Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).

21 febrero 2020

El arco de la castidad - Shin Sang-ok (1962)


Imagen tomada de IMDb.

Ningún soldado sirve a dos reyes,
ninguna mujer sirve a dos esposos.
Regla sobre la castidad de las viudas en Corea hace un siglo.


Han (Choi Eun-hee, en algunos sitios hie) es una joven viuda (de un esposo mucho más joven que ella, un niño, que murió de una enfermedad)(1) y, por una regla moral que prevalece en la Corea de 1920, época en la que está ambientada, debe permanecer casta, so pena de deshonrarse ella misma y a su familia. El símbolo de castidad es un gran arco bermellón, con el que se adorna el frente de la casa. La frase que encabeza este escrito, está escrita en chino en sendas bandas en la casa de Han. Vive con un hermano de su esposo (contemporáneo de ella), su suegro y la madre de su suegro, que ha permanecido durante toda su viudez fiel a la memoria de su esposo. Un día, llega a la aldea donde viven Seong-chil, un joven muy trabajador y se emplea en la finca de los suegros de ella. El joven, de mentalidad más moderna que los aldeanos, hace trabajos como recoger agua durante la sequía para el cultivo (supuestamente de arroz) e innova en lo que puede. La defiende de otros hombres que quieren aprovecharse de ella, con lo que gana su aprecio. Pero un día, no logra contenerse. Ella queda embarazada y no acepta la propuesta de él, de irse ambos para formar un hogar en otro sitio. Al conocerse su embarazo, las familias no asimilan la deshonra: él debe irse con el bebé y ella debe permanecer ahí. Asuntos de la honra. Pasan los años, el cuñado también se va, se entrega al juego, pierde la casa en una apuesta y ella, junto a la abuela, debe ir a vivir a una chabola. La vieja vive diciéndole prostituta y renegando de ella y de su deshonra al quedar embarazada, a pesar de que han pasado muchos años, mientras ella la cuida a la anciana con esmero y toneladas de paciencia.

Un buen día, una torrencial lluvia obliga a un joven viajero a resguardarse de la tormenta en la chabola. Él, a quien le ha muerto su padre (Seong-chil), viene buscando a su madre, pregunta por ella, dice que su nombre es Han y que ha venido a conocerla. Ella le dice que ha muerto, que toda la familia murió, pero el chico le ve el dedo mutilado y la reconoce como su madre; ella lo niega. La abuela oyó la negativa de Han y, en un último arrebato de sensatez, le dice que sí, que ella es Han, su madre. La vieja muere y el joven abandona la aldea con su madre. Toda una vida de desgracias por respetar una norma absurda, pues Seong-chil quería a Han y hubiera deseado irse con ella para formar un hogar, pero ella no aceptó por seguir un precepto.

La película también se llama Yeolnyeomun (en inglés The memorial gate for virtuous women o Bound by chastity rules) y es otra producción que Shin Sang-ok realizó con la actriz que fue su esposa, Choi Eun-hee(2). Este filme tiene una soberbia fotografía en blanco y negro y presenta grandes elipsis de tiempo. El lenguaje es sencillo y directo, el cineasta no se arriesgó a que una inadvertida audiencia se confundiera, bien con los tiempos (las elipsis), o con la trama de la historia o con el mensaje, que resulta ser la modernización de algunas arcaicas normas sociales, inadecuadas para las nuevas generaciones, como es la de la castidad de por vida de la mujer al quedar viuda. Algo que hoy suena ridículo, pero que era la norma en la aldeana Corea de hace un siglo. Me imagino que no solo en Corea las cosas eran así. El film abunda en escenas con la cámara girada (unos 30º), era la moda en esa época (en los años sesenta).

Tal parece que esta película, al igual que otras de Sang-ok, es de corte moralizante, dentro de lo que pudiéramos llamar subgénero del costumbrismo y pretendiese coadyuvar a la modernización de los códigos morales de Corea. Al final, huelga decirlo, expía a la protagonista; en un intento por enterrar semejante norma de castidad. Casi es pedagógico en su lenguaje y en su diégesis. Está muy bien realizado, presenta una buena historia y cuenta con buenas actuaciones. La fotografía en blanco y negro del medio rural asiático que recrea (años 1920), repito, es una delicia.


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(1) Han se cortó un dedo, cuando el niño (su esposo) estaba enfermo, para darle de beber su sangre, con la esperanza de que sanara.
(2) Véase la entrada de Las flores del mal, en la que se comenta eso y su periplo por Corea del Norte.
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Reseña en Wikipedia (inglés): 


17 febrero 2020

El diario de Ana Frank - George Stevens (1959)


Imagen del póster de la
película de Stevens en IMDb.

¿Cómo, por qué pasa eso?


George Stevens, luego de dirigir la aclamada producción Gigante, dirigió esta adaptación del Diario de Ana Frank a la pantalla grande. Está de más mencionar que el libro que le sirve de base es uno de los más leídos e importantes de la historia, en particular uno de los más relevantes del siglo XX y, específicamente, de la literatura relacionada con la II Guerra Mundial. Este año se conmemoran los 75 años de la caída del III Reich. En estos días, también se cumplen 75 años del asesinato de Ana Frank y de otras seis personas con las que estuvo confinada por más de dos años para evitar el asedio de los nazis. El único sobreviviente fue su padre, Otto Frank. Este ha sido un libro muy versionado y llevado al teatro, al cine y a la televisión, por razones obvias.

Esta versión, de tres horas de duración, nos cuenta la vida en cautiverio de Ana, su familia (su padre Otto, su madre Edith y su hermana Margot), la familia van Pels [con el nombre van Daan: Hermann van Daan, el padre, Petronella (en lugar de Auguste) van Daan, la madre, y Peter van Daan, el hijo de ambos, contemporáneo de Ana y de Margot] y del dentista Fritz Pfeffer (con nombre Albert Dussel). Comienza con el retorno de Otto a Amsterdam y allí la leal y valiente Miep Gies le entrega el diario de Ana y él lo lee; de suerte que casi todo el filme es un flashback. Finaliza cuando los nazis llegan por ellos. Miep Gies en esta cinta no tiene un papel muy relevante, pero fue gracias a ella que pudieron subsistir enclaustrados y también gracias a ella llegó el diario de Ana a las manos de Otto para su posterior publicación. Ella nunca leyó el diario mientras estuvieron en los campos de exterminio los ocupantes de la «habitación de atrás».

