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El cine es ensueño, es música. No hay forma de arte que vaya más allá de la conciencia ordinaria como lo hace el cine, directamente a nuestras emociones, al penumbroso recinto del alma.

Ingmar Bergman.

Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica; solamente de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

14 junio 2019

Oscuro y Lucientes - Samuel Alarcón (2018)



... y el sueño de la razón produjo monstruos.


Esta película es un interesante documental... pero no sobre Goya, sino sobre su desaparecido cráneo. Supone el culmen de años de investigación que dedicó su joven director, Samuel Alarcón, tratando de seguirle la pista al cráneo de Goya, desde su muerte en Burdeos en 1828, quizás con la secreta esperanza de dar con él.

El documental, muy bien realizado, contiene una narración con la hipnótica voz -y extraordinaria dicción- de Féodor Atkine dirigiéndose a Goya, tuteándolo como si estuviese presente, informando sobre lo sucedido así como sobre las interrogantes no resueltas, a la vez que muestra imágenes fijas o en movimiento, nuevas o de archivo, de ficción o reales, en absoluta concordancia con lo que el narrador le dice a Goya. El trabajo de montaje ha sido encomiable y refleja el también enorme esfuerzo de rodaje, mucho del cual ha sido en los sitios reales donde se produjeron los hechos. La música es también un elemento notable en este curioso documental que quizás algunos califican como cine ensayo en lugar de documental. La técnica narrativa es excelente y no deja el espectador de estar pendiente en todo momento de la sugestiva narración.

Goya no es el único personaje famoso cuyos restos no cuentan con su cráneo. Los restos de René Descartes, por ejemplo, están separados de su cráneo. Y tal parece que hay tumbas de otros personajes célebres sin los cráneos(1). Una de las teorías que se mencionan en Oscuro y Lucientes es que quizás algún seguidor de la frenología, muy en boga en esa época, pudo hacerse con el cráneo del genio. Posteriormente a la realización de este filme, ha visto la luz un libro en el que se relaciona a Goya con la masonería y da una explicación alterna sobre la desaparición de su cráneo, así como una explicación de su nombre y de su apellido(2). En Oscuro y Lucientes no se explora a Goya como relacionado con la masonería. Tal parece que seguirá habiendo investigación -y quizá también especulación- sobre este tema para rato.

Magnífico trabajo.

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(1) 6 Historical Heads Stolen From Their Graves:
http://mentalfloss.com/article/66343/6-historical-heads-stolen-their-graves
(2) Goya no era Goya:
https://www.elmundo.es/cronica/2019/06/01/5ce7b88921efa0d5488b46fe.html

Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt9181316
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film186935.html


Tumba de Goya en la ermita de San Antonio de la Florida. 
Yacen juntos Goya y su consuegro Martín Miguel de Goicoechea
Fuente: Wikipedia.


07 junio 2019

Quién te cantará - Carlos Vermut (2018)



Yo soy tú


Lila (Najwa Nimri), es una célebre cantante que lleva una década desaparecida de la vida pública. Tiene que retomar su carrera para evitar la quiebra económica, pero un desafortunado accidente le ocasiona amnesia y debe volver a ser ella para enfrentarse de nuevo al escenario. Violeta (Eva Llorach), una entusiasta imitadora, le ayudará a recuperar su espectáculo. Ambas tienen conflictos, digamos "maternos", no resueltos: Lila con su madre, ya muerta, y Violeta con su rebelde hija Marta (Natalia de Molina).

La historia que cuenta este filme es la cubierta bajo la cual subyacen los problemas que, en principio, parece que quieren tratarse: las relaciones madre-hija, por una parte, aunque solo como justificación o respaldo de lo que parece ser lo medular: la identidad, o los problemas de identidad de los personajes. No se trata de lo que podría llamarse la complementariedad de las identidades: yo soy yo porque otro me reconoce igual que yo lo reconozco a él, la vieja reflexión de la antigua Grecia de que mi identidad pasa por reconocer al otro, incluso aunque sea un adversario o un enemigo, tal como él me debe reconocer a mí. No. Se trata de que los personajes que recorren esta historia no logran ser ellas mismas sin las otras, e incluso tienen que adoptar la identidad de las otras para lograr ser ellas, como si se tratase de una fagocitosis, sin serlo. Así, Lila era una gran cantante porque cantaba las canciones que su madre componía; al morir su madre -de quien también tomó el nombre de Lila- ella simplemente se apagó. De hecho, el supuesto accidente podemos entenderlo como tal accidente o como que ella simplemente se niega a existir porque su referente identitario ya no existe (su madre murió y ella dejó el espectáculo). Logra volver a ser alguien cuando Violeta le transfiere la forma de actuar y cantar (las de la cantante Lila Cassen a quien ella imita), una canción compuesta por ella (por Violeta) y hasta su nombre: al final se publicitará como Violeta Cassen en lugar de Lila Cassen. Por su parte, Violeta descubre que la célebre cantante que idolatraba, lejos de tener una vida glamorosa, en el fondo llevaba una existencia más bien triste y con muchos vacíos.

