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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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08 febrero 2022

Todo sobre mi madre - Pedro Almodóvar (1999)


Imagen del póster en Filmaffinity.

A Bette Davis, Gena Rowlands, Romy Schneider...
A todas las actrices que han hecho de actrices, a todas las mujeres que actúan, a los hombres que actúan y ser convierten en mujeres, a todas las personas que quieren ser madres. A mi madre.
Dedicatoria final de esta película, el homenaje definitivo de Almodóvar a la Mujer.


Manuela (Cecilia Roth) tiene un hijo, el joven Esteban (Eloy Azorín), que quiere ser escritor y que actualmente escribe un relato sobre su madre. Ella trabaja coordinando trasplantes en un hospital de Madrid. A pesar de la curiosidad del muchacho, su madre nunca le ha contado nada sobre su padre, también llamado Esteban. El día de su cumpleaños decimoséptimo, van al teatro a ver Un tranvía llamado deseo y Manuela accede a contarle más tarde sobre el progenitor. Al terminar la obra, Esteban quiere un autógrafo de la actriz Huma Rojo (Marisa Paredes); esta no abre la ventanilla del vehículo y el joven sigue al automóvil bajo la lluvia para conseguir su autógrafo, pero es arrollado por otro coche y muere. El corazón de Esteban fue donado a un paciente que Manuela sigue en sigilo durante días; presa de gran congoja. En lo que parece un cargo de conciencia por no haberle contado a su hijo sobre su padre; viaja a Barcelona para contarle al padre sobre su hijo, pues también le ocultó a Esteban (Toni Cantó), ahora Lola, que tuvo un hijo de él (ahora ella) hace diecisiete años.


Esteban y Manuela ven All about Eve en televisión.


Manuela espera fuera del teatro a que aparezca su hijo.


En Barcelona se encuentra con una vieja conocida, la simpática prostituta Agrado (Antonia San Juan), en un extraño lugar donde habita la lujuria y hay consumo masivo de sexo; conoce a Rosa (Penélope Cruz), que resulta estar embarazada de Esteban (Lola) y un día va al teatro, donde se presenta Un tranvía llamado deseo, a contarle a Huma Rojo lo ocurrido con su hijo Esteban. Con Huma obtiene el trabajo de asistente, pues con Nina (Candela Peña), su asistente habitual, siempre tiene roces. Pero no da con Esteban, para contarle sobre su hijo, hasta que Rosa (que era seropositivo) muere en el parto. Lola se presenta en el entierro de Rosa y es cuando Manuela lo informa de que tuvieron un hijo hace diecisiete años; él/ella le informa que se está muriendo. Manuela regresa a Madrid con el bebé de Rosa porque su abuela (Rosa María Sardà) no lo soporta. Luego de dos años regresa a Barcelona para que la abuela, que ya superó su repulsión, vea al bebé (que ha vencido su condición de seropositivo). Allí, visita a Agrado y a Huma, quien le informa que Lola ha muerto.


Una escena de Un tranvía llamado deseo, obra a la que asisten
Manuela y Esteban (hijo).


Esteban suplica, en vano, por el autógrafo de Huma Rojo.


Esteban y Manuela están viendo la televisión, al comienzo del film, y comienza una película: All about Eve. El chico dice que no se debería llamar Eva al desnudo, sino Todo sobre Eva. De aquí el título de esta película; que no es fácil de ver, no es para todo público. Eso sí, es conmovedora y toca la fibra del espectador, aunque de lejos; mantiene un distanciamiento brechtiano —siempre presente en la filmografía de este cineasta— deliberado o no. A decir por la diégesis y la fotografía es deliberado. Otro aspecto intencional es la relegación de los papeles masculinos; ninguno es relevante, la mayoría son prescindibles. La trasgresión, el querer sacar de la zona de confort al espectador, típica de sus filmes, se mantienen también en este; al igual que la estética de colores vivos y complementarios; el empleo de personajes exóticos, propios del bajo mundo; o la narrativa dinámica.


La sórdida rotonda de la lujuria y la lascivia, primer sitio donde
Manuela busca a Lola.


Esta es, sin duda, una de las mejores cintas de Pedro Almodóvar, quien es su director y guionista. Una muy bien hilvanada historia, con excelentes actuaciones de los principales personajes (quizás la columna vertebral del filme), que se adentra en el nebuloso mundo de la prostitución, de los bisexuales y los transgéneros; y lo recorre como él (Pedro) por su casa. La película está muy bien ambientada, tiene la música correcta, el tempo, la edición; quedó redonda. Lo único que no queda muy claro es el motivo por el cual Manuela huye a Barcelona para buscar a Esteban; aunque se supone, como se dijo antes, que es porque no quiere tener el cargo de conciencia de no informarle sobre el hijo que años atrás tuvieron, tal como no le informó a su hijo sobre su padre. Busca la redención consigo misma, con la vida; siente que ha cometido una falta importante al ocultar información a los interesados sobre las vidas de ellos mismos. Recibe de premio a otro niño al que su madre, Rosa, también quería llamar Esteban. Son coincidencias muy almodovarianas.


Manuela, la madre de Rosa y Rosa.


Agrado y Manuela. Gran interpretación de Antonia
San Juan como Agrado.


El tan ansiado Óscar

En la lista de las producciones que han recibido el premio Óscar como mejor película no están todas las que son ni son todas las que están. Es un galardón importante, sin duda, pero hay grandes películas, inolvidables e imprescindibles películas, que no lo recibieron; así como algunas que lo recibieron y han pasado al olvido. Todo sobre mi madre cuenta con el honor de ser el primer film español en recibir el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. A pesar de lo tanto que despotrican de los gringos (a quienes todo el planeta les profesa una incurable envidia), y en particular del cine norteamericano, el más importante del mundo (lo que no quiere decir que sea el mejor); los españoles recibieron con alegría el reconocimiento. Si no lo hubiera recibido, igual pasaría a formar parte de la lista de las más importantes películas hispanas. Como sea, ha sido multipremiada; tiene mérito propio para ello. Es un homenaje a las mujeres, a la Mujer, por parte del cineasta manchego; tal como lo afirma el epílogo.


Lola (Esteban padre), interpretada por Toni Cantó.


A su regreso a Barcelona, luego de dos años de ausencia,
Manuela visita a Huma y Agrado en el camerino.


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Todo sobre mi madre; All about my mother.
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


21 enero 2020

Dolor y gloria - Pedro Almodóvar (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Almodóvar 8-½


Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un viejo director de cine que arrastra un dilatado período sin producir, aquejado por dolencias físicas diversas, acompañadas por dolencias del alma, también diversas, entre las que se encuentra la muerte —no superada— de la madre, hace cuatro años. El estado de postración no le permite escribir ni rodar, y el no escribir ni rodar le acentúa su aflicción. Es un círculo vicioso del que comienza a salir gracias a que la Filmoteca ha desempolvado una vieja película suya, la ha restaurado y la exhibirá; para lo cual le piden que asista a un coloquio junto con el actor de la cinta, del cual se enemistó porque no interpretó el personaje como él quiso. Pero han transcurrido treinta y dos años y logra limar las asperezas con Alberto (Asier Etxeandia), el actor, el cual lo hace ingresar al mundo de la narcodependencia. Alberto lo persuade de llevar a las tablas un guion que Salvador escribió hace tiempo, en el que rememora viejos tiempos con su amante Federico (Leonardo Sbaraglia) en los años 80, la época de «la movida madrileña». Casualmente Federico pasaba por ahí, pues vive en Argentina, y asiste al monólogo que interpreta Alberto. Reconoce que él es uno de los personajes mencionados en la obra y habla con Alberto; este le da la dirección y el teléfono de Salvador, con el que tiene un corto y emotivo reencuentro. Este «renacer», junto con la ayuda incondicional de su amiga Mercedes (Nora Navas), el abandono de la droga por su propia determinación y la buena nueva de que se descarta que tenga un tumor en la garganta, lo impelen a dejar la modorra, el dolce far niente, y continuar con su vida. Así, escribe otra obra, cuyo título es El primer deseo y la rueda.

En 8-½, de Federico Fellini, el director de cine Guido Anselmi (Marcello Mastroianni) pasa por el amargo momento de falta absoluta de inspiración para su próxima película. Eso lo limita y lo desespera; busca en su pasado, desde la infancia, para salir del atolladero en el que está, una trampa existencialista que lo inmoviliza. Pero el tratamiento que le da Fellini es muy distinto al de Almodóvar. En ambos hay remembranza, ensoñación, onirismo, fantasía, mujeres, pero la forma de la resolución es muy distinta. En 8-½, Guido recurre a mayores dosis de racionalidad, de intelectualidad, mientras que el Salvador de Dolor y gloria acude más a las instancias emocional y sentimental para superar las dificultades. Un estímulo externo, en este caso un reconocimiento a su obra, despierta su autoestima y pone en funcionamiento su voluntad de poder (o su voluntad de vivir, al menos) para remontar las vicisitudes.

El filme hila muy bien las escenas del pasado y del presente, lo que permite ir comprendiendo el por qué de sus carencias afectivas y del sufrimiento que lo embarga a medida que avanza la película. La cadencia de la emotividad a lo largo de la historia se desarrolla in crescendo, logrando sensibilizar e impactar cada vez más al espectador, hasta llegar al culmen final, cuando una escena que recrea su niñez es retratada incluyendo al equipo de rodaje; que hace a uno recordar una célebre escena de Persona, de Ingmar Bergman. Las secuencias de la época de la niñez de Salvador, junto a su madre Jacinta (Penélope Cruz), son cautivadoras y llenas de significados y significantes. No así las que explican su condición médica: unas animaciones con voz en off que, pese a ser poseedoras de una adecuada estética, parecen fuera de lugar; mejor acabadas son las de Frida.

Mucho se habla de los aspectos autobiográficos de esta producción, ya que Almodóvar es también guionista. Toda obra literaria o cinematográfica puede contener elementos autobiográficos, ninguna está exenta de ellos, si bien pueden responder a muy distintos grados de fidelidad. Eso lo sabe solo el que la escribe. Si es o no autobiográfica no es relevante para los efectos del análisis del filme, el cual funciona muy bien como ficción pura.

Esta película es, quizás, la más intimista de Almodóvar, la que logra mayor empatía con el público, la que se muestra más desnuda, más sincera. Salvando algunas coincidencias que son reiterativas en su cine y que lo hacen desplazarse al borde del acantilado de la verosimilitud, es una gran producción. La fotografía es impecable y las actuaciones también, al igual que la música. Fuerte candidata a mejor película en la 34a. edición de los premios Goya.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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06 septiembre 2019

La piel que habito - Pedro Almodóvar (2011)




En la piel de otra


El argumento de esta perturbadora película de Pedro Almodóvar está muy bien detallado en Wikipedia. En corto, sería algo así: un vanguardista dermatólogo (Antonio Banderas), vive con un ama de llaves (su verdadera madre, Marilia, Marisa Paredes) y hace experimentos con una nueva piel. Tiene una hija que ha padecido trastornos mentales por haber presenciado un suicidio. Un chico (Vicente) casi la viola en una fiesta y ella, a la postre, se suicida. El compungido padre se venga secuestrando al chico y reteniéndolo en su casa por la fuerza, le cambia de sexo (la convierte en Vera, Elena Anaya) y luego tiene sexo con él, convertido en ella. 

Imagen tomada de IMDb

Varios son los tópicos que el intrincado argumento toca. Pasan por el banquillo de los acusados la ética profesional; el homicidio; la maternidad mantenida en secreto y con preferencias de un hijo sobre otro; la venganza; la violación; los trastornos mentales; el suicidio. Quizás más. Sin embargo, parece que la columna vertebral del filme es el tema del transgénero. Pero no sobre el transgénero voluntario, el cambio de sexo que un individuo realiza a motu proprio, por libre albedrío, tal como hiciera, por ejemplo, Lynn Conway, hace ya más de cincuenta años. La película nos muestra un cambio de sexo forzado, sin el consentimiento de la persona. Eso ya de inicio es brutal. Bueno, las películas de Almodóvar son así, disruptivas.

Más allá del delito que eso supone, por parte del médico que personifica Banderas, de lo que el director parece hablarnos es del estado de indignidad, de humillación e impotencia absolutas a las que se ve postrada la víctima. Entendemos, entonces, que ese habría de ser el estado anímico de quienes han tenido la desgracia de haber nacido con la identidad biológica distinta respecto a su apariencia, pues no la escogieron ellos, sino la madre natura que, en cualquier caso, es también un agente externo a la libre voluntad del individuo.

Escultura de Hermafrodito.
Imagen tomada de Wikipedia.

El filme está muy bien realizado y cuenta con actuaciones excelentes de todos sus actores, pero sobresalen las de Antonio Banderas, la de Elena Anaya y la de Marisa Paredes, que siempre destaca, sea o no relevante su papel. La música y el sonido, la edición y la fotografía están muy logradas. 

Empero, como otras obras de Almodóvar que he visto, la suspensión de la incredulidad pende de un hilo. Muchas coincidencias y casualidades juntas que hacen que la hilación de la historia presente fisuras. Se pueden pasar por alto para fijarse en un tema particular o en el tema central, que es —en definitiva— lo que en este blog se intenta comentar; pero un análisis cinematográfico riguroso las expondrían, pues no se deslastra de situaciones poco probables, aunque posibles.

La piel que habito es una película importante dentro de la filmografía de Almodóvar y muy importante en lo que refiere al tema que trata. Lo hace desde una óptica bastante imparcial y objetiva; invitando a que nos pongamos en los zapatos del otro. Mejor aún, en la piel del otro y entendamos cuán difícil ha de haber sido para los transgéneros el transitar por este mundo, que recién ahora no los envía a la hoguera.

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27 febrero 2015

Volver - Pedro Almodóvar (2006)



Volver 
con la frente marchita 
las nieves del tiempo 
platearon mi sien.
Sentir 
que es un soplo la vida 
que veinte años no es nada 
que febril la mirada 
errante en las sombras 
te busca y te nombra. 
Vivir 
con el alma aferrada 
a un dulce recuerdo 
que lloro otra vez.

Estrofas del tango Volver (1935), de Carlos Gardel, con letra de Alfredo Le Pera.
En una escena, Penélope Cruz dobla esta canción en formato flamenco, cantada por Estrella Morente.


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas