Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).

26 enero 2020

El quinto elemento - Luc Besson (1997)


Imagen tomada de IMDb.

El tiempo no es importante. Solo la vida es importante.


El quinto elemento es una película que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie. O se odia o se ama, depende del cristal con que uno la vea. Si es con el cristal de pretensiones intelectuales (o intelectualoides) es una mala película, básica, sencilla, incluso simple. Si uno la ve en modo neutro, es entretenida y divertida, ambas cosas a la vez. Incluso tiene una que otra escena de crítica social y política; no con profundidad, solo raspa de manera tangencial para que el espectador reflexione sobre ello(1), pero no es su objetivo la crítica social o política. En cualquier caso, y contra todo pronóstico, para los amantes del género de ciencia ficción al menos, es una de esas cintas que se pueden ver dos o más veces a lo largo de la vida, sin aburrirse, como La guerra de las galaxias. Es más, tiene algunas escenas realmente antológicas, al igual que la de Lucas. No solo escenas, también el aria de la diva extraterrestre, de nombre Plavalaguna, ha sido de notable éxito y difusión. En el corazón de la película están el humor y la acción, ambas convergiendo para definir la estructura de una historia que, como dije antes, entretiene y divierte.

En un futuro utópico (en el que los automóviles vuelan), Korben Dallas (Bruce Willis) es un exmilitar devenido en taxista que, luego de que una hermosa mujer, Leeloo (Mila Jovovich), cae —literalmente— en su taxi, se ve envuelto en una serie de eventos que, a la postre, lo llevarán a salvar al mundo de la destrucción por parte de una entidad cuyo único objeto es hacer el mal. Esta entidad, en forma de planeta que se acerca a la Tierra, tiene su cómplice terrestre, el maléfico Zorg (Gary Oldman). Korben debe hallar cuatro piedras con poderes especiales (en alusión a los cuatro elementos presocráticos: agua, aire, tierra y fuego, que transporta en su cuerpo la diva Plavalaguna) y colocarlas en conjunción con el quinto elemento(2), con Leeloo, que es un ser supremo, en un templo para activar el arma que detiene al astro que impactará a la Tierra.


La soprano albanesa Inva Mula, voz de la 
cantante extraterrestre Plavalaguna,
interpretada por Maïwenn en el film.
Imagen tomada de Wikipedia.


El filme tiene un argumento sencillo por de más: un don nadie, después de largas y penosas aventuras con muchos disparos, persecuciones, explosiones, peleas a puño cerrado y demás, ayuda a salvar a la humanidad (porque no lo hace él solo) y se enamora de la doncella. Final feliz y redondo, historia de amor incluida. Los efectos especiales, el maquillaje y el vestuario, las soberbias caracterizaciones de personajes (ergo, las actuaciones, ¡incluso las de Willis y Jovovich!), la fotografía, la puesta en escena, el sonido y la música, están muy cuidados. Es una de esas cintas refrescantes, que uno quiere ver cuando no desea pensar, intelectualizar, cuando uno tan solo quiere deleitarse un rato con un producto de muy buena calidad, un producto realizado impecablemente. Es un filme inolvidable.

Leeloo: Todo lo que crean lo destruyen.
Korben Dallas: Sí, lo llamamos la naturaleza humana.
Diálogo entre el ser supremo (la doncella) y el héroe. Ella vio la historia humana, mientras se hartaba de pollo, en videos y fotografías a una velocidad alucinante; en pocos minutos se enteró de todo lo que habían hecho los hombres en los últimos siglos. Al recordar las escenas de la II Guerra Mundial, le comentó a Korben su gran confusión respecto a si valía la pena salvar a la humanidad. El héroe acude al amor como razón última para que ella haga el bien y salve al mundo.


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(1) El nuevo —y desencajado— sistema métrico con el que se pretenden evaluar y apreciar muchas obras da como resultado que esta es una película machista, racista, que invisibiliza a la mujer, etcétera, etcétera. No hay nada que uno pueda argumentar contra este criterio progre, con el que se evalúan hechos y obras del pretérito con criterios progres del presente. Algo absurdo por sí mismo, es muy difícil contraargumentar a la idiotez: ella, la mujer, Leeloo, es quien salva al mundo (mientras protege a Korben), es el quinto elemento. ¿Está ciertamente invisibilizada? Tan absurdo se ha vuelto este criterio que monumentales e imprescindibles obras como Lo que el viento se llevó han sido estigmatizadas por los progresistas, que hegemonizan los medios de comunicación y «la cultura», «la intelectualidad» a nivel mundial. Dizque.
Si nos seguimos guiando por estos criterios, dentro de poco las únicas obras dignas de ver (por los adultos) serán algunos capítulos de los insulsos y andróginos Teletubbies y de Heidi, ¡no todos! Se están convirtiendo en los bomberos de Fahrenheit 451.
(2) Aclaratoria. Dice la sinopsis de Filmaffinity, a noviembre de 2019:
«Cada 5.000 años se abre una puerta entre dos dimensiones. En una dimensión existe el Universo y la vida. En la otra dimensión existe un elemento que no está hecho ni de tierra, ni de fuego, ni de aire, ni de agua, sino que es una anti-energía, la anti-vida: es el quinto elemento.». 
No es así. El quinto elemento es, obviamente, Leeloo, no es anti-energía, anti-vida; todo lo contrario, el quinto elemento es quien salvará a la humanidad si se coloca en conjunción con los otros cuatro: tierra, aire, fuego y agua. Tan es así que ella, en un diálogo, le dice a Korben de forma expresa: «Yo quinto elemento, ser supremo. Yo protejo tú.». Tú, tanquilo, que yo te protejo, por algo soy el ser supremo :) Mientras tanto, protejámonos nosotros de los progres y sus delirios.

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Extenso artículo en Wikipedia (inglés): https://en.wikipedia.org/wiki/The_Fifth_Element


24 enero 2020

Mientras dure la guerra - Alejandro Amenábar (2019)


Imagen del afiche en IMDb.

Ser o no ser.


Esta excelente película del chileno-español Alejandro Amenábar orbita alrededor de la figura del célebre intelectual español don Miguel de Unamuno, quien para el inicio de la Guerra Civil Española era el rector de la Universidad de Salamanca. Si bien la cinta también muestra algunos movimientos de los militares sublevados (Franco incluido), se centra en el aspecto humano de Unamuno, en su intrahistoria de entonces, sus vacilaciones ideológicas y las posturas que le costaron el cargo de rector, su restitución y su nueva destitución, sus discusiones con los amigos marxistas y sus hijas, sus recuerdos; en fin, todo el mundo que le rodeó en esos aciagos días de inicios de la guerra civil.

No todos los intelectuales reconocen su error y, menos aún, corrigen en público. Unamuno tuvo la valentía de hacerlo. Actuaba de acuerdo a su conciencia. Eso es lo que la película nos muestra; de manera que reivindica la figura de un Unamuno que no es hermético e impermeable a los cambios que la evidencia fáctica le impelen a acometer. Pensemos en, por ejemplo, Martin Heidegger, que nunca reconoció su error de haber participado en el movimiento nazi y, mucho menos, pidió perdón por ello, a pesar de que bien se lo aconsejaron sus allegados, entre ellos Hannah Arendt. Unamuno tuvo más integridad consigo mismo y con la realidad circundante. Apoyó a los sublevados hasta que constató que el movimiento derivaba hacia una sangrienta e irracional matanza que incluyó amigos de su círculo íntimo. Entonces su clamor fue paralelo al de la vilipendiada población. Fue muy valiente, al punto de enfrentarse al general Millán-Astray públicamente, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en un acto en el que no pensaba hablar, pero no pudo resistirse. El célebre e improvisado discurso lo cerró diciendo «venceréis, pero no convenceréis», dirigido a los franquistas ahí reunidos. Esta es una de las escenas finales de la película de Amenábar que lo honra. Para su fortuna, no corrió la misma suerte de Lorca.

El filme está muy bien realizado, la recreación de la época es impecable, la fotografía, las actuaciones y la banda sonora son, igualmente, encomiables. Si bien no es imparcial, cuenta con escenas imparciales y, en general, es menos sesgada que La trinchera infinita; cosa que juega en su contra, pues la agenda progre es vital en estos momentos de la España comunista. Aún así, creo que quizás tenga oportunidad de llevarse el galardón de mejor película en los premios Goya del 2020. Tiene méritos para ello.


Imagen del póster en Filmaffinity.




23 enero 2020

La trinchera infinita - Aitor Arregi (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Anacoresis por imposición.


Esta película está dirigida por un triunvirato: Aitor Arregi, Jon Garaño y José Mari Goenaga y está basada en la historia de Manuel Cortés, un alcalde republicano del ayuntamiento de Mijas, en Málaga. En los inicios de la Guerra Civil Española, Higinio (Antonio de la Torre), concejal del ayuntamiento, es delatado por Gonzalo, un vecino falangista, y se oculta en un estrecho agujero de su casa para salvaguardar su vida. Luego, él y su esposa Rosa (Belén Cuesta) se mudan a la casa del padre de él, que ya había construido una falsa pared para conformar una trinchera en la que su hijo se ocultase. Ahí permanecerá nada menos que treinta y dos años, hasta que se oficializa en 1969 una amnistía a favor de los perseguidos políticos de la guerra civil. El filme dura dos horas y media y en él abundan las elipsis de años. Incluso tienen un hijo que ya es joven cuando Higinio decide salir del escondite.

La película es impecable, no se nota que hayan sido tres los directores, pues todas las secuencias responden a un mismo patrón estético y técnico. La fotografía y la música son excelentes, así como las actuaciones de de la Torre y de Cuesta, pero no solo las de ellos. Llama la atención el impecable maquillaje que les va sumando años paulatinamente a los protagonistas y al otro personaje, el sabueso que durante todo ese tiempo, cual Javert, no cesó en su empeño de confirmar su sospecha de que Higinio seguía oculto en la casa, Gonzalo, el que lo delató al inicio.

Ese vivir oculto durante tantos años ocasionó no pocos altercados entre los cónyuges, así como un intento de violación de Rosa por parte de un guardia civil que le llevaba ropa para arreglar (ella era costurera y su esposo la ayudaba a coser en su escondite). En este caso, Higinio tuvo que salir a defenderla. La erosión que causó esa forma de vida de Higinio no fue mayor que el amor que Rosa le tenía. Ella, en una muestra de estoicismo sin parangón, no le abandonó más que algunos meses durante su embarazo, para tener el hijo lejos del pueblo y no levantar sospechas (el niño luego fue presentado como sobrino de ella). Es de hacer notar que los realizadores (todo el equipo) lograron que, a pesar de las dos horas y media de duración, la historia no bajara de intensidad; incluso tiene momentos oníricos que le dan un toque especial. Muy buena película.

Una de las pegas de este filme es que; al igual que las series televisivas y películas de la II Guerra Mundial, en la que los alemanes eran todos malos malísimos y los gringos todos buenos buenísimos, todos los comunistas son aquí buenos buenísimos y todos los franquistas malos malísimos. No es que los nazis no fueran malos, o los franquistas, lo que uno no se puede tragar es que los otros fueran unos santos o que no hubiera gente buena en el bando malo. En este sentido, la película no es, ni de lejos, imparcial. Pero eso, en la España de hoy, es una virtud, pues en la actualidad los españoles están en luna de miel con el comunismo, ya los progres hicieron su trabajo goebbeliano al respecto. «Ya les pasará», pensarán los habitantes de la Europa del este...

Otra fuerte candidata a los premios Goya del 2020.


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Reseña en Wikipedia: 


21 enero 2020

Dolor y gloria - Pedro Almodóvar (2019)


Imagen del póster en IMDb.

Almodóvar 8-½


Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un viejo director de cine que arrastra un dilatado período sin producir, aquejado por dolencias físicas diversas, acompañadas por dolencias del alma, también diversas, entre las que se encuentra la muerte —no superada— de la madre, hace cuatro años. El estado de postración no le permite escribir ni rodar, y el no escribir ni rodar le acentúa su aflicción. Es un círculo vicioso del que comienza a salir gracias a que la Filmoteca ha desempolvado una vieja película suya, la ha restaurado y la exhibirá; para lo cual le piden que asista a un coloquio junto con el actor de la cinta, del cual se enemistó porque no interpretó el personaje como él quiso. Pero han transcurrido treinta y dos años y logra limar las asperezas con Alberto (Asier Etxeandia), el actor, el cual lo hace ingresar al mundo de la narcodependencia. Alberto lo persuade de llevar a las tablas un guion que Salvador escribió hace tiempo, en el que rememora viejos tiempos con su amante Federico (Leonardo Sbaraglia) en los años 80, la época de «la movida madrileña». Casualmente Federico pasaba por ahí, pues vive en Argentina, y asiste al monólogo que interpreta Alberto. Reconoce que él es uno de los personajes mencionados en la obra y habla con Alberto; este le da la dirección y el teléfono de Salvador, con el que tiene un corto y emotivo reencuentro. Este «renacer», junto con la ayuda incondicional de su amiga Mercedes (Nora Navas), el abandono de la droga por su propia determinación y la buena nueva de que se descarta que tenga un tumor en la garganta, lo impelen a dejar la modorra, el dolce far niente, y continuar con su vida. Así, escribe otra obra, cuyo título es El primer deseo y la rueda.

En 8-½, de Federico Fellini, el director de cine Guido Anselmi (Marcello Mastroianni) pasa por el amargo momento de falta absoluta de inspiración para su próxima película. Eso lo limita y lo desespera; busca en su pasado, desde la infancia, para salir del atolladero en el que está, una trampa existencialista que lo inmoviliza. Pero el tratamiento que le da Fellini es muy distinto al de Almodóvar. En ambos hay remembranza, ensoñación, onirismo, fantasía, mujeres, pero la forma de la resolución es muy distinta. En 8-½, Guido recurre a mayores dosis de racionalidad, de intelectualidad, mientras que el Salvador de Dolor y gloria acude más a las instancias emocional y sentimental para superar las dificultades. Un estímulo externo, en este caso un reconocimiento a su obra, despierta su autoestima y pone en funcionamiento su voluntad de poder (o su voluntad de vivir, al menos) para remontar las vicisitudes.

El filme hila muy bien las escenas del pasado y del presente, lo que permite ir comprendiendo el por qué de sus carencias afectivas y del sufrimiento que lo embarga a medida que avanza la película. La cadencia de la emotividad a lo largo de la historia se desarrolla in crescendo, logrando sensibilizar e impactar cada vez más al espectador, hasta llegar al culmen final, cuando una escena que recrea su niñez es retratada incluyendo al equipo de rodaje; que hace a uno recordar una célebre escena de Persona, de Ingmar Bergman. Las secuencias de la época de la niñez de Salvador, junto a su madre Jacinta (Penélope Cruz), son cautivadoras y llenas de significados y significantes. No así las que explican su condición médica: unas animaciones con voz en off que, pese a ser poseedoras de una adecuada estética, parecen fuera de lugar; mejor acabadas son las de Frida.

Mucho se habla de los aspectos autobiográficos de esta producción, ya que Almodóvar es también guionista. Toda obra literaria o cinematográfica puede contener elementos autobiográficos, ninguna está exenta de ellos, si bien pueden responder a muy distintos grados de fidelidad. Eso lo sabe solo el que la escribe. Si es o no autobiográfica no es relevante para los efectos del análisis del filme, el cual funciona muy bien como ficción pura.

Esta película es, quizás, la más intimista de Almodóvar, la que logra mayor empatía con el público, la que se muestra más desnuda, más sincera. Salvando algunas coincidencias que son reiterativas en su cine y que lo hacen desplazarse al borde del acantilado de la verosimilitud, es una gran producción. La fotografía es impecable y las actuaciones también, al igual que la música. Fuerte candidata a mejor película en la 34a. edición de los premios Goya.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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17 enero 2020

Don Segundo Sombra - Manuel Antín (1969)


Imagen tomada de IMDb.

Añoranzas de un pasado en la pampa.


Basada en el libro homónimo de Ricardo Güiraldes, esta película del cineasta argentino Manuel Antín, nos adentra en los recuerdos de Fabio Cáceres, que cuando tenía catorce años quedó cautivado por don Segundo Sombra, un recio gaucho. El chico, huérfano (guacho, se dice a sí mismo), que había sido abandonado en casa de «unas tías», se escapa de esa agobiante atmósfera porque no la soporta y sigue a quien será en los próximos cinco años su padre postizo y guía: don Segundo Sombra, el estereotipo del gaucho. Segundo le enseña al joven todas las artes relacionadas con el oficio de resero. Un buen día, Fabio hereda unas tierras y se marcha para hacerse cargo de ellas. Durante tres años, el viejo Don Segundo lo acompaña, pero es su destino continuar su camino y se separan de nuevo, esta vez en forma definitiva.

La copia visionada tenía ciertas asincronías entre el sonido y la imagen, supongo que un problema de copia, no de la película original. En algunos actores el maquillaje no era transparente, esto no es de la copia, pero tampoco es grave. A pesar de estos detalles, y quizás de otros que ahora se me escapan, la película está bien hecha e invita al espectador a que se sumerja en el mundo de la gigantesca pampa argentina y de sus interminables sabanas; muy parecidas, por cierto, a las sabanas del llano venezolano; a través de los ojos de los que la habitan: los gauchos, en particular del aprendiz Fabio y de su maestro, don Segundo. Es un mundo sencillo, acogedor, sin pretensiones, aislado del resto del mundo y con sus propias reglas. Incluso su propio lenguaje, pues los regionalismos gauchescos abundan en el filme, al igual que en la novela. Aún así es fácil de ver. Antín logra una película que, a pesar de no tener la estructura clásica del arte dramático, es decir, planteamiento, desarrollo y desenlace de una trama con conflicto, se deja degustar, pues tiene lenguaje poético, no solo porque recite pasajes textuales del libro, sino por la poesía visual de sus imágenes.


Segundo Ramírez, en quien se inspiró Ricardo Güiraldes 
para escribir Don Segundo Sombra
Imagen tomada de Wikipedia
(en dominio público).


El gaucho que nos describe esta cinta (al igual que el libro base) no es el épico y macho Martín Fierro; muy al contrario, como ya se dijo, es un individuo sencillo; algunos quizá simples, que viven en la pampa, la sienten, la llevan dentro y le dan forma a un mundo específico y singular. Ese mundo agreste, con sus hombres, sus faenas, sus amores, las bestias y el verdor inigualable, es lo que pinta Antín en su película, con pigmentos salpicados de nostalgia, mucha nostalgia.

«"Sombra", me repetí. Después pensé casi violentamente en mi padre adoptivo. ¿Rezar? ¿Dejar sencillamente fluir mi tristeza? No sé cuantas cosas se amontonaron en mi soledad. Pero eran cosas que un hombre jamás se confiesa.
Centrando mi voluntad en la ejecución de los pequeños hechos, di vuelta mi caballo y, lentamente, me fui para las casas.
Me fui, como quien se desangra.».

Reflexiones finales de Fabio, al despedirse de Segundo(1).


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10 enero 2020

Profundo carmesí - Arturo Ripstein (1996)


Imagen tomada de IMDb.

Raymond Fernández y Martha Beck en Sonora.


Coral Fabre (Regina Orozco), bipolar enfermera, vive alienada con sus dos hijos pequeños, es fan de Charles Boyer y sueña con su príncipe azul. Un día, ve un anuncio de un «caballero español que busca una relación sentimental», Nicolás Estrella (Daniel Giménez Cacho), en una revista y le escribe. Él la rechaza, pero ella quedó prendada y se le presenta con los hijos en su casa. Nicolás no quiere a los niños con ellos y ella los abandona en un hospicio. Coral descubre el modus vivendi de él: enamorar a mujeres solitarias para robarles y acepta gustosa ser su cómplice, seleccionando a las mujeres a timar, ante quienes finge ser la hermana de Nicolás. Al mínimo síntoma de verse descubiertos por las víctimas, siempre optan por el asesinato para solventar el impasse. El último caso, el más aberrante, involucra a una joven mujer embarazada de Nicolás y a su pequeña hija. Se entregan a la policía, que los ajusticia aplicando la ley de fugas.

Esta película está inspirada en el caso de Raymond Fernández y Martha Beck, una pareja de asesinos de Estados Unidos a finales de los años cuarenta del siglo XX, que también vivían de robar a mujeres solitarias. De hecho, varios episodios son similares a los crímenes de la pareja real, al igual que algunas características de los personajes principales. Ripstein (director) y Casadiego (guionista) recrean las andanzas del dúo de criminales de manera magistral, con una impecable ambientación, buenas actuaciones y una descripción detallada del mundo sicológico de los abyectos personajes. 

Tal recreación no tiene por objeto «entender» su ininteligible comportamiento, pero sí es útil para que el espectador se haga una idea de lo que tenían en la cabeza ese par de locos. Su turbulento mundo mental; desde el complejo de la gordura que tiene ella o de la alopecia que lo hace sufrir a él hasta su delirante amor, o la banalización de sus crímenes, evidenciada en los diálogos; pasa por el tamiz del dueto Casadiego-Ripstein, que lo disecciona para nosotros y lo transforma en una gran película que ausculta el alma de estos ruines sujetos. Bueno, es el estándar en su filmografía, esa pintura detallada de la psique de los personajes, de su deprimente entorno (que hace juego con su taciturno mundo interno) y de la secuencia de eventos que tuercen su devenir hacia una inexorable tragedia final que es anunciada por la misma personalidad de los protagonistas. Extraordinario filme.


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Artículo en Wikipedia de la película: 
Artículo en Wikipedia del caso real de Raymond Fernández y Martha Beck:


03 enero 2020

La odisea de los Giles - Sebastián Borensztein (2019)


Imagen tomada de Filmaffinity.

Ladrón que roba a ladrón... en el cine tiene su perdón.


gil2, la
De gilí.
1. adj. Arg. y Ur. Dicho de una persona: simple (‖ incauta). U. t. c. s.


En un pueblo olvidado de ese gran país que es Argentina, un grupo de lugareños convienen en realizar una cooperativa para poner en funcionamiento una antigua acopiadora de granos que está en ruinas. Logran, con mucho esfuerzo, reunir una gran cantidad de dinero (más de USD 150 000), para comprar lo que queda de las instalaciones, y la guardan en una caja de seguridad del banco de la ciudad cercana. Algunos invierten los ahorros de toda su vida en esta aventura. A pesar de ello, aún necesitan tramitar un préstamo. El gerente del banco convence a Fermín Perlassi (Ricardo Darín), líder del grupo, para que ese dinero lo coloque en su cuenta, así el préstamo que requieren será tramitado por la entidad bancaria con mucha más celeridad. La premura del caso no le permite consultarlo con sus socios y él accede. Eso fue un viernes. El lunes, 3 de diciembre de 2001, entra en vigencia el famoso corralito y dejan de tener acceso a su dinero, solo podrían retirar algunos cientos de pesos, no dólares, al día. Conocen, por un empleado bancario, que un abogado, compinche del gerente del banco, sacó todas las divisas del banco el viernes en la tarde. Luego se enteran, por lo que cuenta quien excavó un agujero en la finca del abogado, que este tiene todo el dinero guardado en un pequeño búnker subterráneo en su finca. Presas de la indignación y víctimas de la injusticia por ser giles y por haber sido burlados por gente tan codiciosa y mala, emprenden un ambicioso y loco proyecto de recuperación de su dinero.

Borensztein nos presenta un filme muy bien realizado, ameno, con un guion inteligente, muy buenas actuaciones y excelentes fotografía y música. Destacan la eficiente combinación del sarcástico humor con el drama e, incluso, con la tragedia. El ritmo de la historia es correcto y presenta oportunos momentos de reflexión en medio de secuencias de mucha acción y rapidez. La descripción de los personajes es puntual, precisa, realizada con el mínimo de recursos dramáticos. La película es muy entretenida y ligera de ver, pese a la problemática que subyace en lo que plantea: la rapaz voracidad de los vivos que siempre sacan provecho perjudicando a los demás, pues no tienen la brillantez suficiente como para hacerlo sin dañar a otros; algo que es tan antiguo como la humanidad misma. Todo indica que seguirá existiendo esa actitud predatora de los ávaros desgraciados, para quienes no hay cantidad de dinero suficiente que los satisfaga.

Lo mejor de todo es que, al final, ganan los buenos. Aun a sabiendas de que es exclusivo de las películas, es refrescante que ganen los buenos. No solo ganan los buenos, los malos son castigados, uno de ellos con la muerte. Aunque sea por la leve satisfacción de haber visto la justicia en acción, repito, a pesar de que sea en la ficción cinematográfica, merece la pena verla. Precisamente merece la pena porque eso en la vida real no se ve.

Es otra candidata al premio a la mejor película iberoamericana de los Goya 2020, en este caso representa a Argentina. Supongo que sea una de las favoritas.


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27 diciembre 2019

La mala noche - Gabriela Calvache (2019)


Imagen tomada de IMDb.

La esclavitud aún no ha sido abolida.


Dana (Noëlle Schönwald) es una prostituta que, debido a su consumo de drogas, adeuda una importante suma de dinero a su proxeneta. Mantiene un romance con Julián, un cliente que le tiene afecto, que es médico, y él tratará de ayudarla. Indignada por la trata de blancas que lleva a cabo Nelson, su proxeneta, intenta rescatar a una niña que cayó en las fauces de él cuando le va a cancelar la deuda, con dinero de Julián. No todo termina bien.

La película está bien realizada, si bien no entra en consideraciones de cierta profundidad y tampoco da explicaciones del porqué le invade a la protagonista un repentino arrebato altruista por querer rescatar una niña con la que no tiene vínculo alguno. Toma la justicia en sus manos de manera improvisada, sin pensar en las posibles consecuencias y tampoco su compañero Julián, más culto, más analítico, le advierte sobre ellas. Este filme pudo haber ahondado más, bien en la problemática social de la trata de blancas o en la turbulencia existencial de Dana, pero no lo hizo, se quedó a medio camino, dejando un sinsabor en el espectador, que esperaba más.

Al final del filme, se dan unas cifras relativas al número de esclavos que hay en la modernidad. Son millones en todo el mundo, es la época en la que hay más esclavos. ¡Quién lo diría! A estas alturas de la Historia y el hombre sigue esclavizando a sus congéneres. Eso no tiene nombre. Tal parece que la avaricia solo es comparable a la estupidez y abyección humanas. Hoy, cuando el mundo disfruta de tecnologías tan avanzadas como la inteligencia artificial, cuando ha enviado sondas más allá de los confines del sistema solar y se han erradicado enfermedades que antes aniquilaban poblaciones enteras, aún persisten entre nosotros seres tan ruines que son capaces de traficar con personas como si fueran objetos, ¡peor, con niños! Este tema da para una película que penetre a profundidad sobre las motivaciones e, incluso, proponga salidas para erradicar semejante aberración. Con esta película, Gabriela Calvache ha escarbado, aunque sea un poco, sobre esta perversa práctica. Ya es algo.

La mala noche es la candidata al Goya 2020 a la mejor película iberoamericana por Ecuador. Tendrá que enfrentar buenos filmes, como Retablo, Inocencia o La odisea de los Giles (a comentar próximamente), entre otras. No lo tendrá nada fácil.


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20 diciembre 2019

El evangelio de las maravillas - Arturo Ripstein (1998)


Imagen tomada de IMDb.

Los preceptos religiosos son lo que sus profetas quieran.


Al poco de comenzar la película, sin que haya sido la intención de su director, Arturo Ripstein, uno recuerda El decamerón, de Pier Paolo Pasolini, y la gran Viridiana, de Luis Buñuel. La irreverencia disruptiva del cineasta italiano y la mordacidad hilarante del aragonés, sumadas, han dado este film extraordinario de Ripstein que, sin embargo, no parece bien avenido con la crítica y el público, a decir por las calificaciones de la película que muestran los diferentes sitios web. Quizá sea una producción que se sale un poco del estándar ripsteiniano, quizás haya sido mal apreciada. 

La puesta en escena es la típica a las que este director mexicano nos tiene acostumbrados: personajes mugrientos, perdedores, encerrados en su mundo mediocre, en el que luchan con sus fantasmas, sus deseos y sus exiguas opciones, sin riesgo alguno de tener éxito. Caben destacar la fotografía y las actuaciones; si bien la de Francisco Rabal no es muy lucida, sí lo es la de Katy Jurado y las de otros actores y actrices. La escenografía de bajo mundo, en la que Ripstein se mueve a sus anchas, no puede ser más acorde a los personajes y a su deprimente devenir.

Una comunidad religiosa suigéneris, de nombre Nueva Jerusalén, cerrada como si fuera una secta, es liderada por dos viejos: la profeta, mamá Dorita (Katy Jurado), y su esposo, papá Basilio (Francisco Rabal). Ella le cede el liderazgo a una voluptuosa joven recién llegada, Tomasa, solo porque tiene la premonición de que es la elegida, al verla «comunicarse con Dios» a través de un dispositivo de juegos portátil (un brick game). Esta es, por cierto, una de las más esperpénticas escenas. La joven, según aprecia Dorita, será la madre del nuevo mesías. Sin embargo, Tomasa (Flor Eduarda Gurrola), a la muerte de mamá Dorita, cambia todos los preceptos anteriores y se entrega licenciosamente a los placeres carnales, llegando a desencadenar pecado tras pecado (de acuerdo al canon anterior) hasta llegar al máximo: el homicidio. Aún así, sigue siendo la cabeza de esa iglesia peculiar y roñosa. El final, que parece desentonar a primera vista, no está, empero, desconectado del resto de la trama y del planteamiento global de la cinta.
Resultado de imagen de brick game
Brick game, dispositivo para comunicarse con Dios.

La película está plagada de símbolos, metáforas y rincones conceptuales, algunos muy sutiles y todos muy críticos. Sin pretender interpretar lo que Ripstein y Paz Alicia Garciadiego, la guionista, hayan querido dar a entender, El evangelio de las maravillas plantea, grosso modo, la arbitrariedad de los ritos religiosos, nos muestra el germen posible de una doctrina, que bien pudo ser la cristiana o cualquier otra, y las consecuencias del arbitrario decálogo que el profeta de turno impone a los feligreses.

La inspiración para esta crítica la conseguimos en la religión misma, en cualquiera de ellas, y en sus ritos y creencias, muchos de ellos tan absurdos e inconsistentes como los que Tomasa impone en la secta(1). A través de esta historia, el cineasta no deja de mostrarnos escenas de reflexión de otros ámbitos distintos al religioso y muy diversos, como el sexo, la milicia, el homosexualismo, la caridad, el machismo, la senilidad, la subyugación de los dispositivos electrónicos (como el brick game o el smartphone), la necesidad humana de la fe y un largo etcétera.

En resumen, una gran película que examina los alcances y las posibilidades de la religión y lo que podríamos entender como su orígen, entre otras cosas. 

A pesar de que aún hoy muchísima gente sigue los preceptos religiosos de su culto, cualquiera que este sea, la religión parece haber sido desplazada por su hermana la política, más terrenal, más pragmática, más del aquí y del ahora... pero eso es otro cuento.

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(1) Basta con recordar las desavenencias internas que produjeron los varios cismas de la Iglesia Católica, su división desencadenada por la Reforma de Martín Lutero o el reciente descubrimiento y traducción de los Evangelios Apócrifos (de Judas Iscariote), que ponen a temblar el dogma cristiano.

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Corto comentario en YouTube, Cinema 22: https://www.youtube.com/watch?v=LEBWWO7Av60


18 diciembre 2019

Vargas Venezuela: La fuerza de la unión - Fernando Venturini (2019)


Vista aérea de la zona de Caraballeda, afectada por el deslave del 16-12-1999.
Fuente: Wikipedia.
De Image: Smith, Lawson, US ACE; Paper: Wieczorek, G.F., Larsen, M.C., Eaton, L.S., Morgan, B.A. and Blair, J. L. - United States Geological Survey Open File Report 01-0144. Plate 1 from "Debris-flow and flooding hazards associated with the December 1999 storm in coastal Venezuela and strategies for mitigation": http://pubs.usgs.gov/of/2001/ofr-01-0144/, Figure 15: http://pubs.usgs.gov/of/2001/ofr-01-0144/Venezuela/image031.jpg, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=11246871


A dos décadas de dos tragedias


Hay que celebrar que haya memoria histórica, que se quieran rememorar acontecimientos notorios de un pueblo, de las personas, bien sean gozosos o trágicos. En este caso, Fernando Venturini ha realizado un documental muy decente y didáctico de lo que fue la tragedia del deslave en el estado Vargas, el 16 de diciembre de 1999. Desastre que dejó en evidencia la enorme incapacidad, improvisación e indolencia de la robolución comunista que arropó en las sombras al país desde 1998.

El documental, de menos de una hora (publicado en YouTube en este enlace), nos ilustra sobre lo acontecido y sobre los ánimos pasados y presentes de las personas sobrevivientes y de algunas que ayudaron en las labores de rescate. La esperanza en un nuevo porvenir es común a todos ellos, que muestran como aval de su fe, la tarea de reconstrucción que se llevó a cabo luego de la desgracia. Es la misma fe que abrigan para salir de la terrible crisis en la que la pandilla de delincuentes ha sumido al país. Se respeta esa fe, esa esperanza, aunque no se comparta. Esperemos equivocarnos.

Si en algo podría uno «criticar» al documental, es en que parece corto, uno se queda con ganas de ver más, con deseos de que llegara a los noventa o ciento veinte minutos, en particular con más imágenes de archivo que mostraran con mayor precisión el horror que se vivió ese día y las obras postreras que se acometieron: los disipadores de energía cinética que se construyeron en las laderas norte del Ávila, la rehabilitación de las zonas invadidas por el lodo, etcétera. Asimismo, lo relativo a la desordenada e inorgánica reubicación de los damnificados, como el triste caso de pueblo Guri. La sola reubicación amerita un documental. Son tareas que aún se pueden realizar para cuando se conmemoren veinticinco, treinta, cuarenta o cincuenta años de la tragedia. Les quedará a los cineastas del futuro. Deberán escudriñar en los valiosos archivos de Bolívar films, de las televisoras y de las instituciones y personas que tengan registros. La historia siempre está abierta a investigación, igual que está abierta a ser repetida.


Vista de Los Corales, con 75% de destrucción. Fuente: Wikipedia.
De AVM - taken with a Mavica camera, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3567043


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas