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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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17 diciembre 2021

El barbero de Siberia - Nikita Mikhalkov (1998)


Imagen del póster en IMDb.

Dra. Zhivago.


La hermosa Jane Callaghan (Julia Ormond) escribe una carta a su hijo, un cadete que estudia en la academia militar. En la carta, le cuenta un secreto que ha mantenido por dos décadas. El hijo es obligado a colocarse una máscara antigás y no se la puede quitar porque se niega a decir que Mozart es una porquería. 


Los cadetes rusos. Al centro, Andréi.
Imagen tomada de IMDb.


Veinte años atrás, en 1885, Jane llegó a Rusia para ayudar a un amigo, Douglas McCracken (Richard Harris), a obtener financiación para su proyecto: construir una máquina capaz de talar los árboles de Siberia en un santiamén (como un barbero cortando el pelo). Jane conoce de manera fortuita al joven cadete Andréi Tolstói (Oleg Ménshikov); él se enamora de ella y a ella le gusta el joven; pero el trabajo de Jane es coquetear con el poderoso general Radlov (Aleksei Petrenko) para acceder al Gran Duque y conseguir el dinero requerido para el proyecto de Douglas McCracken. El general Radlov también se enamora de Jane, lo que complica las cosas. El detonante de la ira de Andréi será una conversación, que él oye a hurtadillas, entre Jane y el general en la que ella le dice que no se cele del joven, que él es un chiquillo. En un acto irracional, el imberbe cadete Andréi, mientras interpreta Fígaro, ataca en público a Radlov y es enviado a Siberia; perdiendo de esta manera contacto con Jane.


El baile sobre el piso resbaladizo. Los cadetes
aplicaron resina a las suelas de sus zapatos.
Imagen tomada de IMDb.


Una vez McCracken concluye su proyecto, diez años después, probará la máquina en Siberia. Jane se casó con él solo para llegar hasta allá y buscar a Andréi (no se casó ni con el general Radlov ni con Andréi). Ubica al casa de Andréi y la husmea en soledad; al cabo de lo cual se da cuenta —por las fotografías que ve— de que llegó tarde. Violó uno de los códigos rusos de comportamiento, del que estaba advertida: mantener la palabra. Se va de Siberia, de Rusia, dejando a su esposo McCracken. Cuando atraviesa el bosque en un carruaje, al salir de la casa de su antiguo amor, un viejo y maltrecho Andréi la ve en la lejanía, pero no la llama.


El general Radlov quitándose la borrachera con
agua fresca. Imagen tomada de IMDb.


En 1905, ella visita a su hijo en la academia. El chico se quita la máscara antigás porque su superior acepta que Mozart fue un gran compositor. Estas máscaras son unos de los errores que tiene la película: las máscaras antigás fueron empleadas por el ejército norteamericano a partir de 1917; los rifles de los soldados rusos de 1885 no corresponden con los que se utilizaban en esa época; la bandera norteamericana de 1905 no tenía 50 estrellas, sino 45. Eso es lo que dice su ficha en IMDb. Como la película no es histórica, ni pretende serlo, no son detalles importantes, que le quiten mérito. No hay película perfecta, sin errores: están realizadas por humanos. En cualquier caso, siempre es conveniente tener presente, entre el personal que hace una película de época, a un asesor en historia que investigue para no cometer estos errores.


Jane, McCracken, Radlov y Andréi.
Imagen tomada de IMDb.


Vienen a la mente escenas de la célebre Dr. Zhivago cuando uno visiona este excelente filme de Mikhalkov. Tienen similitudes. Ambos se ambientan en la Rusia pre revolucionaria (la Rusia zarista en el caso de este film), y ambos narran una historia de amor triste, de lo que pudo ser pero no fue. Una gran diferencia con la película de David Lean es que El barbero de Siberia incluye varias secuencias hilarantes: las payasadas de los jóvenes cadetes; el elegante baile sobre un piso muy resbaladizo porque lo pulieron con la cera equivocada; la borrachera del general Radlov; los juegos tradicionales que celebran; la ópera, entre otras. Más que para aligerar una historia mohína, parecen escenas hechas exprofeso para satirizar algunos aspectos de la sociedad rusa; por ejemplo, el empaque de la cera empleada para lustrar el piso estaba en francés (no era para pisos, era para jugar bromas) y los cadetes tenían órdenes de pulirlo al máximo; el general no quería tomar, Jane lo instigó y después no podía controlar la ingesta de vodka (por eso no quería tomar).


Una vieja tradición rusa: golpearse antes de pedir
perdón. Imagen tomada de IMDb.


La película es un poco larga (3 horas); pudo haberse reducido al menos media hora. Como sea, supone una producción muy costosa por la ambientación, la cantidad de extras, el vestuario, el maquillaje y el peinado, el uso de escenarios lujosos; quizá sea la más costosa que haya dirigido el cineasta ruso: 35 millones de dólares según IMDb. Una gran película en la que la femme fatale cuenta cómo fue abusada por su padrastro y advierte con tiempo que es la femme fatale, pero esto no cambia las cosas. ¿Cuántas personas habrá en el mundo que no conoce a uno de sus padres (o ambos) porque entre ellos existió una historia parecida a esta antes de que las concibieran?


Reos camino al tren que los llevará a Siberia. Andréi
entre ellos. Imagen tomada de IMDb.


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El barbero de Siberia, Sibirskiy tsiryulnik, The barber of Siberia, Сибирский цирюльник.
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Reseña en Wikipedia:
Reseña en Wikipedia en inglés:


16 noviembre 2021

Ojos negros - Nikita Mikhalkov (1987)


Imagen del póster en IMDb.

Entre el deber y el querer.


Romano (Marcello Mastroianni) es camarero en un barco de vapor; está esperando la hora del almuerto y un pasajero ruso, Pavel (Vsevolod Larionov), entra. Romano reconoce el acento del visitante y le pregunta de dónde es. Así comienza una larga conversación entre los dos hombres, que han simpatizado. Romano le contará porqué reconoció su acento y porqué sabe algunas palabras de ruso. Comienza mostrándole a Pavel una vieja fotografía de la familia, cuando estaba (casi) felizmente casado con Elisa (Silvana Mangano). Él era pobre y la conoció en la universidad, donde estudiaba arquitectura. Elisa pertenecía a una familia adinerada y; a pesar de la oposición de los padres de ella, se casaron. Después de casi tres décadas de matrimonio, él era un hombre opacado, que no había ejercido su profesión (ni otra), ninguneado por la familia de su mujer (y por ella) porque su aporte no significaba nada para ellos.


Romano, Elisa, la madre de ella (sentada), Tina y demás
miembros de la familia. Imagen tomada de IMDb.


Se siente algo indispuesto y marcha unos días a un balneario. Allí conoce a Anna (Yelena Safonova), una dulce mujer rusa que tiene unos ojos negros preciosos acompañada por un perrito blanco. Se enamoran. Ella regresa a Rusia y le deja al enamorado una carta en ruso, que hace leer por una intérprete. Romano inventa un viaje a Rusia para buscarla. En dicho viaje, se hace pasar por empresario interesado en instalar una fábrica de cristal irrompible, cuya muestra lleva a todas partes. 


En el balneario. Incluía un baño en una piscina de
lodo. Imagen tomada de IMDb.


La cinta tiene escenas jocosas, como esta.
En el balneario, él fingió estar cojo delante de Tina (Marthe Keller) y su esposo. 
Anna, que aún no lo conocía, lo vio y creyó en su cojera.
Imagen tomada de IMDb.


Logra la aprobación de una autoridad, que tiene pinta de príncipe o algo por el estilo, y visita el pueblo de Sysoev; donde lo reciben con vítores y honores en un pintoresco homenaje tan ruidoso como las fiestas de las películas de Emir Kusturica, gitanos incluidos. Encuentra a Anna y habla a solas con ella; le promete dejar a su esposa para regresar a Rusia y le pide que ella haga lo propio. Convienen en ello. Al llegar a Italia, su familia está en la ruina, vendiendo la casa y los muebles. Se solidariza con Elisa; por los viejos tiempos, por su índole de hombre leal, por amor hacia los hijos; se olvida de Anna. Eso fue hace ocho años. El film regresa al barco, donde el restaurante está próximo a abrir sus puertas. Pavel le cuenta que él se casó con una mujer que se le negó por siete años y le prometió no quererlo, pero serle fiel. Romano le preparará un almuerzo especial a Pavel y a su esposa.


Promoviendo un cristal irrompible en Rusia.
Imagen tomada de IMDb.


Recibimiento en Sysoev, al mejor estilo Kusturica.
Imagen tomada de IMDb.


Romano es sorprendido, luego de haber tomado una decisión trascendental, por una dicotomía existencial terrible: ser leal a la mujer con la que ha estado casado tres décadas o aventurarse en las inmensas estepas de la gran Rusia con Anna. Decidió lo sensato; pero le fastidió la vida a Anna, que se divorció y lo esperó durante años y él no apareció. Aún lo espera. De haber decidido lo contrario, se hubiera fastidiado Elisa, la compañera de toda la vida. Como fuera, iba a ser una tragedia para todos en esta magnífica historia de amor basada en el cuento La dama del perrito, de Antón Chéjov, y en otros cuentos del famoso escritor ruso.


El porte y la elegancia de la eterna Silvana Mangano.
Imagen tomada de IMDb.


El filme fue rodado en Italia y en Rusia. La estética de la película es italiana. Si alguien ve un fragmento de ella, sin conocer algunos datos técnicos, no podría afirmar que el director fuese un ruso. Y no es porque en ella esté Marcello Mastroianni o Silvana Mangano, o porque incluya escenas rodadas en Italia. Nikita Mikhalkov logró una atmósfera de cine italiano. Podría decírsele a un inadvertido espectador que se trata de una película de Visconti, de Bertolucci o de Zeffirelli y lo creería (en particular de Visconti). Es un logro captar la esencia estética de otro país (me refiero a Italia, la de Rusia él la conoce). La escenografía, el vestuario, el maquillaje, la fotografía, la música (de Francis Lai), son soberbios. Las actuaciones son del mismo tenor. Un film redondo; entre los mejores de Mikhalkov, si no el mejor.


De regreso a Italia. Imagen tomada de IMDb.


Hay que destacar, de igual manera, que la interpretación de Marcello Mastroianni fue espectacular. Fue uno de sus mejores trabajos. Aunque suene paradójico, representa a un italiano más allá del 100%. Se entregó por completo al papel. Exquisita interpretación.


Mastroianni nos regaló en este film una de sus
mejores interpretaciones. Imagen tomada de IMDb.


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Ojos negros, Очи чёрные, Ochi chornie, Oci ciornie, Occhi neri, Dark eyes.
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Reseña en Wikipedia:
Reseña en Wikipedia en inglés:


07 septiembre 2021

12 - Nikita Mikhalkov (2007)


Imagen del póster en IMDb.

Unanimidad y sin duda razonable...


Versión rusa del clásico de Sidney Lumet 12 hombres sin piedad. Más larga, más lenta (es rusa), adaptada a la realidad del gigantesco país multiétnico. El importante cineasta Nikita Mijalkov, con esta producción, no solo ha hecho un homenaje al director estadounidense antes de que falleciese, también puso en el banquillo de los acusados a un ingente número de prejuicios, de costumbres, de paradigmas de la cultura a la que pertenece. Queda por sentado que, cuando se trata de condenar al sospechoso de un crimen grave; es decir, que si la pena por culpabilidad es proporcional al delito; la decisión tiene que ser unánime por un lado y sin indicios de duda por el otro. Basta con una leve duda que no permita asegurar la culpabilidad para que la opción contraria sea la decisión menos lesiva.


Un aspecto de la reunión del jurado en el gimnasio de
una escuela. Imagen tomada de IMDb.


Un joven checheno (que ni siquiera habla ruso) es acusado del homicidio de su padrastro, un oficial del ejército ruso. El jurado, formado por doce hombres, debe decidir si es culpable. Al comienzo, todos parecen haber sido convencidos, durante el juicio, de la culpabilidad del chico; tanto que a algunos les parece innecesario votar. Sin embargo, hacen una votación. En esta primera votación, uno de ellos (Sergei Makovetsky) vota inocente. En virtud de que el veredicto ha de ser unánime, revisan de nuevo las pruebas del caso hasta que llegan a la conclusión de que el joven ha sido víctima de una trampa; ya que hay indicios de que el asesinato fue cometido por gente involucrada en el negocio de la construcción. Entre las disertaciones de los miembros del jurado se presentan flashbacks que muestran la infancia del joven checheno durante la guerra.


El acusado en prisión. Imagen tomada de IMDb.


Tiene algunas diferencias con la extraordinaria versión de Lumet, no se trata de una copia al carbón. La primera diferencia es el sitio de la reunión: el gimnasio de una escuela vecina al tribunal. Cuando los niños salen de la escuela, entra el jurado. Otra diferencia es la adaptación al medio ruso: hay frecuentes fallas en la luz eléctrica, por ejemplo; nadie les lleva comida, apenas tenían unas botellas de agua, de esas que uno toma de una bocanada. La mayor diferencia es que, mientras en el film de Lumet se hace énfasis en la debilidad o inconsistencia de las pruebas del caso; aquí se acude a los prejuicios y experiencias personales de cada miembro del jurado para correlacionar una inconsistencia (algunas de las cuales son incidentales y no concluyentes) con la experiencia personal y el consecuente cambio de voto del miembro que rememora su experiencia; a veces con el cambio de voto de más de uno de los miembros del jurado.


Flashback de la infancia del chico.
Imagen tomada de IMDb.


El film pone la lupa más en el sistema de creencias de las diversas etnias que conforman Rusia y que se han enfrentado en guerras; así como en las costumbres y paradigmas de la sociedad rusa; que en los aspectos técnico jurídicos que deben debatir para decidir la culpabilidad o inocencia del reo. En este sentido, el filme de Lumet (que también incluye los prejuicios étnicos en las discusiones) parece más apegado a la realidad jurídica.

Un tópico que llama la atención es la última votación. Uno de los miembros del jurado (Nikita Mikhalkov, que también actúa) vota culpable, mientras los otros once inocente. El argumento que expone —que, sin duda, suena tercermundista— es que el chico vivirá más en la cárcel que libre, ya que los verdaderos culpables del crimen podrán buscarlo para ajusticiarlo; además, no tiene hogar adonde ir. Este argumento no persuade al resto (el chico podría suicidarse o lo podrían matar en la cárcel) y la votación última es doce a favor de inocencia.

La película está muy bien realizada, aunque es algo larga. No es lo mejor de Mikhalkov. Llama la atención que, pese a que ha transcurrido medio siglo de la cinta de Sidney Lumet (y 53 años del drama original para la televisión, escrito por Reginald Rose, en el que se basó Lumet) no hayan incluido ninguna mujer entre los miembros del jurado.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:
Reseña en Wikipedia en inglés:


03 agosto 2021

Quemado por el sol - Nikita Mikhalkov (1994)


Imagen del póster en IMDb.

Dedicado a todos los que fueron quemados por el sol de la revolución.
Epílogo del film.


URSS, años 30, purgas stalinistas. El agente de la NKVD, Mitya (Oleg Ménshikov), recibe una llamada telefónica a su apartamento, que comparte con un hombre mayor que habla francés. Contesta que sí lo hará. Corte. Es invierno; una banda de música toca en una pequeña concha acústica para una solitaria pareja que baila, una niña les espera. ¿Es Stalin el que baila? Corte. 


En el sauna de la dacha, padre e hija.
Imagen tomada de IMDb.



Los tanques amenazando el cultivo de trigo.
Imagen tomada de IMDb.


Unos tanques invaden un campo de trigo para realizar unas prácticas militares. Los campesinos acuden para que no les destruyan la cosecha. Uno de ellos, busca a Serguéi Kótov (Nikita Mijalkov), que está en el sauna de su dacha con su mujer y su hija, para que los ayude. Serguéi es un héroe de guerra del ejército rojo, muy respetado. Ante el asombro de todos, logra detener los ejercicios al hablar por radio con el superior de los soldados que están en el campo. Al otro lado de la línea el comandante atiende solícito su pedimento.


Nadia ve llegar a Mitya. Imagen tomada de IMDb.


En el río, Serguéi da un paseo con su hija en bote...
Imagen tomada de IMDb.


...y Mitya y Marusya hablan de viejos tiempos.
Imagen tomada de IMDb.


Luego van a su casa Serguéi, su mujer Marusya (Ingeborga Dapkūnaitė) y su pequeña y simpática hija Nadia (Nadezhda Mijalkova). Tienen un festejo con los familiares de Marusya. Ataviado con un disfraz, llega un asistente no invitado: el carismático Mitya. Unas secuencias de ritmo casi trepidante nos muestran al grupo yendo al río, donde concurren con un «colectivo» de jóvenes pioneros (niños a los que adoctrina el partido comunista) y se llevan a cabo unos ejercicios de evacuación por si son atacados por el «enemigo imperialista»; en estos se colocan máscaras antigás y algunos fingen ser heridos. Ya en casa, comen y departen en un ambiente amistoso. Pero todo tiene su final. Mitya (antiguo novio de Marusya y combatiente en las filas enemigas de las que Serguéi sirvió; es decir, el ejército blanco), ha venido a llevarse a Serguéi. Es una de las víctimas de las purgas stalinistas.


Un aspecto de la reunión familiar.
Imagen tomada de IMDb.


Un pequeño sol que se mueve por doquier. 
Aquí, antes de destruir un árbol del bosque.


El elemento simbólico, si se quiere surrealista, es una pequeña luz amarilla (un sol), que se supone ubicuo y que destruye (quema) lo que selecciona para ser destruido. Es una alegoría del control social y político que el régimen stalinista ejercía sobre la población: ubicuidad, autonomía y arbitrariedad en todo el territorio.


Las secuencias de la reunión familiar son de
verdadero ensueño. Imagen tomada de IMDb.


De lo mejor del cine ruso actual. Mezcla ritmos rápido con lento y drama condimentado con comedia. Impecable puesta en escena y fotografía, con muy buenas actuaciones, excelentes vestuario, música y ambientación; esta película nos ilustra sobre los métodos que empleó el partido comunista soviético para salir de los disidentes o de los héroes de la revolución que después se convertían en sujetos «incómodos» para la nomenklatura. Incluso de los que —siendo amigos del sistema— brillaban con luz propia, pues Stalin no aceptaba competencia, por muy leal que fuese. La revolución, cual Saturno, devoró a sus hijos.


En el río, un ejercicio para prepararse contra la invasión del
«enemigo imperialista» les forzó a colocarse máscaras
antigás. Aquí Mitya toca piano con ella puesta.
Imagen tomada de IMDb.


Los sutiles toques de humor, discretos y bien repartidos a lo largo del film, aligeran el talante trágico de la historia. Dos o tres hombres siempre le tocan el trasero o el busto a la sirvienta, obligándola a taparse con una bandeja; un campesino que conduce un camión no consigue llegar a una dirección para hacer una entrega y lo muestran varias veces en esa faena, cada vez más desesperado por dar con el sitio; frases jocosas o con doble sentido; la siempre simpática aparición de la niña Nadia y las ocurrencias de Mitya (que a pesar de ser un esbirro tiene una personalidad atractiva) y de otros personajes, le restan oscuridad y tristeza de ánimo a la película.


La bandeja es para evitar que le toque los senos.
Imagen tomada de IMDb.


Jugando fútbol, poco antes de llevarse a Serguéi.
Imagen tomada de IMDb.


Una de las virtudes de la cinta de Nikita Mijalkov (director, coguionista y actor de la misma) es que muestra la crudeza sádica del sistema implementado por la policía política del Kremlin, la NKVD (luego devenida en KGB): con una seriedad aséptica irrumpían en el íntimo entorno familiar, en pleno festejo, delante de infantes, para lograr su infausto cometido. Es una alegoría de lo que fueron esas purgas; en medio de sonrisas y camaradería (¿mientras el jefe supremo baila?), le clavaban la daga al señalado como «traidor» de la revolución. ¿Cómo lo seleccionaban? Quizás con un par de dados, o poniendo el dedo en una lista de nombres escogidos al azar. Pudo haber sido colocando la lista en lugar de la diana de dardos. Inocentes, culpables, ni lo uno ni lo otro, igual caían. Lo hemos visto también en la revolución cubana y en la venezolana. Así funciona ese sistema, enarbolando la falsa bandera del «bienestar colectivo». Bienestar colectivo es un eufemismo de hegemonía del déspota que detenta el poder. ¡Qué calamidad! Y pensar que siguen teniendo adeptos...


En el automóvil, Serguéi vistió su uniforme.
Imagen tomada de IMDb.


Otro aspecto de la perversión del régimen era la utilización de amigos o familiares para detener a los «traidores» de la revolución. Había que tener sangre fría para hacerlo. En esta película, Mitya no podrá con el cargo de conciencia. Hay que tener presente otro aspecto: Serguéi, ahora víctima, fue uno de los que ayudó a construir ese monstruoso Leviatán...


Obra de los esbirros de Stalin.
Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas