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El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

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Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

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23 enero 2015

Tiempos de dictadura, tiempos de Marcos Pérez Jiménez - Carlos Oteyza (2012)



«Así es, mi querido amigo. Si puedes encontrar para los que deben obtener el mando una condición que ellos prefieran al mando mismo, también podrás encontrar una república bien ordenada, porque en tal Estado sólo mandarán los que son verdaderamente ricos, no en oro, sino en sabiduría y en virtud, riquezas que constituyen la verdadera felicidad. Pero donde quiera que hombres pobres, hambrientos de bien, y que no tienen nada por sí mismos, aspiren al mando, creyendo encontrar en él la felicidad que buscan, el gobierno será siempre malo, se disputará y se usurpará la autoridad, y esta guerra doméstica e intestina arruinará al fin al Estado y a sus jefes».
Platón, República, libro séptimo (c. 380 a.C.)[1].

Lamentablemente, mi muy apreciado Platón, los mejores casi siempre se han resistido a gobernar, o los malos no los han dejado.


Tiempos de dictadura, tiempos de Marcos Pérez Jiménez, es el más reciente trabajo fílmico del cineasta Carlos Oteyza. A manera de documental, nos relata los hechos acaecidos en Venezuela durante el decenio 1948-1958, desde el derrocamiento del primer gobierno democráticamente electo en el país, presidido por nuestra máxima figura literaria, Don Rómulo Gallegos, pasando por el asesinato del coronel Carlos Delgado Chalbaud, hasta la caída del régimen del general Marcos Pérez Jiménez, el 23 de enero de 1958. La película es narrada por Laureano Márquez y cuenta con numerosas imágenes de archivo y testimonios de diversas personalidades, algunas de las cuales son testigos de excepción: Pompeyo Márquez, Óscar Yánez, Simón Alberto Consalvi, Enrique Aristiguieta Gramcko, Víctor Maldonado.


El filme es muy pertinente para los tiempos que corren, pues actualmente estamos ante la presencia de un régimen autoritario, entre otros epítetos aplicables, pues se trata de una mezcla sincrética de oclocracia, cleptocracia, fascismo, oligarquía, capitalismo de estado y socialismo. Quizás se le puedan añadir más adjetivos, pero ninguno de ellos sería democracia o república. De hecho, estamos en vías hacia un totalitarismo.




«La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia».
Simón Bolívar, en el Discurso ante el Congreso de Angostura (15 de febrero de 1819)[2].
(Subrayados míos)

De acuerdo a esta película, los hechos eran transparentes para la población, totalmente invisibles: la gente no se estremecía por lo que ocurría, no se preocupaba ni se ocupaba de la política. La población era insensible a los avatares políticos. Eso se dice reiteradamente en el filme. Recuerdo que, siendo niño, uno oía hablar a los adultos sobre la dictadura de Pérez Jiménez, pues era algo muy reciente. Los extranjeros recién llegados no se metían en la política; tampoco entendían muy bien lo ocurrido. Los españoles, por ejemplo, venían de una tierra en la que ya existía una dictadura férrea, que eclipsaba a la sociedad española de postguerra (el franquismo); era una generación que no había conocido un régimen de libertades como tal y estaban muy conformes con la forma de vida durante el gobierno de Pérez Jiménez: trabajo, seguridad personal y oportunidades para la superación socioeconómica en condiciones ventajosas conformaban un ambiente idóneo para que los recién llegados surgieran y echaran raíces en su nueva patria. De hecho, estaban maravillados de esta tierra y de su gente. Era una sociedad funcional en el aspecto material, la ocupación y preocupación del régimen se limitaba a la mejoras del entorno físico; pero no era funcional en los fundamentos republicanos, había carencia severa de derechos fundamentales tales como los derechos civiles y políticos (como la libertad de expresión), algunos derechos económicos, culturales y sociales (como la educación y la asistencia social), entre otros[3]. Los aspectos más inmanentes al ser humano estaban desatendidos. La población no parecía estar consciente de ello, pero los líderes opositores sí. Hay que hacer una aclaratoria: la economía; esta tenía mucha mejor salud que la de hoy.




«La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República, moral y luces son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su Areópago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domésticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso».
Simón Bolívar, en el Discurso ante el Congreso de Angostura (15 de febrero de 1819)[2].

Para un régimen dictatorial, es de capital importancia el silencio de la gente y su apatía política. Esto es contrario a la misma naturaleza del cuerpo social, pues la política es la esencia de las reglas de convivencia pacífica de una sociedad. Por el contrario, mientras más violencia hay, más alejada está la política (y viceversa) y la solución pacífica de los conflictos (caso de la Alemania nazi). El que crea que está apartado de la política, que es impermeable a ella, está en un error o vive solo. La existencia en comunidades conlleva a un quehacer político, incluso aunque sea pasivo, tan pasivo que solo se limite a la emisión del voto o que simplemente se acepten las normas que regulan el comportamiento de los actores sociales. Otra cosa es el partidismo o política partidista, en la cual un individuo puede o no participar a su voluntad. A esto último se refiere la gente cuando dice la común consigna «no me meto en política», es decir, se declara imparcial (sin serlo o sin saber que no lo es) y no apoya abiertamente ninguna ideología o lineamiento político partidista.

En la medida en la que un pueblo esté en desconocimiento de sus derechos y deberes como ente social, como ciudadano; carezca de instrucción para ganarse la vida y tener poder para negociar; y sea portador de escuálidos valores morales, más fácil será para cualquier advenedizo alcanzar el poder, pues está ante una población pobre, disminuida y dependiente; muy lejos del ideal de individuo autónomo que describió teoréticamente Kant y del republicano que aconsejó Simón Rodríguez que se formara para estas nacientes naciones de Sudamérica[4]. Vemos con tristeza que este cuadro hoy está acentuado, pues el Estado hipertrofiado ha acrecentado la dependencia de la población a niveles insólitos. La dependencia no se limita a la dádiva de productos, también incluye el adoctrinamiento de un pueblo al que le cuesta tener criterio político propio, pues el nivel educativo es pobre. Esta dependencia incluye a los aduladores del régimen, dependientes más que otros de él. En este particular caso, el acceso fue mediante el engaño y la confusión de los grupos que apoyaban al mesías. La permanencia en el poder, sin embargo, se mantiene –entre otras cosas– porque la flaqueza moral de la población, en todas las napas sociales, aumenta.

Ante la ignorancia de un pueblo ciego que ocasiona su destrucción, moral y luces es lo que recomendó Bolívar. Valores y conocimiento instrumental. La alegoría de la caverna de Platón brillantemente sintetizada en una sola frase. Eso aún está por hacer.


Enrique Aristiguieta Gramcko, miembro de la Junta Patriótica de 1958, 
se dirige a la nación a propósito de las protestas iniciadas en febrero de 2014.


Otro tema interesante que asoma en esta película, lo constituye el trabajo subrepticio de la oposición, convertida en resistencia clandestina en tiempos de Pérez Jiménez. Esto, aunque muy loable, no es llamativo ni novedoso per sé, ya había habido resistencia clandestina en la II Guerra Mundial y mucho antes en otros sitios y regímenes (recordemos, por ejemplo, los cristianos prístinos en Roma). Lo llamativo emerge al compararlo con la situación actual. Primeramente, la oposición de hoy, que no es resistencia, es pública, acotada por el gobierno (oposición diseñada por el mismo régimen a su medida, de acuerdo a algunos analistas) y no es clandestina; en segundo lugar, la oposición de aquellos tiempos era llevada a cabo con mayor mística, con líderes fundacionales que eran soñadores, que tenían una visión y proyecto de país y que hacían lo que llaman los militantes de los partidos «trabajo de base». La oposición actual desde hace tres lustros se limita a ser una maquinaria electoral, que tiene como única motivación visible el ganar elecciones, sin un discurso que enamore al electorado, sin dar a conocer un proyecto de país que se implante como el gran imaginario de lo que la nación puede llegar a ser por sí misma, sin un plan para llevar a cabo el proyecto de país que quizás tengan en mente algunos de sus líderes y que sirva de sustento a su eventual victoria, y –lo peor– sin trabajo de base.


«Por lo visto es más fácil militarizar a los civiles que civilizar a los militares».
Rafael Caldera, citado por E. Aristiguieta Gramcko en el film.

«Todos los militares de talento envainan la espada para abrir los libros, desde el momento en que el enemigo les abandona el campo.»
Simón Rodríguez[4]

La eliminación del oponente político o politicidio es, al igual que la apatía de la población, de primera prioridad para un régimen dictatorial. Debido a la naturaleza autoritaria y violenta de dicho régimen, la neutralización de la oposición es física, es aniquilación (asesinato) o desaparición (destierro o cárcel) de los líderes de la oposición. Se resisten a creer que las ideas no desaparecen al desaparecer sus autores. No son tan avanzados como para estar a la altura de la convivencia en la diversidad, de la pluralidad de ideas y del diálogo como herramienta para llegar a un consenso. Todo lo contrario, para apuntalar el poder hegemónico, la nueva versión siglo XXI, destruye las instituciones, anula el estado de derecho y elimina la separación de poderes, tres pilares fundamentales de las modernas sociedades.

Venezuela ha tenido, en este sentido, poca fortuna, pues los regímenes militares representan –aproximadamente– el 80% de los gobiernos desde la Independencia. La vindicación del fuero militar ha permanecido como una sombra desde la fundación de la república. Todavía este pequeño sector, que debe rondar el 1% de la población, quiere gobernar para «cobrar» su participación en algo ocurrido hace dos siglos, cuando no había militares, porque en el grupo de los que forjaron la Independencia eran muy pocos los que tenían formación militar[5]. A diferencia de otros países, aquí el poder militar no está supeditado al poder civil. Ha sido así el 80% de la vida de la nación.


La hermosa Susana Duijm, primera latinoamericana 
que obtuvo el título de Miss Mundo.
Su reinado ocurrió en 1955.


Suponemos que, debido a la influencia del régimen castrista, que se proveyó de un enemigo (real o virtual, no importa) gracias al cual Cuba no ha levantado cabeza, el de turno se ha provisto de toda una legión de enemigos que no le dejan hacer nada bueno: oligarquía, imperio, saboteadores, apátridas, golpistas, fascistas y pare usted de contar la ingente cantidad de enemigos que no lo dejan gobernar. A eso hay que añadirle que ha enemistado a una mitad del país con la otra mitad. Vive en permanente guerra con algún ente imaginario que no le permite desempeñarse como un gobierno medianamente (aunque sea mediocremente) eficiente y eficaz. La verdadera guerra la tiene el gobierno contra la población, tal como señala Fernando Luis Egaña[6]. A la clase media que los adversa es evidente que la odia, pues permanentemente la insulta, le quita propiedades, le impone leyes leoninas que solo deben obedecer sus adversarios. Y a lo que el gobierno llama «pueblo», es decir, a Juan Bimba, también, pues lo han convertido en pusilánime dependiente de un umbilical paternalismo de estado en lugar de educarlo con miras a su autonomía, pues «se sabe que el objetivo de estos gobiernos estriba en empobrecer a los ciudadanos, estupidizar sus consciencias y someterlos a la sobrevivencia»[7]. Esto es con el objetivo de permanecer hegemónicamente en el poder por tiempo indefinido.

El filme no podría ser considerado como propaganda, pues uno de los testigos, el general Maldonado, pertenecía al régimen de Pérez Jiménez; pero hubiese sido interesante que tuviese más participación de autoridades del régimen derrocado, que podrían haber defendido sus razones –si las hubiere– o dejarlas en entredicho. Laureano Vallenilla Lanz hijo hubiera sido el entrevistado ideal para ello. A falta de dicho testimonio, tenemos el Cesarismo democrático de su padre para ilustrarnos[8]. También hubiera sido interesante que incluyera otros testigos que, lamentablemente, ya han fallecido (Arturo Uslar Pietri, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, entre muchos otros). Eso hace pensar que un filme como este tuvo que haber sido realizado en la década de los 60 o de los 70, si tuviese que incluir a los actores de los hechos. Pero no hay que lamentarse de lo mucho que pudo haber incluido porque el filme está muy bien realizado; supone un colosal trabajo de investigación para obtener el material exhibido y conformar el guión, también de Oteyza. El trabajo de edición fue encomiable y los segmentos animados excelentes. Creo que, tal como señala Elías Pino Iturrieta, mantiene una imparcialidad objetiva y es una excelente película, cuyo visionado es indispensable para cualquier venezolano que desee conocer sucintamente un aspecto del pasado reciente del país, muy importante para percibir y analizar con precisión el presente. También sirve de aperitivo para iniciar una investigación más profunda sobre aquellos aciagos años que hoy, con serios agravantes, han retoñado.


