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El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

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Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

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07 marzo 2014

La canción del camino (Pather Panchali) - Satyajit Ray (1955)



La poesía de la pobreza o el neorrealismo indio


La India produce el doble número de películas que E.U.A., tantas como E.U.A., Japón y China juntos: unas 1.200 cintas anuales, ¡más de 3 por día![1]. En la última selección de Sight and Sound, los filmes indios seleccionados fueron todos de Satyajit Ray, tres de ellos en la selección de la crítica (las mejores 250 producciones) y uno solo en la selección de los directores, de los 100 mejores filmes: Pather Panchali (que significa «la canción del camino»), el cual figura en ambas listas. Sigue siendo la película india más emblemática del cine de ese importante país asiático, y Satyajit Ray el mayor exponente de él. Ante tal ingente cantidad de filmes, resaltar como el más destacado de ellos es algo más que laudable.

Esta cinta se realizó prácticamente con las uñas y unas pocas rupias (el equivalente a unos 30.000 USD), con actores desconocidos, aunque con buenos técnicos, la excelente música de Ravi Shankar, ícono de la música india y la dirección de un maestro del cine. El rodaje duró casi tres años. Ray incluso tuvo que vender las joyas de su familia para financiar la producción, pues los productores no estaban convencidos de la idea del film, no gustaban de mostrar la realidad de la pobreza en la India de entonces, probablemente igual a la de hoy; y menos del final no feliz. Pather Panchali ganó diversos premios y reconocimientos y aún es considerada, como apunté antes, la mejor película hindú. El celuloide original se quemó, de manera que lo que circula son copias y copias de esas copias.


Durga (niña) urgando en una vasija. La toma es
desde la vasija hacia su cara, similar al trunk shoot.
¿Es una vessel shoot o toma cántaro?


La trama consiste en la historia de una familia extremadamente pobre, que vive en una aldea de la región de Bengala a principios del siglo XX. El padre, Harihar Roy (Kanu Bannerjee), es un sacerdote con dotes de escritor, que no logra dar sustento a su familia. Incluso se ausenta durante meses para buscar dinero en otros parajes. La madre, Sarbojaya (Karuna Bannerjee), es ama de casa y trata de criar a sus hijos de la mejor manera posible, incluso inculcándoles valores morales positivos. Vive con ellos la hermana mayor de Harihar, Indir Thakrun (interpretada excelentemente por la veterana Chunibala Devi)[2], una anciana que a falta de recursos y capacidad para obtenerlos, vive de dádivas. Sarbojaya la trata casi siempre con displicencia, mostrando momentos de solidaridad seguidos de mezquindad, un comportamiento bipolar que emerge, básicamente, de las condiciones ambientales y sociales en las que los personajes están tristemente enclaustrados. Sarbojaya se queja reiteradamente con su esposo en relación con la situación económica de la familia y le recuerda que deben pagar las deudas. La hija, Durga (Uma Dasgupta)[3], es una niña traviesa que posteriormente, ya de adolescente, sigue siéndolo. Como todos, debe ayudar con los quehaceres de la casa. Ante la boda de una vecina contemporánea, Durga sueña con una hermosa boda. Por último, el hijo menor, Apurba (Subir Bannerjee)[3], es un niño como todos, que mezcla el juego con el deber de ir a la escuela y con la necesaria ayuda en los quehaceres de la casa, los cuales no son precisamente de su agrado. Ray continuaría, ya con financiamiento del gobierno, filmando la vida de Apurba (o Apu) en lo que se conoce como la trilogía de Apu. Pather Panchali tiene algunos elementos autobiográficos.


Satyajit Ray


La vida transcurre en medio de los tropiezos comunes a su estrato social: una constante lucha por la supervivencia, intentando mantener la virtud —a pesar de que la virtud y los valores positivos pueden acrecentar las dificultades— y acotada por una naturaleza que da vida con la misma facilidad con la que la quita. La anciana, prácticamente desterrada, muere en un camino. Cuando los niños la ven, sienten en carne propia la presencia y la verdad de la muerte. El punto de quiebre de la película ocurre estando Harihar ausente, cuando llega el monzón, culpable de que Durga se enferme gravemente y también de la destrucción de la casa de la familia Roy. Al regreso del padre, este se entera de las malas nuevas y colapsa junto a su esposa. Se observa a Apu vistiéndose a la usanza de los adultos, como si sintiese que a partir de ahora le tocase a él jugar un rol de persona mayor. Finalmente, emigran a Benarés en busca de un futuro mejor, intentando dejar atrás sus desdichas y sus muertos. La narración es totalmente lineal y hace uso de algunas elipsis de gran duración (años) y fundidos entre escenas. La fotografía en blanco y negro es soberbia y muy adecuada al ambiente de paupérrima pobreza. Debido a que quedan solo copias, las calidades visual y sonora del filme no son las mejores.


Durga, alcahueta de su tía, siempre le provee
de guayabas que roba del patio de los vecinos.


Satyajit Ray muestra el estado de pobreza de un pueblo noble que, por designios no bien claros, naufraga en dicha pobreza sin esperanza alguna de llegar a buen puerto. El entorno juega contra ellos básicamente a través de las condiciones sociales y económicas; incluso la naturaleza, utilizando como arma el monzón, se ensaña de igual manera. El lirismo con el que está impregnada esta película es patente en las escenas de la anciana Indir, que con la firmeza que impone la supervivencia y el velo de ternura para esconderla, intenta —a veces infructuosamente— llevarse bien con su cuñada. Su clímax se alcanza en la inolvidable escena de Durga y Apu atravesando un campo de flores de kash para ver pasar el tren. Los niños se maravillan de tan sorprendente ingenio, tal como los habitantes de Macondo cuando Melquíades les hizo conocer el hielo.


Durga y Apu se aprestan para ver pasar el tren.
Memorable escena.


A pesar de la poesía intrínseca que envuelve la historia, lo cierto es que las condiciones de vida en la que se encuentran sus personajes son muy tristes y se magnifican con la predecible muerte de la anciana, pero más aún con el infortunio de la joven y vital Durga. Un cruel caso que avala la Ley de Murphy. Esas condiciones de vida quizás sean exóticas para los habitantes de los países donde se vive decentemente, pero es la dura realidad para, al menos, la mitad de los humanos[4]. Esto le hace pensar a uno que, si bien es cierto que todos los pobladores comparten la culpa de tan abyecta «calidad de vida», son los gobiernos[5] los culpables en primera instancia de que ello ocurra, pues es deber de un gobierno regular las relaciones entre todos los estamentos de un Estado, entendiendo este por la suma de los elementos constitutivos de un país o de un cuerpo social, desde la geografía y los recursos del sitio hasta las instituciones y estratos sociales que conforman dicho Estado.

A estas alturas del siglo XXI, cuando la humanidad lleva milenios «evolucionando», no se entiende cómo hay gente que ostentando cargos de poder, desde los cuales podrían cambiar realidades, caen en la mediocridad de argumentar que los pobres hacen falta para continuar en el poder, mientras ellos se enriquecen impunemente, obviamente a través del robo. Son tan mediocres que, en lugar de buscar la trascendencia histórica, solo piensan en su beneficio material temporal. Eso es, prácticamente, odiar al país. Por otra parte, no falta gente que merece ser pobre porque no hace nada de motu proprio para salir de esa pobreza, ni aprovecha las ayudas de las que es beneficiario. Tal como se lo reclamó Pericles a los atenienses hace más de dos milenios[6]. La inserción de los desmotivados en la vía de la autonomía y la autorrealización —o, al menos, intentar su inserción— es deber del Estado, pues es el que tiene más posibilidades de hacerlo, por medio de la educación como herramienta fundamental[7] y del acceso a otros bienes (tangibles y no tangibles) que coadyuven a ese proceso: buena alimentación, vivienda, salud, seguridad, trabajo, entretenimiento, etcétera.

Lírica y poesía conjugadas con la despiadada realidad son la constante de esta película, opera prima de Satyajit Ray. Las idílicas imágenes de este filme dan cuenta del afecto del realizador por los desposeídos, afecto que se materializa con esta grandiosa película que, más allá de otras consideraciones, es el clamor por un mínimo de dignidad para los pobres. Solo eso. Está de más señalar que es indispensable en la colección de películas vistas de cualquier cinéfilo.


Durga

Apu, disfrazándose de príncipe
luego de ver una obra teatral.


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[1] India es el primer productor de cine del mundo. Véanse las estadísticas en la entrada de este blog Cine de aquí y de allá.
[2] La actriz por entonces ya contaba con 80 años y estaba retirada; esta fue su última actuación.
[3] Fue la única actuación en cine de los jóvenes Dasgupta y Bannerjee.
[4] En 2005, el 50% de la población mundial vivía con menos de 2,5 USD al día y 80% con menos de 10 USD al día. Véase:
http://www.globalissues.org/article/26/poverty-facts-and-stats
[5] Por extensión, toda la clase dirigente, conformada por el gobierno, las instituciones públicas y privadas y todos los individuos cuya acción es capaz de catalizar cambios sociales, políticos o económicos.
[6] Les dijo algo así: "...y en cuanto a la pobreza, para nadie constituye una vergüenza ser pobre, pero sí el no esforzarse por evitarlo". Véase:
http://es.wikipedia.org/wiki/Discurso_fúnebre_de_Pericles o
http://www.primerolagente.com.ar/img/pericles.pdf
[7] No refiere solo a la instrucción —instrumental— para que el individuo obtenga conocimientos que le permitan realizar labores con las que ganarse la vida, sino también la educación en valores, como la que antaño se proporcionaba (en Venezuela) con la materia de bachillerato —hoy inexistente— cuyo nombre era Formación social moral y cívica, que el Estado endosó a la —muchas veces disfuncional— familia. Hoy se evidencia el craso error que fue ese endoso.

Comentarios en otros sitios:
Crítica negativa de Bosley Crowther:
François Truffaut tampoco le gustó el filme, ver:


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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