Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).

22 febrero 2022

Los últimos - Nicolás Puenzo (2017)


Imagen del póster en IMDb.

Un todo Puenzos.


Bolivia, futuro no muy lejano; el país está en guerra y todo está devastado. Pedro (Peter Lanzani) sale con su mujer embarazada, Yaku (Juana Burga), de un campo de refugiados ubicado en Colchani, municipio de Uyuni, Bolivia. Viajan a pie por la zona desértica del famoso salar; en la noche, toman un tren de carga que luego es asaltado por un grupo terrorista para robar equipos que transporta el convoy y caen en manos de los inescrupulosos delincuentes. A Pedro le disparan en una pierna y a otro polizón lo matan. El que contrató el robo del equipo entrega a Yaku y a Pedro a un corresponsal de guerra, Ruiz (Germán Palacios), para que obtenga fotografías de la pareja que beneficien a su facción en los medios. Ruiz cura la herida de Pedro y lo seda; mientras este duerme, Yaku tiene un derrame de sangre y Ruiz la lleva con la doctora Ortega (Natalia Oreiro); esta le hace una ecografía en la que se observa al bebé y le advierte a Ruiz de que separarán a la pareja en refugios distintos, de acuerdo a la usanza. Ruiz, harto de las injusticias de la guerra y de que siempre pagan los mismos pendejos, toma la decisión de acompañar a la pareja, que tiene por objeto llegar a la costa, a Iquique (Chile), donde está el padre de él hace años. Atraviesan el desértico altiplano y Ruiz les consigue transporte con otro vehículo con el que se cruzan en la carretera mientras él regresa para «arreglar un asunto pendiente».

Todo quedó en familia. La dirección es de Nicolás Puenzo, hijo del veterano cineasta Luis Puenzo; el guion es de su hermana Lucía Puenzo y de él; la producción es de ellos tres más Esteban Puenzo, también hijo de Luis Puenzo. El filme es una distopía excelentemente ambientada en Sudamérica, con escenas que bien pueden ser reales de muchos de los sitios que visitan los viajeros; pues los lugares apartados que sufren penuria ya están en un presente distópico, no necesitan de una ucronía, tienen la cadavérica realidad frente a ellos. Como sea, el trabajo de postproducción, destruyendo casas y haciendo cosas similares, quedó muy bien. Las actuaciones son correctas pero el tono del filme a veces es un tanto grandilocuente; con mucha probabilidad esto no es deliberado, quedó así. El tempo, un poco lento, es el típico de este tipo de cine y de películas; también de la pachorra típica del habitante de la región andina, que percibe, y se relaciona con, el tiempo de manera más pausada, menos acelerada, que el caribeño. Al finalizar el visionado de la película queda, sin embargo, un sabor de escasez, de que fue un cuento muy corto y muy parco; quizás tuvieron que haberlo alargado un poco, aunque fuesen quince minutos. Los personajes llegan al muelle 14, donde está el padre de él y nada pasa, ni siquiera se cruzan palabras. No es verosímil que después de años sin verse ni siquiera se digan hola. Ahí faltó algo; las musas se fueron de fiesta el día que terminaron el guion. A pesar de ello, es digna de ver. Como recompensa mínima, el espectador disfrutará de los hipnóticos paisajes del desolado altiplano boliviano.

La película ha sido cargada en el canal de YouTube de la bella actriz Natalia Oreiro y se puede visionar en este enlace 👏.


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Reseña en Wikipedia:


18 febrero 2022

Siete años en el Tibet - Jean-Jacques Annaud (1997)


Imagen del póster en IMDb.

El alpinista que fue a escalar un ochomil
y escaló los estadios espirituales.


Esta producción está basada en la novela autobiográfica Siete años en el Tibet, del alpinista austríaco Heinrich Harrer. Heinrich (interpretado por Brad Pitt), un simpatizante nazi, deja a su mujer embarazada en Austria y se desplaza hasta el actual Pakistán para escalar uno de los ochomil, el Nanga Parbat, pero la expedición no logra llegar a la cima porque el clima no se lo permite; al bajar, la II Guerra Mundial ha estallado, son capturados todos sus integrantes por las autoridades inglesas y recluidos en un campo de prisioneros. Heinrich intentará fugarse varias veces y en todas es arrestado; pero se une a un escape mejor planificado por su compañero Peter Aufschnaiter (David Thewlis) y salen de Pakistán rumbo hacia el norte, atravesando los Himalayas e internándose en el Tibet (provincia de China). En el Tibet no son bienvenidos los forasteros; a pesar de ello, llegan hasta Lhasa, su capital. Un benevolente exministro, Kungo Tsarong (Mako Iwamatsu), los acoge en su casa y un oficial, también afecto a los extranjeros, Ngawang Jigme (B. D. Wong), les envía una sastre para que se quiten los harapos y vistan decentemente.

Peter Aufschnaiter estrechará vínculos con la sastre, Pema Lhaki (Lhakpa Tsamchoe), con la que terminará siendo su marido y se quedará en el Tibet. Heinrich será una especie de tutor del dalái lama (Jamyang Jamtsho Wangchuk), para entonces un joven adolescente, en asuntos varios como geografía universal y cultural general, en particular lo que tenga que ver con el viejo mundo. También construirá una sala de cine que el joven dalái lama quiere para la ciudad. Mientras tanto, de Austria le llega la solicitud de divorcio de su mujer, Ingrid (Ingeborga Dapkūnaitė). La II Guerra Mundial concluye con la rendición de las potencias del eje y la revolución comunista de Mao Zedong se impone en China e invade al Tibet. El alpinista prepara la fuga para el joven pupilo y para él, pero el dirigente espiritual y político del Tibet se niega a dejar su tierra. Heinrich sigue el consejo del imberbe dalái lama de regresar a Austria para conocer a su hijo y ejercer la paternidad. Un argumento más detallado en este enlace.

La película, pese a la excelente ambientación, no fue rodada en el Tibet, sino en Argentina, Nepal, Austria y Canadá. Pocas escenas fueron rodadas en secreto en el Tibet, sin los actores. La ambientación es, precisamente, uno de los mejores logros del filme. La fotografía es el otro. La historia es una buena historia pero no fue contada con el compromiso que hace de una película de este tipo una obra épica, como sí lo fue Lawrence de Arabia o El hombre que pudo reinar, por decir dos ejemplos que sí lo consiguieron. La música, a pesar de ser compuesta por el legendario John Williams, no logra salvar las carencias emocionales de la película. 

Todo apunta a que la dirección de actores no fue la mejor; no se nota lo tanto que debe involucrarse el protagonista con su personaje, en el caso de Pitt. El rol de Peter Aufschnaiter, interpretado por David Thewlis, está más definido, tiene un arco dramático mejor delineado, más peso específico. Quizás tuvo que interpretar a Heinrich él y no Pitt. Dice el crítico Roger Ebert sobre este film(1): «Siete años en el Tibet es una película ambiciosa y hermosa, con mucho interés para el espectador paciente, pero comete el error común de muchas películas sobre viajeros y exploradores: está más preocupada por sus aventuras que por lo que descubren». Faltó el arco dramático del protagonista: Heinrich no se aprecia diferente persona entre su llegada al Tibet y su salida, pese a estar influenciado por la espiritualidad nada menos que del dalái lama; es un personaje plano, lineal, unidimensional. Tuvo que haber sufrido un pronunciado arco dramático; a nivel espiritual se entiende; estuviese o no en el libro original de base. No es el caso de Peter, que lo vemos evolucionar a grandes pasos; a tal punto que se queda con Pema, se involucra y conoce las costumbres locales; nada tiene que buscar fuera del Tibet. El fallo es tan notorio que ni siquiera la música de un maestro como Williams pudo solventar el vacío. A pesar de todo lo dicho, es una película que se deja ver, no es un bodrio ni mucho menos.


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(1) Crítica (en inglés) completa del film en el enlace:
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Seven years in Tibet; Siete años en el Tibet.
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


11 febrero 2022

La chica negra - Ousmane Sembene (1966)


Imagen del póster en IMDb.

El norte es una quimera, ¡qué atrocidad!
Y dicen que allá se vive como un pachá.
Dice el merengue El norte es una quimera, de Luis Fragachán...


Diouana (Mbissine Thérèse Diop) es una joven de Dakar que es contratada por una pareja francesa de clase media para que cuide de sus hijos mientras están de vacaciones. Le ofrecen trabajo en Francia y ella se embarca. A los días de llegar al hogar de los patrones se da cuenta de que la querían para los trabajos domésticos (todos, excepto cuidar de los hijos). El régimen de trabajo es esclavizante y, lo peor de todo, es que el respeto ha desaparecido. La madame le grita, la ofende, le pega. Lejos de cordializar con Diouana para conseguir lo mejor de ella, la vilipendia. No es en Luisiana, es en la civilizada Francia. La joven senegalesa soporta los desprecios y el aislamiento al que está sometida; pero no por mucho tiempo. El suicidio será la respuesta ante la represión. Un suicidio entendido como acto de rebelión, no de sumisión o de entrega.


Diouana (de pie) asiste a diario a la esquina donde se
reúnen las mujeres que se ofrecen para trabajar.


En Dakar cuidaba de los niños y tenía tiempo libre
para salir con su novio o ir a casa de su madre.


La noire de... es la primera película africana reconocida a nivel internacional. Su director y guionista, Ousmane Sembene, también escribió el cuento en el que se basa. Sembene es considerado uno de los más importantes directores cinematográficos de África (es llamado el «padre» del cine africano) y este fue su primer largometraje, si bien dura 65 minutos. El filme está muy bien realizado, tiene una fotografía en blanco y negro magnífica; la actuación de Mbissine Thérèse Diop sorprende por su inesperada excelencia: fue su primera interpretación para cine. La música, africana en su totalidad, le añade el matiz de africanidad que identifica al personaje central aunque el entorno sea una moderna ciudad francesa. La historia se narra en presente y, en flashbacks, nos cuenta sobre la vida de Diouana antes de viajar a Francia. De estrato pobre, salía a ofrecer sus servicios para cuidar niños de puerta en puerta; hasta que un joven admirador le informa que en una esquina se agrupan las mujeres para ofrecerse a trabajar. En esa esquina, un día, la madame la contrata para cuidar sus hijos. Diouana, en un gesto de agradecimiento, compra una máscara y se la regala. Verá de nuevo la máscara en el apartamento de la familia en Francia y la recuperará después de verse sometida al desprecio: no la merecen.


En Dakar, paseando con el novio.


Sembene, trabajando el tema del colonialismo y sus secuelas, también señala otros tópicos colaterales: el racismo; el analfabetismo; el aislamiento; la dependencia; la incapacidad de resolución del individuo; el respeto. El respeto de Diouana por sus empleadores (no al revés). Esta discreción de ella; aparte de su no dominio del francés; la obligan a pensar en posibles respuestas a las directrices despóticas de la madame, pero no a decirlas. El director consiguió un efecto muy interesante con la voz en off de la senegalesa; así está informado el espectador pero no los empleadores. Esta voz en off, muy bien utilizada en esta cinta, nos informa lo que Diouana pudo haber contestado o lo que contestó de pensamiento; así como lo que piensa de su vida, de su situación y de sus amos. El uso de la voz en off en esta película es modélico. 


En Francia, no para de trabajar; no tiene tiempo libre
ni sale a conocer el país y su gente.


En Dakar, decían: «Diouana sería feliz en Francia, tendría una buena vida».
Para mí, Francia es la cocina, la sala de estar, el baño y mi habitación. ¿Dónde está la gente que habita este país? La señora me dijo: «Tú verás, Diouana, hay encantadoras tiendas en Francia». ¿Francia es este agujero negro?
Pensamiento de Diouana con voz en off.

Otro recurso que utiliza es el simbolismo; en este caso concentrado en la máscara, la cual, según la circunstancia y el contexto, significa una u otra cosa. Es agradecimiento por haberle dado trabajo; es ornamento en Francia; es vía para la remembranza de la tierra natal; es objeto de pertenencia; es africanidad; es «green go home» al final, cuando el niño, con la máscara puesta, sigue al francés.


Diouana contempla la máscara en el apartamento
de los señores. La nostalgia por su tierra hace
presencia al tiempo que se desvela lo desacertado
que fue el viaje a Francia.


Senegal se independizó de Francia en 1960. Ayer, en términos históricos. La colonización, cruenta como casi todas, dejó una secuela que Sembene trata de reflejar en el filme. El colonizado es menospreciado por el colonizador, que se cree superior, que domina. La autoestima del colonizado es diezmada, lo que conviene al colonizador para su conveniente explotación. En este proceso, muy complejo, el colonizado pierde el norte, las ilusiones, los sueños, la esperanza. Deja de ser dueño de su vida. Diouana se aventuró a ir a Francia pensando que un nuevo futuro brillaría para ella; conocería las cosas que un país desarrollado ofrecía; haría amistad con sus iguales, quizás con franceses; en fin, se le abriría un mundo de posibilidades. Mucha de esa ilusión fue alimentada por los empleadores. Nada más lejos de la realidad; la mantenían confinada en casa, trabajando como una esclava, despreciándola y tratándola como un ser muy inferior en todo momento. 


Madame le dice que si no trabaja no come. Ella piensa
que si no come no puede trabajar. Un pensamiento
circular digno de disquisición.


Diouana se viste bien para trabajar; de forma que alimenta la ilusión de que está en un gran país. Esto es visto por la madame como ínfula, y le ordena quitarse los zapatos y ponerse un delantal. No le hace falta para trabajar, ella es una mucama; esa es la explicación que le ofrece la madame; sin embargo, es un duro golpe a la autoestima de la joven. Las continuas reprimendas no le placen a Diouana. Nada de lo que le dicen sus patrones le place. Ni el sitio. Poco a poco, el vaso se va llenando hasta la última gota.


Antes de suicidarse en la bañera; dejó la maleta hecha
y la máscara, que rescató, encima. Los patrones llevarían
la maleta y la máscara a su madre en Dakar. También el
dinero que le debían a su hija, pero este lo rechazó.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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La chica negra; Black girl; The black girl/woman of…; La noire de… 
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


08 febrero 2022

Todo sobre mi madre - Pedro Almodóvar (1999)


Imagen del póster en Filmaffinity.

A Bette Davis, Gena Rowlands, Romy Schneider...
A todas las actrices que han hecho de actrices, a todas las mujeres que actúan, a los hombres que actúan y ser convierten en mujeres, a todas las personas que quieren ser madres. A mi madre.
Dedicatoria final de esta película, el homenaje definitivo de Almodóvar a la Mujer.


Manuela (Cecilia Roth) tiene un hijo, el joven Esteban (Eloy Azorín), que quiere ser escritor y que actualmente escribe un relato sobre su madre. Ella trabaja coordinando trasplantes en un hospital de Madrid. A pesar de la curiosidad del muchacho, su madre nunca le ha contado nada sobre su padre, también llamado Esteban. El día de su cumpleaños decimoséptimo, van al teatro a ver Un tranvía llamado deseo y Manuela accede a contarle más tarde sobre el progenitor. Al terminar la obra, Esteban quiere un autógrafo de la actriz Huma Rojo (Marisa Paredes); esta no abre la ventanilla del vehículo y el joven sigue al automóvil bajo la lluvia para conseguir su autógrafo, pero es arrollado por otro coche y muere. El corazón de Esteban fue donado a un paciente que Manuela sigue en sigilo durante días; presa de gran congoja. En lo que parece un cargo de conciencia por no haberle contado a su hijo sobre su padre; viaja a Barcelona para contarle al padre sobre su hijo, pues también le ocultó a Esteban (Toni Cantó), ahora Lola, que tuvo un hijo de él (ahora ella) hace diecisiete años.


Esteban y Manuela ven All about Eve en televisión.


Manuela espera fuera del teatro a que aparezca su hijo.


En Barcelona se encuentra con una vieja conocida, la simpática prostituta Agrado (Antonia San Juan), en un extraño lugar donde habita la lujuria y hay consumo masivo de sexo; conoce a Rosa (Penélope Cruz), que resulta estar embarazada de Esteban (Lola) y un día va al teatro, donde se presenta Un tranvía llamado deseo, a contarle a Huma Rojo lo ocurrido con su hijo Esteban. Con Huma obtiene el trabajo de asistente, pues con Nina (Candela Peña), su asistente habitual, siempre tiene roces. Pero no da con Esteban, para contarle sobre su hijo, hasta que Rosa (que era seropositivo) muere en el parto. Lola se presenta en el entierro de Rosa y es cuando Manuela lo informa de que tuvieron un hijo hace diecisiete años; él/ella le informa que se está muriendo. Manuela regresa a Madrid con el bebé de Rosa porque su abuela (Rosa María Sardà) no lo soporta. Luego de dos años regresa a Barcelona para que la abuela, que ya superó su repulsión, vea al bebé (que ha vencido su condición de seropositivo). Allí, visita a Agrado y a Huma, quien le informa que Lola ha muerto.


Una escena de Un tranvía llamado deseo, obra a la que asisten
Manuela y Esteban (hijo).


Esteban suplica, en vano, por el autógrafo de Huma Rojo.


Esteban y Manuela están viendo la televisión, al comienzo del film, y comienza una película: All about Eve. El chico dice que no se debería llamar Eva al desnudo, sino Todo sobre Eva. De aquí el título de esta película; que no es fácil de ver, no es para todo público. Eso sí, es conmovedora y toca la fibra del espectador, aunque de lejos; mantiene un distanciamiento brechtiano —siempre presente en la filmografía de este cineasta— deliberado o no. A decir por la diégesis y la fotografía es deliberado. Otro aspecto intencional es la relegación de los papeles masculinos; ninguno es relevante, la mayoría son prescindibles. La trasgresión, el querer sacar de la zona de confort al espectador, típica de sus filmes, se mantienen también en este; al igual que la estética de colores vivos y complementarios; el empleo de personajes exóticos, propios del bajo mundo; o la narrativa dinámica.


La sórdida rotonda de la lujuria y la lascivia, primer sitio donde
Manuela busca a Lola.


Esta es, sin duda, una de las mejores cintas de Pedro Almodóvar, quien es su director y guionista. Una muy bien hilvanada historia, con excelentes actuaciones de los principales personajes (quizás la columna vertebral del filme), que se adentra en el nebuloso mundo de la prostitución, de los bisexuales y los transgéneros; y lo recorre como él (Pedro) por su casa. La película está muy bien ambientada, tiene la música correcta, el tempo, la edición; quedó redonda. Lo único que no queda muy claro es el motivo por el cual Manuela huye a Barcelona para buscar a Esteban; aunque se supone, como se dijo antes, que es porque no quiere tener el cargo de conciencia de no informarle sobre el hijo que años atrás tuvieron, tal como no le informó a su hijo sobre su padre. Busca la redención consigo misma, con la vida; siente que ha cometido una falta importante al ocultar información a los interesados sobre las vidas de ellos mismos. Recibe de premio a otro niño al que su madre, Rosa, también quería llamar Esteban. Son coincidencias muy almodovarianas.


Manuela, la madre de Rosa y Rosa.


Agrado y Manuela. Gran interpretación de Antonia
San Juan como Agrado.


El tan ansiado Óscar

En la lista de las producciones que han recibido el premio Óscar como mejor película no están todas las que son ni son todas las que están. Es un galardón importante, sin duda, pero hay grandes películas, inolvidables e imprescindibles películas, que no lo recibieron; así como algunas que lo recibieron y han pasado al olvido. Todo sobre mi madre cuenta con el honor de ser el primer film español en recibir el Óscar a la mejor película de habla no inglesa. A pesar de lo tanto que despotrican de los gringos (a quienes todo el planeta les profesa una incurable envidia), y en particular del cine norteamericano, el más importante del mundo (lo que no quiere decir que sea el mejor); los españoles recibieron con alegría el reconocimiento. Si no lo hubiera recibido, igual pasaría a formar parte de la lista de las más importantes películas hispanas. Como sea, ha sido multipremiada; tiene mérito propio para ello. Es un homenaje a las mujeres, a la Mujer, por parte del cineasta manchego; tal como lo afirma el epílogo.


Lola (Esteban padre), interpretada por Toni Cantó.


A su regreso a Barcelona, luego de dos años de ausencia,
Manuela visita a Huma y Agrado en el camerino.


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Todo sobre mi madre; All about my mother.
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


04 febrero 2022

País portátil - Iván Feo/Antonio Llerandi (1979)


Imagen del póster en IMDb.

Ex país.
Le llama el profesor Agustín Blanco Muñoz.
País piñata.
Le he llamado yo.


Prolegómeno

Hoy se cumplen 30 años del intento de golpe de estado de los milicos ñángaras. El sistema fue tan noble que no solo los indultó; sino que les dio la oportunidad de acceder al poder como si fueran personas civilizadas, mediante elecciones. Y llegaron al poder. El sistema fue tan noble que aceptó que hicieran cambios; pese a que eran golpistas confesos e irredentos. E hicieron cambios. La gente fue tan noble que les creyó, y ellos mintieron y los engañaron de forma vil. Hoy, a pesar del ingreso de más de un millón de veces un millón de dólares, el país está arruinado por esa supina e imbécil tolerancia del noble sistema, pero más por las perversas intenciones de quienes en mala hora accedieron al poder.


La película

Durante la década de los años 70, ocurre una especie de «época de oro» del cine venezolano. Continuaría en buena parte de los años 80. El embargo petrolero de los países árabes en 1973 trajo como consecuencia un incremento en los precios del crudo que benefició a Venezuela, suplidor tradicional de petróleo de EUA. La abundancia de dinero y los nuevos planes de desarrollo del país (que incluyeron la nacionalización del hierro y del petróleo ejecutada por el presidente Carlos Andrés Pérez) salpicó a la actividad artística. Se realizaron muchas películas, no pocas subvencionadas por el Estado de manera directa o indirecta. Esta cinta es una de las patrocinadas por el Estado, tal como lo expresa al comienzo. Como quiera que la labor artística suele estar en manos de la gente de izquierda (los que producen bienes de consumo y servicios suelen pertenecer a la derecha), casi todos los filmes resultaban ser denuncias sobre los problemas sociales que existían en el país y criticaban sin disimulo al gobierno, a las clases dirigentes y a los partidos políticos. La llamada corrupción administrativa (componenda entre gobernantes y empresarios con dineros de la nación) rampaba campante en todos los órdenes de la vida nacional. La denuncia era, en efecto, un bien de primera necesidad que —en principio— podría ayudar a corregir el rumbo de la nación.

País portátil está basada en la novela homónima de Adriano González León(1), éxito editorial y literario del escritor; una de las más importantes novelas de la bibliografía venezolana. Andrés Barazarte (Iván Feo), el más joven de un linaje de revolucionarios liberales(2), sale de un edificio ubicado en Santa Mónica, Caracas, y aborda un autobús de recorrido urbano; lleva consigo un pequeño bolso, dentro del cual porta una ametralladora y municiones. Andrés pertenece a un círculo de jóvenes estudiantes revolucionarios de la Universidad Central de Venezuela(3). A lo largo del camino, va recordando eventos pretéritos propios de sí y de sus antepasados. Estos, consustanciados con la historia patria, también «echaron plomo», a excepción del padre de Andrés, que fue empleado de las petroleras. A través de la memoria del joven rebelde, suerte de oráculo que compendia la historia de Venezuela amalgamándola con la de su prosapia, la película nos invita a reflexionar sobre los hechos que nos han traído a nosotros y a Andrés al presente. Discurren de forma más o menos paralela ambas historias, las de sus ancestros y la de Venezuela; no solo el relato, mas los anhelos por darle forma, de una vez por todas, a una nación decente, digna de los hijos de Bolívar.

La historia está contada de forma amena, asistida por oportunos flashbacks del pasado ambientados de manera pródiga; lejanos algunos (finales del siglo XIX) o tan recientes como la infancia de Andrés otros. El joven, al principio, no parece hacer suya la lucha; pero no puede pasar por alto la indolencia de los gobiernos, máxime cuando fue advertido (¿adoctrinado?) por su abuelo Salvador sobre los intríngulis del ejercicio del poder, de la revolución, de la injusticia, de las traiciones, de la insurgencia, de la corrupción y de otros ingredientes que forman el cóctel en el que está sumergido el país desde tiempos inmemoriales, un cóctel que hace efervescencia explosiva, tal como el combustible que yace en el subsuelo. Una vez comprometido con la revolución, es capaz de dar la vida por ella. En la notable y surrealista secuencia final, sus orgullosos antepasados le acompañarán durante la balacera.

La película no cuenta con actuaciones memorables; son correctas, pero está bien hecha en su totalidad. Se trata de una película más bien conceptual. Uno de sus mejores logros es la ambientación de varias épocas para mostrarnos al abolengo Barazarte. El hilo narrativo, ajustado al libro base, es más importante que las actuaciones o los efectos especiales. El empleo de flashbacks ubicados estratégicamente a lo largo del filme, algunos —a su vez— con flashbacks dentro de ellos, permiten hilvanar la historia y mantener al espectador atento para armarla. Recuerdo que fue un film muy comentado por el público y la crítica en la época. Todavía hoy no luce tan anticuado como cabría esperar. Muy buen trabajo de Iván Feo y de Antonio Llerandi. El mensaje, de clara tendencia comunista, sí luce arcaico; pero eso es otra cosa.


El mensaje

Le cuenta un viejo León Perfecto Barazarte (Eliseo Perera) a Salvador Barazarte (Hector Duvauchelle):
«...De todos los jefes nuestros no hubo ni uno solo que fuera honrado, Salvador, ni uno solitico que fuera honrado, ni uno solo. Y a Zamora no lo conocí. Ese parece que sí era un palo de hombre, y honrado y generoso y repartía vainas entre los que no tenían nada. Ese parece que sí era honrado de verdad, pero sería el único. Zamora sería el único, porque todos los otros que yo conocí fueron una partida de sinvergüenzas que no estaban esperando sino la oportunidad para meterle la mano a algo, igualitico que los godos. Por eso Salvador, la guerra era importante,...
Cuanto cartucho se rompió con los dientes, pa' ná, pa' ná y cosa ninguna, porque entre los sinvergüenzas, Salvador, también estaba papá, papá, papá, que hasta presidente del estado fue, no joda».
[El padre de León Perfecto y Salvador fue Epifanio Barazarte, el patriarca del linaje; el primero de ellos que echó plomo. Y luego, mientras libaba las mieles del poder, robó].

A decir del autor del libro, su mayor logro fue la construcción de la prosa que lo conforma(4); pero la película acentuó el carácter político y social de la historia del país mixturándola de forma inextricable con la historia de los Barazarte, una familia de Trujillo; desde finales del siglo XIX hasta el presente; mostrando las actitudes y las acciones de los guerreros de dicha estirpe, que enarbolaron la bandera de la subversión para enderezar el devenir de su patria. Tal como se puede anticipar por el comportamiento del bisabuelo de Andrés, Epifanio Barazarte (Fernando Gómez), el país ha estado en manos de delincuentes desde siempre, sean liberales o conservadores. Parece que ni siquiera el padre de Bolívar fue trigo limpio. Venezuela, entonces, ha transitado por la historia, saturada de revoluciones de hordas y montoneras, con la perenne esperanza de ser gobernada por gente que la quiera y no ha tenido esa suerte. Quienes han tenido en sus manos la oportunidad de hacerla grande y próspera han sucumbido a propósitos mezquinos y personales. Una y otra vez, una y otra vez. Unos pocos que no se doblegaron fueron, sin embargo, incomprendidos y vilipendiados.

La izquierda, a la que la película enaltece con loas apologéticas, tuvo su oportunidad, veinte años después del rodaje de esta película, de gobernar y propugnar cambios profundos de rumbo. Y así fue. Llegó al poder con la promesa de una tercera vía que nunca buscó y menos siguió; como el alumno que no estudia para el examen, se copió de un modelo que ha demostrado en reiteradas ocasiones ser un fracaso. Al poco tiempo de gobernar, potenció los males del país de manera exponencial. Hoy, a más de veinte años de apropiarse del poder y de la fuerza, ha hundido en la absoluta miseria a una nación otrora próspera. El daño no solo es físico, ha desintegrado el tejido social y ha convertido a numerosos venezolanos en parias o en emigrantes. No tienen perdón de Dios. Y menos lo deberían tener de los hombres. Odian al país infinitamente más que los demócratas a los que sucedieron, tantas veces criticados por ellos. Quizás algunos de ellos, como el autor de la novela, sean excepciones a esta regla.

La izquierda es interesante para que denuncie las irregularidades y los problemas; también para amenizar el discurso político; pero como gobierno es un desastre. No se cansan de demostrarlo y la gente no se cansa de votarles por su incansable y mareante propaganda, por su discurso bonito, adornado con plegarias a «la igualdad» o a la justicia o a cualquier otra cosa que no han logrado ni lograrán resolver; en tanto que la economía, que no la entienden ni un poco, la gestionan tan mal que arrasa con cuanta nación gobiernan.


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(1) Militante de izquierda; pero desde bien temprano se opuso al «proceso» vandálico del chavismo: en 2002 firmó una carta de intelectuales solicitando la renuncia del presidente del gobierno.
(2) En este contexto, más propio del siglo XIX, los «liberales» eran los de pensamiento correspondiente al comunitarismo, no al liberalismo, tal como estos términos se entienden hoy. Los liberales eran los progres o los ñángaras de hoy.
(3) Esto es lo que se infiere por las imágenes de los célebres pasillos de la magna casa de estudios; pasillos por los que hemos caminado infinidad de veces antes de que este gobierno de idiotas, ladrones y asesinos los dejase desplomar, al igual que al resto del país, pese a que son parte de un inmueble Patrimonio de la Humanidad.
(4) Véase, por ejemplo, la entrevista a Adriano González León en este enlace:
Como sea, es difícil de creer que haya sido esa la única intención subyacente del escritor, máxime cuando ha manifestado preocupación por el rumbo del país y lo refleja en el tema de la novela.
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Portable country; País portátil.
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Artículo en Wikipedia:
Reseña en Wikipedia en inglés:
Ficha en IMDb: 

País portátil: Venezuela y violencia, ensayo de Vilma Moreno:


01 febrero 2022

La llegada - Denis Villeneuve (2016)


Imagen del póster en IMDb.

El tiempo circular.


La película comienza con imágenes de la doctora Louise Banks (la hermosa Amy Adams) y su hija a diferentes edades, que suponemos flashbacks. En el presente, la doctora Banks se dispone a dictar una clase en la universidad y los pocos alumnos que acuden a su aula le invitan a que sintonice las noticias por televisión: han llegado al planeta doce naves alienígenas. El coronel Weber (Forest Whitaker) la recluta junto al astrofísico Ian Donnelly (Jeremy Renner) y los lleva hasta Montana, donde está emplazada una de las doce naves. Ella, como experta lingüista, llevará la batuta en cuanto a la comunicación con los extraños seres de siete patas. Continuará teniendo sueños o visiones con su hija, que no entenderá hasta el final, pues son visiones a futuro: flash forwards.


Louise con su hija enferma. ¿Flashback o flash forward?


Los heptápodos, que tienen varias veces la envergadura humana, reciben a los humanos dentro de la nave, que no toca suelo terrestre ya que levita. Dentro de la nave, en una galería especial para el acceso de humanos, la gravedad y el aire son los adecuados para que les resulte confortable. Los heptápodos están al otro lado de un vitral, en un ambiente nebuloso. Louise no consigue comunicarse vía oral pero logra establecer contacto a través de imágenes: escribe en una pequeña pizarra y los aliens responden con una escritura que tiene contornos circulares y se fija al vitral antes de desvanecerse. A pesar de la premura que no oculta el ejército, debido a que hay clima de guerra en el planeta, Louise, Ian y los demás integrantes del equipo, se toman su tiempo en descifrar el idioma de los extraterrestres. No podría ser de otra forma.


Las gigantescas naves levitan a pocos metros de la superficie.


A la pregunta vital del propósito que tiene la visita de tan extraños seres, ellos contestan que han venido a ofrecer un arma. Esta palabra, en el ambiente bélico que se está desatando a propósito de la visita de los alienígenas, siembra la suspicacia de todos, en especial de los militares chinos y rusos, pero también de los americanos. Al decir arma, tal como Louise sugiere, se pueden referir a herramienta; y así es: los heptápodos necesitarán de la ayuda humana en tres mil años y han venido a ofrecer su «arma», su idioma, a los humanos. Están pagando por adelantado. El que domine este idioma, podrá tener conocimiento anticipado del futuro; por eso Louise ha experimentado visiones de sucesos por venir.


Preparándose con trajes impermeables a los patógenos.


Flashback = flash forward.

La ortografía no lineal de los extraterrestres les permite condensar notablemente la escritura; en lugar de escribir palabras, sus «logogramas» transmiten ideas completas. El lenguaje que han traído de regalo a la humanidad es una puerta para percibir el tiempo de manera no lineal, tal como lo perciben ellos. El film sigue, con exageración, el postulado de la hipótesis de Sapir-Whorf, según la cual el idioma determina en buena manera la forma de pensar el mundo. Esta «arma» o herramienta, la empleará muy temprano Louise (cuando están evacuando las instalaciones de Montana) para evitar la guerra y conseguir la ansiada paz y unión entre todos los humanos. Los heptápodos le dieron a cada grupo un doceavo del conocimiento; obligando con ello a que los humanos trabajasen en equipo para obtener el beneficio total de la herramienta que les obsequiaron(1).


Dentro de la nave no parece haber arriba o abajo; ni ayer o mañana.


El filme, basado en la novela La historia de tu vida, de Ted Chiang, está muy bien realizado; las actuaciones de Amy Adams, de Jeremy Renner y de Forest Whitakere son excelentes; la música y la cinematografía otro tanto. A pesar de carecer de acciones relevantes y de ser una película de ciencia ficción atípica, mantiene la tensión en todo momento gracias a la inteligencia de su puesta en escena y al montaje. También a la inteligencia con la que fue tratado el tema; con mucho «realismo»: tanto el aspecto comunicacional como la logística que se desplegaría en un supuesto arribo de naves extraterrestres, sería algo muy parecido a lo visto en el film; sin tremendismos ni efectismos, con discreción, máximo sigilo y militares por doquier. Otras acciones colaterales que se cuentan también son «realistas»: la reacción de la sociedad civil, los saqueos de las tiendas, los suicidios colectivos de exóticas sectas religiosas, o la cautela extrema y la belicosidad de los militares. Lo que no es muy realista es la relegación de la matemática en la comunicación, pero eso tiene una explicación. Por lo demás, todo fue muy bien cuidado. Gran trabajo de Denis Villeneuve.


El verdadero contacto comienza cuando Louise se quita el traje
y toca el vitral. Un heptápodo responde de manera similar.


El lenguaje escrito es más accesible para Louise. Las oraciones
están formadas por logogramas circulares.


Ciertamente, si nos visitaran alienígenas, el primer escollo sería la comunicación con ellos. Los intentos por comunicarse con otros seres han sido, hasta ahora, con bases matemáticas más que de otra índole. Por ejemplo, el mensaje de Arecibo, es matemática y física puras. Las placas de las sondas Pioneer tienen, además, información gráfica, como los dibujos de los humanos; pero la ubicación del planeta Tierra refiere a los pulsares cercanos; también entra en juego el átomo de hidrógeno, el sistema de numeración binario... Las Voyager llevan un disco de oro con muchísima más información que el mensaje de Arecibo o las placas de las Pioneer; el disco incluye sonidos de objetos y animales, saludos de la Tierra en numerosos idiomas, imágenes, música; pero llevan una placa con información suministrada en formato matemático. 


Ian lee un escrito de Louise que dice: «El lenguaje es el cimiento de la civilización, lo que une a un pueblo. Es la primera arma usada en un conflicto».
Ella contesta: «Es un prefacio típico. Los deslumbras con fundamentos».
Sí, es excelente, aún si es erróneo, dice él muy orondo.
¿Erróneo?
La piedra angular de la civilización no es la lengua, es la ciencia.

En La llegada, se ha negado la injerencia de las matemáticas. Los mensajes antes mencionados ratifican que se trata de una civilización inteligente; en este caso, se está dando por descartado la inteligencia de ambas especies; sería redundante demostrar inteligencia. Quizás también lo sea en el caso de los mensajes de las sondas: las sondas per sé son testimonios de inteligencia, aunque la ubicación de la especie emisora no es obvio. El regalo de los heptápodos permitirá a los sedientos científicos terrestres como Ian descubrir conocimientos que pueden traer del futuro al presente. Lo que hizo Louise es lo primero que hay que hacer: entender el lenguaje de los visitantes; además, se trata del regalo que vinieron a obsequiar.


Louise y Ian logran empatizar con los visitantes.


En la última visita de Louise y Ian, unos militares paranoicos habían
colocado explosivos. Los heptápodos salvan a Louise y a Ian para
que no les afecte la explosión.


Uno de los mayores aciertos de este filme es haber contado la historia conforme al manejo que del tiempo tienen los heptápodos. La no linealidad del tiempo es también parte del montaje cinematográfico de la obra. Aquí, el importante trabajo de edición fue clave para darle una forma cónsona con el poder que transmite la lengua de los alienígenas; al tiempo que explica (al espectador) cómo sucedería esta singular percepción del tiempo. Los flashbacks iniciales, ¿son flashbacks o son flash forwards? Pueden ser cualesquiera de los dos... o ambos a la vez; tal como el gato de Schrödinger. Este es un logro significativo de esta película.


Louise regresa sola a la nave cuando esta se ha colocado más lejos
del suelo. Una cápsula la busca y la deja caer suavemente en el
ambiente de los heptápodos, pleno de una densa neblina en la que
ella apenas puede respirar.


Louise en su última charla con Costello (llamaron Abbott y Costello
a los dos heptápodos con los que dialogaron). Aún ella no entiende
a cabalidad el regalo que le ha sido entregado.


He tenido la cabeza inclinada hacia las estrellas desde que tengo memoria.
¿Sabes qué fue lo que más me sorprendió?
No fue conocerlos a ellos; fue conocerte a ti.
Le dijo Ian a Louise.

Uno de los acertijos más relevantes que deja el film para el espectador es: ¿por qué Louise, que ahora conoce el destino de su hija, tendría una hija? Esta pregunta tiene como respuesta una selección múltiple, pues varias serían las razones tanto para no tenerla como para tenerla. Esta dualidad, como las dualidades onda-partícula, espacio-tiempo, gato de Schrödinger vivo-muerto, o como los flashbacks y flash forwards, enriquece (y complica) el discurso de este gran filme.


Louise con su bebé.


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(1) Para mayor detalle, véase el artículo sobre la novela, en este enlace.
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La llegada; Arrival.
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Artículo en Wikipedia:

Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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