La película detalla la vida diaria del grupo de ocho personas que convivían casi todo el día en absoluto silencio en el pequeño espacio del anexo. Hace hincapié en el silencio que debían guardar y en lo peligroso que era hacer ruido en las horas que la casa estaba ocupada abajo, con los trabajadores, así como si ocurría cualquier irrupción, como en efecto ocurrió para robar las oficinas. Al mismo tiempo nos relata cómo eran las relaciones entre las personas, que variaban entre la amabilidad y la hostilidad, como bien es natural en cualquier conjunto de personas, más si no son familiares y apenas conocidos algunos de ellos. Los roces ocurrían desde nimiedades como el tiempo de uso del baño o de una mesa al robo de comida, por parte del glotón Hermann van Pels. Pero hubo espacio y ocasión para el romance entre Ana y el joven Peter y para acceder a reflexiones puntuales pero importantes sobre la naturaleza humana, amén de consideraciones sobre su situación en particular. Entre la esperanza que les llegaba vía ondas hertzianas de la BBC y el pesimismo que les transmitían las emisoras alemanas y las noticias del exterior que traía Miep, transcurrió su encierro de algo más de dos años y que ya sabemos cómo terminó. La mala suerte les acompañó al final sin soltarlos, pues apenas murieron un poco antes de la rendición de Alemania.

La película está muy bien lograda y las actuaciones son todas excelentes, destacando la de Millie Perkins, que le imprime una adecuada vivacidad al personaje de Ana, y la de la veterana Shelley Winters en el papel de la señora Petronella van Daan.


Imagen del póster de la miniserie 
La historia de Ana Frank en IMDb.


Cuarenta y dos años después, Robert Dornhelm dirigió una muy buena miniserie de dos capítulos, también de tres horas de duración, sobre el mismo tema; si bien en esta ocasión se incluyen secuencias de la vida de los Frank antes de ocultarse en el anexo y una especulación de cómo fue su vida en los campos de exterminio, en particular las vidas de Ana y de su hermana Margot. En esta miniserie, en lugar de acentuar las limitaciones acústicas de la vida diaria de los confinados, se reivindica el papel de Miep en la historia y, de igual manera, se trata lo relativo a las fricciones en las relaciones entre los cautivos y la relación sentimental de Ana con Peter. Esta versión cuenta con el laureado Ben Kingsley en el importante papel de Otto Frank y con una joven actriz, Hannah Taylor Gordon, que también realza la personalidad, un tanto irreverente, de Ana Frank. En esta miniserie se utilizaron los nombres reales de los cautivos. Está muy bien realizada.

No son las únicas que cuentan la historia de Ana Frank. Hay numerosas versiones, tanto de largometrajes como de miniseries para televisión y de documentales. Recientemente, History Channel ofreció un documental en el que personas aún vivas, que conocieron a Ana Frank, dieron su testimonio de aquellos aciagos y abyectos días, recordando a Ana con mucho cariño. Casi cualquiera de las películas o miniseries sobre Ana Frank nos ofrecen una visión global y detallada lo suficiente como para ponernos a pensar y preguntarnos: ¿cómo es posible que haya pasado eso?

Todas las respuestas que han ofrecido grandes pensadores y analistas no dejan de sorprendernos, porque son un cul-de-sac que no parece llegar a ninguna parte, no hay argumentos cuya hilación nos permita persuadirnos de que no fue una barbarie sin sentido, en extremo irracional(1), y de que es inexplicable que no se haya detenido a tiempo. Lo peor del caso, es que luego de eso han ocurrido hechos parecidos, a menor escala, y tampoco los han detenido(2). De manera que la pregunta sigue latente: ¿cómo, por qué pasa eso?, ¿por qué no es detenido a tiempo?


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(1) Si bien instrumentada de manera muy racional y «científica».
(2) Ver:
https://es.wikipedia.org/wiki/Genocidios_en_la_historia#Después_de_la_Segunda_Guerra_Mundial_y_Europa_Central

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Artículo en Wikipedia, película de Stevens:
Ficha en IMDb, película de Stevens:
https://www.imdb.com/title/tt0052738
Ficha en Filmaffinity, película de Stevens:
https://www.filmaffinity.com/es/film674175.html
Reseña en el sitio web de Casamérica, película de Stevens:

Ficha en IMDb, miniserie de televisión:
https://www.imdb.com/title/tt0246430
Ficha en Filmaffinity, miniserie de televisión:
https://www.filmaffinity.com/es/film932523.html


14 febrero 2020

Una novia para David - Orlando Rojas (1985)


Imagen tomada de IMDb.

La libertad de elección, 
el libre albedrío en acción.


La ópera prima del director cubano Orlando Rojas también fue la ópera prima de sus protagonistas, María Isabel Díaz Lago y Jorge Luis Álvarez y de varios de los actores que interpretaron los personajes secundarios. Muchos de ellos siguieron la carrera cinematográfica. La copia proyectada en Casa de las Américas el 21-11-2019 no estaba en el mejor estado posible, pero aún así ofreció un correcto visionado y apreciación de la película. Quizás lo peor era el sonido. Y digo quizás, porque con la edad uno oye cada vez peor y ya no sabe si es uno o es un problema técnico. En la exhibición del filme había muchos ciudadanos cubanos y cerró la función un ameno coloquio con el director, el guionista, Senel Paz, y los dos protagonistas.

Ambientada en finales de los años sesenta, David, un taciturno chico provinciano, se radica en La Habana para preparar su ingreso a la universidad. En la residencia-escuela donde se radica, vive con un grupo de compañeros que lo incitan a conquistar a una jeva(1), como es el deber ser a su edad. Está en camino de conquistar a la bella Olga, la más codiciada presea(2) femenina del curso, lo que ocasiona la envidia de algunos compañeros. En paralelo, «la gorda» del salón, Ofelia (María Isabel Díaz), la responsable de la instancia política de la clase, lo aborda con el supuesto interés de formar un grupo de estudiantes para ingresar en la escuela de pedagogía (educación), aunque en el fondo desea al joven y logra su amistad. Ofelia, lectora y admiradora de Hemingway, tiene más que ofrecer como persona que Olga, y no me refiero a los kilos de más de su «botérica» humanidad; es más profunda, menos frívola, más dulce. Al final, David se verá forzado a seleccionar a una de las dos.


Imagen tomada de EcuRed.


La cinta muestra diversos aspectos dignos de mención. El primero, el vertebral, que tiene que ver con el libre albedrío, la capacidad de selección del ser humano, que se puede imponer por sobre los prejuicios. El segundo es, precisamente, los prejuicios: los compañeros le hacen acoso escolar a la chica desde siempre y a David desde que los ven juntos, si bien como amigos. El tercero es la turbación que el prejuicio causa en la mente del joven: no es posible que alguien como él, bien parecido y demás, sea novio de una gorda, aunque de cara agraciada. ¿Qué tiene más prelación, la apariencia exterior o el contenido interior? Otro aspecto que se ve es la falta de referentes, al comienzo de la revolución cubana, en lo que concierne a las relaciones de pareja: la prostitución está prohibida y los jóvenes están carentes de los modelos de referencia para enfrentar la situación de noviazgo sin contradecir a la revolución. O sea, a Fidel como que se le hubiera olvidado decirle (ordenarle) a su pueblo cómo deben realizar el cortejo en el contexto de la revolución marxista. Algo así. La historia está salpicada de escenas que, sin ser propiamente de humor, son hilarantes, provocan la risa o la sonrisa del espectador, muy en especial si se hace caso omiso de algunas frases que hoy suenan machistas, pero que en 1985 no eran consideradas tan escandalosas como puedan sonar hoy.

En el coloquio, el director afirmó que se sorprendió en el estreno cuando la gente reía. Nunca pretendieron realizar un filme de comedia (comedia romántica sería el subgénero en el que hoy se enclavaría). Fue algo que no esperaron y, por supuesto, no lo hicieron de forma deliberada. Otra curiosidad que emergió fue que la escena en la que Ofelia entorpece una boda fue inspiración de María Isabel Díaz; se la contó al director y al guionista y ellos la incorporaron al filme; sin embargo, cuando la rodaron, a ella le costó muchísimo interpretar esa escena, pese a que fue la que la ideó. Por su parte, Senel Paz comentó que los personajes son los que le dictan a él los diálogos, no que él se los asigna a los personajes; también que cuando hace un guion no le pone cuidado a si es una tragedia o una comedia, no se ciñe a dogmas sobre los géneros, permite que la historia fluya y, sobre todo, los personajes hagan la historia.

Tanto los actores como el director y el guionista rememoraron aquellos tiempos con ternura y agradecimiento. Este filme retrotrae al espectador a los años mozos, en los que —vistos desde la distancia que ofrecen los años— la inocencia y la ignorancia conformaban un delicioso coctel que condimentaba la vida. Cautivadora y enternecedora película.


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(1) Jevo(a): Muchacho(a), joven, novio(a), amigo(a).
(2) Presea: En Cuba, y otros países caribeños, medalla que se otorga al ganador de una competición.

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Hasta que la boda nos separe - Dani de la Orden (2020)


Imagen del póster en IMDb.

Cuando Cupido mete las narices cualquier cosa puede salir mal...


Marina (Belén Cuesta) es una wedding planner (organizadora de bodas) que tiene un affaire (en plena fiesta) con un invitado a una boda, Carlos (Álex García). Ella le entrega una tarjeta de su empresa por si acaso le hiciera falta, pues él le comentó que tiene novia, Alexia, antes de que fornicaran. Alexia descubre la tarjeta en el bolsillo del traje de su novio y cree que él está pensando en casarse. A partir de aquí, se suceden diversos enredos que no concluyen hasta que termina la película. Alexia y Marina eran condiscípulas de niñas y Alexia le hacía bullying a la entonces mojigata Marina. Cupido mete las narices en el asunto y ocasiona un ménage à trois. Cupido solo no, también el padre de Alexia, la socia de Marina, la madre de Marina, el amigo de Carlos y ciertos deseos de venganza tardía de Marina.

Hay varias películas con el mismo título (por ejemplo: The Knot, de Reino Unido, 2012; Hasta que la boda nos separe, de México, 2018). Esta, de la cual trata la presente reseña, es la película española que se estrenará en los próximos días, dirigida por Dani de la Orden, y está basada en la película francesa de 2017 Jour J (La wedding planner); incluso lo dice en los créditos. Tiene buena fotografía y sonido, escenarios cuidados (algunos majestuosos en las Islas Canarias) y buenas actuaciones, destacando la de Belén Cuesta. Es una comedia romántica ligera, que puede ver toda la familia. Muy adecuada para que las parejas vayan al cine el 14 de febrero, día de su estreno.

Tal como dijo el productor al presentar la película, tiene dos lecturas, la más básica entretiene y divierte durante los noventa minutos que dura la proyección; pero el guión no es lo suficientemente frívolo como para que no deje asomar algunos tópicos que dan para conversar luego de la proyección. Podría ser en la cena u otro día cualquiera. Lealtad, hipocresía, comunicación, fidelidad, interés, manipulación de otros, son algunos que emergen de las inocentes escenas, algunas disparatadas, de esta película que no tiene más pretensiones que entretener y dejar abierta la opción de la discusión posterior para aquellos espectadores que estén interesados en reflexionar sobre la naturaleza y el comportamiento humanos.


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07 febrero 2020

Caídos del cielo - Francisco Lombardi (1990)


Imagen tomada de IMDb.

Tú eres tu destino.
Frase con la que el personaje «don Ventura» alienta a sus radioescuchas.


La fatídica década de los ochenta en Perú fue una época infeliz. Era la economía con la mayor inflación de Sudamérica (miles por ciento mensual), el colectivo comunista Sendero Luminoso asesinaba a mansalva. Se gestaba el advenimiento de Fujimori al poder como salvador nacional. No hubo suerte (como siempre). Francisco Lombardi, el más importante cineasta del país inca, observa esa realidad con la mirada crítica y lo plasma en esta producción que recibió el Goya a la mejor película extranjera de habla española en 1991. Los aspectos formales del film están muy bien ejecutados; la versión proyectada en la Academia de Cine (el 20-11-2019) fue una copia digital producto de una restauración. El director, en el coloquio posterior a la proyección, afirmó que era una de sus cinco o seis películas de las que está más satisfecho.

Cuenta tres historias no correlacionadas entre sí, aunque hay personajes comunes en ellas que las vinculan. Los ancianos Lizardo y Cucha, su esposa, han perdido a su único hijo y construyen su mausoleo para cuando mueran. Eran de clase media, ahora venidos a menos. Son los propietarios de la vivienda donde vive el locutor Humberto Sánchez, «don Ventura», que tiene un programa de radio para animar y ayudar a la gente. Él persuade a una joven de que no se suicide arrojándose por un precipicio y la lleva a vivir a su casa. Le pone por nombre Verónica, pues ella no llega a decirle su nombre en todo el filme. Esta joven muestra un comportamiento extraño y evita el acercamiento de Humberto. Ambos tienen cicatrices físicas en sus cuerpos que los inhiben de tratar a otras personas; ella se inhibe mucho más que él. La tercera historia es de una anciana ciega que quiere recuperar la vista; vive en una chabola con dos nietos menores. Don Lizardo y su esposa le regalan un enorme y desnutrido chancho, que un inquilino japonés les dio como pago del alquiler, para que con el dinero de su venta ella se opere. La anciana maltrata a los dos niños, cuya madre emigró a Estados Unidos. Ese maltrato sostenido se revierte un día. En medio de algunas escenas, salpimentadas con humor negro, las tres historias se desarrollan mientras dan cuenta de las desdichas que los tres estratos sociales tienen que afrontar.

Una constante que se puede observar en las tres historias es que presentan personajes optimistas y pesimistas interactuando entre sí. Los optimistas, o menos pesimistas, tratan de levantar el ánimo de los pesimistas, tratan de que se nivele el resultado final de sus desdichadas existencias. Los personajes pesimistas, negativos, lo son más por circunstancias exógenas que por motivos interiores a ellos, son víctimas de la circunstancia, aquella que Ortega y Gasset dijo que había que salvar, so pena de no salvarse uno mismo. Lombardi no hace concesiones ni fuerza la trama hacia finales felices, más bien reproduce lo que la vida es en esencia para esas desafortunadas personas en un ejercicio de sinceridad, de honestidad con la historia, con la vida. Este film no deja de recordar al cine de Ripstein, si bien los personajes del cineasta azteca se hunden cada vez más en su miseria, conscientes o no de ello, mientras que los de Lombardi no son tan abyectos, simplemente no pueden cambiar su circunstancia existencial.

Los de mayores recursos, los ancianos, bajan su nivel de exigencia a la vida (bajan su estado de bienestar) para lograr su objetivo: concluir su mausoleo. Los más pobres, como Verónica y Humberto, no logran superar su desgracia, en especial ella. Los niños y la anciana abuela terminan en tragedia. La medida del escape, o de la adaptación, al destino de cada grupo está relacionada con su nivel socieconómico; tan igual a la vida real como ella misma. El adagio de don Ventura, de que tú eres tu destino, tú harás lo que tú quieras, loa extraordinariamente antropocéntrica, tan arbitraria como pueda ser cualquier aserto sin fundamentación (muy new age), es barrido por los hechos y las incontrolables circunstancias del entorno, un entorno asfixiante y rígido, que atenta contra cualquier posibilidad de mejorarlo tan siquiera un mínimo, máxime si es por seres humanos comunes y corrientes. Excelente película.


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Reseña en Wikipedia (incluye una buena sinopsis): 


31 enero 2020

Santa libertad - Margarita Ledo Andión (2004)


Póster de la película.
Imagen tomada de IMDb.

Historia de un fracaso


En los albores de 1961, un grupo de pasajeros viajábamos de Venezuela (La Guaira) a España (Vigo) en el trasatlántico Santa María, un gran buque de la naviera portuguesa Companhia Colonial de Navegação. Para fortuna nuestra, también había pasajeros estadounidenses. Eso nos salvó, literalmente.


Pintura del paquebote Santa María.
Imagen tomada de (5).


El barco fue secuestrado por un grupo de aventureros, de fanáticos, quizás bienintencionados, que querían que Portugal y España salieran de los regímenes dictatoriales de António de Oliveira Salazar y de Francisco Franco Bahamonde, respectivamente. El secuestro fue llevado a cabo por el Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación (DRIL) en lo que se llamó Operación Dulcinea. El DRIL fue una organización formada por exiliados gallegos y portugueses que lucharon contra las dictaduras de los mencionados autócratas. Su acción más emblemática fue el secuestro del Santa María. El desarticulado grupo secuestrador, de veinticuatro hombres, estaba comandado por el portugués Henrique Galvão. Esta acción inició la práctica internacional generalizada de secuestrar barcos y aviones con fines políticos.


Fotografía del barco. Imagen tomada de (5).


Los sucesos

El Santa María había salido de Lisboa el 9 de enero de 1961 en uno de sus viajes regulares a América, haciendo escala en el puerto venezolano de La Guaira el día 20. Entre los pasajeros que lo abordamos en este puerto, había un grupo de 20 miembros del DRIL, comandados por Galvão, quien abordó el buque un día después, en Curazao, con tres elementos más del contingente revolucionario. Galvão había estado exiliado en Venezuela desde noviembre de 1959 y en julio de 1960 completó sus planes de asaltar al Santa María. Este barco fue elegido porque era muy superior a los otros barcos de pasajeros ibéricos que en ese momento hacían la ruta de América. El capitán Galvão tenía la intención de viajar en el Santa María a la colonia española de Fernando Pó, en el Golfo de Guinea, cuya captura permitiría un ataque contra Luanda y comenzar, a partir de Angola, el derrocamiento de los regímenes de Lisboa y Madrid. Visto así, desde hoy, era un plan demencial, al que muy poca gente le daría crédito y posibilidades de éxito. Visto en su época, o pocos años después, tal como lo contaron mis padres, también sonaba a cosas de locos.

Horas después de la partida de Curazao, el barco navegó hacia Port Everglades, Florida. Transportaba 612 pasajeros (españoles, portugueses, holandeses, británicos y norteamericanos) y 350 tripulantes, bajo el mando del capitán de la marina mercante Mario Simões da Maia, cuando a la 1:45, al amanecer del 22 de enero, los 24 hombres se hicieron cargo del puente y de la cabina de telecomunicaciones, dominando a los oficiales del barco. El tercer piloto, João José Nascimento Costa, ofreció resistencia a los asaltantes y fue asesinado a tiros. Poco después, el navío cambió su rumbo hacia el este, buscando alcanzar el Atlántico a la mayor brevedad. El 23 de enero, el barco se acercó a la isla de Santa Lucía, donde desembarcó en una de las lanchas motoras a dos heridos graves, con cinco miembros de la tripulación, comprometiendo la posibilidad de llegar a la costa de África sin ser detectado. 


Los secuestradores le cambiaron el nombre al buque,
de Santa María a Santa Liberdade (Santa Libertad).
Imagen tomada de (4).


El día 25, el barco se cruzó con un carguero danés, lo que permitió que un avión norteamericano lo localizara horas después. Estando en aguas internacionales, cerca de Brasil, la nave fue intervenida por fuerzas norteamericanas para rescatar a los pasajeros estadounidenses: en una primera instancia, los militares norteamericanos querían rescatar a sus connacionales pero se comentó, entre los pasajeros, que los viajeros norteamericanos no querían ser rescatados ellos solos, deseaban que se incluyeran a todos los pasajeros en la liberación. El mismísimo John F. Kennedy a los pocos días de comenzar a ejercer la presidencia de EUA, estuvo al frente de las decisiones que se tomaron en relación al rescate. Había ciudadanos estadounidenses entre los rehenes y dudas sobre si era un acto de piratería o no. Los secuestradores negociaron con los norteamericanos su entrega a las autoridades brasileñas, que les ofrecieron asilo político (acababa de juramentarse un nuevo presidente de Brasil, Jânio Quadros, el 1 de febrero). Tanto Kennedy como Quadros, ambos de talante democrático, no estimaron conveniente entregar a los alzados a las dictaduras contra las que se rebelaban.

Finalmente, el 2 de febrero el Santa María ancló en el puerto brasileño de Recife, desembarcando los pasajeros y la tripulación luego de largas negociaciones con los norteamericanos y los representantes de Brasil. Incluso se consideró el hundimiento del buque, pero al día siguiente los rebeldes se entregaron a las autoridades brasileñas, obteniendo su asilo político, mientras que el barco regresó a la posesión de la naviera. 

Nuestra estadía en Recife la facilitaron las gentiles familias brasileñas que se ofrecieron voluntarias; nos dieron cobijo y comida hasta abordar la segunda nave, el Vera Cruz, que salió de Recife el 5 de febrero, llegando a Lisboa el 14, después de hacer escala en Tenerife, Funchal y Vigo (donde desembarcamos nosotros). A su vez, el Santa María salió de Recife el 7 de febrero. Dio por terminada así esta loca aventura.

La odisea se cuenta con mayor detalle en las referencias (3) y (4), en español, y (5), en portugués; referencias de las que se obtuvo el resumen anterior, aparte de lo que uno recuerda de lo que contaron mis padres sobre el evento.


Resultado: la nada

Los regímenes dictatoriales se enteraron del rapto, pero —desde luego— no los afectó en nada. Ellos siguieron gobernando. Nos afectó la vida a los viajeros, sicológica y moralmente, apartando el hecho de que dispusieron de la vida de los pasajeros sin nuestro consentimiento. Perdimos varios días debido a su plan suicida (por fortuna nada más). Un abuso, hayan sido o no buenas sus intenciones. Mucho peor fue la suerte de algunos tripulantes heridos y del piloto João José Nascimento Costa, que lo pagó con su vida.

Independientemente de los aspectos políticos que rodearon el secuestro del Santa María en ese momento, este incidente convirtió al barco en el más famoso de los paquebotes portugueses. Aunque el Infante Dom Henrique y el Príncipe Perfeito eran más nuevos, el Santa María disfrutaba de mayor prestigio porque era el único barco de pasajeros portugués que mantenía una conexión entre Portugal y los Estados Unidos de América.


El cine da cuenta de los hechos

La cineasta gallega Margarita Ledo Andión se dio a la monumental tarea de recopilar la información sobre este suceso nimio y olvidado de la Historia y transcribirla a un documental muy bien elaborado, en el que se deja testimonio de lo ocurrido. Con entrevistas a algunos de los participantes de los hechos, hombres de Galvão (ahora entrados en años), familiares de otros ya fallecidos y material fotográfico y fílmico de la época, logró realizar un cautivante filme sobre el secuestro y los porqués de esa absurda operación. Huelga decirlo, pero hay que recordar —aunque esto suene irónico o tautológico— que la testificación de los implicados se basa en la memoria de estos y ya sabemos que la memoria es traicionera; es decir, que puede haber algunos equívocos en lo que hayan recordado. No serán graves, empero; lo que recuerdan coincide con los textos escritos que uno puede cotejar.


Desembarcando en Recife, en brazos de mi padre, q. e. p. d.
Cumplí 4 años durante el secuestro.


No está incluido en este documental nada relevante concerniente a los pasajeros, que sufrimos de manera directa los perjuicios de este incidente. Incluso nuestra vida estuvo en juego. Los alzados actuaron sin tomar en cuenta a nadie, solo querían hacerle daño a los dictadores Salazar y Franco. No se les ocurrió ir a hacerles el daño a ellos, a Lisboa y a Madrid. Tampoco nos hicieron daño a los pasajeros (no eran unos sujetos sanguinarios), solo discutieron con la tripulación y —por desgracia— esto ocasionó varios heridos y un muerto, como se dijo arriba. Se parece a muchas huelgas, que son contra los patronos, pero que pagan las consecuencias terceras personas, ajenas al conflicto. Por ejemplo, cuando los operadores del Metro hacen huelga pidiendo lo que sea, los afectados somos los usuarios (que no tenemos ni arte ni parte en el problema), no los patrones sobre los que pesan las reivindicaciones y a quienes tendrían que molestar dichos operadores. Es injusto y absurdo.

Este déficit proporciona la holgura para un documental que examine el punto de vista de los pasajeros. Espero que algún cineasta se anime. Eso sí, tiene que ser pronto, si se quiere contar con el testimonio de testigos presenciales, pues somos mayores los que éramos niños al momento del secuestro; y los que eran adultos son hoy muy mayores (los que aún viven y, quizás, recuerdan algo); no se sabe si mañana estarán aquí ellos o sus memorias: eso fue hace cincuenta y nueve años.

Con quince años de retraso me enteré de la existencia de este documental que tiene que ver con un episodio de mi propia vida. Desde este pequeño rincón de la web, vaya mi agradecimiento a Margarita Ledo Andión por haber dejado un digno registro de un acontecimiento que fue, para muchas personas, muy importante en nuestras vidas.


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(2) Reseña periodística del retorno del buque a Lisboa:
https://www.youtube.com/watch?v=f6zkkAwAlic
(3) El secuestro del "Santa María" por el DRIL (incluye datos técnicos del buque):
https://www.navegar-es-preciso.com/news/el-secuestro-del-santa-maria-por-el-dril/
(4) El secuestro del Santa María, una acción olvidada de la oposición al franquismo (amplio reportaje en cinco entregas):
http://elblogdejuanvi.blogspot.com/2014/01/el-secuestro-del-santa-maria-una-accion.html
(5) O assalto ao "Santa Maria" (en portugués):
https://web.archive.org/web/20081202153132/http://navios.no.sapo.pt/santamh.html


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Artículo en Wikipedia sobre el secuestro: https://es.wikipedia.org/wiki/Operación_Dulcinea


26 enero 2020

El quinto elemento - Luc Besson (1997)


Imagen tomada de IMDb.

El tiempo no es importante. Solo la vida es importante.


El quinto elemento es una película que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie. O se odia o se ama, depende del cristal con que uno la vea. Si es con el cristal de pretensiones intelectuales (o intelectualoides) es una mala película, básica, sencilla, incluso simple. Si uno la ve en modo neutro, es entretenida y divertida, ambas cosas a la vez. Incluso tiene una que otra escena de crítica social y política; no con profundidad, solo raspa de manera tangencial para que el espectador reflexione sobre ello(1), pero no es su objetivo la crítica social o política. En cualquier caso, y contra todo pronóstico, para los amantes del género de ciencia ficción al menos, es una de esas cintas que se pueden ver dos o más veces a lo largo de la vida, sin aburrirse, como La guerra de las galaxias. Es más, tiene algunas escenas realmente antológicas, al igual que la de Lucas. No solo escenas, también el aria de la diva extraterrestre, de nombre Plavalaguna, ha sido de notable éxito y difusión. En el corazón de la película están el humor y la acción, ambas convergiendo para definir la estructura de una historia que, como dije antes, entretiene y divierte.

En un futuro utópico (en el que los automóviles vuelan), Korben Dallas (Bruce Willis) es un exmilitar devenido en taxista que, luego de que una hermosa mujer, Leeloo (Mila Jovovich), cae —literalmente— en su taxi, se ve envuelto en una serie de eventos que, a la postre, lo llevarán a salvar al mundo de la destrucción por parte de una entidad cuyo único objeto es hacer el mal. Esta entidad, en forma de planeta que se acerca a la Tierra, tiene su cómplice terrestre, el maléfico Zorg (Gary Oldman). Korben debe hallar cuatro piedras con poderes especiales (en alusión a los cuatro elementos presocráticos: agua, aire, tierra y fuego, que transporta en su cuerpo la diva Plavalaguna) y colocarlas en conjunción con el quinto elemento(2), con Leeloo, que es un ser supremo, en un templo para activar el arma que detiene al astro que impactará a la Tierra.


La soprano albanesa Inva Mula, voz de la 
cantante extraterrestre Plavalaguna,
interpretada por Maïwenn en el film.
Imagen tomada de Wikipedia.


El filme tiene un argumento sencillo por de más: un don nadie, después de largas y penosas aventuras con muchos disparos, persecuciones, explosiones, peleas a puño cerrado y demás, ayuda a salvar a la humanidad (porque no lo hace él solo) y se enamora de la doncella. Final feliz y redondo, historia de amor incluida. Los efectos especiales, el maquillaje y el vestuario, las soberbias caracterizaciones de personajes (ergo, las actuaciones, ¡incluso las de Willis y Jovovich!), la fotografía, la puesta en escena, el sonido y la música, están muy cuidados. Es una de esas cintas refrescantes, que uno quiere ver cuando no desea pensar, intelectualizar, cuando uno tan solo quiere deleitarse un rato con un producto de muy buena calidad, un producto realizado impecablemente. Es un filme inolvidable.

Leeloo: Todo lo que crean lo destruyen.
Korben Dallas: Sí, lo llamamos la naturaleza humana.
Diálogo entre el ser supremo (la doncella) y el héroe. Ella vio la historia humana, mientras se hartaba de pollo, en videos y fotografías a una velocidad alucinante; en pocos minutos se enteró de todo lo que habían hecho los hombres en los últimos siglos. Al recordar las escenas de la II Guerra Mundial, le comentó a Korben su gran confusión respecto a si valía la pena salvar a la humanidad. El héroe acude al amor como razón última para que ella haga el bien y salve al mundo.


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(1) El nuevo —y desencajado— sistema métrico con el que se pretenden evaluar y apreciar muchas obras da como resultado que esta es una película machista, racista, que invisibiliza a la mujer, etcétera, etcétera. No hay nada que uno pueda argumentar contra este criterio progre, con el que se evalúan hechos y obras del pretérito con criterios progres del presente. Algo absurdo por sí mismo, es muy difícil contraargumentar a la idiotez: ella, la mujer, Leeloo, es quien salva al mundo (mientras protege a Korben), es el quinto elemento. ¿Está ciertamente invisibilizada? Tan absurdo se ha vuelto este criterio que monumentales e imprescindibles obras como Lo que el viento se llevó han sido estigmatizadas por los progresistas, que hegemonizan los medios de comunicación y «la cultura», «la intelectualidad» a nivel mundial. Dizque.
Si nos seguimos guiando por estos criterios, dentro de poco las únicas obras dignas de ver (por los adultos) serán algunos capítulos de los insulsos y andróginos Teletubbies y de Heidi, ¡no todos! Se están convirtiendo en los bomberos de Fahrenheit 451.
(2) Aclaratoria. Dice la sinopsis de Filmaffinity, a noviembre de 2019:
«Cada 5.000 años se abre una puerta entre dos dimensiones. En una dimensión existe el Universo y la vida. En la otra dimensión existe un elemento que no está hecho ni de tierra, ni de fuego, ni de aire, ni de agua, sino que es una anti-energía, la anti-vida: es el quinto elemento.». 
No es así. El quinto elemento es, obviamente, Leeloo, no es anti-energía, anti-vida; todo lo contrario, el quinto elemento es quien salvará a la humanidad si se coloca en conjunción con los otros cuatro: tierra, aire, fuego y agua. Tan es así que ella, en un diálogo, le dice a Korben de forma expresa: «Yo quinto elemento, ser supremo. Yo protejo tú.». Tú, tanquilo, que yo te protejo, por algo soy el ser supremo :) Mientras tanto, protejámonos nosotros de los progres y sus delirios.

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Extenso artículo en Wikipedia (inglés): https://en.wikipedia.org/wiki/The_Fifth_Element


24 enero 2020

Mientras dure la guerra - Alejandro Amenábar (2019)


Imagen del afiche en IMDb.

Ser o no ser.


Esta excelente película del chileno-español Alejandro Amenábar orbita alrededor de la figura del célebre intelectual español don Miguel de Unamuno, quien para el inicio de la Guerra Civil Española era el rector de la Universidad de Salamanca. Si bien la cinta también muestra algunos movimientos de los militares sublevados (Franco incluido), se centra en el aspecto humano de Unamuno, en su intrahistoria de entonces, sus vacilaciones ideológicas y las posturas que le costaron el cargo de rector, su restitución y su nueva destitución, sus discusiones con los amigos marxistas y sus hijas, sus recuerdos; en fin, todo el mundo que le rodeó en esos aciagos días de inicios de la guerra civil.

No todos los intelectuales reconocen su error y, menos aún, corrigen en público. Unamuno tuvo la valentía de hacerlo. Actuaba de acuerdo a su conciencia. Eso es lo que la película nos muestra; de manera que reivindica la figura de un Unamuno que no es hermético e impermeable a los cambios que la evidencia fáctica le impelen a acometer. Pensemos en, por ejemplo, Martin Heidegger, que nunca reconoció su error de haber participado en el movimiento nazi y, mucho menos, pidió perdón por ello, a pesar de que bien se lo aconsejaron sus allegados, entre ellos Hannah Arendt. Unamuno tuvo más integridad consigo mismo y con la realidad circundante. Apoyó a los sublevados hasta que constató que el movimiento derivaba hacia una sangrienta e irracional matanza que incluyó amigos de su círculo íntimo. Entonces su clamor fue paralelo al de la vilipendiada población. Fue muy valiente, al punto de enfrentarse al general Millán-Astray públicamente, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en un acto en el que no pensaba hablar, pero no pudo resistirse. El célebre e improvisado discurso lo cerró diciendo «venceréis, pero no convenceréis», dirigido a los franquistas ahí reunidos. Esta es una de las escenas finales de la película de Amenábar que lo honra. Para su fortuna, no corrió la misma suerte de Lorca.

El filme está muy bien realizado, la recreación de la época es impecable, la fotografía, las actuaciones y la banda sonora son, igualmente, encomiables. Si bien no es imparcial, cuenta con escenas imparciales y, en general, es menos sesgada que La trinchera infinita; cosa que juega en su contra, pues la agenda progre es vital en estos momentos de la España comunista. Aún así, creo que quizás tenga oportunidad de llevarse el galardón de mejor película en los premios Goya del 2020. Tiene méritos para ello.


Imagen del póster en Filmaffinity.




23 enero 2020

La trinchera infinita - Aitor Arregi (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Anacoresis por imposición.


Esta película está dirigida por un triunvirato: Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga y está basada en la historia de Manuel Cortés, un alcalde republicano del ayuntamiento de Mijas, en Málaga. En los inicios de la Guerra Civil Española, Higinio (Antonio de la Torre), concejal del ayuntamiento, es delatado por Gonzalo, un vecino falangista, y se oculta en un estrecho agujero de su casa para salvaguardar su vida. Luego, él y su esposa Rosa (Belén Cuesta) se mudan a la casa del padre de él, que ya había construido una falsa pared para conformar una trinchera en la que su hijo se ocultase. Ahí permanecerá nada menos que treinta y dos años, hasta que se oficializa en 1969 una amnistía a favor de los perseguidos políticos de la guerra civil. El filme dura dos horas y media y en él abundan las elipsis de años. Incluso tienen un hijo que ya es joven cuando Higinio decide salir del escondite.

La película es impecable, no se nota que hayan sido tres los directores, pues todas las secuencias responden a un mismo patrón estético y técnico. La fotografía y la música son excelentes, así como las actuaciones de de la Torre y de Cuesta, pero no solo las de ellos. Llama la atención el impecable maquillaje que les va sumando años paulatinamente a los protagonistas y al otro personaje, el sabueso que durante todo ese tiempo, cual Javert, no cesó en su empeño de confirmar su sospecha de que Higinio seguía oculto en la casa, Gonzalo, el que lo delató al inicio.

Ese vivir oculto durante tantos años ocasionó no pocos altercados entre los cónyuges, así como un intento de violación de Rosa por parte de un guardia civil que le llevaba ropa para arreglar (ella era costurera y su esposo la ayudaba a coser en su escondite). En este caso, Higinio tuvo que salir a defenderla. La erosión que causó esa forma de vida de Higinio no fue mayor que el amor que Rosa le tenía. Ella, en una muestra de estoicismo sin parangón, no le abandonó más que algunos meses durante su embarazo, para tener el hijo lejos del pueblo y no levantar sospechas (el niño luego fue presentado como sobrino de ella). Es de hacer notar que los realizadores (todo el equipo) lograron que, a pesar de las dos horas y media de duración, la historia no bajara de intensidad; incluso tiene momentos oníricos que le dan un toque especial. Muy buena película.

Una de las pegas de este filme es que; al igual que las series televisivas y películas de la II Guerra Mundial, en la que los alemanes eran todos malos malísimos y los gringos todos buenos buenísimos, todos los comunistas son aquí buenos buenísimos y todos los franquistas malos malísimos. No es que los nazis no fueran malos, o los franquistas, lo que uno no se puede tragar es que los otros fueran unos santos o que no hubiera gente buena en el bando malo. En este sentido, la película no es, ni de lejos, imparcial. Pero eso, en la España de hoy, es una virtud, pues en la actualidad los españoles están en luna de miel con el comunismo, ya los progres hicieron su trabajo goebbeliano al respecto. «Ya les pasará», pensarán los habitantes de la Europa del este...

Otra fuerte candidata a los premios Goya del 2020.


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Reseña en Wikipedia: 


21 enero 2020

Dolor y gloria - Pedro Almodóvar (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Almodóvar 8-½


Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un viejo director de cine que arrastra un dilatado período sin producir, aquejado por dolencias físicas diversas, acompañadas por dolencias del alma, también diversas, entre las que se encuentra la muerte —no superada— de la madre, hace cuatro años. El estado de postración no le permite escribir ni rodar, y el no escribir ni rodar le acentúa su aflicción. Es un círculo vicioso del que comienza a salir gracias a que la Filmoteca ha desempolvado una vieja película suya, la ha restaurado y la exhibirá; para lo cual le piden que asista a un coloquio junto con el actor de la cinta, del cual se enemistó porque no interpretó el personaje como él quiso. Pero han transcurrido treinta y dos años y logra limar las asperezas con Alberto (Asier Etxeandia), el actor, el cual lo hace ingresar al mundo de la narcodependencia. Alberto lo persuade de llevar a las tablas un guion que Salvador escribió hace tiempo, en el que rememora viejos tiempos con su amante Federico (Leonardo Sbaraglia) en los años 80, la época de «la movida madrileña». Casualmente Federico pasaba por ahí, pues vive en Argentina, y asiste al monólogo que interpreta Alberto. Reconoce que él es uno de los personajes mencionados en la obra y habla con Alberto; este le da la dirección y el teléfono de Salvador, con el que tiene un corto y emotivo reencuentro. Este «renacer», junto con la ayuda incondicional de su amiga Mercedes (Nora Navas), el abandono de la droga por su propia determinación y la buena nueva de que se descarta que tenga un tumor en la garganta, lo impelen a dejar la modorra, el dolce far niente, y continuar con su vida. Así, escribe otra obra, cuyo título es El primer deseo y la rueda.

En 8-½, de Federico Fellini, el director de cine Guido Anselmi (Marcello Mastroianni) pasa por el amargo momento de falta absoluta de inspiración para su próxima película. Eso lo limita y lo desespera; busca en su pasado, desde la infancia, para salir del atolladero en el que está, una trampa existencialista que lo inmoviliza. Pero el tratamiento que le da Fellini es muy distinto al de Almodóvar. En ambos hay remembranza, ensoñación, onirismo, fantasía, mujeres, pero la forma de la resolución es muy distinta. En 8-½, Guido recurre a mayores dosis de racionalidad, de intelectualidad, mientras que el Salvador de Dolor y gloria acude más a las instancias emocional y sentimental para superar las dificultades. Un estímulo externo, en este caso un reconocimiento a su obra, despierta su autoestima y pone en funcionamiento su voluntad de poder (o su voluntad de vivir, al menos) para remontar las vicisitudes.

El filme hila muy bien las escenas del pasado y del presente, lo que permite ir comprendiendo el por qué de sus carencias afectivas y del sufrimiento que lo embarga a medida que avanza la película. La cadencia de la emotividad a lo largo de la historia se desarrolla in crescendo, logrando sensibilizar e impactar cada vez más al espectador, hasta llegar al culmen final, cuando una escena que recrea su niñez es retratada incluyendo al equipo de rodaje; que hace a uno recordar una célebre escena de Persona, de Ingmar Bergman. Las secuencias de la época de la niñez de Salvador, junto a su madre Jacinta (Penélope Cruz), son cautivadoras y llenas de significados y significantes. No así las que explican su condición médica: unas animaciones con voz en off que, pese a ser poseedoras de una adecuada estética, parecen fuera de lugar; mejor acabadas son las de Frida.

Mucho se habla de los aspectos autobiográficos de esta producción, ya que Almodóvar es también guionista. Toda obra literaria o cinematográfica puede contener elementos autobiográficos, ninguna está exenta de ellos, si bien pueden responder a muy distintos grados de fidelidad. Eso lo sabe solo el que la escribe. Si es o no autobiográfica no es relevante para los efectos del análisis del filme, el cual funciona muy bien como ficción pura.

Esta película es, quizás, la más intimista de Almodóvar, la que logra mayor empatía con el público, la que se muestra más desnuda, más sincera. Salvando algunas coincidencias que son reiterativas en su cine y que lo hacen desplazarse al borde del acantilado de la verosimilitud, es una gran producción. La fotografía es impecable y las actuaciones también, al igual que la música. Fuerte candidata a mejor película en la 34a. edición de los premios Goya.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas