___



El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

Bienvenid@

Bienvenid@
Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

28 agosto 2014

El acorazado Potemkin - Serguéi M. Eisenstein (1925)



No hay arte sin conflicto
S. M. Eisenstein


Esta es otra de esas películas sobre las que uno no sabe si escribir o no, debido a que hay tantos libros relativos a ella, quizás hasta tesis doctorales, que hacen que lo que uno pueda aportar sea absolutamente infinitesimal e irrelevante. Aún así, la tentación de hablar sobre ella se impone. 

La primera vez que vi El acorazado Potemkin fue, al igual que otras buenas películas, en la Cinemateca Nacional, aquella de Rodolfo Izaguirre. Quedé prendado de ella, del portento dramático de sus escenas. Eisenstein sentó cátedra en montaje (a veces llamada edición) y dirección cinematográficas que aún hoy perdura. No es su film que más me gusta, pero no dejo de maravillarme de su maestría. Es, para mí, la obra cumbre de la propaganda, por encima de El triunfo de la voluntad (Leni Riefenstahl, 1934). Este filme está basado en hechos reales ocurridos en 1905, pero también tiene elementos de ficción.

Los marineros del acorazado Potemkin, hartos de los despóticos tratos de los oficiales (que incluye carne con gusanos para la comida de la tripulación), se sublevan frente al puerto de Odesa. El líder de la revuelta, Vakulinchuk, muere en los disturbios de a bordo. Su cuerpo es llevado al puerto, donde los pobladores hacen largas filas para rendirle homenaje. Lo ocurrido en la nave hace encender los ánimos de los pobladores, que —evidentemente— también son vilipendiados por el régimen zarista. Mientras la armada ha enviado una escuadra de buques de guerra para someter a los rebeldes, en el puerto de Odesa los cosacos del zarismo atacan sin piedad a la multitud que celebraba el amotinamiento del Potemkin y le llevaba provisiones a su tripulación. Ante la matanza de la escalera, el acorazado cañonea el teatro de Odesa. Finalmente los buques que enfilaban para acabar con el motín del acorazado se unen a su causa. La revolución, como acto de razón, vence.


La turbadora imagen de la madre
cargando el cadáver de su hijo.


Uno de los más relevantes detalles del filme es la precisión con la que está hecha su edición, arte en el que Eisenstein era una maestro. No hay escena o toma que esté de más ni de menos, todo está fríamente medido. Otra de sus características resaltantes es que el sentido propagandístico no deja cabida para nada más, excepto para el arte que asoma tras esta joya de la reivindicación proletaria. A este respecto es destacable el notable e impactante uso de los fenotipos y los estereotipos. A lo largo del film, se pueden apreciar detalles como que Vakulinchuk guarda una gran semejanza con Stalin, o que el capitán del acorazado (el malo) tiene fenotipo inglés (o gringo), a pesar de que es un actor ruso. El médico del buque es un subyugado del poder represor (del capitán). En la escena de la escalinata se aprecian estereotipos como el del estudiante indignado que grita contra la represión zarista o el de las damas de alta alcurnia celebrando —no sin cierto prurito— la solidaridad del pueblo con los marineros del Potemkin (o, quizás, piensan en lo loable que es la caridad). Desgraciadamente uno se puede hacer eco de lo que dijo Goebbels sobre esta película[1]: "Esta es una película maravillosa, sin igual en el cine. Cualquiera que no tenga convicciones políticas firmes podría convertirse en un bolchevique después de ver la película". ¿Y qué le pasó entonces a ese joven de 17 o 18 años que la vio por vez primera en la Cinemateca y que aún no tenía esas convicciones bien asentadas?


El médico de a bordo certifica que "no son gusanos", 
son larvas de mosca las que infectaron la carne, 
y que esta puede comerse.


No se puede dejar de hablar algo sobre la extraordinaria y magistral escena de la escalinata de Odesa. Sin duda alguna una de las más excelsas escenas del cinema. Esta sola escena justifica la película y la colocaría entre las grandes obras cinematográficas. De un dramatismo sin igual, aún después de casi un siglo, describe –sin el uso de palabra alguna– la aborrecible tiranía que sufría el pueblo ruso durante los agonizantes últimos años del zarismo y la gallardía de ese pueblo que resiste aún a riesgo de su propia vida. Eso es lo que se ve en la escena de la escalera de Odesa. Es la revolución sintetizada en unos pocos minutos, es la historia de la represión de los de abajo por los de arriba, es la lucha de los primeros por erradicar el sometimiento interminable a la injusticia que imponen los segundos. Eso es. En ella encontramos a una desgarrada madre que llora desde sus entrañas la pérdida gratuita de un hijo y afrenta a los militares con el valor del que ya nada tiene y ya nada más puede perder. También a la indefensa madre que una vez baleada suelta el coche donde está su bebé y este empieza a descender la escalinata en medio de un tiroteo interminable, de una confrontación cuya asimetría debería ser motivo de la mayor de las vergüenzas para los uniformados. Pero no lo fue. Incluso llegan a matar a la madre que los enfrenta con su hijo ya muerto entre sus brazos. La película le niega el derecho a los esbirros de mostrar sus rostros. Es la negación del otro, del enemigo, la manifestación de su inexistencia; se centra solo en mostrar sus perversas acciones. Esta escena es una de las más brutales del cine. Si bien toda la cinta es un discurso panegírico de la revolución de 1917, la escena de la escalinata es el clímax de este discurso. Cuando la vea por primera vez, amigo lector, y crea que ha visto otras más crudas, recuerde que esta fue hecha mucho antes, vale decir que es la abuela de estas escenas, y fue realizada con máxima maestría.


La masacre en la escalera de Odesa.


Pero la película no es solo la escena de la escalinata. Cada una de sus cinco partes tiene personalidad y cadencia propias; y entre las cinco forman un todo que evidencia el porqué de la revolución, la justifica y le da a esta un discurso apologético ante el público cinéfilo en lenguaje cinematográfico. La edición (montaje), la dirección, el guión, las diversas técnicas fílmicas (algunas novedosas como el ángulo de toma de la cámara como el plano nadir), el uso del close-up extremo (primerísimo primer plano o plano italiano) para acentuar el dramatismo de las caras de los actores y la buena actuación de estos, son algunos de los elementos que la hacen gozar del sitial de honor que ocupa.

Que el sufrido pueblo ruso haya caído en un cul-de-sac de carniceros como Stalin o Breznev es otra historia. Todas las víctimas presupusieron que la intención era otra, más cerca de Utopía que de 1984.


El arte al servicio de la política

La revolución es guerra. De todas las guerras conocidas en la Historia es la única lícita,
legítima, justa y verdadera guerra. En Rusia esta guerra ha sido declarada y ha comenzado.
Lenin, 1905. Mensaje inicial de la película.

Es sabido que ambos regímenes, icónicos e inhumanos: el nazismo y el comunismo soviético, dejaron tras de sí una estela de desolación, de muerte y de frustración, por decir lo menos. Entre las muy escasas cosas buenas que legaron, y que uno pudiera escoger, están estas dos películas: El triunfo de la voluntad y El acorazado Potemkin. No es coincidencia que ambas sean propaganda de esos regímenes, interesados en mostrar una cara afable, razonable y esperanzadora que oculta la nefasta intención de imposición totalitaria subyacente en los que figuran como benefactores. Son sistemas basados en la mentira, viven de mentiras, cabalgan sobre ellas, sobre el miedo de los habitantes y sobre la constante crisis que crean para cubrir las verdaderas fallas del régimen. Después de tanto tiempo, estas ideas aún hoy tienen consumidores. ¡Si no lo sabremos nosotros!


El elemento religioso, simbolizado por un sacerdote, es execrado del barco porque invita al aplacamiento de los ánimos y a la resignación de los rebeldes ante el statu quo (¿estoica sumisión?). Está de parte del opresor y no ejerce ninguna influencia sobre los marineros[2].


Las creaciones humanas las utilizamos para realizar otras creaciones. El arte, por ejemplo, se sirve de la ciencia. En este caso la política se sirvió del arte. Pero como al arte lo tenemos como uno de los productos más sublimes, no vemos con simpatía que sea utilizado por la política, por esa que dejó de ser Política, entendida como el saber para un mejor vivir, esa de la que nos hablaron Platón y Aristóteles, para convertirse en la prostituida política que solo sirve para que alguien, generalmente incompetente y ladrón, pero adulador (antes de llegar al poder) y astuto, llegue al poder y permanezca en él.

A pesar de ello, es arte. Y como arte que es, trasciende a la política que avaló, porque la política también engaña al arte, pero el engaño no es trascendente y sí lo es la obra artística. Es uno de los casos en los que triunfó el bien sobre el mal.


Algunas escenas del cine que rinden homenaje a la celebérrima
escena de la escalera de Odesa, quizás la más homenajeada del cine[3].
La de Los intocables (Brian de Palma, 1987) es soberbia.


Esta obra de Eisenstein ha encabezado numerosas listas de los mejores filmes del cinema[4]. Junto a Un hombre con una cámara (Dziga Vértov, 1929) y otros filmes de Eisenstein, como la trilogía de Iván el terrible o Alexánder Netvski, es de lo mejor del cine ruso de la época silente. Después de todo lo dicho no creo que haga falta agregar que es una obra maestra del cine, es una película capital, de imprescindible visionado para el que se precie como cinéfilo. Indistintamente si es comunista o no, pues es apreciada por gente de diversas tendencias políticas. Es, ante todo, arte. Y aunque de nada sirve hacerle hoy propaganda a los regímenes comunista y nazi, también es útil para estudiar los principios de la propaganda en acción.


___________________
[1] Digo "desgraciadamente" porque uno no debería endosar una frase que dijo alguien como Goebbels. Pero resulta que Goebbels, aunque nazi a ultranza, también era un intelectual. Más aún, como ministro de propaganda sabía valorar este filme. Esta frase en particular es endosable por cualquiera que haya apreciado esta película.
[2] La aparición del clérigo es el símbolo de un alto para la reflexión moral, si se quiere. Detenerse sería volver a colocarse de rodillas ante el déspota. Aún siguen hoy en boga los conceptos de aceptación, resignación, sumisión, conformismo, estoicismo, como respuesta emocional ante el agresivo y desalentador entorno de la vida moderna; no sin presentarlos como única catapulta anti estrés y pasaporte para una supuesta elevación espiritual. A riesgo de que suene marxista: pareciera que esta filosofía la promocionaran los poderosos para tener bajo control, y en estado productivo, a los dominados. La Historia la han cambiado los inconformes, los rebeldes, no quienes se someten a lo establecido sin chistar. Muchas veces, desgraciadamente, con el uso de la violencia.
[3] http://www.toptenz.net/top-ten-famous-scenes-and-the-movies-they-were-inspired-by.php
[4] Aunque recientemente la han desplazado otros filmes. Véase el artículo 7 años de buen cine, en este mismo blog, en donde se comenta la más reciente lista de Sight and Sound.


Descargar la película en:
https://archive.org/details/BattleshipPotemkin_644, o en:
https://archive.org/details/BattleshipPotemkin, o en:
http://es.wikipedia.org/wiki/El_acorazado_Potemkin (todas con intertítulos en inglés).

Comentarios y datos en otros sitios:
http://www.rogerebert.com/reviews/great-movie-the-battleship-potemkin-1925 (en inglés),
http://www.britannica.com/EBchecked/topic/472603/Battleship-Potemkin (en inglés),
http://www.pixelteca.com/1927/exposiciones/potemkin/acorazado.html,
http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20130919/54386679924/acorazado-potemkin-peliculas-rusia-revolucion-1905.html,
http://www.udea.edu.co/portal/page/portal/BibliotecaPortal/Cultura/EncuentroCine/MaletaCinematografica/elAcorazadoPotemkin.pdf,
http://html.rincondelvago.com/el-acorazado-potemkin_sergei-mikhalovich-eisenstein_2.html,
http://html.rincondelvago.com/el-acorazado-potemkin_sergei-mikhalovich-eisenstein_al-final-de-la-escapada_jean-luc-godard.html,
http://www.peliculasyonkis.com/ficha/pelicula/el-acorazado-potemkin-1925,
https://www.filmin.es/blog/15-claves-que-quiza-no-conozcas-sobre-el-acorazado-potemkin.


Publicar un comentario en la entrada

Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Directores de películas comentadas

Agustín Crespi Akira Kurosawa Alain Resnais Alejandro Amenábar Alejandro González Iñárritu Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Andréi Tarkovski Andrew Stanton Andrzej Wajda Andy Wachowski Anibal Massaini Neto Ari Folman Arturo Ripstein Bernardo Bertolucci Carl Theodor Dreyer Carlos García Agraz Carlos Oteyza Carlos Saura Charlie Chaplin Chris Marker Christopher Nolan Clint Eastwood Costa-Gavras Danny Boyle Darren Aronofsky David S. Ward David Wark Griffith Delbert Mann Diego Rísquez Diego Velasco Dziga Vértov Elia K. Schneider Elia Kazan Emilio Fernández Federico Fellini Fei Mu Fernando de Fuentes Fernando Meirelles Fina Torres Francis Ford Coppola Franco Rubartelli Franco Zeffirelli François Truffaut Frank Darabont Frank Marshall Friedrich W. Murnau Fritz Lang Gabriele Salvatores Gene Roddenberry George Lucas George Miller Giancarlo Carrer Giovanni Veronese Glauber Rocha Guillermo del Toro Haik Gazarian Hector Babenco Hermanos Coen Hermanos Wachowski Ingmar Bergman Jacobo Penzo James Cameron James McTeigue Jean Vigo Jean-Pierre Jeunet John Madden Jonathan Demme Jorge Sanjinés José R. Nóvoa Juan Bustillo Oro Juan José Campanella Julie Taymor Kathryn Bigelow Kátia Lund Ken Russell Kyle Ruddick Lana Wachowski Lasse Hallström Leni Riefenstahl Leonard Zelig Leonardo Favio Liv Ullmann Loveleen Tandan Luchino Visconti Luis Alberto Lamata Luis Buñuel Luis García Berlanga Luis Puenzo Marcel Camus Marcel Rasquin Margot Benacerraf Mark Herman Martin Scorsese Mauricio Walerstein Michael Cacoyannis Michael Cimino Michael Curtiz Michael Moore Michel Hazanavicius Michelangelo Antonioni Miguel Ferrari Miguel Littín Mike Nichols Nanni Moretti Neill Blomkamp Norman Jewison Olegario Barrera Oliver Stone Orson Welles Pablo Larraín Paul Thomas Anderson Pedro Almodóvar Penny Marshall Peter Joseph Peter Weir Pier Paolo Pasolini Quentin Tarantino Richard Attenborough Richard Linklater Ridley Scott Rob Marshall Rob Reiner Robert Altman Robert Benton Robert Zemeckis Roberto Benigni Rod Serling Román Chalbaud Román Polanski Ron Fricke Ryan Pérez Sam Mendes Satyajit Ray Serguéi M. Eisenstein Sidney Lumet Stanley Kubrick Steven Soderbergh Steven Spielberg Stuart Hagmann Sydney Pollack Terrence Malick Terry George Terry Gilliam Terry Jones Tim Burton Tom Hooper Tom Tykwer Tomás Gutiérrez Alea Trisha Ziff Víctor Erice Vittorio De Sica Volker Schlöndorff Walter Salles Warren Beatty Werner Herzog William Wyler Wim Wenders Woody Allen Yann Arthus-Bertrand Yasujirō Ozu Yuan Muzhi Zhang Yimou

Las 10 + proyectadas