Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).

26 febrero 2021

La tierra de la gran promesa - Andrzej Wajda (1975)


Imagen del póster en IMDb.

Gran fresco de la revolución industrial.


Le iba a colocar de lema «Cuando un lío de faldas hecha al traste todo», pero no le hace justicia a la película, que trasciende con mucho un incidente de ella. No piense el lector que este filme trata de eso, de un lío de faldas. El gran cineasta polaco Andrzej Wajda rodó La tierra de la gran promesa (Ziemia obiecana en polaco) en 1975, cuando Polonia aún estaban bajo el yugo comunista. Este filme es un extraordinario fresco de la época de la revolución industrial en la ciudad de Łódź, suerte de Manchester polaco. A mí me recuerda al film Novecento, de Bertolucci. En muchos aspectos tienen el mismo espíritu: recrean los finales del siglo XIX e inicios del XX con todo lo que de turbulento pudo haber en los momentos que recrearon, las costumbres, las intrigas y conflictos, las transformaciones que se cocinaban a fuego lento y que configurarían el nuevo siglo.

Karol Borowiecki (Daniel Olbrychski), un joven noble polaco, es el ingeniero gerente de la fábrica textil de un alemán, Bucholz. Es despiadado en sus actividades profesionales y no le preocupa la larga tradición de su familia, hoy decadente. Planea establecer su propia fábrica con la ayuda de sus amigos Max Baum (Andrzej Seweryn), alemán, heredero de una antigua fábrica de telares manuales; y Moritz Welt (Wojciech Pszoniak), un empresario judío independiente. El innecesario romance de Borowiecki (porque ya tiene novia, Anka Kurowska) con Lucy Zucker, la esposa de un magnate textil judío, le permite acceder a información privilegiada sobre el cambio en las tarifas del algodón, lo que le posibilita obtener dinero a su socio Welt al anticipar oportunas compras y ventas en el mercado a futuro en Hamburgo. Sin embargo, necesitan más capital del que logran acopiar para establecer su propia fábrica; este lo consiguen a través de un crédito con un banquero judío.

El día de la apertura de la fábrica, Borowiecki tiene que negar su relación con la esposa de Zucker a su celoso esposo, quien lo hace jurar sobre un objeto sagrado. Borowiecki luego acompaña a Lucy en el tren a Berlín; sin embargo, Zucker envió un detective para espiar a su esposa; este le confirma el adulterio e informa a Zucker, quien se venga de Borowiecki incendiando su nueva fábrica, que carecía de seguro contra incendio. Borowiecki y sus amigos pierden todo por lo que habían trabajado.


Imagen del póster en amazon.


Después de este incendio, una larga elipsis sitúa a los personajes algunos años en el futuro. Borowiecki se recuperó financieramente al casarse con Mada Müller, una rica heredera alemana a la que antes había desestimado, y es dueño de su propia fábrica. La fábrica está amenazada por una huelga de trabajadores y él se ve obligado a decidir si abrir o no fuego contra la manifestación de los trabajadores, que arrojan una piedra a la habitación donde se reúnen varios familiares y amigos suyos. Borowiecki, quien nunca ha mostrado compasión hacia sus subordinados, autoriza a la policía a abrir fuego. Uno de los trabajadores heridos corre y cae, llevando una bandera roja en su mano. En ese momento termina la historia.

En esta película, Wajda nos muestra una ciudad en efervescencia a las puertas de la revolución industrial nacida en Inglaterra. Nuevas industrias textiles que, con ingenios mecánicos que sustituyen a la mano de obra, irrumpen en la antaño tranquila villa ahora convertida en una urbe víctima de la vorágine, sucia, peligrosa, inhumana, donde el capitalismo más recalcitrante se impone y los negocios están sometidos a leoninas reglas de mercado que hacen ricos a algunos al instante y empobrece a otros con la misma rapidez. Es la misma ley de las bolsas de valores que endiosa y lapida por igual. Y abajo de la pirámide, la clase obrera padeciendo las inclemencias del sistema y de las volubles voluntades de los empleadores.

Nuevas tecnologías, nuevos procedimientos, nuevas formas, pero las mismas pasiones que hace miles de años, los mismos líos de faldas de los tiempos ancestrales; el mismo despotismo del que tiene el poder sobre el que no lo tiene. Parece que nada ha cambiado en la viña del Señor. La revolución industrial fue un simple cambio de técnicas, de procedimientos mecánicos nada más.

En esta película, el destacado director logró integrar en el crisol impecables ambientación y decoración, tanto exterior como interior, excelentes actuaciones y vestuario, así como una inolvidable fotografía, que logra impresionantes tomas de gran belleza formal. Todo ello acompañado por una música que le da esplendor a la imagen. Es una producción soberbia, su temática así como la forma en la que es expuesta dan cuerpo a una obra maestra del cine.

En una encuesta realizada en 2015 por el Museo Polaco de Cinematografía en Łódź, La tierra prometida ocupó el primer lugar en la lista de las mejores películas polacas de todos los tiempos. El primer lugar.


Imagen del póster en amazon.


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Artículo en Wikipedia (inglés):


23 febrero 2021

Música en la oscuridad - Ingmar Bergman (1948)


Imagen del póster en IMDb.

Cuando el hándicap es supremo.


Música en la oscuridad o Música en la noche o Noche eterna (Musik i mörker en sueco; Music in darkness o Night is my future en inglés) es un drama romántico con final feliz (algo no muy común en los filmes de Bergman). Bengt (Birger Malmsten), un joven de familia acomodada, queda ciego por un accidente en la academia militar. Durante su convalecencia, muere un vecino y él es requerido para tocar el órgano en la iglesia. La hija del difunto, Ingrid (Mai Zetterling), es empleada en su casa y ahí comienza una atracción mutua mientras ella le lee libros a Bengt. Él se va en busca de formas de ganarse la vida; toca en un bar, le roba su lazarillo, luego afina pianos. Un día oye a Ingrid, que camina con dos jóvenes, uno es su novio Ebbe. Ingrid ahora estudia para maestra. El reencuentro hará renacer un amor que se interrumpió por un levísimo error (él la llamó sirvienta y a ella no le gustó eso).


Bengt e Ingrid al inicio de su relación.
Imagen tomada de IMDb.


El guion no es de Bergman, es de Dagmar Edqvist, pero resulta un trabajo muy decente; es un drama romántico, cercano al melodrama, en el que se reivindica al amor en tanto sentimiento elevado por encima de las circunstanciales dificultades físicas. El amor romántico. Hay que ser justos y aclarar que la terrenal novia que tenía Bengt antes del accidente, Blanche, le devolvió el anillo de compromiso y no lo volvió a ver. No todo fue tan feliz como en un cuento de hadas.


Fotograma de una de las imágenes surrealistas.
Imagen tomada de IMDb.


Al comienzo del filme, hay una secuencia de sugerentes imágenes surrealistas que refieren al estado de confusión de Bengt cuando queda ciego. El resto de la película es más bien convencional, pero bien hecha. Las actuaciones de los dos personajes principales son buenas. Malmsten trabajó en varios filmes de la primera etapa del cineasta sueco. La hermosa Zetterling logró una interpretación muy convincente. 


Los dos machos, Bengt y Ebbe, rivalizando por la hembra.
Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:


19 febrero 2021

Un perro andaluz - Luis Buñuel (1929)


Imagen del póster en IMDb.

La bandera del surrealismo en el cinematógrafo.


Quizás no sea el primer filme surrealista como tal, pero es el abanderado del movimiento, es el más aclamado y célebre de todos. Dos genios (Dalí y Buñuel) hicieron esta monumental obra al absurdo y al sin sentido, a lo surrealista, a lo irracional, a lo onírico. Según declaró el propio Buñuel: «Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural...»(1). Es decir, la disrupción con lo establecido, así de simple y así de complejo. Con una historia de amor de fondo (tal como en La edad de oro), Buñuel le puso añadidos como si se tratase de un collage sin otras pretensiones que mover de la zona de comodidad al espectador haciéndole sentir que él (el cineasta) puede molestarlo y cambiarle su actitud con unos cuantos minutos de película.

André Breton, considerado el padre del surrealismo, fue quien le dio el visto bueno a este filme para clasificarlo como surrealista. No lo hizo, sin embargo, con la película La concha y el reverendo (o El clérigo y la caracola) de Germaine Dulac, pese a ser un filme anterior y, en efecto, marcado por un fuerte carácter surrealista. ¿Por qué? Parece ser que al señor Breton no le convenció el pretendido surrealismo de la cinta de la cineasta francesa pero sí el de Buñuel. El arte es muy subjetivo, el filme de Germaine Dulac también es surrealista y es bueno. ¿Quizás fue porque ella era mujer? En fin,...

Después de la bendición de Breton, el filme se consolidó como un manifiesto del surrealismo. Todavía hoy es una película polémica que uno ve y vuelve a ver y vuelve a ver, y siempre queda sorprendido con la capacidad de desfase de la realidad que ella supone. Una obra genial que deja, como dije en la reseña de La edad de oro, a otras obras de cine experimental muy a la zaga.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) A pesar de lo cual, lo que más abunda sobre esta película son las exégesis (racionales por supuesto), enfocadas desde cualquier parcela del conocimiento humano y su respectiva disciplina, desde cualquier ángulo imaginable y considerando múltiples parámetros (como una función de n variables en matemáticas).

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Artículo en Wikipedia: 


18 febrero 2021

Cangrejo/Cangrejo II - Román Chalbaud (1982/1984)


Imagen del póster de
Cangrejo en IMDb.

4 crímenes 4 poderes


En 1978, el comisario de la PTJ (Policía Técnica Judicial, tal como se llamaba entonces) Fermín Mármol León escribió, desde su retiro, el célebre libro 4 crímenes 4 poderes. En él, Mármol León cuenta cuatro casos de homicidios que fueron, en principio, resueltos por la policía pero que resultaron carentes de detenidos porque —se supone— lo evitaron cuatro poderes que estarían detrás de los culpables: el poder militar, el poder político, el poder económico y el poder eclesiástico. Dos de estos casos, el del poder económico y el del poder eclesiástico, fueron llevados a la pantalla por el cineasta Román Chalbaud en 1982 y en 1984 respectivamente.



Las crónicas de los cuatro casos que refirió Mármol León en su libro están muy bien resumidas por la concienzuda investigación de Mariana Alarcón y la ágil pluma de Pedro Revette en su blog Crónicas del Tánatos, en un enlace específico que remite a estos casos, aquí. En este blog el lector conseguirá numerosos crímenes ocurridos en Venezuela; algunos más sonados que otros, pero todos interesantes y muy bien narrados.


Cangrejo: El caso Vegas Pérez.

De la quinta acepción de la palabra cangrejo dice el DRAE: 
5. m. coloq. Ven. Asunto que no se puede resolver [Ven. = Venezuela].
En el argot policial, esto equivale a un caso cuya resolución se ha complicado a tal nivel que no se puede determinar la culpabilidad del indiciado. O que, habiéndolo esclarecido, no se concluye por fuerzas ajenas a la policía; nadie resulta detenido, ergo, no hay responsables por el delito. 

El caso Vegas Pérez trata sobre el secuestro y muerte del niño Carlos Vicente Vegas Pérez, tercer hijo de una familia acomodada de Caracas, ocurrido en 1973. De los cuatro casos abordados por Mármol León en su libro, este es, sin lugar a ninguna duda, el que despertó más la atención de la opinión pública; no solo porque se trató de un niño, que eso ya sería suficiente; sino que en 1973 los mass media tenían un espectro de difusión muchísimo mayor que lo tenían cuando ocurrieron los otros crímenes (dos de ellos en 1965 y uno en 1961; este último cuando pocos venezolanos tenían televisión).


Dura lex, sed lex.
[La ley es dura, pero es la ley].
Dice el comisario León en una oportunidad.

Otro motivo por el que fue un caso muy mediático es que involucró a jóvenes de clase pudiente, algunos muy conocidos en Caracas: es más llamativo que los sospechosos sean «hijos de papá» a que sean unos marginales desconocidos. Sin embargo, el único que quedó tras las rejas fue el más pobre del grupo: el Chino Cano. Cuentan las malas lenguas que algunos de los jóvenes ricos se escondieron un tiempo en El Paují, cerca de la frontera con Brasil, al sur del estado Bolívar; esto con el objeto de exhibir un bajo perfil (más bien nulo) en la sociedad capitalina mientras las aguas volvieran a su cauce. Dizque en El Paují se dedicaron a la apicultura. En el mencionado blog, Crónicas del Tánatos, este triste evento se relata —con cierto detalle— en este enlace.


Las películas

Los espectadores siempre queremos más y esperamos más: pretendemos que la obra posterior de un artista siempre sea mejor que sus obras anteriores. Es probable que la cinta cúspide de Chalbaud haya sido El pez que fuma, realizada en 1977. Como las películas anteriores a Cangrejo y posteriores a El pez que fuma, a saber: Carmen la que contaba 16 años (1978), Bodas de papel (1979) y El rebaño de los ángeles (1979), no habían sido gran cosa, esperamos que Cangrejo fuera soberbia. Sala llena, a pesar de que todos conocíamos la historia del caso Vegas Pérez a priori. El Principio de Peter quizás debería ser una ley, no un principio. Esto no es motivo de vergüenza, ni de desánimo; tampoco es un comentario corrosivo o malintencionado. A veces se dan las condiciones ideales (que son muchas) para realizar una obra ejemplar y no se repiten nunca más. Una película es un trabajo coral, no depende solo del director. Un ejemplo: la considerada como la mejor película de Satyajit Ray fue su ópera prima, Pather Panchali, una obra maestra del cine. No pudo volver a hacer nada igual o superior a ella. Como este, hay innumerables casos.

Cangrejo es una película correctamente realizada, con la mayoría de las actuaciones convincentes lo suficiente (si bien destaca la de Miguel Ángel Landa en el papel del comisario León) y una buena música de Miguel Ángel Fuster. Es aceptable y se puede ver sin problema; está tan lejos de ser un bodrio como de ser... digamos que del nivel de El secreto de sus ojos. Ahí, en el centro del medio. Lo mismo vale para el filme Cangrejo II.


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Reseña en Wikipedia:
Enlace al blog Crónicas del Tánatos:
Enlace al capítulo de 4 crímenes 4 poderes. Aquí hay enlaces a los cuatro casos:
Enlace al caso Vegas Pérez:
Vídeo de 12 minutos en el que Alberto Betancor comenta y resume el libro de Fermín Mármol León: 


—o—


Imagen del póster de
Cangrejo II en IMDb.

Nemo reus, nisi probetur.
Nadie es culpable hasta que se demuestre.


Quizás debido al éxito de taquilla de Cangrejo, Chalbaud arremetió de nuevo con otro de los homicidios impunes: el caso del padre Biaggi; el más llamativo luego del caso Vegas Pérez. Quienes éramos niños al momento de los hechos apenas si lo recordamos: fue en 1961. Supimos de él mucho después, gracias a la hemeroteca y a reportajes televisivos o periodísticos. Quizás esta lejanía temporal entre los espectadores y el crimen haya jugado en contra de la película.

En Ciudad Bolívar, Lesbia María Biaggi, la hermana del padre Luis Ramón Biaggi, fue brutalmente asesinada en su casa; también fue violada (o tuvo relaciones consensuadas, como sea, por un hombre que padecía blenorragia). El poder eclesiástico (no religioso) estaría detrás de la impunidad de este homicidio. De acuerdo a la información compilada por los autores del blog Crónicas del Tánatos, la culpabilidad del padre Biaggi siempre estuvo en entredicho. Este es el crimen que cuenta en dicho blog con la crónica más detallada de los cuatro delitos (en este enlace).

El padre Biaggi está interpretado por el actor Eduardo Serrano y el policía que investiga el caso (León) de nuevo por Miguel Ángel Landa. También está realizada con cuidado, de acuerdo al estándar del cine venezolano de esos años; a medio camino entre un bodrio y una gran obra.


Sesgo.

Si bien ambas producciones relatan una hipótesis de los acontecimientos relativos al crimen y a la posterior pesquisa, más o menos plausible, sin pretender apuntar a los culpables de forma directa, sí hay una intención subyacente de culpar a quien se supuso siempre como los autores de los crímenes. Para llegar a juicios de valor, sin embargo, hay que tener más información; al menos la misma que tuvo el juez. En el caso del asesinato de Lesbia María Biaggi, había muchos indicios que no apuntaban al hermano, si bien la película deja entrever su «evidente» culpabilidad (incluso afirmando un dato crucial: que él tenía gonorrea, mientras que el padre Biaggi en la realidad no la padecía). Véase la crónica sobre este homicidio en este enlace

Y ¿no podría estar sesgada la crónica mencionada? Sí; también la instrucción del caso. La verdad la saben los involucrados: víctimas y victimarios. Pero todos conocemos casos en los que la justicia se ha visto impedida de andar su largo y tortuoso camino por fuerzas ajenas a ella... En este sentido, las películas, al igual que el libro, son pertinentes y nos recuerdan lo endeble y arduo que es el ejercicio de las leyes.


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Reseña en Wikipedia:
Enlace al caso del padre Biaggi en el blog Crónicas del Tánatos:


16 febrero 2021

Pedro Páramo - Carlos Velo (1967) / José Bolaños (1978)


Imagen del póster del filme 
de 1967en IMDb.

Dicen que todos los recuerdos acaban por olvidarse.
Le dijo [el ánima de] Damiana a [la de] Pedro Páramo.

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera.
Frases iniciales de la novela, narra Juan Preciado.


Filme de 1967

Dolores Preciado (Claudia Millán) está en su lecho de muerte y le hace prometer a su hijo Juan Preciado (Carlos Fernández) que visite a su padre, Pedro Páramo (John Gavin), que vive en Comala. Llegando a ese fantasmagórico sitio se tropieza con otro viajero, Abundio (Joaquín Martínez); este lo guía hasta el albergue de doña Eduviges Dyada (Beatriz Sheridan). Así comienza su estancia en las ruinas de Comala, de mano de las almas en pena que la habitan. Entre las escenas de llantos, susurros y gritos, se mezclan escenas de lo que en vida fuera una Comala viva, cuando Pedro Páramo se hizo de las tierras de todos y se convirtió en un cacique vil; de su pasión por Susana San Juan, de su comportamiento animal con Dolores Preciado y con casi todo el mundo; de sus arbitrariedades con las tierras de los vecinos y del amor por su hijo Miguel. La vida de Comala era una imagen de los deseos de don Pedro Páramo, maldito amo y señor de todos los confines.


Juan Preciado con su madre Dolores en el lecho
de muerte.


Juan Preciado con Eduviges Dyada.


John Gavin es Pedro Páramo.
Imagen tomada de IMDb.


La película está basada en la novela homónima de Juan Rulfo, una de las mejores novelas de la literatura(1), considerada como precursora del boom latinoamericano y exponente excelso del realismo mágico. El guion, de lujo, fue coescrito por Carlos Fuentes. Tuvo financiamiento suficiente, pero fue un rotundo fracaso, tanto de taquilla como de crítica. Varios errores se señalan en los artículos relacionados con el caso. Uno de ellos, lo novel que era el director, Carlos Velo; de paso, español. Otro, que el protagonista tampoco era mexicano, era un actor norteamericano de segunda, John Gavin. ¿Por qué no la dirigió, digamos, Emilio Fernández? Al momento de realizarla, el gran Pedro Armendariz, que hubiera sido ideal para el papel de Pedro Páramo, ya había fallecido, pero ¿por qué no la protagonizó alguien de la talla de Pedro Armendariz? Algún actor mexicano, al que le fuese más afín el talante del personaje. No sé, Claudio BrookArturo de CórdovaFrancisco Rabal (aunque fuera español),... Dejar la mejor novela mexicana en manos inexpertas fue un craso error.


Fulgor pidiendo la mano de Dolores para Pedro
Páramo.


En la boda, Pedro Páramo y Dolores Preciado.


Se hiciereon dos versiones posteriores, a cargo de José Bolaños la de 1978, y de Salvador Sánchez la de 1981. Más adelante, se comenta la de 1978.


Fulgor y Pedro Páramo recién llegado.


La misma noche de bodas Pedro desaira a
Dolores en brazos de otra mujer.


Susana San Juan con Florencio.


Esta versión tiene sus escenas bien logradas; pero el conjunto no. La atmósfera de realismo mágico está relativamente bien elaborada en ciertas secuencias, no en todas; la actuación de Gavin no es convincente y, debido a talante del personaje, es vital que sea muy buena, pues es la columna vertebral de la historia. Se cometieron errores pueriles, como que Juan Preciado repite de forma verbal lo que ya mostró la cámara: que la tinaja está vacía, que no tiene agua. El público en 1967 ya entendía sin que el personaje repitiera lo que ya se veía. Más detalles sobre la crítica (incluyendo la del propio director Carlos Velo) en este enlace. De esta versión, lo mejor (aparte de las atmósferas de algunas escenas) quizá sea la actuación de Ignacio López Tarso (célebre por su interpretación en Macario) en el papel de Fulgor Serrano, el capataz del sanguinario Pedro Páramo. Mucho mejor que el Fulgor Serrano de la versión de 1978.


Juan Preciado y Eduviges Dyada.


—¿Qué te hizo?, le preguntó Dolores a Eduviges [a propósito de enviar a Eduviges a dormir con su esposo, Pedro Páramo, porque ella no podía].
—Todavía no lo sé, contestó Eduviges, absorta.

—¿Qué esperas para morirte, Damiana?, le pregunta Susana San Juan.
—La muerte, Susana.


Imagen del póster en Filmaffinity.

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(1) Pedro Páramo figura en numerosas listas de grandes libros; incluso en listas de los mejores libros de todos los tiempos, como esta:

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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia sobre la novela homónima:


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Imagen del póster del filme 
de 1978 en Filmaffinity.


Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar [Pedro Páramo]. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.
Frase final de la novela.


Film de 1978

La versión de José Bolaños es en color, dura tres horas y se subtitula El hombre de la media luna. La Comala geográfica está emplazada entre montañas y valles; pero la Comala de la novela, el lector medio la ubica en el llano; ello debido a las extensas áreas que Pedro Páramo se apropia. Suelen estar en los llanos tales extensiones, no en zona montañosa. Es el primer choque al comenzar esta película, que Juan Preciado se acerca a una Comala enclavada entre montañas. Se ve un túnel con el nombre Ogarrio, sitio que no está cerca de la Comala geográfica. 


Comala es un pueblo decrépito.


En esta versión, Pedro Páramo anda en automóvil.


Lo segundo que se aprecia es que el vestuario de Juan y su peinado (todos los peinados están fuera de época) son de los años 70 y los sucesos de la novela Pedro Páramo acontecen a principios del siglo XX. El desarrollo de este filme es muy lento, en momentos exasperante. No porque dure el doble su grandeza es el doble de la otra película.


Pedro Páramo y Fulgor Serrano (conduciendo).


Algunas ambientaciones son muy buenas.


Otro aspecto que «hace ruido» es el lujo extremo de algunos ambientes, tal como la casa de Dolores Preciado o el sepelio de Susana San Juan, en el que solo falta el papa. La película de Velo era más comedida y realista en estos aspectos (si es que el realismo mágico no afecta estas consideraciones, que podría ser).


Fulgor le dice a Dolores Preciado que Pedro
la quiere por esposa.


Nótese el lujo de la casa de Dolores. En este rol
hubiera estado retebien la gran Dolores del Río,
aunque Blanca Guerra estuvo muy bien.


Las actuaciones son regulares; quizás destaca la de la hermosa Blanca Guerra en el papel de Dolores Preciado, corta pero buena; las de Manuel Ojeda como Pedro Páramo y Narciso Busquets como Fulgor Serrano son aceptables; este último fue Bartolomé San Juan en el filme de 1967. La bellísima Venetia Vianello (esposa de Bolaños), en el papel de Susana San Juan, estuvo muy bien; excepto por su acento italiano al hablar. La actuación de Abelardo San Miguel como Juan Preciado es fatal.


Lo mágico-religioso. Saltaperico (Roberto Cobo)
le quita los malos espíritus a Dolores(2).


Esta versión cuenta con una banda musical de lujo, nada menos que de Ennio Morricone; y constituye uno de sus mejores atributos. Las ambientaciones están muy logradas (aunque excesivas de lujo algunas, como se dijo antes), lo que logra una atmósfera parecida a la que el lector puede imaginar al leer la novela.


La hermosa Susana San Juan. En este papel, la
inolvidable María Félix hubiera estado soberbia.


Bien, como se ve, tiene cosas buenas y otras no tanto. Es muy difícil que una obra tan rica y compleja como Pedro Páramo se pueda llevar a la pantalla con cierto éxito. Aún hay una versión de 1981, pero quien esto escribe no la ha visto. Es una buena oportunidad para que ahora que México cuenta con un staff de brillantes directores: Cuarón, del ToroRipstein, Iñárritu, entre otros (pues México siempre ha tenido una gran producción cinematográfica; la mayor y más importante de habla hispana, vamos), a alguno de estos se le ocurriera realizar una versión «definitiva», que esté a la altura de esta novela icónica de la literatura mexicana, latinoamericana y mundial.


Susana con su padre y amante, Bartolomé.


Pedro Páramo implorándole a Susana; mientras
ella, presa de constante delirio, no deja de
nombrar a su esposo Florencio.


Por lo pronto no la hay. Igual suerte han seguido otras obras como Don Quijote de la Mancha, Cien años de soledad, y tantas otras. El coronel no tiene quien le escriba tiene una buena versión cinematográfica, de Arturo Ripstein. Crónica de una muerte anunciada o El amor en los tiempos del cólera no corrieron con la misma suerte. Es posible que, debido a que la industria cinematográfica es dominada por el mundo anglosajón, se logren mejores versiones de la literatura anglosajona que de la hispana.


Susana muerta. Y Pedro Páramo también.


Funerales de Susana. Como los de la Mamá Grande.


Pedro Páramo o la represa de Cronos.

Voy a cruzarme de brazos y Comala morirá de hambre.
Dice Pedro Páramo cuando Susana muere y Comala celebra.

La interpretación de la novela es poliédrica, tal como ella es. Toca varios aspectos de la sociedad mexicana (por afinidad, de la latinoamericana): el caciquismo feudal de las zonas rurales (también de las urbanas), la complacencia y entrega de las féminas ante el poderoso del pueblo (más por miedo que por otro motivo), el despotismo y la arbitrariedad, la traición y la deslealtad, la servidumbre y la corrupción, los anhelos nunca cristalizados, el amor imposible, lo mágico-religioso en el nuevo mundo, lo religioso. Y otros. Más miserias que glorias. Uno de los encantos de la obra es su realismo mágico exacerbado, a tal punto que conviven muertos y vivos y ni siquiera se sabe quién está vivo y quién  muerto. Esta característica hace de la novela algo memorable, y lo repetirán otros autores; Gabriel García Márquez con notable éxito.

Trasladar una novela al lenguaje cinematográfico no es cosa fácil. El guionista debe mutilar algunas escenas, algunas líneas narrativas, y enriquecer otras, dependiendo del enfoque dramático que se le pretenda dar a la cinta. Hay novelas en las que una subtrama no es sustanciosa, pero que desde el punto de vista fílmico sí lo es, y viceversa. Los comentarios de que una película no le da por los pies a la obra literaria son abundantes; pero para que sean comparables hay que entender que el arte dramático no corresponde al literario como si de una imagen especular se tratase. No es lo mismo leer un libro de forma pausada, intermitente, que demora horas o días en completarse, que ver unas acciones comprimidas en noventa minutos o algo más.


El inalcanzable objeto de idolatración de
Pedro Páramo.


En el Pedro Páramo literario es fácil desarrollar narrativas surrealistas o de realismo mágico, poner a hablar muertos con vivos y muertos con muertos. En el cine es más difícil. En este sentido, ambas películas (más la de 1978 que la de 1967) se han orientado a explotar el amor imposible de Pedro Páramo por Susana San Juan y su frustración por no conseguirlo más que el aspecto mágico-religioso de los muertos y su relación con los vivos. Quizás haya habido aprensión, por parte de los realizadores, de que el público no entendiese escenas complejas y no gustase del film. Es el caso de la película El espejo, de Tarkovski; una película difícil porque trata de eso: mezcla de realidad con recuerdos y con sueños y con pasado y con deseos y con presente...

Pedro Páramo, al fin y al cabo, también es una historia de amor; y si no lo es, lo puede ser. Pedro le dio vida al pueblo por Susana, para tenerlo todo y acceder a ella; todos sus desmanes y crímenes fueron para poseerla; luego arrasó con el pueblo por Susana, por su muerte y por no aceptar que no todos la querían y la respetaban como él; más aún, por no aceptar que no la pudo tener. Yo no la pude tener, el pueblo tampoco tendrá lo que quiere. Es la envidia malsana, el resentimiento que lo carcomió, que lo convirtió en polvo. De manera que Comala, y los habitantes que no se fueron, ahora son ánimas en pena, existen en un presente que es eterno y que es uno con el pasado; el abyecto cacique construyó un muro (como el que provocó la muerte de su hijo Miguel) para que nadie pudiera tener futuro, un muro de retención del tiempo.

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(2) Dolores tiene la menstruación en los días de su boda con Pedro Páramo y le pide ayuda a Saltaperico (Roberto Cobo). Él le dice que no puede acostarse con su esposo, pero le ayuda «a que baje la luna» restregándole unas hierbas y haciéndole el amor. Lo mágico-religioso pasa a ser mágico-sexual. Muy corta la actuación de Cobo y muy buena.

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Artículo en Wikipedia sobre la novela homónima:


12 febrero 2021

El cuento de las comadrejas - Juan José Campanella (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Más sabe el diablo por viejo que por diablo.


Este filme es una nueva versión de uno anterior, de título «Los muchachos de antes no usaban arsénico». En una decadente casa viven cuatro viejos trabajadores del medio cinematográfico: una diva (Graciela Borges) que tuvo mejores tiempos; su esposo, también actor; un director y un guionista. A excepción de ella, todos fueron personajes más bien grises del medio artístico. Ella fue una gloria pasada (de nombre Mara Ordaz), relativamente conocida en el tiempo presente. Unos jóvenes ejecutivos, con estereotipo de yuppies, llegan un día a la casa con la excusa de que están perdidos y la adulan para entablar amistad con ella; con el objeto oculto de comprar la propiedad para urbanizarla. El director y el guionista (que siempre andan juntos como uña y mugre) se dan cuenta de que algo traman los jóvenes desde el mismo momento en que los conocen. Los jóvenes logran convencer a Mara de vender su propiedad; sin embargo, los tres hombres (que no quieren irse de ahí) la convencen de que los jóvenes están urdiendo un plan miserable y preparan una trampa en la que ambos ejecutivos caerán, quedando al descubierto su despreciable talante. El guionista y el director diseñan la trampa en la que harán caer a los yuppies con ingeniosos artificios, dignos de un thriller hollywoodense. Tan así que el final es sorprendente (sería una maldad contarlo).

Los cuatro ancianos son tan viles como los jóvenes de los que se defienden. De hecho, en el pasado hicieron cosas oprobiosas, de las que el filme da cuenta. A pesar de ello, el espectador siente empatía por ellos, el humor biseló las aristas que podrían tener esos personajes y los convirtió en «dulces ancianos desvalidos», por decir lo menos.

Juan José Campanella logra una película entretenida, con numerosas secuencias graciosas entre las que emergen otras de corte crítico. El humor, más bien de color muy oscuro (negro) sirve de telón de fondo para los juicios que se revelan en contra del mercado engañoso en relación a los bienes inmuebles; la voracidad de rapiña de los yuppies; la hipocresía como herramienta de robo y fraude; y también para el enaltecimiento de valores como la amistad o el respeto a los mayores.

El reparto es acertado y las actuaciones muy buenas (las que destacan), al igual que la fotografía, la ambientación y la música. El montaje (o edición) también es adecuado. Las películas de este director, entre otros, le permiten a uno pensar y afirmar que el cine argentino, al igual que el mexicano, está pasando por un buen momento.


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Reseña Wikipedia: 


09 febrero 2021

Primavera tardía - Yasujirô Ozu (1949)


Imagen del póster en IMDb.

El sacrificio de Shukichi.


Noriko (Setsuko Hara) es una bella joven de 27 años, soltera, que vive con su padre, el profesor Shukichi (Chishū Ryū), viudo. En una visita a Tokio para comprar, Noriko se encuentra con un amigo de su padre, también viudo, el profesor Jo Onodera (Masao Mishima); este le cuenta que se ha vuelto a casar y a Noriko esa idea le parece «sucia». A Onodera le hace gracia ese juicio, al igual que a Shukichi. La hermana de Shukichi, Masa (Haruko Sugimura), le dice a su hermano que Noriko ya es casadera, quizás le interese el asistente de Shukichi, el joven Hattori, con quien Noriko ha salido; pero Hattori está próximo a casarse. Entonces le comenta que conoce a un joven parecido a Gary Cooper, que es el adecuado para ella. Noriko siempre es reacia al tema. Arguye que no puede dejar a su padre solo, que ella lo cuida y él la necesita.


Noriko Somiya. Imagen tomada de IMDb.


En una obra de teatro , a la que asisten Noriko y su padre, él saluda con afecto a una viuda, Miwa. Noriko siente celos. Al regreso, en casa, ella le pregunta si él se volvería a casar y él le confiesa que sí. Insiste en la pregunta, haciéndola de varias formas y él contesta que sí, que se volvería a casar. Ante los argumentos de ella, Shukichi le dice que él se apañará solo, o que puede buscar ayuda, pero que ella debe casarse. También una amiga de ella, Aya (Yumeji Tsukioka), le recomienda que se case. 


Shukichi Somiya. Imagen tomada de IMDb.


Finalmente, la reticente Noriko accede a conocer al joven parecido a Gary Cooper. Pasan los días y la tía Masa le urge a que tome una decisión (pues la familia del joven necesita saberlo) y Noriko acepta casarse. A última hora, vuelve a comentarle a su padre que ella es feliz tal y como vive, con él, que el matrimonio no la haría más feliz; Shukichi la contradice y le habla de las bondades de la vida de casado, que es ley de vida y todas las consabidas razones para que ella forme un hogar y haga su vida. Ella le pide perdón por su egoísmo y por no haber entendido. Ataviada con un impresionante kimono, se casa. Shukichi, al terminar la boda, toma unas copas con la amiga de Noriko, Aya, ante la que confiesa que él no se casaría de nuevo. La mentira piadosa de él fue la que llevó a Noriko a casarse. Aya le recrimina la deshonestidad y él contesta: «¿Y qué hubiera pasado si yo hubiera dicho la verdad?». Ella celebra la lucidez del viejo, lo besa y le promete que lo irá a visitar. Al llegar a casa, Shukichi llora en silencio... y en soledad.


La tía Masa y Noriko. Imagen tomada de IMDb.


Gran película del maestro Yasujirô Ozu, en la que se aprecian sus innovadoras técnicas cinematográficas: cámara fija, con muy pocos trávelins (travellings); planos generales en lugar de close-ups (primer plano); eje de cámara paralelo a los planos de los recintos donde están los personajes (pocas veces no es dispuesto de manera ortogonal); cortes entre escenas, sin fundidos; cámara a menos de un metro del suelo. Se detallaron estas características en el artículo de Cuentos de Tokio(1).


Noriko vestida para la boda.
Imagen tomada de IMDb.


Esta es la primera película de la llamada trilogía de Noriko, que comprende este filme, Principios de verano (o El comienzo del verano) y Cuentos de Tokio. En esta trilogía, los personajes de Noriko son interpretados por Setsuko Hara y, aunque son personajes distintos, representan a la joven mujer de la posguerra en Japón; época de revisión, de introspección y de formulación de nuevos rumbos para la sociedad japonesa; luego del desastre que significó la II Guerra Mundial para tantas naciones, no menos para el Imperio del Sol Naciente; y dentro del marco de la ocupación de los aliados a la que fue sometido Japón (como todos los perdedores del conflicto bélico).

En este sentido, la censura cambió varios aspectos del guion, suavizando o mutilando las críticas que se hacían hacia la guerra y hacia la ocupación; al tiempo que reivindicaba las tradiciones japonesas ensalzándolas. Por ejemplo: la visita al templo en Kyoto; la escena del teatro Nō; el cuidado de las tradiciones frente a las costumbres occidentales que se pretendían imponer a través de la ocupación, tal como la negociación de la boda por parte de la familia como un todo y no de los individuos (como es en occidente). La película fue contestataria frente a la imposición de occidente(2).




Aya y Shukichi toman unas copas tras la boda
de Noriko. Imagen tomada de IMDb.


Ozu nos deleita con una deliciosa película rodada en su particular estilo; minimalista en atrezo y en recovecos de la historia, lineal, sincera, moralista, bien actuada, que intenta ayudar a la reconstrucción de una sociedad que recién ha sufrido el horror de la guerra en carne propia, afianzando sus valores ancestrales; al tiempo que nos hace reflexionar a padres e hijos sobre el devenir natural de la vida en contraposición con el devenir impuesto. Una lección de amor plasmada en una cinematografía impecable e imperecedera.


Noriko. Imagen tomada de IMDb.


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(1) También en el artículo de Wikipedia (en inglés) se comentan estas técnicas, propias de Ozu.
(2) Para el lector interesado, hay mucha más información sobre diversos aspectos de la película (y del cine de Ozu) en el artículo de Wikipedia en inglés, en este enlace.

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Artículo en Wikipedia en inglés:


05 febrero 2021

La edad de oro - Luis Buñuel (1930)


Imagen del póster en IMDb.

Surrealismo puro.


Antes de hacer una reseña, es menester investigar un poco por aquí y por allá, además de ver la película. Tampoco mucho, ya que el criterio se va formando con el tiempo y la apreciación puede diferir de la de la crítica especializada. A veces, uno se lleva sorpresas. Al consultar el artículo que sobre esta película tiene Wikipedia (en este enlace), se pierden las ganas de reseñar nada, pues el artículo lo dice todo y más. Muy poco podría uno añadir que no esté escrito en ese excelente comentario.

Como resultó ser un fracaso de taquilla, yo pensaba que La edad de oro quizás no sería una buena película. Cual no fue mi sorpresa (igual que respecto al comentario de ella en Wikipedia) al constatar que es una excelente película de Luis Buñuel. Es la segunda, luego de Un perro andaluz y, al igual que esta, es surrealismo en estado puro. Con una historia de amor como fondo, Buñuel tapiza el filme con las más alocadas escenas que le sirven para burlarse de todo y de todos; el clero y la religión; la alta sociedad y sus maneras; los convencionalismos sociales y políticos; el desencanto del amor; el sexo y un largo etcétera. El surrealismo resultó ser un vehículo ideal para la crítica que pretendía hacer e iba muy de la mano con el arte pictórico de Dalí (coguionista de este film y escenógrafo) y con la poesía y dramaturgia de Lorca, el otro amigo de Buñuel en aquella época. ¡Qué trío de oro!

Podría ser etiquetada de película experimental sin problema y podría no serlo, también sin problema. Este fue un cine vanguardista por demás. Muy pocos hacían cosas así en ese entonces. El cine de Buñuel tiene ese algo especial que hace de una obra una obra de arte, y de una obra de arte una obra maestra; no es como otro cine experimental que no dice nada, que solo son imágenes sucesivas sin mensaje implícito(1). Las imágenes de estos filmes de Buñuel no son gratuitas, todas tienen un objetivo concreto y casi siempre es crítico, cuando no es meramente estético. En este sentido, la innovación de este cineasta fue mayúscula y apenas se pudo apreciar luego de ver el corpus completo de su obra, años después. Fue un gigante del cine, sin duda alguna.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) Me vienen a la mente, por ejemplo, obras de Jean-Luc Godard, tan intelectuales, tan superiores que no hay manera de que el público ordinario las entienda; o experimentos fallidos como el cine de los letristas (Jean Isidore Isou y otros) que querían cambiar tanto las cosas que resultó en otra cosa que no era cine, que no es cine. En cambio, Buñuel...

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Artículo (excelente) en Wikipedia: 


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas