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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

15 noviembre 2019

El coronel no tiene quien le escriba - Arturo Ripstein (1999)


Imagen tomada de IMDb.

Un genuino García Ripstein.


Esta cinta es una adaptación de la novela homónima del Gabo, que Arturo Ripstein llevó a la pantalla en 1999. El guion es de Paz Alicia Garciadiego. Dice el artículo de Wikipedia que, en opinión de García Márquez, esta era su mejor novela. La película cuenta con un excelente reparto, en el que se incluye a la gran actriz Marisa Paredes, en el impecable papel de Lola, esposa del coronel, una hermosa y joven Salma Hayek en un rol secundario y el recientemente fallecido Fernando Luján interpretando, muy bien por cierto, al coronel que nadie le escribe. Es una gran película. Dice en Filmaffinity que a García Márquez le pareció muy buena(1)

El film es una adaptación. Hay elementos dramáticos del cine que pesan más que la fidelidad literaria. El argumento, empero, sigue las líneas de la novela original. Una sinopsis de la película se puede ver en este enlace. Un resumen de la novela se puede leer en este enlace

El coronel espera por una pensión que nunca llega, va todos los viernes al embarcadero del río a esperar la valija del correo, solo para decepcionarse. Vive en la miseria con su esposa y a su hijo lo mataron. Tiene un gallo que fue propiedad de su hijo. En el gallo tiene fundadas todas sus esperanzas para salir de la miseria en la que están sumidos su esposa Lola (española) y él. Su hijo tenía una amante prostituta (Julia, Salma Hayek) y a él lo mató un tal Nogales, también querido de Julia. El coronel, urgido por su esposa, vende el gallo a un compadre y compañero de armas y luego deshace el trato. Venden un viejo reloj y la esposa vende su anillo de matrimonio al cura del pueblo para retornar el dinero de la venta del gallo, que ya lo habían gastado.

Una primera lectura lleva a las entrañas de los personajes, su soledad y pobreza, su luto por la muerte del hijo, sus esperanzas y desengaños; sus relaciones, de amor entre ellos, y con los demás habitantes del pueblo. Todo esto es parte del universo interior de cada uno, en particular del coronel y de su esposa. Ya esta lectura por sí sola es enriquecedora y significativa. Es suficiente para una buena película, tal como en efecto es. Los soberbios escenarios de casas centenarias, casi abandonadas, de pobreza generalizada, las calles enlodadas, no solo es parte del universo fílmico de Ripstein, sino que también lo es de los caseríos de las novelas de García Márquez. Esta población bien podría ser Macondo. No hay realismo mágico, pero podría haberlo. Está flotando en el aire, en la lluvia, en los rostros, en las casas, en la cadencia lenta de la vida de ese recóndito lugar y en la forma de vida de los pobladores.


Exégesis política

Viendo la película, o leyendo el libro, uno no puede abstraerse de la interpretación política de la historia. El coronel espera y espera, siempre en vano, como los pueblos hispanoamericanos esperan por gobernantes que dirijan sus naciones hacia derroteros prósperos y dignos (al menos que no sean ladrones, por lo menos eso). Esa espera no es correspondida nunca jamás y la susodicha espera-nza se basa en un pasado glorioso, en una guerra en la que participó, pero no en nada tangible del presente o del futuro, tal como Hispanoamérica. En esa guerra, él era del bando liberal, entiéndase socialista o comunista, como el Gabo. Vamos, los buenos (¿?). El protagonista de esta historia todavía tiene resentimiento hacia los curas y el cristianismo, a quienes combatió en vano en la guerra que él menciona varias veces.

El coronel, al igual que los pueblos hispanoamericanos, tiene sus espera-nzas en suspenso, supeditadas a un elemento fortuito, como lo es que el gallo gane una pelea, un gallo que ni siquiera ha sido entrenado para ello. Dios proveerá. El coronel ha perdido un hijo (¿el futuro?) a manos de los malos, que son los que controlan ahora el gobierno (tal como en Hispanoamérica). Nogales, el asesino, le ofrece solventarle lo de su pensión a cambio del gallo (el gallo es ahora su futuro), pero el coronel se niega, no se doblega porque sus principios los mantiene incólumes. Nogales también le dice que en ese duelo, uno de los dos moriría, ergo cualquiera de los dos, el que quedara vivo, sería el malo. Esto es muy típico de la idiosincrasia caribeña, en la que los malos y los buenos (la maldad y la bondad), a los ojos de la moderna relatividad, banalidad y falta —o enturbamiento— de referentes y de valores, apenas se distancian por una membrana porosa de espesor molecular (por eso muchos veían/ven al asesino Pablo Escobar como a un prócer). El paralelismo entre los hechos relacionados con la muerte del hijo del coronel y la vida social en esos países es innegable, como los otros paralelismos descritos antes. Por ello, no escapa de la mente del espectador —que conozca ese medio— la exégesis política de este relato... aunque esa no haya sido la intención ni de García Márquez ni de Ripstein ni de Garciadiego.

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(1) Según Filmaffinity, el Gabo dijo: «El coronel no tiene quien le escriba es un gran filme. Ripstein me ha hecho justicia y yo a él al seguir escribiendo 30 años después.».

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Una buena reseña en Tiempo de cine, con anécdota incluida, relacionada con la frase mencionada en la nota (1):
Reseña en Wikipedia: 


08 noviembre 2019

Un día más con vida - Raúl de la Fuente y Damian Nenow (2018)


Imagen tomada de IMDb.

Parcializada visión (100-0) del conflicto de Angola.


Un día más con vida es una película animada, basada en el libro homónimo del periodista polaco Ryszard Kapuściński. La acción se desarrolla durante los inicios de la independencia de Angola, posterior a noviembre de 1975. El filme utiliza la técnica del rotoscopio, pero también presenta imágenes fijas y en movimiento de entrevistas recientes y de hechos históricos de los años setenta del siglo XX. Al abandonar Portugal esta colonia, diversas facciones lucharon por el poder, generando una larguísima guerra civil, que duró hasta inicios del siglo XXI (1975-2002).

La historia narra el viaje del periodista polaco a las tierras del sur, para encontrarse con Farrusco, un héroe portugués del MPLA, la facción comunista del conflicto, de la que —sin ningún tapujo— son simpatizantes los realizadores de este filme, al igual que el periodista Kapuściński. Retorna a Luanda, capital del país, con la noticia de que Sudáfrica está atacando en el sur. Al llegar a la capital, ve que los rusos ya no están, pero ahora están los cubanos, iniciando la ofensiva con una operación llamada Carlota, el nombre de una guerrillera angoleña que Kapuściński conoció al viajar al sur y de la que quedó prendado. El filme muestra fotografías reales de esta mujer. Sin embargo, los cubanos le llamaron Carlota por otro motivo (1). Una de las escenas claves del filme, deja entrever la importancia de las noticias, por ende, de los corresponsales de guerra de los medios de comunicación, y su influencia en la deriva de un conflicto bélico para favorecer un bando o el otro.

La producción de Raúl de la Fuente y de Damian Nenow está muy bien realizada, tanto desde el punto de vista técnico, cinematográfico, como del artístico. La narrativa es ágil y entretenida. Es un cine de animación de calidad. Sin embargo, es tan propagandístico como El acorazado Potemkin o El triunfo de la voluntad. Ni un ápice menos. Todo el filme es propaganda comunista a tope, sin siquiera un sesgo hacia el centro. Es difícil pensar que en un conflicto en el que ambas partes estaban armadas y apoyadas por potencias extranjeras que les proveían de armamento, haya habido un bando divino, el comunista, y otro demoníaco, los liberales (básicamente los gringos). No voy a averiguar qué tan neutral o asimétrico fue el conflicto. Me basta con saber que los comunistas cubanos estuvieron metidos en eso y ya uno los conoce por lo que han hecho de y en Venezuela.

La parcialización mencionada me hace recordar el discurso de la izquierda española respecto a la guerra civil española. En ese discurso, el bando de los santos era el de los comunistas, las víctimas asesinadas. El otro bando estaba formado en exclusiva por los asesinos. O sea, no había malos entre los comunistas ni había ningún bueno en los falangistas. Ningún asesino entre los comunistas ni ninguna víctima entre los falangistas. Ese es el discurso que venden como pan caliente.

Es por demás extraño que un producto tan sesgado hacia el comunismo haya estado financiado por múltiples gobiernos e instituciones estatales; europeas, eso sí. No recuerdo si instituciones privadas también lo patrocinaron. Todos los patrocinadores son europeos y, por lo que uno puede percibir, americanófobos a rabiar.


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Reseña del libro base en Wikipedia: 


01 noviembre 2019

Principio y fin - Arturo Ripstein (1993)


Imagen tomada de IMDb.

El principio del fin.

La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre.
Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella.


Esta excelente película de Arturo Ripstein, con guion de su esposa, Paz Alicia Garciadiego, nos cuenta la historia de una familia de clase media baja venida a menos luego de la muerte del cabeza de familia. Ignacia Botero, muy bien interpretada por Julieta Egurrola, hace lo posible para mantener a flote a sus cuatro hijos. Al mayor, Guama, un zagalón, le dice que busque su camino, lo saca de la casa porque ya no puede seguir siendo una carga para la familia. A Nicolás, el varón más soñador, más pendejo, lo insta a trabajar para que mantenga los estudios del menor, Gabriel, el más prometedor y estudioso de ellos. A su hija, Mireya, la pone a trabajar de costurera en la casa.

Guama se va a trabajar a un aburrido y mediocre burdel, en donde se convierte en el proxeneta de una prostituta y se enreda en el negocio del narcotráfico. Un día, le lleva a su madre un pequeño paquete para que se lo guarde. Era droga. La madre bota el polvo en la batea. Cuando él lo va a buscar y no lo puede recuperar, esa es su ruina. Lo golpean que casi lo matan y tiene que huir de la ciudad con su mujer. Mireya, que trabaja como costurera en casa, es engañada por un joven panadero, que le promete villas y castillos cada vez que copulan. Ella descubre que se casará con otra y el desengaño la hace descubrir la prostitución, con la que trabaja menos, gana más, y percibe «el mismo cariño». Eso la conducirá a la desgracia. Nicolás se va a trabajar a Veracruz. Allí se liga con la casera, una mujer mayor que él, con hijos. Esto evita que envíe el dinero a la casa, para ayudar a los estudios de su hermano. Gabriel no consigue la beca para estudiar, que era la esperanza para salir adelante, embaraza a su novia y le pide que aborte. Ella no quiere abortar y sus padres convienen con Ignacia en que Nicolás se case con la chica. Mireya es apresada porque un cliente muere en sus brazos. Eso salpica a Gabriel y a su mentor, que le había prometido una beca. Gabriel libera a su hermana de la cárcel y la convence para «ponerle punto final» a algo que la va a perseguir toda su desgraciada vida y a él lo desprestigiará. También él opta por el punto final.

Si mezclamos en una coctelera a Emil Ciorán y a la jocosa Ley de Murphy (o la Ley de Finagle u otra similar), el cóctel resultante es este film; basado en la novela homónima del Nobel egipcio Naguib Mahfouz, si bien sitúa la acción en Ciudad de México en lugar de El Cairo. A pesar de este enunciado tan florido, hay vidas así, que van de mal en peor de manera indefectible hasta «el punto final». En esta historia, toda buena nueva no es más que la careta de una nueva desgracia. Se suceden como las capas de una cebolla. El símil no es escogido al azar. Cebolla porque una capa va detrás de otra igual y porque todas causan llanto. Después de muchas vicisitudes, que sería largo detallar (el film dura casi tres horas), la resolución —como era de esperarse—, deriva en tragedia. No solo no se logra el mantenimiento de la familia, mucho menos el reflote, sino que se profundiza su debacle. Así son los personajes e historias de este incisivo cineasta del espléndido cine mexicano.

La ambientación y el clima existencial de los personajes son muy bien retratados por Ripstein. Mejor aún cuando están en su sima que al comienzo, cuando recién muere el paterfamilias. El decadente prostíbulo donde trabaja Guama, los sórdidos y claustrofóbicos ambientes donde viven o donde ejerce Mireya su nueva profesión de ramera, son los mejor logrados. A veces, es asfixiante la atmósfera de desesperanza y tragedia que respiran los personajes, y uno como espectador junto a ellos. Sin duda alguna, Ripstein es un maestro en estos ámbitos.

La vida es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino abierto por su propia sangre.
Emil Cioran.

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Notas
1. La publicación tan seguida de artículos sobre películas de Arturo Ripstein responde a que se han proyectado muchos de sus filmes en el 28º Festival de Cine de Madrid, motivado a que el premio Mirada Internacional de esta edición del festival se les ha otorgado a este importante director del legendario cine mexicano y a su compañera y guionista Paz Alicia Garciadiego. Es la primera vez que se premia a cineastas latinoamericanos en este festival. Ha sido una gran ocasión para visionar o revisionar algunas de sus películas y disfrutar de los coloquios con estas dos grandes figuras del cine.


2. Las nuevas entradas tienen imágenes de los afiches de las películas debido a que suelen desaparecer los enlaces a vídeos en YouTube y es muy desagradable que el vídeo deje de existir o de mostrarse, generando enlaces a la nada. Es enojoso para uno como lector, pero también es desagradable, como administrador, tener que actualizar el sitio quitando esos enlaces y buscando otras imágenes o vídeos. IMDb es un sitio que se ha mantenido en el tiempo con mucha homogeneidad y seriedad. Al igual que Wikipedia. Por eso uno prefiere enlazar a esos sitios. El lector que desee ver vídeos, los puede buscar en YouTube, Vimeo, o el sitio de su preferencia, que le mostrará lo que hay al respecto actualizado al momento de la búsqueda.

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25 octubre 2019

Crónicas marcianas - Michael Anderson (1980)


Imagen tomada de IMDb.

La cosmovisión de Ray Bradbury.


Esta miniserie de tres capítulos, realizada en 1980 y estelarizada por Rock Hudson, está basada en el libro homónimo de Ray Bradbury, quizás su obra más acabada, junto a Fahrenheit 451, de la que Francois Truffaut hizo una inolvidable película. La miniserie es una adaptación de los relatos que comprende el libro, si bien no los incluye a todos. Los tres capítulos son: 1. Las expediciones, 2. Los colonos y 3. Los marcianos.

A pesar de no incluir todos los relatos del libro, el conjunto de los tres capítulos conforma un corpus complejo de la cosmovisión de Ray Bradbury. Al menos la que tenía cuando los escribió. Se tocan múltiples temas, todos desde un punto de vista crítico. El primero que resalta es el de la colonización a ultranza, tal como se hiciera en la Tierra desde la antigüedad, una ocupación predadora de los nuevos territorios sin que nada importen sus ocupantes ancestrales. El segundo es la creación del entorno a imagen y semejanza del que se abandonó en el planeta de origen, la terraformación literal, marketing incluido. El tercero es la incapacidad de los humanos para evitar el suicidio: una guerra mundial, nuclear, devasta a la Tierra hasta convertirla en un cuerpo incapaz de sostener la vida. Así podríamos seguir enumerando otros tópicos. Casi ninguno escapa a la pluma del consagrado escritor. Racismo, religión, visión sesgada de la realidad, homicidio, robo, romance, frivolidad, quema de libros (como en su posterior Fahrenheit 451), soledad, aburrimiento, androides como sustitutos de personas para combatir la soledad, esperanza, sentido de la vida, entre muchos otros (no todos en la miniserie).

Bradbury comenzó a escribir los relatos poco después de la II Guerra Mundial. Este dato es significativo porque enmarca el contexto bajo el cual se ha de apreciar la obra. No es apropiado descontextualizarla, dado que se trata de una crítica social y política de aquél entonces, en particular de la sociedad norteamericana de aquella época, de sus temores; del american way of life; del american dream; de la recién nacida Guerra Fría; del horror al holocausto nuclear, que puso en el tapete la reciente guerra mundial y los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Todo esto configura el marco de referencia de esta magna obra de la literatura de ciencia ficción. Si la leyéramos, o viéramos la miniserie, sin tener en cuenta esto, no se percibiría toda la agudeza que entraña.

De cada secuencia se podría escribir, como mínimo, un artículo. De algunas un tratado. En cada una discurre una frase llamativa que impele a la reflexión. Una de tantas es la que le dice el marciano al coronel Wilder (Rock Hudson), en el tercer episodio, cuando le pregunta que le dé el secreto de ellos para vivir en Marte (planeta que el marciano llama Tir). El marciano le contesta que ellos viven «...contemplando la vida, observando la naturaleza y cooperando con ella, haciendo causa común con el proceso de la existencia; viviendo la vida por sí misma, encontrando placer en el don de la simple existencia...». En este encuentro, ni el marciano ve lo que ve Wilder, ni este lo que ve el marciano. Piensan que ambos están en tiempos diferentes, pues tampoco notan la sustancia uno del otro: para ambos el otro es un espectro, se ven pero no se perciben al tacto. Surge la pregunta de si los marcianos son descendencia de los humanos o los humanos en realidad han irrumpido en Marte, como todas las escenas anteriores han dado a entender. A raíz de la explicación del marciano, Wilder dispone que su familia, aburrida en casa, cambie de estilo de vida a uno contemplativo, con toda probabilidad mucho más aburrido para ellos, si bien eso no se plantea. En la escena final, Wilder le promete a sus hijos que verán marcianos y los asoma a un río en el que ven sus reflejos.

Es desafortunado que, cinematográficamente, la miniserie sea tan pobre. Tiene muchas imprecisiones científicas, carece de buenos efectos especiales y actuaciones. Incluso el fondo musical no es el mejor. Le falta lo que podríamos llamar punch, fuerza, carácter, energía, dinamismo. Ya antes de 1980 se hacían cosas mucho mejores, tanto en el aspecto técnico (La guerra de las galaxias) como en el técnico sin menoscabo del conceptual (Viaje a las estrellas, El planeta de los simios o 2001). Es probable que haya sido una serie con poco presupuesto (lo cual se le nota a leguas) o que haya intervenido gente inexperta en su ejecución. Es una lástima, porque abunda en conceptos y propuestas nada superficiales. No todo es fondo, también el cine requiere de forma, más aún el de ciencia ficción. A fin de cuentas, el cine pertenece —o debería pertenecer— al arte. Sería interesante que se hiciese, con la tecnología de hoy, un nuevo intento de llevarla a la pantalla.


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18 octubre 2019

La mujer del puerto - Arturo Ripstein (1991)


Imagen tomada de IMDb

El incesto irredento y gozoso.


Este filme es un concierto en tres movimientos, que corresponden a las tres visiones de los personajes principales: Perla, la joven prostituida por su propia madre, también prostituta; el Marro, el marinero que resulta ser su hermano y Tomasa, la madre de ambos. No solo se consuma el incesto por accidente, sino que se continúa cometiendo después de su conocimiento. Ambos, Perla y el Marro, disfrutan viviendo en incesto sin importarles lo pecaminoso que es desde el punto de vista religioso, lo inmoral desde el punto de vista social, y lo inconveniente desde el punto de vista biológico, tal como se evidencia en la escena final, en la que se presenta un hijo de ambos con síndrome de Down. Tomasa termina aceptándolo, al igual que otro personaje cercano a ellos, Carmelo. Recuerda el caso de Rashōmon, de Akira Kurosawa, en el que el homicidio es narrado de acuerdo a los tres personajes que lo presenciaron, incluyendo la víctima.

Tal como señalaron en el coloquio posterior a la película, tanto el director como la guionista, Paz Alicia Garciadiego (esposa de Arturo Ripstein), no pretenden hacer cine sociológico; su cine cuenta historias con personajes irreales, son ficciones. Sin embargo, podemos suponer que la vida real —inspiración para más de un relato, tanto de literatura como de teatro o de cine— presenta casos similares. O peores. La ficción ha superado a la realidad solo en los casos de fantasías y de ciencia ficción, pero nunca en los temas terrenales y humanos. De hecho, afirmaron que el incesto hoy en día no es tan anormal en una ciudad atiborrada de gente como es Ciudad de México, metrópoli que, en una pequeña área, cuenta con más habitantes que países enteros. Sí lo era cuando se realizaron otras versiones de esta película, en 1934 y en 1949(1), las que no hurgaron en el incesto como sí lo hizo Ripstein en la suya. ¿Lo hubiera hecho si la película la rodase en 1934 o en 1949? Probablemente no. Quizás no le hubieran permitido hacerla. Como sea, en México nunca ha sido exhibida, según dijeron sus autores.

Arturo Ripstein es, sin duda, uno de los cineastas mexicanos más importantes. Su cine no es complaciente, no es preciosista; todo lo contrario, se centra en personajes que no solo son perdedores (loosers), sino que se hunden cada vez más en sus miserias, hasta la exasperación. En algunos casos, como Profundo Carmesí o El lugar sin límites, hasta la abyección... y más allá. Hay espectadores que no lo soportan. La mujer del puerto no es la excepción a este cine de los bajos fondos, de las penurias, de lo mugriento, de la desgracia sin coto, como si se tratase de un fractal, que se autoalimenta para generar más desgracia tras una desgracia. Dijo el director en el coloquio, que se le dan mejor estos personajes que los bien vestidos, peinados y calzados, en elegantes y opulentos entornos. Parece ser una cuestión de narrativa, de dramatización, más que de querer hacer análisis social. Su esposa, la guionista, lo secundó en esta visión. Pero ello no exime de que los espectadores especulemos sobre significados y significantes. La obra, que siempre abandona a su autor, queda ahí, expuesta para percibirla, para reflexionar, para valorarla, para relacionar conceptos y situaciones. Es parte del arte.


Reseña del coloquio en el website de la AACC.


Otras películas que han tocado este tema son La Luna, de Bernardo Bertolucci, la inolvidable El color púrpura, de Steven Spielberg, la grandiosa Chinatown, de Roman Polanski, entre muchas otras. Cada uno en su estilo, han bregado con este tema, tan legendario como la humanidad misma. La cinta de Ripstein es para tragar grueso mientras se ve, es descarnada. Como la vida misma, especialmente la vida de los personajes y los entornos que describen sus películas. Además, al desarrollarse la trama en un medio tan afin para uno como el hispanoamericano(2), se siente más cercana que las mencionadas al principio de este párrafo.




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(1) Las tres películas basadas en un corto cuento de Guy de Maupassant, titulado El puerto. Muy bien calificadas las tres, en especial las de 1934 y 1949, puede ser por lo dicho antes, que el cine de Ripstein no es amable, es casi deprimente en los planteamientos.

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11 octubre 2019

El planeta de los simios - Franklin J. Schaffner (1968)


Imagen tomada de IMDb

No puedo dejar de pensar que en alguna parte del universo debe haber algo mejor que el hombre.
Le dice el astronauta Taylor a su compañero de viaje Landon. 
Con esta frase explica el motivo de haberse incorporado al viaje espacial.


La primera de la exitosa serie de películas de esta franquicia, El planeta de los simios, cuenta las andanzas de tres astronautas terrícolas que llegan a un indeterminado planeta. Uno de ellos, Taylor, el personaje de Charlton Heston, supone que están a 320 años luz de la Tierra, en algún sitio de la constelación de Orión. El registro de la nave, antes de abandonarla, indicaba el año 3978, más de dos mil años después de haber partido de Cabo Cañaveral. Llegan a un lago, la nave se hunde y vagan por una zona desértica en la que detectan vida. En el planeta hay humanos primitivos que no tienen el don del habla. Las especies dominantes son simios. En una cacería de humanos, llevada a efecto por los gorilas, que sí hablan, uno de los astronautas es muerto y dos son apresados; Taylor es uno de ellos. Su compañero, Landon, es víctima de experimentos neurológicos que lo anulan como individuo. Debido a su habilidad para hablar, es sometido a un juicio, antes de ser intervenido quirúrgicamente. Gracias a las intermediaciones de la doctora Zira (Kim Hunter) y de su novio Cornelius (Roddy McDowall), dos chimpancés científicos que ayudan a escapar a Taylor, este salva su vida y se va, junto con Nova, una humana primitiva que Zira le dio como compañera. El argumento detallado se puede leer aquí. Si usted no ha visto la película, le recomiendo que se exíma de leer el final.

Este filme es un clásico de la ciencia ficción y una de las más representativas películas del género. La película de Schaffner, aclamado director de Patton (1970), ha sido incluida en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EUA por su importancia cultural, histórica y estética. Cabe destacar que en esta producción trabajó el genial Rod Serling, creador de la Dimensión Desconocida, como guionista. Todos los ingredientes para que sea uno de los grandes filmes de ciencia ficción los tiene. Su final, además, es uno de los más sorprendentes del cine, si no el más sorprendente. A día de hoy, lo único que muestra el paso del tiempo en la película, es la nave que figura en los primeros diez minutos de la historia, cuyo diseño obedece a los estándares de finales de la década de los sesenta. No tuvieron los recursos o el personal que Kubrick tuvo para su 2001; por lo demás, no se ve vieja. La escenografía, el vestuario y el maquillaje son excelentes y su mensaje es aún vigente.

La sociedad de los simios está estratificada de manera similar a la humana. Los gorilas son los que ejercen la fuerza bruta, el poder militar; los chimpancés son los científicos e investigadores, la fuerza de la razón, y los orangutanes, también académicos, detentan el poder político y religioso. Tres estamentos, tal como la República platónica, pero muy diferente en lo que refiere a la gestión del poder y a los ámbitos de acción de cada napa; y muy lejos de tener un rey filósofo. Las tres capas de esta sociedad se parecen mucho a las del libro que originó el filme, y que están descritas en este enlace

Pese a lo sencillo que es el argumento, la historia tiene tras de sí elementos notables, tales como el miedo al que es diferente; la resistencia a aceptar que los simios descienden del hombre, tal como al hombre le es difícil aceptar que proviene del simio (en la Tierra); la resistencia a aceptar las pruebas científicas frente al dogma del mito; la supremacía de una especie sobre otra; la banalidad de la vida de especies consideradas inferiores (en este caso el hombre respecto al simio); la libertad para someter a especies inferiores a experimentos que les aniquilan la conciencia, tal como hizo Mengele con los niños no arios. También, luego de ver la escena final, de la que me dispenso de hablar, se obtienen más elementos críticos que la película toca.

Una gran película. Pasan los años y aún provoca verla.


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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0063442
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film674289.html
Artículo en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/El_planeta_de_los_simios_(película_de_1968)


04 octubre 2019

Koyaanisqatsi - Godfrey Reggio (1982)


Imagen tomada de IMDb

Ex nihilo nihil fit. (1)
Nada surge de la nada.
En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos. (2)
Heráclito.


Koyaanisqatsi es un gran documental de Godfrey Reggio. El título significa, en lengua hopi, vida en desequilibrio. Se le trata como una película experimental, y lo es; al menos no es estándar. No tiene diálogos, no se cuenta una historia, no tiene narración. Las cuidadas imágenes, en cámara lenta, normal o rápida, se suceden acompañadas de la soberbia, inquietante e hipnótica música de Philip Glass; música que, por cierto, está sincronizada con lo visual. Las imágenes son de nuestro mundo. Sin humanos y con humanos, en entornos naturales y artificiales, es decir, entornos de materia transformada por los humanos.

El ritmo, trepidante a veces y calmado otras, nos muestra la producción en masa, el consumo en masa, la sobrepoblación, la alienación de los individuos, la homogeneización, la masificación de nuestro mundo global, la polución. Parece plantear la pregunta: ¿es esto lo que hemos hecho? La cadencia, siempre asistida por la música, es adecuada para que se reflexione sobre la marcha en relación a las imágenes que se muestran. Pese a que ya tiene cuatro décadas de rodada, aún es vigente. Sin embargo, no es un film para todo público. Como referencia, se podría decir que se parece a la posterior, por una década, Baraka, realizada por Ron Fricke, director de fotografía de Koyaanisqatsi. Ambas son excelentes películas.

El autor ha dicho sobre sus films: «No es que usemos la tecnología, vivimos la tecnología. Se ha hecho tan ubicua como el aire que respiramos, por eso ya no somos conscientes de su presencia. Al hacer estas películas, decidí dejar de lado todo el fondo de un film tradicional —actores, caracterización, trama, argumento— y traté de llevar el fondo, todo lo que serviría de soporte, como un papel pintado, a la superficie, convirtiéndolo en el tema, ennobleciéndolo con las virtudes del retrato, haciéndolo presente.» (3).

También dijo: «Trato de mostrar que el principal acontecimiento hoy no lo vemos quienes lo estamos viviendo, los que recorremos la superficie de los periódicos, la obviedad del conflicto, la injusticia social del mercado, […] para mí el mayor acontecimiento quizás de toda la historia, y no hay nada comparable en el pasado, permanece sustancialmente inobservado: la superación de toda la naturaleza o del entorno natural como huésped de la vida humana, en favor de un medio tecnológico, de una tecnología de masas. Así que estas películas no tratan del efecto de la tecnología o la industria sobre la gente, sino de que todo, la política, la educación, la estructura financiera […] la cultura, la religión, todo existe dentro de la tecnología.» (3).

En efecto, es así. Pero ha sido así desde que el primer homínido tomó un hueso o un palo, la primera herramienta, y le pegó a una presa para matarla y luego comérsela; hecho que recreó magistralmente Stanley Kubrick en su portentosa 2001. Somos la especie que mejor emplea las herramientas. Ellas son una extensión nuestra. No solo la ciencia, la técnica y la tecnología han coadyuvado para que el uso de ellas se haya extendido, también la necesidad. 

Nuestra vulnerabilidad es mayúscula en el reino animal. Lo que mejor tenemos, como especie, es nuestra capacidad de pensar, de idear, de crear. Sin ella, hubiéramos sido barridos por cualquier especie con mayor capacidad física, que las hay de sobra. Nuestra civilización no llegaría nunca a donde llegó sin la tecnología, desde el primitivo arado de madera o la rueda hasta nuestros días. Incluso, no exento de cierta ironía, para realizar películas, libros, música, teatro, etcétera, en contra del desarrollo, de las herramientas, del progreso, de la tecnología o de la ciencia, se necesita de la tecnología. Las únicas actividades «naturales» que se me ocurren son el canto a capela, la danza y el teatro (todos sin ambientación), que es con nuestros cuerpos. Cualquier otra expresión artística necesita de la tecnología, bien sea pintura, cine, fotografía, música, literatura,... Ni qué decir de las actividades de producción.

¿Contaminamos? 
Sí. Quizás estamos ayudando a acabar con el medio ambiente. Los procesos tecnológicos de la era industrial han contaminado el hábitat. Eso es algo evidente, que no requiere de análisis, solo de la simple observación con los sentidos. 

¿Somos únicos en eso? 
No. Sería una visión reduccionista, antropocéntrica, pensarlo. La mayor destructora de todo —y constructora— es la naturaleza. Ella destruye como nadie. Nosotros no acabamos con una de las especies más exitosas sobre la tierra, los dinosaurios. No tuvimos nada que ver con eso, parece que fue la señora natura. El solo recordar que la Tierra jamás ha estado en el mismo sitio del universo dos veces, nos puede poner en perspectiva de lo que es el cosmos y de lo que es capaz de hacer. Aquí todo es dinámico, todo se mueve, todo cambia, todo se transforma. Cronos le ha dado la razón a Heráclito.

Todos los seres vivos transforman la materia y generan desperdicios. Los seres inanimados también cambian. La tectónica planetaria es activa en todos los cuerpos en los que se ha detectado, hasta las rocas cambian. Las estrellas nacen, crecen y luego estallan para convertirse en objetos más peligrosos aún. Aquí la entropía es la gran reina. Nadie escapa a ella. La física, la química y la termodinámica nos lo han aclarado con ecuaciones. No hay producción ni transformación que no genere desechos, residuos. No hemos dado con el motor perfecto, aquél que no requiere energía, hace el trabajo y, de paso, no contamina. Muy lejos estamos de ello. Tampoco los procesos naturales son inocuos. Ninguno. 

¿Qué hacer?
Hay una tendencia actual muy marcada, incluso tiene signo político-ideológico (4), a querer regresar a las cavernas. Los que blanden esa idea no los ve uno yendo de Madrid a Moscú a pie, o en bicicleta. ¿Greta, la nueva salvadora del planeta, fue a USA como Thor Heyerdal, en una balsa de papiro? No, tomó un avión. Deberían empezar por practicar lo que predican. Siempre ha habido y habrá libertad para ir de Estambul a Pekín a pie o en bicicleta. Y para atravesar los mares se puede emular al gran Thor, si bien para ello hacen falta recursos, tiempo y condiciones físicas. No son cosas que todos tengamos.

Lo que se aprecia desde afuera es que la generación hija de los chips y del «like» quieren desplazar a las industrias de los hijos del motor de combustión. No lo hacen por que aman el ambiente o les preocupa las generaciones futuras, lo hacen para tomar la hegemonía, el control total de la economía. Eso se ve cada día más evidente. Pronto se quitarán las caretas, o ellos o sus productos. Los vehículos eléctricos ¿no contaminan? Entonces, ¿cómo se recargan sus acumuladores?, ¿de dónde sale la energía? Y después, cuando estén inservibles las baterías, ¿qué va a ser de ellas?, ¿desaparecen? ¿Y los vehículos, ya obsoletos, a dónde van a ir? ¿Van a acompañar el Tesla de Musk?

Por otra parte, esas tecnologías, aún en pañales, ¿son las que van a proveer potencia suficiente a los tractores de los agricultores que cultivan tomates?, ¿a los aviones y a la maquinaria pesada?, ¿a los buques, tal vez? Porque los tomates no salen de una «app» en la que con un par de «likes» te da dos kilos de ellos.

La solución vendrá de la mano de la ciencia y la tecnología, las sempiternas parturientas de las herramientas y de los procesos que han producido la civilización. Hay muchos investigadores estudiando la manera de cambiar los procesos industriales a otros menos contaminantes; la forma de eliminar la basura y la contaminación, bien a través de organismos que se «coman» los detritos y los transformen en materia menos peligrosa o por otros procesos que uno desconoce. Biotecnología y nanotecnología parecen ser las que tendrán más probabilidad de ser la clave para la solución. Pero ¿regresar a las cavernas es, en realidad, viable? ¿Los que quieren montar sus neoindustrias sobre las del pasado, avalarían un regreso a las cavernas, aunque eso no les proveyera de los ingresos que sí les proporcionaría tener la hegemonía de la economía?

¿Cuándo?
Esa es la gran pregunta de la que todos queremos una pronta respuesta. Los investigadores están trabajando en soluciones desde hace tiempo. Uno de estos días nos pueden dar una sorpresa. Eso no nos exime de que hagamos lo nuestro, que a diario reciclemos y seamos buenos y conscientes consumidores, buenos ciudadanos.


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(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Nada_surge_de_la_nada
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Heráclito#Citas
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Godfrey_Reggio#Citas
(4) El sesgo ideológico no escapa al comentario que, de esta película, hace Filmaffinity en:
https://www.filmaffinity.com/es/film334386.html:
«...es un singular documental que refleja la colisión entre dos mundos obligados a convivir: por un lado la vida de los hombres en la sociedad moderna, la vida urbana y occidental, llena de tecnología, ciencia y consumismo. Por otro la naturaleza y el medio ambiente del planeta Tierra.»
El subrayado es mío, para resaltar el sesgo ideológico. Los no occidentales (¿orientales?) no consumen y no contaminan, ergo, son buenos. Me entero. ¿Eso incluye a los árabes (no occidentales) que tienen vehículos de oro? ¿Acaso los chinos y los indios no consumen, no contaminan?
Creo que han arrasado con la termodinámica, la física, la química al decir tal aserto. Eso no importaría mucho, pero también han destruido la biología, eso es más censurable. ¿Se han olvidado de que todo organismo contamina por el mero hecho de existir? No sé.
En este contexto, suele asignársele el término «occidental» a EUA y, en menor medida, a Europa. USA suele representar el paradigma de occidente, tal como lo comenzaran a concebir los griegos hace más de dos mil años, el que hoy todos envidian, al que hoy todos odian, al que ahora parecen querer renunciar muchos. Pero no los veo hacer lo que hizo Thor...

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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0085809
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film334386.html
Reseña en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Koyaanisqatsi

Enlaces confrontados en octubre 2019.


27 septiembre 2019

Locas mujeres - María Elena Wood (2011)

Imagen tomada de IMDb

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
...
Besos. Gabriela Mistral (1).


Locas mujeres es un excelente documental, dirigido por la cineasta chilena María Elena Wood, que nos acerca a Lucila Godoy Alcayaga, auto nombrada Gabriela Mistral, en sus diversas facetas, no solo como poeta, o poetisa. El filme contiene numerosos registros de audio y película, así como fotografías, de la Nobel chilena y de sus manuscritos. Buena parte de ese material refiere a su última compañía, Doris Dana. Doris, que fue su albacea, grabó innumerables conversaciones con ella durante su estadía en Long Island. La película fue proyectada dentro del marco de actividades culturales del Festival Celebremos Iberoamérica, en Casamérica.

También figura la sobrina de Doris Dana, Doris Atkinson, que organizó el voluminoso legado que dejó Gabriela Mistral en manos de su tía, para entregárselo a Chile. Es ahí donde comienza el filme, mostrando las cajas con ingentes cantidades de cuadernos, notas, libros. Doris Atkinson charla con los realizadores de la película y les muestra la monumental herencia escrita que dejó Gabriela Mistral. Empero, el legado de Gabriela Mistral no se circunscribe a lo que dejó escrito, va mucho más allá. 

Buena parte del documental se centra en la relación de Gabriela Mistral con Doris Dana y en la huella que dejó en Gabriela el suicidio de Yin Yin, su sobrino, al que crió como a un hijo. No logra desentrañar, de manera diáfana, el supuesto lesbianismo de la poeta. Ni lo pretende, ni parece ser el objetivo del film. Sería absurdo que lo fuese. Por otra parte, ¿eso importaría? En este punto no nos queda más que adherirnos a lo expresado por Doris Dana al respecto:

«...Me da escalofrío que la gente de Chile, un pueblo que tuvo a una persona comparable a Sócrates, a Platón, una cabeza, un alma tan magnífica, tan espiritual de una estatura maravillosa, sólo hable de si fue gay, anduvo con este o este otro hombre, o si aparece desnuda en una película sobre su vida. Esa gente no está mirando lo que realmente era Gabriela. A mí no me hacen reír. Son tan tontos. Han perdido todo el legado de una gran figura.(2).

¿Amó Gabriela a Doris? Tal parece que sí, por los escritos que así lo ratifican. No necesariamente eso es prueba de relación sexual. Y si así fuese, ¿qué relevancia tiene hoy? ¿La destrozó la muerte de Yin Yin? Esa pregunta es mucho más fácil de responder. Cualquiera que haya sido padre puede hacer el ejercicio mental de cómo se sentiría por la muerte de un hijo, máxime si es a los dieciocho años de edad y, para más inri, por suicidio. Pero Mistral no era un espíritu estándar. Ella era poeta.

Los poetas, por su misma naturaleza permeable y sensible, carecen de la costra que los demás poseemos para defendernos del entorno y de las tragedias que en él subyacen. Ante fenómenos definitorios como la muerte o el amor, sus emociones navegan por un torrente que solo ve el delta en la hoja en blanco, donde se transforman en palabras; palabras que de manera ordenada configuran los versos que describen el desgarramiento interno del alma de quien las escribe. 

Esto parece ser lo que la película nos transmite. El filme hace de puente para que nosotros, espectadores lejanos en el tiempo y en el espacio, podamos acercarnos a su esencia ontológica inmanente, que está más allá de los versos que ella dejó escritos, aguas arriba de la hoja en blanco.

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
...
Adiós. Gabriela Mistral (1).

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(1) https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2015/12/inserto-gabriela-mistral.pdf
(2) https://web.archive.org/web/20160817020400/http://letras.s5.com/gm171004.htm

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Ficha en IMDb:
https://www.imdb.com/title/tt7999858
Ficha en Filmaffinity:
https://www.filmaffinity.com/es/film682712.html
Artículo en Wikipedia sobre Gabriela Mistral:
https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Mistral
Reseña del filme en Casamérica:
http://www.casamerica.es/cine/locas-mujeres
Excelente reseña en El otro cine:
http://www.elotrocine.cl/2011/08/20/critica-locas-mujeres-2011-de-maria-elena-wood-el-indescifrable-enigma-llamado-gabriela-mistral/


20 septiembre 2019

Colegas - Eloy de la Iglesia (1982)



Imagen tomada de IMDb

Incómodas realidades sociales


Este filme cuenta la historia de tres chicos de clase socioeconómica baja, José (José Luis Manzano) y Rosario (Rosario Flores), que son novios, y Antonio (Antonio Flores), el hermano de ella, también hermano en la vida real. Ninguno tiene trabajo ni posibilidades de conseguir alguno digno. Ella queda embarazada y necesitan dinero para el aborto. Se les plantea, también, vender el niño, con lo que obtendrían más dinero. Ella decide no abortar estando en plena mesa, segundos antes del procedimiento. También decide no vender su hijo a los mafiosos y contarle a su familia el trance por el que pasa. Su madre no soporta al novio ni a la familia de él. Ella renuncia a su casa paterna y se van los tres a un hotel. Antonio, que siempre ha estado al lado de ellos para ayudarlos, en solitario intercede ante el mafioso para anular el compromiso de vender a la criatura. Los mafiosos quieren acceder a donde están Rosario y José y en la huida tras Antonio uno de ellos lo mata.

El cineasta Eloy de la Iglesia pone el dedo en la llaga en los albores de la era democrática de España. Los chicos, víctimas de un sistema incapaz de capacitarlos para el trabajo y víctimas de ellos mismos, resuelven el problema que tienen acudiendo al delito, primero bajando al moro y luego intentando pasar a otro nivel. El triste fin es clásico en este tipo de películas: el homicidio.

La impotencia de los chicos, que sí deseaban trabajar, está impuesta por el sistema, de acuerdo a la película. No tienen acceso al trabajo también porque no están capacitados para ello. En este aspecto, el filme no ahonda. Su incapacidad para trabajar viene dada no solo por las condiciones socioeconómicas en las que ellos están inmersos, también por su propia falta de iniciativa. Los individuos no pueden esperar a que el Estado les dé todo. El Estado debe garantizar un mínimo de oportunidades, por encima de eso está la iniciativa individual.

La película tiene algunas fallas técnicas que no son relevantes. Quizás lo peor sea la actuación de algunos de los actores adultos, que desluce mucho frente a la de los chicos, que actúan mejor. El tema, sin embargo, está relativamente bien tratado.


¿Está vigente?

Tres temas principales toca el filme, o tres parejas: natalidad/aborto, capacitación/empleo y crimen/pobreza.

Natalidad/aborto. En la época en la que se realizó el filme, los nacimientos tendían a la baja, sostenida hasta 1995. Luego hubo un ligero repunte hasta el 2010 y desde entonces están bajando de nuevo (1). La pirámide poblacional en 1900 era un triángulo típico, lo deseable, ahora es un árbol estrecho en la base, ver los gráficos que siguen (2).



Imágenes tomadas de Wikipedia

Los jóvenes no quieren tener hijos. Los jóvenes de clases bajas en los años ochenta, los del filme, no parece que tenían los recursos y el conocimiento para evitar los embarazos, los de hoy sí los tienen. Parece ser que ahora no quieren tener hijos porque supone un sacrificio económico que muchos no están dispuestos a realizar. Si eso es así, hay un problema social que se debe corregir. De hecho, el llamado invierno demográfico (3) va a generar problemas dentro de dos décadas, de acuerdo a los expertos. Se puede concluir que sigue vigente el planteamiento del filme.


Capacitación/empleo. Al momento de realizar la película, el desempleo crecía (ver gráfico de abajo) (4). La democracia española no ha sabido canalizar este problema. El trabajo, y antes que él, la capacitación para el trabajo, debe estar garantizada por el Estado. Tal parece que conseguir un trabajo se ha convertido en sinónimo de ganarse la lotería. Eso no debería ser así. La gente debe poder acceder a la capacitación y al trabajo. Más allá de que sea o no un derecho constitucional. Tampoco se puede dejar todo a las leoninas leyes del mercado y a la iniciativa individual, el Estado debe hacer algo. Eso está pendiente. Una sociedad de parias puede desembocar en un Estado disfuncional, un Estado fallido. También está vigente el filme a este respecto.


Crimen/pobreza. En cuanto al crimen, había también un incremento en los años en los que se realizó la película. El gráfico refiere al homicidio, no a otros crímenes. Quizá las olas de criminalidad sean más o menos parejas entre las diversas modalidades (5); es decir, más homicidios supone más robos y más narcotráfico. Parece que se ha controlado el crimen en España. Uno podría pensar que no es así, pues los medios nos ametralletan con noticias sobre crímenes. El sensacionalismo vende y ellos lo saben. Pero las estadísticas son más fiables que la percepción virtual que nos imponen los mass media.
Imágen tomada de eldebate.es

Una sociedad que no controla el crimen está destinada a convertirse en algo como la actual Venezuela (6), en un Estado disfuncional, un Estado fallido.

Imagen tomada de https://revistasic.gumilla.org/ (7)


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(1) Cfr.: Homicidios: olvídense del género:
(2) Cfr.: Demografía en España: 
(3) Cfr.: Invierno demográfico: 
(5) Cfr.: Exploratory data analysis into the relationship between different types of crime in London:
(6) Cfr.: Venezuela se convierte en el país más violento de América Latina:
(7) Cfr.: Para comprender la violencia en Venezuela

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13 septiembre 2019

Flores salvajes en el campo de batalla - Lee Man-hee (1974)



Imagen tomada de IMDb

La guerra fratricida


También llamada Las manzanillas florearán de nuevo, esta película narra la historia de una familia de clase media, del entorno rural, que se desintegra por la guerra entre el norte y el sur. A las primeras de bombardeos, el patriarca, ya anciano, ordena a la familia irse de ahí. Él quedará a resguardo de la casa. Hijos, nietos y nueras se van, pero el caos, el desorden imperante, hace que se separen. Los padres del pequeño Dol mueren en el trayecto hacia el sur. Los otros se dispersan por el país. El filme se detiene en algunas andanzas del niño y de su hermana, que transitan por caminos separados. 

Imagen tomada de https://pixabay.com/es/

Al mismo tiempo, narra las aventuras de un escuadrón de militares sureños, sus relaciones, sus reflexiones y los suicidios de dos de ellos frente a los tanques comunistas que invaden el sur. Al final, los bombarderos norteamericanos llegan en ayuda del sur y se repliegan las fuerzas del norte. Algunos podrán regresar a su casa. El pequeño Dol, que viene a ser el protagonista, llega a su hogar, ya destruido. No consigue a su abuelo, asesinado por los comunistas del norte; pero sí consigue a su hermana, que también ha regresado a la casa paterna. Este reencuentro permitirá que la vida continúe... no sin las heridas de la guerra, heridas que, si bien sanarán con el tiempo, son indelebles.

La película, desde el punto de vista fílmico, tiene fallos inherentes al hecho de ser un cine incipiente en comparación con el cine bélico norteamericano que, en esos mismos años, era mucho más descriptivo, con efectos especiales muy cuidados, mucho más épico. Es probable que el presupuesto para la película no haya sido lo cuantioso que sus realizadores hubiesen querido. Pese a ello, hay escenas bien logradas cuyo costo no fue bajo; que implicó la movilización de equipo militar, explosiones y destrucción de objetos. Eso cuesta dinero. La música utilizada suena un poco extraña, a veces. El gusto oriental no siempre concuerda con el nuestro.

El film está bien hecho y su intención es mostrar que en la guerra la violencia es la reina, que el caos es quien gobierna y que la destrucción, no solo material, es inherente a las acciones bélicas. Nos muestra que los personajes nadan a la deriva sobre hechos históricos que no pueden cambiar. La suerte, en este ambiente, parece ser la única compañera de las personas. En su momento, ha debido de ser una introspección importante para el espectador de un país dividido por la guerra fratricida.

Imagen original tomada de https://pixabay.com

Quizás en Venezuela se debería hacer algo así. Dividir el país en dos. ¿Meridiano 66? Dejarle a los hampones chavistas un pedazo de país y el resto para la gente de bien. Corea se dividió para alojar a los comunistas al norte del paralelo 38 y a los liberales al sur. También fue la solución en India (India-Pakistán), por las diferencias religiosas. Y en Yugoeslavia, Checoeslovaquia, Tibet, Vietnam del Sur, República Árabe Unida, Imperio Otomano y en la emblemática U.R.S.S. Muy en particular en la U.R.S.S.

¿Usted es chavista? Vaya para allá. ¿Usted es liberal? Por acá. Como en la escisión de la India. Eso sí, condición sine qua non es que usted, si se declaró liberal, no venga después a portarse como un ñángara, en terreno liberal. Si es persona de bien, no venga a portarse como un delincuente en la nueva República de gente decente; si no, se va al lado chavista, donde está el excremento. No importa qué parte le dan a los chavistas, van a querer todo, porque el todo no les llega. Cualquier parte que les den la van a destruir, da igual cual sea. También da igual cuál parte le corresponda a la gente de bien, harán de ella un jardín.

A pesar de ser algo desastroso —que lo es—, no se sabe si en el fondo sea mejor que convivir con los delincuentes a perpetuidad. ¿O, acaso, usted lo sabe? Esto es algo en lo que los venezolanos deberían pensar... y muy en serio, pese a que parezca un disparate.


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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0306721
Reseña en el CCCoreano: http://spain.korean-culture.org/es/447/board/434/read/97814
Film (en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=6tvfLgsSRSE


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas ever