Bienvenid@

Bienvenid@
Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (spoilers).

11 octubre 2019

El planeta de los simios - Franklin J. Schaffner (1968)


Imagen tomada de IMDb

No puedo dejar de pensar que en alguna parte del universo debe haber algo mejor que el hombre.
Le dice el astronauta Taylor a su compañero de viaje Landon. 
Con esta frase explica el motivo de haberse incorporado al viaje espacial.


La primera de la exitosa serie de películas de esta franquicia, El planeta de los simios, cuenta las andanzas de tres astronautas terrícolas que llegan a un indeterminado planeta. Uno de ellos, Taylor, el personaje de Charlton Heston, supone que están a 320 años luz de la Tierra, en algún sitio de la constelación de Orión. El registro de la nave, antes de abandonarla, indicaba el año 3978, más de dos mil años después de haber partido de Cabo Cañaveral. Llegan a un lago, la nave se hunde y vagan por una zona desértica en la que detectan vida. En el planeta hay humanos primitivos que no tienen el don del habla. Las especies dominantes son simios. En una cacería de humanos, llevada a efecto por los gorilas, que sí hablan, uno de los astronautas es muerto y dos son apresados; Taylor es uno de ellos. Su compañero, Landon, es víctima de experimentos neurológicos que lo anulan como individuo. Debido a su habilidad para hablar, es sometido a un juicio, antes de ser intervenido quirúrgicamente. Gracias a las intermediaciones de la doctora Zira (Kim Hunter) y de su novio Cornelius (Roddy McDowall), dos chimpancés científicos que ayudan a escapar a Taylor, este salva su vida y se va, junto con Nova, una humana primitiva que Zira le dio como compañera. El argumento detallado se puede leer aquí. Si usted no ha visto la película, le recomiendo que se exíma de leer el final.

Este filme es un clásico de la ciencia ficción y una de las más representativas películas del género. La película de Schaffner, aclamado director de Patton (1970), ha sido incluida en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de EUA por su importancia cultural, histórica y estética. Cabe destacar que en esta producción trabajó el genial Rod Serling, creador de la Dimensión Desconocida, como guionista. Todos los ingredientes para que sea uno de los grandes filmes de ciencia ficción los tiene. Su final, además, es uno de los más sorprendentes del cine, si no el más sorprendente. A día de hoy, lo único que muestra el paso del tiempo en la película, es la nave que figura en los primeros diez minutos de la historia, cuyo diseño obedece a los estándares de finales de la década de los sesenta. No tuvieron los recursos o el personal que Kubrick tuvo para su 2001; por lo demás, no se ve vieja. La escenografía, el vestuario y el maquillaje son excelentes y su mensaje es aún vigente.

La sociedad de los simios está estratificada de manera similar a la humana. Los gorilas son los que ejercen la fuerza bruta, el poder militar; los chimpancés son los científicos e investigadores, la fuerza de la razón, y los orangutanes, también académicos, detentan el poder político y religioso. Tres estamentos, tal como la República platónica, pero muy diferente en lo que refiere a la gestión del poder y a los ámbitos de acción de cada napa; y muy lejos de tener un rey filósofo. Las tres capas de esta sociedad se parecen mucho a las del libro que originó el filme, y que están descritas en este enlace

Pese a lo sencillo que es el argumento, la historia tiene tras de sí elementos notables, tales como el miedo al que es diferente; la resistencia a aceptar que los simios descienden del hombre, tal como al hombre le es difícil aceptar que proviene del simio (en la Tierra); la resistencia a aceptar las pruebas científicas frente al dogma del mito; la supremacía de una especie sobre otra; la banalidad de la vida de especies consideradas inferiores (en este caso el hombre respecto al simio); la libertad para someter a especies inferiores a experimentos que les aniquilan la conciencia, tal como hizo Mengele con los niños no arios. También, luego de ver la escena final, de la que me dispenso de hablar, se obtienen más elementos críticos que la película toca.

Una gran película. Pasan los años y aún provoca verla.


---
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0063442
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film674289.html
Artículo en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/El_planeta_de_los_simios_(película_de_1968)


04 octubre 2019

Koyaanisqatsi - Godfrey Reggio (1982)


Imagen tomada de IMDb

Ex nihilo nihil fit. (1)
Nada surge de la nada.
En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos. (2)
Heráclito.


Koyaanisqatsi es un gran documental de Godfrey Reggio. El título significa, en lengua hopi, vida en desequilibrio. Se le trata como una película experimental, y lo es; al menos no es estándar. No tiene diálogos, no se cuenta una historia, no tiene narración. Las cuidadas imágenes, en cámara lenta, normal o rápida, se suceden acompañadas de la soberbia, inquietante e hipnótica música de Philip Glass; música que, por cierto, está sincronizada con lo visual. Las imágenes son de nuestro mundo. Sin humanos y con humanos, en entornos naturales y artificiales, es decir, entornos de materia transformada por los humanos.

El ritmo, trepidante a veces y calmado otras, nos muestra la producción en masa, el consumo en masa, la sobrepoblación, la alienación de los individuos, la homogeneización, la masificación de nuestro mundo global, la polución. Parece plantear la pregunta: ¿es esto lo que hemos hecho? La cadencia, siempre asistida por la música, es adecuada para que se reflexione sobre la marcha en relación a las imágenes que se muestran. Pese a que ya tiene cuatro décadas de rodada, aún es vigente. Sin embargo, no es un film para todo público. Como referencia, se podría decir que se parece a la posterior, por una década, Baraka, realizada por Ron Fricke, director de fotografía de Koyaanisqatsi. Ambas son excelentes películas.

El autor ha dicho sobre sus films: «No es que usemos la tecnología, vivimos la tecnología. Se ha hecho tan ubicua como el aire que respiramos, por eso ya no somos conscientes de su presencia. Al hacer estas películas, decidí dejar de lado todo el fondo de un film tradicional —actores, caracterización, trama, argumento— y traté de llevar el fondo, todo lo que serviría de soporte, como un papel pintado, a la superficie, convirtiéndolo en el tema, ennobleciéndolo con las virtudes del retrato, haciéndolo presente.» (3).

También dijo: «Trato de mostrar que el principal acontecimiento hoy no lo vemos quienes lo estamos viviendo, los que recorremos la superficie de los periódicos, la obviedad del conflicto, la injusticia social del mercado, […] para mí el mayor acontecimiento quizás de toda la historia, y no hay nada comparable en el pasado, permanece sustancialmente inobservado: la superación de toda la naturaleza o del entorno natural como huésped de la vida humana, en favor de un medio tecnológico, de una tecnología de masas. Así que estas películas no tratan del efecto de la tecnología o la industria sobre la gente, sino de que todo, la política, la educación, la estructura financiera […] la cultura, la religión, todo existe dentro de la tecnología.» (3).

En efecto, es así. Pero ha sido así desde que el primer homínido tomó un hueso o un palo, la primera herramienta, y le pegó a una presa para matarla y luego comérsela; hecho que recreó magistralmente Stanley Kubrick en su portentosa 2001. Somos la especie que mejor emplea las herramientas. Ellas son una extensión nuestra. No solo la ciencia, la técnica y la tecnología han coadyuvado para que el uso de ellas se haya extendido, también la necesidad. 

Nuestra vulnerabilidad es mayúscula en el reino animal. Lo que mejor tenemos, como especie, es nuestra capacidad de pensar, de idear, de crear. Sin ella, hubiéramos sido barridos por cualquier especie con mayor capacidad física, que las hay de sobra. Nuestra civilización no llegaría nunca a donde llegó sin la tecnología, desde el primitivo arado de madera o la rueda hasta nuestros días. Incluso, no exento de cierta ironía, para realizar películas, libros, música, teatro, etcétera, en contra del desarrollo, de las herramientas, del progreso, de la tecnología o de la ciencia, se necesita de la tecnología. Las únicas actividades «naturales» que se me ocurren son el canto a capela, la danza y el teatro (todos sin ambientación), que es con nuestros cuerpos. Cualquier otra expresión artística necesita de la tecnología, bien sea pintura, cine, fotografía, música, literatura,... Ni qué decir de las actividades de producción.

¿Contaminamos? 
Sí. Quizás estamos ayudando a acabar con el medio ambiente. Los procesos tecnológicos de la era industrial han contaminado el hábitat. Eso es algo evidente, que no requiere de análisis, solo de la simple observación con los sentidos. 

¿Somos únicos en eso? 
No. Sería una visión reduccionista, antropocéntrica, pensarlo. La mayor destructora de todo —y constructora— es la naturaleza. Ella destruye como nadie. Nosotros no acabamos con una de las especies más exitosas sobre la tierra, los dinosaurios. No tuvimos nada que ver con eso, parece que fue la señora natura. El solo recordar que la Tierra jamás ha estado en el mismo sitio del universo dos veces, nos puede poner en perspectiva de lo que es el cosmos y de lo que es capaz de hacer. Aquí todo es dinámico, todo se mueve, todo cambia, todo se transforma. Cronos le ha dado la razón a Heráclito.

Todos los seres vivos transforman la materia y generan desperdicios. Los seres inanimados también cambian. La tectónica planetaria es activa en todos los cuerpos en los que se ha detectado, hasta las rocas cambian. Las estrellas nacen, crecen y luego estallan para convertirse en objetos más peligrosos aún. Aquí la entropía es la gran reina. Nadie escapa a ella. La física, la química y la termodinámica nos lo han aclarado con ecuaciones. No hay producción ni transformación que no genere desechos, residuos. No hemos dado con el motor perfecto, aquél que no requiere energía, hace el trabajo y, de paso, no contamina. Muy lejos estamos de ello. Tampoco los procesos naturales son inocuos. Ninguno. 

¿Qué hacer?
Hay una tendencia actual muy marcada, incluso tiene signo político-ideológico (4), a querer regresar a las cavernas. Los que blanden esa idea no los ve uno yendo de Madrid a Moscú a pie, o en bicicleta. ¿Greta, la nueva salvadora del planeta, fue a USA como Thor Heyerdal, en una balsa de papiro? No, tomó un avión. Deberían empezar por practicar lo que predican. Siempre ha habido y habrá libertad para ir de Estambul a Pekín a pie o en bicicleta. Y para atravesar los mares se puede emular al gran Thor, si bien para ello hacen falta recursos, tiempo y condiciones físicas. No son cosas que todos tengamos.

Lo que se aprecia desde afuera es que la generación hija de los chips y del «like» quieren desplazar a las industrias de los hijos del motor de combustión. No lo hacen por que aman el ambiente o les preocupa las generaciones futuras, lo hacen para tomar la hegemonía, el control total de la economía. Eso se ve cada día más evidente. Pronto se quitarán las caretas, o ellos o sus productos. Los vehículos eléctricos ¿no contaminan? Entonces, ¿cómo se recargan sus acumuladores?, ¿de dónde sale la energía? Y después, cuando estén inservibles las baterías, ¿qué va a ser de ellas?, ¿desaparecen? ¿Y los vehículos, ya obsoletos, a dónde van a ir? ¿Van a acompañar el Tesla de Musk?

Por otra parte, esas tecnologías, aún en pañales, ¿son las que van a proveer potencia suficiente a los tractores de los agricultores que cultivan tomates?, ¿a los aviones y a la maquinaria pesada?, ¿a los buques, tal vez? Porque los tomates no salen de una «app» en la que con un par de «likes» te da dos kilos de ellos.

La solución vendrá de la mano de la ciencia y la tecnología, las sempiternas parturientas de las herramientas y de los procesos que han producido la civilización. Hay muchos investigadores estudiando la manera de cambiar los procesos industriales a otros menos contaminantes; la forma de eliminar la basura y la contaminación, bien a través de organismos que se «coman» los detritos y los transformen en materia menos peligrosa o por otros procesos que uno desconoce. Biotecnología y nanotecnología parecen ser las que tendrán más probabilidad de ser la clave para la solución. Pero ¿regresar a las cavernas es, en realidad, viable? ¿Los que quieren montar sus neoindustrias sobre las del pasado, avalarían un regreso a las cavernas, aunque eso no les proveyera de los ingresos que sí les proporcionaría tener la hegemonía de la economía?

¿Cuándo?
Esa es la gran pregunta de la que todos queremos una pronta respuesta. Los investigadores están trabajando en soluciones desde hace tiempo. Uno de estos días nos pueden dar una sorpresa. Eso no nos exime de que hagamos lo nuestro, que a diario reciclemos y seamos buenos y conscientes consumidores, buenos ciudadanos.


---
(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Nada_surge_de_la_nada
(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Heráclito#Citas
(3) https://es.wikipedia.org/wiki/Godfrey_Reggio#Citas
(4) El sesgo ideológico no escapa al comentario que, de esta película, hace Filmaffinity en:
https://www.filmaffinity.com/es/film334386.html:
«...es un singular documental que refleja la colisión entre dos mundos obligados a convivir: por un lado la vida de los hombres en la sociedad moderna, la vida urbana y occidental, llena de tecnología, ciencia y consumismo. Por otro la naturaleza y el medio ambiente del planeta Tierra.»
El subrayado es mío, para resaltar el sesgo ideológico. Los no occidentales (¿orientales?) no consumen y no contaminan, ergo, son buenos. Me entero. ¿Eso incluye a los árabes (no occidentales) que tienen vehículos de oro? ¿Acaso los chinos y los indios no consumen, no contaminan?
Creo que han arrasado con la termodinámica, la física, la química al decir tal aserto. Eso no importaría mucho, pero también han destruido la biología, eso es más censurable. ¿Se han olvidado de que todo organismo contamina por el mero hecho de existir? No sé.
En este contexto, suele asignársele el término «occidental» a EUA y, en menor medida, a Europa. USA suele representar el paradigma de occidente, tal como lo comenzaran a concebir los griegos hace más de dos mil años, el que hoy todos envidian, al que hoy todos odian, al que ahora parecen querer renunciar muchos. Pero no los veo hacer lo que hizo Thor...

---
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0085809
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film334386.html
Reseña en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Koyaanisqatsi

Enlaces confrontados en octubre 2019.


27 septiembre 2019

Locas mujeres - María Elena Wood (2011)

Imagen tomada de IMDb

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
...
Besos. Gabriela Mistral (1).


Locas mujeres es un excelente documental, dirigido por la cineasta chilena María Elena Wood, que nos acerca a Lucila Godoy Alcayaga, auto nombrada Gabriela Mistral, en sus diversas facetas, no solo como poeta, o poetisa. El filme contiene numerosos registros de audio y película, así como fotografías, de la Nobel chilena y de sus manuscritos. Buena parte de ese material refiere a su última compañía, Doris Dana. Doris, que fue su albacea, grabó innumerables conversaciones con ella durante su estadía en Long Island. La película fue proyectada dentro del marco de actividades culturales del Festival Celebremos Iberoamérica, en Casamérica.

También figura la sobrina de Doris Dana, Doris Atkinson, que organizó el voluminoso legado que dejó Gabriela Mistral en manos de su tía, para entregárselo a Chile. Es ahí donde comienza el filme, mostrando las cajas con ingentes cantidades de cuadernos, notas, libros. Doris Atkinson charla con los realizadores de la película y les muestra la monumental herencia escrita que dejó Gabriela Mistral. Empero, el legado de Gabriela Mistral no se circunscribe a lo que dejó escrito, va mucho más allá. 

Buena parte del documental se centra en la relación de Gabriela Mistral con Doris Dana y en la huella que dejó en Gabriela el suicidio de Yin Yin, su sobrino, al que crió como a un hijo. No logra desentrañar, de manera diáfana, el supuesto lesbianismo de la poeta. Ni lo pretende, ni parece ser el objetivo del film. Sería absurdo que lo fuese. Por otra parte, ¿eso importaría? En este punto no nos queda más que adherirnos a lo expresado por Doris Dana al respecto:

«...Me da escalofrío que la gente de Chile, un pueblo que tuvo a una persona comparable a Sócrates, a Platón, una cabeza, un alma tan magnífica, tan espiritual de una estatura maravillosa, sólo hable de si fue gay, anduvo con este o este otro hombre, o si aparece desnuda en una película sobre su vida. Esa gente no está mirando lo que realmente era Gabriela. A mí no me hacen reír. Son tan tontos. Han perdido todo el legado de una gran figura.(2).

¿Amó Gabriela a Doris? Tal parece que sí, por los escritos que así lo ratifican. No necesariamente eso es prueba de relación sexual. Y si así fuese, ¿qué relevancia tiene hoy? ¿La destrozó la muerte de Yin Yin? Esa pregunta es mucho más fácil de responder. Cualquiera que haya sido padre puede hacer el ejercicio mental de cómo se sentiría por la muerte de un hijo, máxime si es a los dieciocho años de edad y, para más inri, por suicidio. Pero Mistral no era un espíritu estándar. Ella era poeta.

Los poetas, por su misma naturaleza permeable y sensible, carecen de la costra que los demás poseemos para defendernos del entorno y de las tragedias que en él subyacen. Ante fenómenos definitorios como la muerte o el amor, sus emociones navegan por un torrente que solo ve el delta en la hoja en blanco, donde se transforman en palabras; palabras que de manera ordenada configuran los versos que describen el desgarramiento interno del alma de quien las escribe. 

Esto parece ser lo que la película nos transmite. El filme hace de puente para que nosotros, espectadores lejanos en el tiempo y en el espacio, podamos acercarnos a su esencia ontológica inmanente, que está más allá de los versos que ella dejó escritos, aguas arriba de la hoja en blanco.

En costa lejana
y en mar de Pasión,
dijimos adioses
sin decir adiós.
Y no fue verdad
la alucinación.
Ni tú la creíste
ni la creo yo,
«y es cierto y no es cierto»
como en la canción.
...
Adiós. Gabriela Mistral (1).

---
(1) https://www.cultura.gob.cl/wp-content/uploads/2015/12/inserto-gabriela-mistral.pdf
(2) https://web.archive.org/web/20160817020400/http://letras.s5.com/gm171004.htm

---
Ficha en IMDb:
https://www.imdb.com/title/tt7999858
Ficha en Filmaffinity:
https://www.filmaffinity.com/es/film682712.html
Artículo en Wikipedia sobre Gabriela Mistral:
https://es.wikipedia.org/wiki/Gabriela_Mistral
Reseña del filme en Casamérica:
http://www.casamerica.es/cine/locas-mujeres
Excelente reseña en El otro cine:
http://www.elotrocine.cl/2011/08/20/critica-locas-mujeres-2011-de-maria-elena-wood-el-indescifrable-enigma-llamado-gabriela-mistral/


20 septiembre 2019

Colegas - Eloy de la Iglesia (1982)



Imagen tomada de IMDb

Incómodas realidades sociales


Este filme cuenta la historia de tres chicos de clase socioeconómica baja, José (José Luis Manzano) y Rosario (Rosario Flores), que son novios, y Antonio (Antonio Flores), el hermano de ella, también hermano en la vida real. Ninguno tiene trabajo ni posibilidades de conseguir alguno digno. Ella queda embarazada y necesitan dinero para el aborto. Se les plantea, también, vender el niño, con lo que obtendrían más dinero. Ella decide no abortar estando en plena mesa, segundos antes del procedimiento. También decide no vender su hijo a los mafiosos y contarle a su familia el trance por el que pasa. Su madre no soporta al novio ni a la familia de él. Ella renuncia a su casa paterna y se van los tres a un hotel. Antonio, que siempre ha estado al lado de ellos para ayudarlos, en solitario intercede ante el mafioso para anular el compromiso de vender a la criatura. Los mafiosos quieren acceder a donde están Rosario y José y en la huida tras Antonio uno de ellos lo mata.

El cineasta Eloy de la Iglesia pone el dedo en la llaga en los albores de la era democrática de España. Los chicos, víctimas de un sistema incapaz de capacitarlos para el trabajo y víctimas de ellos mismos, resuelven el problema que tienen acudiendo al delito, primero bajando al moro y luego intentando pasar a otro nivel. El triste fin es clásico en este tipo de películas: el homicidio.

La impotencia de los chicos, que sí deseaban trabajar, está impuesta por el sistema, de acuerdo a la película. No tienen acceso al trabajo también porque no están capacitados para ello. En este aspecto, el filme no ahonda. Su incapacidad para trabajar viene dada no solo por las condiciones socioeconómicas en las que ellos están inmersos, también por su propia falta de iniciativa. Los individuos no pueden esperar a que el Estado les dé todo. El Estado debe garantizar un mínimo de oportunidades, por encima de eso está la iniciativa individual.

La película tiene algunas fallas técnicas que no son relevantes. Quizás lo peor sea la actuación de algunos de los actores adultos, que desluce mucho frente a la de los chicos, que actúan mejor. El tema, sin embargo, está relativamente bien tratado.


¿Está vigente?

Tres temas principales toca el filme, o tres parejas: natalidad/aborto, capacitación/empleo y crimen/pobreza.

Natalidad/aborto. En la época en la que se realizó el filme, los nacimientos tendían a la baja, sostenida hasta 1995. Luego hubo un ligero repunte hasta el 2010 y desde entonces están bajando de nuevo (1). La pirámide poblacional en 1900 era un triángulo típico, lo deseable, ahora es un árbol estrecho en la base, ver los gráficos que siguen (2).



Imágenes tomadas de Wikipedia

Los jóvenes no quieren tener hijos. Los jóvenes de clases bajas en los años ochenta, los del filme, no parece que tenían los recursos y el conocimiento para evitar los embarazos, los de hoy sí los tienen. Parece ser que ahora no quieren tener hijos porque supone un sacrificio económico que muchos no están dispuestos a realizar. Si eso es así, hay un problema social que se debe corregir. De hecho, el llamado invierno demográfico (3) va a generar problemas dentro de dos décadas, de acuerdo a los expertos. Se puede concluir que sigue vigente el planteamiento del filme.