Marcos Pérez Jiménez en La silla caliente, serie de entrevistas
realizadas por el periodista Óscar Yánez en 1998.
(primer vídeo de 9)


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[1] República de Platón, en
http://www.filosofia.org/cla/pla/azcarate.htm
[2] Discurso ante el Congreso de Angostura de Simón Bolívar en:
http://www.venelogia.com/uploads/PDF/discurso-de-angostura.pdf
o en:
http://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Simón_Bolívar_ante_el_Congreso_de_Angostura
[3] La Declaración Universal de los Derechos Humanos, hijos del Contrato Social de Rousseau, se ratificó en diciembre de 1948. Venezuela fue uno de los países signatarios. Ver los 30 artículos originales y el fundamento legal en:
http://www.un.org/es/documents/udhr/
[4] Véase su ideario, por ejemplo, en Sociedades americanas, en:
http://bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&no_cache=1&download=CL150.pdf&catalogUid=152&filetype=ayaDigit
[5] Tal como señala Simón Alberto Consalvi en su artículo Civiles y militares: el carrusel de la discordia, en:
http://www.ucab.edu.ve/clubderomaVenezuela/LIBROCDE/SACONS~1.DOC
[6] Ver:
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=1068971
http://www.codigovenezuela.com/2014/09/opinion/fernando-luis-egana/el-pais-de-las-guerras-por-fernando-luis-egana
http://www.reportero24.com/2012/04/fernando-luis-egana-un-pais-en-guerra/
[7] Tomado del artículo La salud mental del venezolano, de Freddy Javier Guevara, en:
http://prodavinci.com/2015/01/21/actualidad/la-salud-mental-del-venezolano-por-freddy-javier-guevara
[8] El Cesarismo democrático que Laureano Vallenilla Lanz plantea, argumenta sobre la necesidad de que las sociedades disminuidas, desmembradas, cuyo tejido social está erosionado, el nivel educativo de la población es bajo y su comportamiento es indisciplinado, deben ser gobernadas por un gendarme, el gendarme necesario, que ponga orden. Es una suerte de déspota ilustrado, si bien nuestros gendarmes no han sido precisamente ilustrados. Ver en:
http://www.biblioteca.org.ar/libros/211623.pdf
o en:
http://bibliotecayacucho.gob.ve/fba/index.php?id=97&backPID=87&begin_at=160&tt_products=166

Otras referencias:
Reflexiones de Aníbal Romero sobre el Cesarismo democrático en:
http://www.anibalromero.net/Cesarismo.venezolano.pdf
Información sobre Bolívar:
http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/bolivar/
http://es.wikipedia.org/wiki/Simón_Bolívar
http://www.biografiasyvidas.com/monografia/bolivar/
Relato sobre el asesinato de Carlos Delgado Chalbaud:
https://cronicasdeltanato.wordpress.com/el-asesinato-de-delgado-chalbaud/
Observatorio Hannah Arendt:
http://www.observatorio-arendt.org/

Comentarios sobre el filme en otros sitios:
Del historiador Elías Pino Iturrieta:
http://www.eluniversal.com/opinion/121007/tiempos-de-dictadura
Del periodista Ricardo Escalante:
http://www.ricardoescalante.com/2013/08/tiempos-de-dictadura.html
Reseña en Escuela de cine y TV:
http://www.escinetv.org.ve/eventos/tiempos-de-dictadura-tiempos-de-marcos-perez-jimenez

Ficha de la película en IMDb:
http://www.imdb.com/title/tt2571030


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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