Violeta también tiene ciertas carencias, que precisamente le llevan a imitar a la cantante que idolatra: Lila Cassen. Al menos mientras lo hace se siente distinta y distante de sí misma, ejerciendo lo que siempre soñó: cantar, aunque sea karaoke: ¿qué mejor que ser, aunque sea falsamente, alguien a quién idolatra y de paso hacer lo que siempre quiso? Con su temperamental hija, Marta, tiene problemas constantemente; Marta -debido a su corta edad y a su volubilidad- no logra manejar sus conflictos identitarios: necesita la aprobación permanente de la madre, y un buen día se queda esperando esa aprobación, pese al chantaje al que siempre somete a su madre.

Establecer comparaciones es, las más de las veces, un ejercicio un tanto banal, pero a uno como espectador le vienen a la mente escenas similares a otras ya vistas antes, como esas ideas de las que hablaba Platón y que son una especie de software preinstalado. Quizás sea una suerte de homenaje disimulado a ciertas obras, quizás solo sea coincidencia, pero viendo esta excelente película, no puede uno dejar de recordar algunas escenas y ciertas partes de las historias de los filmes Persona, de Ingmar Bergman, o Blade runner, de Ridley Scott, ambos con el tópico de la identidad y del Ser como columna vertebral de la película. También hay algunas escenas -y atmósferas- que recuerdan a una de las más bergmanianas de las películas del genial Woody AllenInteriores, película que espero poder comentar en alguna ocasión y que refiere a las relaciones de las hijas -y el esposo- con la madre. Independientemente de si Vermut le hizo -o no- un guiño a estos realizadores, es una gran película. 

Los aspectos técnicos como la fotografía, el montaje o el sonido, están muy cuidados y las interpretaciones de las actrices es encomiable; no en balde han sido nominadas a numerosos premios, ganando algunos de ellos. 

Esperaremos ansiosos nuevas producciones de Vermut... y también de estas bellas actrices. 

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10 mayo 2019

Pantaleón y las visitadoras - Francisco Lombardi (1999)



Vargas Llosa comenta su experiencia 
en el rodaje de la película de 1975.

"Pantilandia" o la producción de sexo en cadena.


Esta película de Francisco J. Lombardi es una adaptación de la gran novela homónima del laureado escritor Mario Vargas Llosa. Cuenta la historia de cómo un capitán del ejército, Pantaléon Pantoja, establece un muy eficiente servicio de prostitutas (visitadoras) para mitigar la abstinencia sexual a la que están sometidos los soldados asignados en las lejanas zonas de la selva amazónica, específicamente en Iquitos, y que ha ocasionado brotes de violaciones. El proyecto va viento en popa hasta que una de las visitadoras, "la colombiana", establece relaciones carnales con el prusiano Pantaleón y el servicio, de muy bajo perfil al comienzo, se hace público gracias a un inescrupuloso reportero radial que busca beneficios a través del chantaje. A estos ingredientes se le agrega algo de envidia y ya tenemos el cóctel molotov.

El filme discurre inteligentemente entre la tragedia y la comedia, pasando por el drama. Una muy buena construcción de los personajes principales hace que este ir y venir entre las antípodas dramáticas ayude a configurar una buena película. Se podría argumentar que para ello hay que contar con la gran calidad del material en el que se basa: la novela de Mario Vargas Llosa, pero ese argumento también habría sido válido para la versión de 1975, en la que laboró el propio escritor, y aún así no fue suficiente para crear una buena película. Este es un caso patente en el que se corrobora que las adaptaciones de grandes novelas pueden -o no- ser buenas películas, pero que eso dependerá más del equipo cinematográfico que se encargue de la adaptación que de la novela per sé. También corrobora que el autor de la novela puede ser una ayuda -o no- para la creación de la versión fílmica de su obra. Es decir, que si hubiese un único canon para garantizar el éxito de una adaptación, ese sería que el equipo de trabajo cinematográfico sea el idóneo para realizar esa adaptación en particular, sin importar la novela base o el escritor de ella. Esto, desde luego, suena muy parecido a una perogrullada. Los binomios armónicos como el que ocurrió en 2001 (Clarke-Kubrick) son más bien raros.

El arco dramático del protagonista, papel muy bien resuelto por Salvador del Solar, lo lleva del prusianismo más ridículo, reflejado en el hecho de que dispone de día y hora para las relaciones íntimas con su esposa, a ser el arquetipo del disoluto, que termina no solo envuelto en la relación lujuriosa con la femme fatale (muy bien interpretada por la hermosa Angie Cepeda), sino que incluso fuma, bebe y pone en ridículo al ejército, cosas impensables para el Pantaleón anterior a su relación con "la colombiana". A pesar de ello, este personaje retorna a la cordura -aunque a una vida más insípida- al final de la historia. Más que un "arco dramático", pareciera un "círculo dramático", pues el personaje vuelve a ser el mismo de antes luego de su periplo; cerrándose, entonces, el arco.

Sin ningún disimulo, el filme cuestiona la idiosincrasia de la sociedad peruana, particularmente del estamento militar, los medios de comunicación, los manipulables habitantes del medio rural e incluso la iglesia. La hipocresía es uno de los aspectos más criticados. El Sinchi, personaje que inunda la ciudad con sus mensajes radiales, es el que en buena medida sintetiza la doble moral que diferencia lo bueno de lo malo de acuerdo al monto monetario involucrado, no a principios o a valores. La milicia es criticada no solo por los fines, sino también por los métodos.

Una de las cosas que más llama la atención es la capacidad de Pantaleón en el manejo de las variables a considerar para establecer un buen servicio de visitadoras, su cartesiana planificación, que lleva a organizar a los soldados en colas para recibir "el servicio" de cada visitadora de acuerdo a un cronograma estricto, en el que incluso está estipulado el número de minutos de los que cada soldado dispone. Para ello, el metódico Pantoja realiza ejercicios matemáticos que son hilarantes: son los que proporcionan el toque de humor de la película. Para colmo, sus estudios estadísticos son volcados a informes dirigidos a sus superiores, en los que se refiere al desarrollo del servicio en un lenguaje formal, corporativo, lo cual causa mucha gracia en el espectador. La habilidad instrumental militar es cuestionada, no en tanto habilidad como tal, pero sí sus fines y sus formas. Otros tópicos como las relaciones maritales del protagonista, el objetivo primario de la mujer fatal que lo seduce, su imposibilidad de independizarse como empresario reconociendo que debe tener superiores que le digan qué hacer (lo que parece ser un mal endémico de Latinoamérica) o la rotura de la férrea moral del individuo ante la seducción de la hembra alfa, son abordados por esta obra. La novela original incluye aún más, como es de esperarse.

La película tiene algunas diferencias con la novela original, pero no son tan importantes como para comprometer la calidad del filme. Las adaptaciones no son, ni casi nunca pueden ser, una copia al carbón del original. Es una muy buena producción dentro de la filmografía de Lombardi. Es de celebrar que haya sido el cine peruano, específicamente Lombardi, el que haya producido filmes sobre las novelas de su más insigne escritor.


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Reseña en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Pantaleón_y_las_visitadoras_(película_de_1999)
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0190611
Ficha en IMDb de la versión de 1975: https://www.imdb.com/title/tt0073510. Este filme estuvo codirigido por J. María Gutiérrez Santos y Mario V. Llosa, quien también actuó. Esta producción es de calidad muy cuestionable. Vargas Llosa valientemente asumió la culpa del infortunio.
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film390387.html
Film: https://www.youtube.com/watch?v=p--lmdgTBvQ


03 mayo 2019

La mujer de la arena - Hiroshi Teshigahara (1964)




No hay necesidad de huir todavía.
Soy libre para hacer lo que me gusta.
...
Reflexión final de Jumpei.


Un profesor, Jumpei, pasea por las dunas en busca de insectos, se duerme y es sorprendido por la noche. Ante la ausencia de hotel en la zona, los lugareños lo invitan a pernoctar en la casa de una joven y solitaria viuda. No desinteresadamente, pues ellos quieren que forme pareja con la viuda y la ayude en su pesada tarea. La casa está en un foso y es continuamente afectada por la arena que el viento deja sobre ella; la viuda vive de recoger la arena y entregarla para su venta a los vecinos, quienes a cambio le proveen de agua, comida y enseres. La arena, que es salada, la venden para la industria de la construcción. A pesar de que él desea regresar a la civilización cuanto antes, se ve imposibilitado para salir de ahí. Al principio los vecinos y la mujer sabotean para que se quede; pero con el tiempo nace un vínculo entre el profesor y la mujer, él pierde el interés en irse y llena su vida con pequeñas cosas como hacer un pozo en donde percola el agua freática. Ella queda embarazada y los vecinos la llevan al médico por presentar dolores, quedando el profesor solo en casa. Pese a ello, él no se va (argumento más detallado aquí).

No deja uno de pensar en ciertos paralelismos entre este argumento y el de El ángel exterminador, de Luis Buñuel. Pero hay diferencias. Mientras que en la película del cineasta español los personajes no tienen impedimentos para abandonar el recinto, el profesor Jumpei es víctima de una trampa y no puede irse de la casa de la mujer. Los personajes buñuelianos abandonan la casa sin saber por qué estaban retenidos, mientras que Jumpei no se va de su "prisión"; quizás con el conocimiento de por qué no debe hacerlo. El profesor cayó víctima de una trampa, tal cual los insectos que él atrapa. Valga como símil que la mujer de la arena sería una suerte de araña y él su presa. Todas sus disquisiciones sobre su ventajosa vida en la ciudad se diluyen como la arena en el viento y dejan de tener peso ante una nueva realidad que la vida le ha impuesto. Este sujeto, alienado en la ciudad, ahora es igualmente alienado en su nuevo sitio de encierro, pero no sin algunas satisfacciones como lograr extraer agua de un pozo o tener sexo con su pareja. Las nuevas condiciones de vida, que apenas le parecían dignas para pasar una sola noche, son ahora su realidad diaria; la costumbre y el tiempo han hecho su trabajo: Jumpei se ha adaptado a una nueva y muy diferente forma de vida con la misma parsimonia que el viento esculpe las dunas; al principio de una manera forzada, debido a la inviabilidad de fuga, luego porque él mismo valora lo que tiene y concluye que puede seguir viviendo así. Pero no todo es malo en su nueva vida, sino su deseo de huir se mantendría incólume. El nuevo Jumpei, por ejemplo, tiene una concepción del tiempo muy distinta al Jumpei que llegó a las dunas, siete años atrás, un tiempo más ralentizado. También se siente más libre que en su vida citadina anterior. Su reflexión final se parece -guardando las distancias- a la del Cándido de Voltaire: quedarse tranquilo a cultivar su jardín es suficiente, en contraposición con las grandes expectativas que tenía en el pasado. ¿Conformismo, costumbre, satisfacción? Hiroshi Teshigahara no pretende contestar, le deja eso al espectador.

Sin pretender ser cursi, hay que acotar que es posible que uno de los elementos que hacen que Jumpei no se fugue sea el amor. Ya transcurridos meses en la casa, la relación entre él y la mujer -relación un tanto extraña para el canon estándar- tiene muchas posibilidades que haya sido permeada por el amor, un amor cuyo fruto será un nuevo miembro para conformar una familia. No es algo trivial. Si él no se va, ¿es porque descubrió un pozo de agua, porque tiene una mujer con la que tener sexo, porque tiene comida garantizada a cambio de palear arena, porque puede atrapar insectos libremente, porque ya hay amor y un futuro hijo en su existencia?

La mujer de la arena es un filme con temática existencialista por excelencia. Plantea diversos problemas comunes al morador urbano postmoderno. Tópicos como alienación, pobreza, libertad y libre albedrío, conformismo, ambiciones, la vida rural frente al mundo urbano, la fuerza de la costumbre, la ética, la relación hombre-mujer como relación de poder, la interacción con el entorno social, la relación hombre-mujer desde el punto de vista utilitarista, etcétera, son confrontados o abordados con más o menos profundidad. El discurso de Teshigahara no solo es construido por el argumento central, también por la enorme cantidad de símbolos explícitos o sugeridos que captan la atención del espectador y lo invitan a pensar. La película, que uno va a ver por vez primera con algunas reservas, atrapa desde el principio, a pesar de su cadencia lenta, porque está realizada de manera magistral, no solo desde el punto de vista discursivo sino también desde el punto de vista técnico, con unos primeros planos muy pertinentes e incisivos, iluminación y fotografía impecables, muy buenas actuaciones y una oportuna y excelente música que, cuando acompaña a las imágenes, dista mucho de ser transparente. Mención especial merecen las secuencias eróticas, que son soberbias, de gran sutileza y de una elegancia casi poética al tiempo que dejan entrever la pasión subyacente. Es, sin lugar a dudas, una extraordinaria película, una joya del cine asiático.

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Otras reseñas:

20 abril 2018

Elisa, vida mía - Carlos Saura (1977)




¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que había de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
Garcilaso de la Vega


Elisa (Geraldine Chaplin), visita a su padre Luis, interpretado por Fernando Rey, quien se ha retirado a vivir aislado del mundanal ruido. Lo hace en medio de una crisis conyugal, pues su esposo la ha engañado con su mejor amiga, Sofía. Años atrás, Luis se había separado de la madre de Elisa. Actualmente Luis escribe una suerte de memorias, a las que accede -sin permiso- Elisa. Tanto lo que lee como la convivencia con su padre, hace que Elisa y Luis se conozcan mejor de lo que se conocían. Este acercamiento entre padre e hija no solo sirve como hilo conductor de la historia, también es el eje sobre el cual gravitan las cavilaciones que uno, como espectador, puede tener. Las reflexiones que están expresadas en el manuscrito de Luis parecen las de alguien que ya ha vivido algún tiempo. ¿Es el propio Carlos Saura, también guionista del filme, y quien contaba con unos 45 años al momento de rodar esta película, quien habla? 

Elisa, vía mía es, para quien esto escribe, una de las películas más intimistas de Saura, una de las más explícitas también. Pertenece a esa década prodigiosa de su cine, los años setenta, cuando eclosionó con varios filmes uno mejor que el otro. En este, la cercanía con el cine de Bergman es notoria. Saura ausculta a sus personajes de manera incisiva, insistente, reflexiva, en una danza en la que se confunden, a veces, las reflexiones de Luis y las de Elisa con las de uno mismo, con las del espectador. Al igual que nada de lo humano me es ajeno, también me es familiar las ideas que anidan en ambos personajes, y en Saura.

Las interpretaciones de Geraldine Chaplin y del veterano Fernando Rey son encomiables, al igual que la fotografía y la ambientación. Del guion no hay mucho que añadir, es de Carlos Saura y es, hasta donde se puede percibir, bastante autobiográfico, en el sentido que exhibe reflexiones a viva voz que bien podrían ser las de él o de cualquiera de nosotros. Excelente película, una de sus mejores, si no la mejor. De visionado imprescindible para quien quiera tener una idea de la extensa filmografía del cineasta oscense.


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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0075983
Artículo en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Elisa,_vida_mía
Carlos Saura, una vanguardia en solitario, por Norberto Alcover Ibáñez: 
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/carlos-saura-una-vanguardia-en-solitario-19701980--0/html/ff8fce6e-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html 
Artículos sobre la novelización del guion de Elisa, vida mía:
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-28-10-2004/abc/Cultura/carlos-saura-novela-el-guion-de-su-pelicula-elisa-vida-mia_963113994022.html
http://www.abcguionistas.com/noticias/guion/saura-convierte-en-novela-su-guion-para-elisa-vida-mia.html
https://www.eluniverso.com/2004/11/04/0001/260/5C4E6F4DF5CC40BC93FF6838732B403E.html



23 marzo 2018

Una jornada particular - Ettore Scola (1977)



La historia de lo que no pudo ser.


Solo por ver actuar a la icónica pareja del cine italiano, Sofía Loren y Marcelo Mastroianni, vale la pena ver cualquier película en la que figuren. Pero, si está firmada por alguien como el recientemente fallecido Ettore Scola, vale aún más la pena. Este film es parte de esa pléyade de películas italianas de cabecera. Es una de las películas que está en la lista de you must watch, de las que tú debes ver.

La película transcurre a lo largo del día en que Adolf Hitler visita Roma (6 de mayo de 1938), y es recibido por el otro sátrapa, Benito Mussolini. Dos vecinos que no asistieron al masivo recibimiento del monstruoso visitante, Antonietta y Gabriele, se conocen casualmente y comparten ese histórico día. Ella, madre de seis hijos, casada con un fascista, y convencida del ideal de Mussolini, ve como su mundo se resquebraja luego de que Gabriele le confronta sus ideas. A lo largo del día, nace entre ambos un nexo que no podrá cristalizar; suerte de coitus interruptus. El argumento detallado está muy bien desarrollado en Wikipedia.

Ambos personajes, alienados en una sociedad de sesgos totalitarios, se identifican en su desgracia. Ella, dedicada a la dura tarea de crecer a los seis hijos y atender a un paterfamilias traidor, machista y fascista; él, también excluido en la nueva sociedad italiana fascista, condenado al destierro por sus ideales liberales y sus preferencias sexuales; logran la cercanía de los que están explotados, alienados, excluidos por la generalidad del entorno, la generalidad de la que habló Rousseau y que estaba tan presente en la Italia de ese momento (al menos es esa la impresión que tenemos hoy los que no fuimos testigos). Está de más decir que uno, como espectador, se identifica con ellos más que con esa generalidad.

Una de las cosas que más llama la atención de este film es, sin duda, el sempiterno sonido de fondo, que corresponde a la arenga de los honores que le hace El Duce al satánico invitado. El discurso totalitario, el sermón del hombre nuevo bajo la tutela de El Duce y El Fürher. Scola rompe con los esquemas preestablecidos al incluir este sonido de fondo incluso en escenas en las que uno jamás lo esperaría. Eso solo lo hacen los grandes maestros del cine.

La historia de Antonietta y Gabriele es paralela a la de la aventura Duce-Fürher: ambas no lograron cristalizarse, ambas prometían pero finalmente no llegaron a nada... es una historia de cosas que no llegaron a ser. Felizmente para todos, la empresa totalitaria no pasaría de 1945 y hoy es un agrio recuerdo histórico.

Quizás tampoco haga falta decirlo, pero las actuaciones de Loren y Mastroianni son soberbias, como en muchas de las películas en las que compartieron protagonismo, quizás en todas ellas. La escena en la terraza donde estaban las sábanas a secar es de antología. La película, merecidamente, ganó numerosos premios internacionales.


Fotografía tomada de Wikipedia (Di catturato personalmente da Phyrexian, senza apportare alcuna modifica. - DVD originale, Pubblico dominio, https://it.wikipedia.org/w/index.php?curid=2609486)


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Artículo en Wikipedia, español: https://es.wikipedia.org/wiki/Una_giornata_particolare


16 marzo 2018

El embrujo del sur - Juan Bautista Berasategi (2003)



Un encantador cuento infantil


Dice la sinopsis de la AACC(1): "Irving viaja a Andalucía apasionado con la idea de visitar la Alhambra, allí se encuentra con Dalgoruki, un amigo ruso que será su compañero de viaje. Todo se complicará cuando conozcan a Carmen, la última descendiente de Boabdil. Ella deberá cumplir una importante profecía pese a la oposición de su enemigo Alí.

Hay ocasiones en que es sumamente refrescante disfrutar de una película; digamos sencilla, ingenua si se quiere, como esta pequeña joya del cine vasco. Todo un descubrimiento para los que ignorábamos la existencia de este realizador de cine de animación.

La historia, con todos los típicos elementos que debe tener una buena historia: el héroe, el villano, la doncella por la que el héroe mueve cielo y tierra, las trampas que le hacen los villanos al héroe, el final feliz después de una intensa lluvia de vicisitudes; no deja de entretener ni un solo instante. Dos cosas, entre otras, llaman poderosamente la atención: la impecable factura de los dibujos, que no tienen nada que envidiarle a los de Hollywood o a los de Disney, y la música andaluza que acompaña a los personajes en su periplo, que ubica al espectador en el sitio geográfico exacto donde la historia discurre.

El pasado mes de febrero la Academia presentó un ciclo en homenaje a este realizador vasco, fallecido hace apenas un año, en el que se incluyeron cuatro largometrajes. Todo un lujo el haber podido apreciar una cinematografía que nos era desconocida y que es más que simples cuentos animados, pues tienen mensajes morales para todos, no solo para los menores. Por cierto, llama la atención que no había niños entre el público. Todo un desperdicio, pues las funciones eran gratuitas y el teatro de la Academia es excelente. Cosas veredes, Sancho, cosas veredes...


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(1) Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.
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Ficha en el portal de la Academia de cine española:
http://www.academiadecine.com/agenda/evento.php?id_s=4&id_evento=1466
Ficha en IMDb: http://www.imdb.com/title/tt0373818
Juan Bautista Berasategi en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bautista_Berasategi
Reseña sobre el fallecimiento de J. B. Berasategi:
http://www.filmotecavasca.com/es/fallece-juanba-berasategi


02 marzo 2018

Candilejas - Charles Chaplin (1952)


Escena de Charles Chaplin y Buster Keaton en Candilejas.

La vida no es significado, la vida es deseo.
Le dice Calvero a la bella Thereza.


Que una película de más de 60 años de realizada llene una sala de cine(1) y que luego de su proyección todo el público aplauda, ya nos dice mucho de esa película. Chaplin, una vez más, emociona a la audiencia con una historia que mezcla inteligentemente el humor y el drama; en esta ocasión con elementos autobiográficos, en la que sería la última de sus grandes películas, la última hecha en suelo norteamericano y una de las pocas que hizo con sonido.

El argumento no puede ser más sencillo y está muy bien sintetizado en Wikipedia

La trama se sitúa en Londres durante la Primera Guerra Mundial. Un veterano cómico llamado Calvero (Charles Chaplin), en plena decadencia y alcohólico, acoge en su casa a una joven atormentada a la que salva cuando esta se va a suicidar, intoxicada con gas. Tras el accidente, la muchacha sufre un trastorno psicológico que la hace creer que está paralítica. El cómico intentará que la joven Thereza (Claire Bloom) vuelva a caminar y recupere su afición por la danza.

Juntos consiguen que Terry, como la llaman los pocos allegados que le quedan, triunfe en el ballet unos pocos años después, pero Calvero siente que su tiempo ya ha pasado, como queda patente al ser rechazado por el público en su regreso a los escenarios.

Aunque Thereza profesa un gran amor por Calvero, él la rechazará por ser consciente de que una mujer joven no puede estar con alguien como él. Esta situación se agravará con la llegada del Capitán Neville, el joven pretendiente de Thereza.(2).

El viejo payaso Calvero, en una ejemplar y sabia retirada, cede el paso a la juventud, con todo lo que ello implica: renuncia al amor de la joven -amor un tanto dudoso, por cierto- y le ayuda no solo a que recupere su vida, sino a que triunfe en el arte del ballet. El elemento autobiográfico es notorio: Chaplin tenía unos 36 años más que su última esposa, Oona O'Neill, madre de Geraldine Chaplin, quien hace su debut cinematográfico en este filme, al igual que el hijo de Chaplin, Sydney Chaplin, quien interpreta al Capitán Neville. La nobleza del personaje Charlot, creado décadas antes, sigue incólume y es uno de los mensajes de esta producción. La decadencia del personaje probablemente corre paralela con el sentimiento de decadencia del propio Chaplin, quien ya tenía 63 años cuando se rodó esta cinta, tuvo una mala experiencia con la anterior (Monsieur Verdoux) y ya había sido víctima del macartismo: ¿presentía el fin de su carrera? A pesar de que eso fuese así, si es que fue así, el mensaje de optimismo de Calvero (de Chaplin) es el que hace que Thereza (y la audiencia) recupere su confianza en sí misma. Un mensaje altruista y esperanzador discurre durante toda la película; es el Chaplin de siempre, el Chaplin que no se doblega ante las dificultades, que con honradez y entereza le hace frente a las injusticias e impregna de optimismo a los que sienten que la vida es una penitencia. Su discurso a Thereza (y a todos nosotros), para darle ánimos a seguir adelante, a vivir, a trabajar, a desear, a soñar, es tan enriquecedor como lo fuera el célebre discurso de El gran dictador.




Chaplin no desaprovecha la oportunidad para poner sobre el tapete otros asuntos, tales como el alcoholismo; el vodevil -al que le agradece y le hace honor-; el gusto caprichosamente cambiante del público, que por la misma comedia puede, indistintamente, abandonar la sala o reir a rabiar; la lealtad; la amistad; la vejez y, por supuesto, el amor.

Capítulo aparte merecen otros dos aspectos sobresalientes de la película. El primero es la escena con otro grande del cine mudo: Buster Keaton, que es realmente maravillosa, de antología. Ambos actores dejan constancia de su grandeza en una escena emblemática del cine que los inmortaliza, sin decir ni una sola palabra. El segundo es la pieza musical Candilejas, que el mismo Chaplin compuso y que es icónica en la música del cine; incluso ha sido versionada por innumerables artistas. Solo estos dos elementos justificarían la grandeza de esta película. De manera que si a ellos le añadimos el resto de la trama, con sus mensajes de optimismo y de nobleza, y la variada temática tratada, no es de extrañar que muchos la consideren una de las obras maestras de Chaplin. ¡Muchas gracias, Charlot!




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(1) Sala 1 del Cine Doré, cuyo aforo es de más de 300 personas.
(2) Tomado de https://es.wikipedia.org/wiki/Candilejas, Licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0.

Ficha en IMDb: http://www.imdb.com/title/tt0044837

23 febrero 2018

El ángel exterminador - Luis Buñuel (1962)



Abulia, onirismo, 
esperpento, surrealismo 
... y amargo de Angostura en este coctel de Buñuel.


Unos aristócratas son invitados a una velada en la casa de los Nóbile. Al llegar, toda la servidumbre, excepto el mayordomo Julio, salen de la residencia en lugar de atender a los invitados. Luego de varios intentos, más retóricos que de facto, ninguno de los presentes logra abandonar la casa durante varios días; a pesar de que no hay ningún impedimento físico para hacerlo. Para acceder al agua, rompen las tuberías de la casa; para comer, Luis Buñuel les proporcionó unas ovejas (vivas, por supuesto, pues es surrealismo puro). El encierro y las condiciones cada vez más precarias hacen que los otrora educados burgueses comiencen a perder la compostura, a perder su humanidad poco a poco, a comportarse como primitivos. Así, por ejemplo, las necesidades fisiológicas no las hacían en baño alguno. Al final, logran salir porque se les ocurre repetir rigurosamente las posiciones y las acciones que cada uno de ellos hacía antes de que surgiese la "imposibilidad" de salida. En la última escena, quedan encerrados, esta vez dentro de una iglesia -siempre en la diana de Buñuel- mucha más gente, incluyendo sacerdotes.

Ya el argumento nos emplaza en un mundo surrealista, carente de lógica y razón. Es eso mismo a lo que parece que apunta Buñuel, a la sinrazón de la existencia, al menos del grupo de burgueses, a los que tanto Buñuel criticó. Varios tópicos emergen de esta situación absurda, que no deja de ser cómica. El progresivo deterioro de las formas de comportamiento civilizado hacia formas más primitivas es uno de ellos. Paralelo a esto, también se observa un cambio en las prioridades del grupo: de una velada culta, con concierto y charla erudita, se pasa progresivamente a acciones que están relacionadas con la simple supervivencia, con la mera manutención de la vida (lucha por agua y comida). La repetición de escenas nos lleva a pensar en las tantas veces que los humanos cometemos los mismos errores (aunque también los mismos aciertos, claro), que tropezamos con la misma piedra una y otra vez, sin aprender de ello. Otro tópico que la película muestra es la incapacidad en llegar a acuerdos para salir de la insensata situación, pasando por falta de liderazgo empático que aglutine las diversas opiniones del grupo. Los burgueses están presos de sí mismos y por sí mismos, presos de su sistema de creencias; igual que lo están, al final, los beatos y feligreses, presos de su creencia religiosa. Buñuel se apiada de ellos al final y los libera, pero no sin antes hacerlos sufrir unos cuantos días. ¿Suerte de venganza del maestro? El ángel exterminador es la caverna de Platón en un entorno y visión surrealistas. Es la caverna, cavada por ellos mismos, por las víctimas -que también son victimarios-, desentendiéndose de la salida -que también fue la entrada-, obviando que ésta existe. Toda una obra maestra del genio de Teruel.

Al ver la película, no puede uno menos que hacer símiles -salvando las obvias diferencias- con hechos históricos tan disparatados como el que nos muestra esta cinta. Los alemanes bajo el yugo nazi, impotentes para lograr retornar a un mundo normal, se desconocían ellos a sí mismos. Los españoles bajo el yugo franquista, igualmente impotentes, presas de la abulia, acostumbrados a una existencia "así". La situación actual de la sociedad venezolana, encerrada en una trampa de jabalíes, sin saber qué hacer ni cómo ponerse de acuerdo en ninguna de las múltiples soluciones que algunos han ofrecido, mientras la degradación social llega a límites impensables, más allá de las transgresiones pasolinianas de Saló. En estos casos, a diferencia de los burgueses de Buñuel, ha habido (hay, en el caso venezolano) fuerzas muy potentes que obran para que no haya salida a la situación; fuerzas exógenas al grupo de cautivos. Pero no sería de extrañar que también haya habido fuerzas endógenas a ese grupo: victimarios haciéndose pasar por víctimas.

Por muy contradictorio o hilarante que suene, solo nos queda darle la "razón" a Buñuel, que incluyó una nota para el estreno de este film en París que decía: "Si el filme que van a ver les parece enigmático e incoherente, también la vida lo es. Es repetitivo como la vida y, como la vida, sujeto a múltiples interpretaciones. El autor declara no haber querido jugar con los símbolos, al menos conscientemente. Quizá la explicación de El ángel exterminador sea que, racionalmente, no hay ninguna."

Silvia Pinal, la memorable Viridiana
comentando sobre esta película en una entrevista.

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El ángel exterminador en teatro

La directora Blanca Portillo, ha llevado al teatro una obra homónima, inspirada en la legendaria película de Buñuel, sin pretender hacer una reinterpretación ni nada por el estilo, de acuerdo a lo que ella ha expresado. Estoy seguro que será una interesante adaptación. Estará en cartelera hasta el 25 de febrero en el Teatro Español.

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15 febrero 2018

Verano 1993 - Carla Simón (2017)



Más allá del deber ser está el deber querer, el amor.


Frida, una niña de seis años de edad, queda huérfana y ahora debe vivir con su tío Esteve (hermano de su madre) y la familia de éste: Marga, su esposa, y Anna, su hija de tres años. Después del shock inicial en que la deja su súbita orfandad, Frida intenta llevar una vida normal; pero no es nada fácil, el nuevo hogar no solo implica nuevas personas en su día a día, también una serie de normativas y formas de hacer las cosas y de comportarse. Un deber ser que, en ocasiones, la desesperan. Llega al punto de querer abandonar su nuevo hogar. En una memorable -e hilarante- escena, desiste de hacerlo de noche y regresa a casa diciendo, delante de sus tíos y su prima, que se irá "mañana, porque hoy está muy oscuro".

Pero no solo Frida atraviesa por una situación incómoda a la que deberá adaptarse; también para los demás es algo novedoso y son más las veces que no saben cómo encauzar los desencuentros que las veces en que sí lo logran. La paciencia, la tolerancia y el tiempo forman parte del andamiaje que permitirá que Frida logre acoplarse a su nueva familia, y viceversa. Ese andamiaje no estará completo hasta que, en última instancia, cuente con un ingrediente insustituible y obvio: el amor. En la emotiva escena final, Frida -llorando- entiende que éste se ha sumado, por fin, a su nueva vida. Ya no es menester irse, ahora sí es parte de un hogar, de una familia. También los demás se dan cuenta de ello, o se darán cuenta. No todo son deberes y formas correctas e incorrectas de desempeño. ¡También hay caricias, risas, besos y acciones desenfrenadas y no estructuradas en la vida!

Hay que acotar que son los adultos los más rígidos y los que ponen más dificultades para la inserción de Frida en su nuevo hogar. El personaje de Anna, la niña de tres años, es el que pareciera entender las cosas mejor que nadie, incluso que Frida, a lo largo del difícil período de adaptación; a decir por su comportamiento, siempre dócil y conciliador. Quizás sea porque precisamente al ser la de menor edad es la que tiene menos juicios previos sobre las cosas y las personas.

Una película bien hecha, con una cadencia que, si bien al comienzo parece un tanto lenta, se entiende luego que así ha debido de ser. Las actuaciones son, igualmente, muy buenas. Al final, una nota que dice que el film está dedicado a la memoria de Neus, la madre de la directora-guionista, Carla Simón, nos advierte subrepticiamente que la película puede tener elementos autobiográficos. En su entrevista, confiesa que así es, si bien no puede diferenciar cuáles son reales y cuáles son ficticios. Los humanos somos víctimas de nuestra precaria memoria, por lo que contamos en nuestra historia indistintamente con hechos y mitos sobre nosotros mismos que no logramos distinguir. Para fortuna del cine, la mezcla de realidad y ficción logra crear cintas como esta, que nos hacen reflexionar sobre las cuestiones importantes de la vida.




Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, mayormente a través de Translate Google. Actualmente la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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