumento más detallado se encuentra en este enlace (en inglés).




No se trata de una película que descolle en la filmografía de EUA, pero aún así recibió el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1970. En su momento, sin embargo, fue muy taquillera, al menos aquí en Venezuela. Jóvenes melenudos, con blue jeans raídos y actitud desenfadada, asistían masivamente a las funciones acompañados de las muchachas vestidas a lo Janis Joplin. La sola banda musical del filme justifica su visionado. Canciones de Neil Young y de Joni Mitchell, entre otros, coronan esta icónica producción representativa de la protesta estudiantil de los turbulentos años sesenta y principio de los setenta. Época en la que aparecieron la píldora anticonceptiva, el amor libre, la minifalda, el movimiento hippie, el libre tránsito y consumo de drogas y las protestas estudiantiles. La Guerra de Vietnam fue, en gran medida, el leitmotiv de las protestas en el país norteño. Los jóvenes protestaban porque no deseaban la participación de USA en tan absurda guerra; también protestaban por la libertad que no habían conquistado a plenitud, la igualdad de derechos de los negros, y por otras cosas, entre ellas la violencia policial. 

La juventud es rebelde por naturaleza. La rebeldía parece ser inmanente a la juventud. Y no solo es natural que así sea, es deseable. Esa rebeldía, ese desacuerdo con el establecimiento, es lo que, a la postre, genera los cambios históricos que se van sucediendo en las sociedades. Quizás algunos cambios no sean para bien, pero otros sí lo son.



II) De lo que acontece.

En estos días tenemos protestas estudiantiles en Venezuela. No son las primeras, no serán las últimas. No serán las últimas por mucho que se empeñe este gobierno ni los sucesivos gobiernos; a menos que acaben con los jóvenes, en cuyo caso no habrá futuro, no habrá ninguna proclamada o no proclamada «patria». Los jóvenes protestan porque les han violado un derecho, legítimo de acuerdo a su entender. Un gobierno que fuese civil-izado trataría de mediar, a través del diálogo constructivo y respetuoso, entre los rebeldes y la justicia o la instancia en conflicto con ellos, buscando una solución al problema. Un gobierno que fuese civil-izado destilaría de los grupos protestantes a los denominados «encapuchados» para juzgarlos, sean del bando que sean; los detendrían y mostrarían sus rostros, algo que —evidentemente— mucho temen esos cobardes, esos poco hombres, cuya violencia anónima les causa placer, les llena sus cuentas de dinero o los coloca en buenos términos con el ala criminal del gobierno. Un gobierno que fuese civil-izado respetaría la vida de quienes con todo el derecho protestan por sus derechos. Un gobierno que fuese civil-izado no estaría conformado por demagogos que acuden al desgastado y aburrido discurso de derecha-izquierda, ricos-pobres, imperio y oligarcas malos y ellos buenos, pleno de falacias ad hóminem y lenguaje coprofílico, huérfano de argumentos, ofendiendo cada vez que abren la boca nada menos que a la mitad del país, si no a más de la mitad. Un gobierno que fuese civil-izado sería el que nos hace falta, no solo para «arreglar» las cosas del país, sino también para corregir el comportamiento de tantos compatriotas que en estos larguísimos tres lustros se olvidaron de cultivar los valores y han encerrado al país en el corral de la anomia.

Esa mitad que hemos sido irrespetados y perjudicados vemos en esta protesta manifestarse nuestra inconformidad con un gobierno que lejos de ser civil-izado es un gobierno que ha hecho apología de la mediocridad, a tal punto que la siembra de antivalores ha elevado el delito hasta hacerlo bandera de una supuesta emancipación de las clases desposeídas[1], un gobierno que ha hecho emerger todos los defectos que tiene el venezolano succionándolos con un discurso preñado de biliar resentimiento, un resentimiento que hace pensar que la infancia de quienes detentan el poder fue la más infeliz de las infancias posibles, y que evidencia la inferioridad de semejantes personajes, pues aún no han superado ese trance ni siquiera con la válvula de escape que supone su inculto y escatológico verbo durante 15 años. ¡15 años vomitando arrechera! Increíble. No son de carne y hueso. Son de resentimiento y de avaricia desmedida por el poder y el dinero; porque, muy lejos de practicar la prédica de su discurso «marxista», son millardarios. Un gobierno civil-izado exalta, enaltece y hace emerger las virtudes de un pueblo con miras al engrandecimiento de la nacionalidad y de la nación, virtudes que opaquen y aplaquen los defectos y los vicios que lactan de ancianos demonios nacidos hace cinco siglos.




III) De la película otra vez.

Este filme, que no es una obra maestra ni se le acerca, representa la frescura de la protesta juvenil, de la lucha contra el statu quo, del combate por la libertad, la justicia, la equidad, la igualdad en el acceso a las oportunidades y los derechos de los individuos, tantas veces allanados arbitrariamente por los gobiernos y su totalitario «monopolio de la violencia». Para quienes éramos jóvenes en ese entonces, la música de esta película es parte del repertorio que atesoramos de esa época. De manera que uno recuerda este filme con nostalgia y afecto. Una muy buena realización de Hollywood contra el establishment, hecha en el momento histórico justo en que debía hacerse.

____________________
[1] Véase el comentario de Dios y el diablo en la tierra del Sol, película que desacredita la violencia como herramienta (más bien arma) de emancipación. 


Publicar un comentario

Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Directores de películas comentadas

Agustín Crespi Akira Kurosawa Alain Resnais Alejandro Amenábar Alejandro González Iñárritu Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Andréi Tarkovski Andrew Stanton Andrzej Wajda Andy Wachowski Anibal Massaini Neto Ari Folman Arturo Ripstein Bernardo Bertolucci Carl Theodor Dreyer Carlos García Agraz Carlos Oteyza Carlos Saura Charlie Chaplin Chris Marker Christopher Nolan Clint Eastwood Costa-Gavras Danny Boyle Darren Aronofsky David S. Ward David Wark Griffith Delbert Mann Diego Rísquez Diego Velasco Dziga Vértov Elia K. Schneider Elia Kazan Emilio Fernández Federico Fellini Fei Mu Fernando de Fuentes Fernando Meirelles Fina Torres Francis Ford Coppola Franco Rubartelli Franco Zeffirelli François Truffaut Frank Darabont Frank Marshall Friedrich W. Murnau Fritz Lang Gabriele Salvatores Gene Roddenberry George Lucas George Miller Giancarlo Carrer Giovanni Veronese Glauber Rocha Guillermo del Toro Haik Gazarian Hector Babenco Hermanos Coen Hermanos Wachowski Ingmar Bergman Jacobo Penzo James Cameron James McTeigue Jean Vigo Jean-Pierre Jeunet John Madden Jonathan Demme Jorge Sanjinés José R. Nóvoa Juan Bustillo Oro Juan José Campanella Julie Taymor Kathryn Bigelow Kátia Lund Ken Russell Kyle Ruddick Lana Wachowski Lasse Hallström Leni Riefenstahl Leonard Zelig Leonardo Favio Liv Ullmann Loveleen Tandan Luchino Visconti Luis Alberto Lamata Luis Buñuel Luis García Berlanga Luis Puenzo Marcel Camus Marcel Rasquin Margot Benacerraf Mark Herman Martin Scorsese Mauricio Walerstein Michael Cacoyannis Michael Cimino Michael Curtiz Michael Moore Michel Hazanavicius Michelangelo Antonioni Miguel Ferrari Miguel Littín Mike Nichols Nanni Moretti Neill Blomkamp Norman Jewison Olegario Barrera Oliver Stone Orson Welles Pablo Larraín Paul Thomas Anderson Pedro Almodóvar Penny Marshall Peter Joseph Peter Weir Pier Paolo Pasolini Quentin Tarantino Richard Attenborough Richard Linklater Ridley Scott Rob Marshall Rob Reiner Robert Altman Robert Benton Robert Zemeckis Roberto Benigni Rod Serling Román Chalbaud Román Polanski Ron Fricke Ryan Pérez Sam Mendes Satyajit Ray Serguéi M. Eisenstein Sidney Lumet Stanley Kubrick Steven Soderbergh Steven Spielberg Stuart Hagmann Sydney Pollack Terrence Malick Terry George Terry Gilliam Terry Jones Tim Burton Tom Hooper Tom Tykwer Tomás Gutiérrez Alea Trisha Ziff Víctor Erice Vittorio De Sica Volker Schlöndorff Walter Salles Warren Beatty Werner Herzog William Wyler Wim Wenders Woody Allen Yann Arthus-Bertrand Yasujirō Ozu Yuan Muzhi Zhang Yimou

Las 10 + proyectadas