Capacitación/empleo. Al momento de realizar la película, el desempleo crecía (ver gráfico de abajo) (4). La democracia española no ha sabido canalizar este problema. El trabajo, y antes que él, la capacitación para el trabajo, debe estar garantizada por el Estado. Tal parece que conseguir un trabajo se ha convertido en sinónimo de ganarse la lotería. Eso no debería ser así. La gente debe poder acceder a la capacitación y al trabajo. Más allá de que sea o no un derecho constitucional. Tampoco se puede dejar todo a las leoninas leyes del mercado y a la iniciativa individual, el Estado debe hacer algo. Eso está pendiente. Una sociedad de parias puede desembocar en un Estado disfuncional, un Estado fallido. También está vigente el filme a este respecto.


Crimen/pobreza. En cuanto al crimen, había también un incremento en los años en los que se realizó la película. El gráfico refiere al homicidio, no a otros crímenes. Quizá las olas de criminalidad sean más o menos parejas entre las diversas modalidades (5); es decir, más homicidios supone más robos y más narcotráfico. Parece que se ha controlado el crimen en España. Uno podría pensar que no es así, pues los medios nos ametralletan con noticias sobre crímenes. El sensacionalismo vende y ellos lo saben. Pero las estadísticas son más fiables que la percepción virtual que nos imponen los mass media.
Imágen tomada de eldebate.es

Una sociedad que no controla el crimen está destinada a convertirse en algo como la actual Venezuela (6), en un Estado disfuncional, un Estado fallido.

Imagen tomada de https://revistasic.gumilla.org/ (7)


---
(1) Cfr.: Homicidios: olvídense del género:
(2) Cfr.: Demografía en España: 
(3) Cfr.: Invierno demográfico: 
(5) Cfr.: Exploratory data analysis into the relationship between different types of crime in London:
(6) Cfr.: Venezuela se convierte en el país más violento de América Latina:
(7) Cfr.: Para comprender la violencia en Venezuela

---
---


13 septiembre 2019

Flores salvajes en el campo de batalla - Lee Man-hee (1974)



Imagen tomada de IMDb

La guerra fratricida


También llamada Las manzanillas florearán de nuevo, esta película narra la historia de una familia de clase media, del entorno rural, que se desintegra por la guerra entre el norte y el sur. A las primeras de bombardeos, el patriarca, ya anciano, ordena a la familia irse de ahí. Él quedará a resguardo de la casa. Hijos, nietos y nueras se van, pero el caos, el desorden imperante, hace que se separen. Los padres del pequeño Dol mueren en el trayecto hacia el sur. Los otros se dispersan por el país. El filme se detiene en algunas andanzas del niño y de su hermana, que transitan por caminos separados. 

Imagen tomada de https://pixabay.com/es/

Al mismo tiempo, narra las aventuras de un escuadrón de militares sureños, sus relaciones, sus reflexiones y los suicidios de dos de ellos frente a los tanques comunistas que invaden el sur. Al final, los bombarderos norteamericanos llegan en ayuda del sur y se repliegan las fuerzas del norte. Algunos podrán regresar a su casa. El pequeño Dol, que viene a ser el protagonista, llega a su hogar, ya destruido. No consigue a su abuelo, asesinado por los comunistas del norte; pero sí consigue a su hermana, que también ha regresado a la casa paterna. Este reencuentro permitirá que la vida continúe... no sin las heridas de la guerra, heridas que, si bien sanarán con el tiempo, son indelebles.

La película, desde el punto de vista fílmico, tiene fallos inherentes al hecho de ser un cine incipiente en comparación con el cine bélico norteamericano que, en esos mismos años, era mucho más descriptivo, con efectos especiales muy cuidados, mucho más épico. Es probable que el presupuesto para la película no haya sido lo cuantioso que sus realizadores hubiesen querido. Pese a ello, hay escenas bien logradas cuyo costo no fue bajo; que implicó la movilización de equipo militar, explosiones y destrucción de objetos. Eso cuesta dinero. La música utilizada suena un poco extraña, a veces. El gusto oriental no siempre concuerda con el nuestro.

El film está bien hecho y su intención es mostrar que en la guerra la violencia es la reina, que el caos es quien gobierna y que la destrucción, no solo material, es inherente a las acciones bélicas. Nos muestra que los personajes nadan a la deriva sobre hechos históricos que no pueden cambiar. La suerte, en este ambiente, parece ser la única compañera de las personas. En su momento, ha debido de ser una introspección importante para el espectador de un país dividido por la guerra fratricida.

Imagen original tomada de https://pixabay.com

Quizás en Venezuela se debería hacer algo así. Dividir el país en dos. ¿Meridiano 66? Dejarle a los hampones chavistas un pedazo de país y el resto para la gente de bien. Corea se dividió para alojar a los comunistas al norte del paralelo 38 y a los liberales al sur. También fue la solución en India (India-Pakistán), por las diferencias religiosas. Y en Yugoeslavia, Checoeslovaquia, Tibet, Vietnam del Sur, República Árabe Unida, Imperio Otomano y en la emblemática U.R.S.S. Muy en particular en la U.R.S.S.

¿Usted es chavista? Vaya para allá. ¿Usted es liberal? Por acá. Como en la escisión de la India. Eso sí, condición sine qua non es que usted, si se declaró liberal, no venga después a portarse como un ñángara, en terreno liberal. Si es persona de bien, no venga a portarse como un delincuente en la nueva República de gente decente; si no, se va al lado chavista, donde está el excremento. No importa qué parte le dan a los chavistas, van a querer todo, porque el todo no les llega. Cualquier parte que les den la van a destruir, da igual cual sea. También da igual cuál parte le corresponda a la gente de bien, harán de ella un jardín.

A pesar de ser algo desastroso —que lo es—, no se sabe si en el fondo sea mejor que convivir con los delincuentes a perpetuidad. ¿O, acaso, usted lo sabe? Esto es algo en lo que los venezolanos deberían pensar... y muy en serio, pese a que parezca un disparate.


---
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0306721
Reseña en el CCCoreano: http://spain.korean-culture.org/es/447/board/434/read/97814
Film (en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=6tvfLgsSRSE


06 septiembre 2019

La piel que habito - Pedro Almodóvar (2011)




En la piel de otra


El argumento de esta perturbadora película de Pedro Almodóvar está muy bien detallado en Wikipedia. En corto, sería algo así: un vanguardista dermatólogo (Antonio Banderas), vive con un ama de llaves (su verdadera madre, Marilia, Marisa Paredes) y hace experimentos con una nueva piel. Tiene una hija que ha padecido trastornos mentales por haber presenciado un suicidio. Un chico (Vicente) casi la viola en una fiesta y ella, a la postre, se suicida. El compungido padre se venga secuestrando al chico y reteniéndolo en su casa por la fuerza, le cambia de sexo (la convierte en Vera, Elena Anaya) y luego tiene sexo con él, convertido en ella. 

Imagen tomada de IMDb

Varios son los tópicos que el intrincado argumento toca. Pasan por el banquillo de los acusados la ética profesional; el homicidio; la maternidad mantenida en secreto y con preferencias de un hijo sobre otro; la venganza; la violación; los trastornos mentales; el suicidio. Quizás más. Sin embargo, parece que la columna vertebral del filme es el tema del transgénero. Pero no sobre el transgénero voluntario, el cambio de sexo que un individuo realiza a motu proprio, por libre albedrío, tal como hiciera, por ejemplo, Lynn Conway, hace ya más de cincuenta años. La película nos muestra un cambio de sexo forzado, sin el consentimiento de la persona. Eso ya de inicio es brutal. Bueno, las películas de Almodóvar son así, disruptivas.

Más allá del delito que eso supone, por parte del médico que personifica Banderas, de lo que el director parece hablarnos es del estado de indignidad, de humillación e impotencia absolutas a las que se ve postrada la víctima. Entendemos, entonces, que ese habría de ser el estado anímico de quienes han tenido la desgracia de haber nacido con la identidad biológica distinta respecto a su apariencia, pues no la escogieron ellos, sino la madre natura que, en cualquier caso, es también un agente externo a la libre voluntad del individuo.

Escultura de Hermafrodito.
Imagen tomada de Wikipedia.

El filme está muy bien realizado y cuenta con actuaciones excelentes de todos sus actores, pero sobresalen las de Antonio Banderas, la de Elena Anaya y la de Marisa Paredes, que siempre destaca, sea o no relevante su papel. La música y el sonido, la edición y la fotografía están muy logradas. 

Empero, como otras obras de Almodóvar que he visto, la suspensión de la incredulidad pende de un hilo. Muchas coincidencias y casualidades juntas que hacen que la hilación de la historia presente fisuras. Se pueden pasar por alto para fijarse en un tema particular o en el tema central, que es —en definitiva— lo que en este blog se intenta comentar; pero un análisis cinematográfico riguroso las expondrían, pues no se deslastra de situaciones poco probables, aunque posibles.

La piel que habito es una película importante dentro de la filmografía de Almodóvar y muy importante en lo que refiere al tema que trata. Lo hace desde una óptica bastante imparcial y objetiva; invitando a que nos pongamos en los zapatos del otro. Mejor aún, en la piel del otro y entendamos cuán difícil ha de haber sido para los transgéneros el transitar por este mundo, que recién ahora no los envía a la hoguera.

---


30 agosto 2019

El pueblo soy yo: Venezuela en populismo - Carlos Oteyza (2018)


Coloquio con el director, en Casa de las Américas
(16-julio-2019)

Un documento histórico


El renombrado director Carlos Oteyza ofreció un coloquio en la Casa de las Américas el 16 de julio de este año, luego de la proyección de su último trabajo, El pueblo soy yo: Venezuela en populismo. A pesar de los esfuerzos de la moderadora, Violeta Medina, hubo pocas preguntas relativas a la película, a cómo se filmó, a sus características cinematográficas. Casi todas las atribuladas intervenciones, pertenecientes en su mayoría a venezolanos, referían a los hechos de la gran revolución bolivariana, también conocida como robolución, pues la cleptocracia es uno de sus sellos más característicos.

El documental es un excelente trabajo del veterano director Carlos Oteyza. Es una proeza haber hecho algo así en ese país hoy en día. El filme muestra material de archivo y también nuevas grabaciones, muchas de ellas realizadas de manera furtiva. Destacan las interesantes entrevistas a connotados analistas en las diversas áreas que tocó el filme. Se habla del tema social, del tema militar, de la economía, del ascenso al poder, entre otros. Es un documento histórico, sin lugar a dudas. Yo diría que de visionado imprescindible para todos los venezolanos y para los interesados en conocer el proceso chavista.

Imagen tomada de IMDb

Claro, en hora y media no se puede comprimir dos décadas que ya cumple ese gobierno. Basta con recordar la ingente cantidad de películas que el régimen del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán inspiró con solo doce años en el poder. No son comparables pero, de igual manera, llevará muchos libros y muchas películas describir de forma más o menos fiel lo que ha sucedido con la revolución de estos asesinos y ladrones. Eso le quedará a los historiadores del futuro, cuando el régimen fenezca; suponiendo que eso ocurra, porque los asesores y directores de dicho proceso ya llevan más de sesenta años destruyendo a la isla caribeña y aún están en el poder. Incluso son alabados por dirigentes de otros países. Insólito.

El ritmo del documental es muy adecuado, alterna temas y material fílmico con las entrevistas para que el espectador tenga un panorama global que relaciona el populismo con esta revolución. La columna vertebral del planteamiento sobre la naturaleza populista de la revolución bolivariana está a cargo del historiador mexicano Enrique Krauze, al que también se le entrevista en el filme para aclarar el talante populista del régimen asesino. El historiador Krauze también ha publicado un libro homónimo sobre el populismo.

Los aspectos cinematográficos están muy cuidados. Por ejemplo, el sonido, que suele ser un hándicap en este tipo de producción, es limpio, nítido. La fotografía también; todo está muy bien realizado. Esperamos que Carlos Oteyza continúe con sus interesantes e importantes películas. Estoy casi seguro de que esta revolución le dará para más filmes y logre un corpus más completo sobre el inédito proceso histórico. Si no llega a ser así, también estará bien, se hizo lo que se pudo hacer. En cualquier caso, su aporte al país, tan solo con este impecable documental, ha sido mayor que el de la Asamblea Nacional que, en manos de la oposición, en cinco años no ha hecho más que desilusionar y engañar a la población.

---
Hasta aquí la reseña de la película. Pero, como el tema toca (más bien, quema) la piel del autor, me extenderé en algunas consideraciones adicionales pertinentes.
---

¿Qué no está en el filme?

Como dije arriba, esta revolución dará para muchos libros, muchas películas, series de televisión, obras de teatro, una enorme cantidad de entrevistas y de artículos. Incluso material humorístico. Da para todo, da hasta para la muerte de muchos. En hora y media no puede estar más de lo que ya está: una reflexión muy bien planteada sobre la condición populista del régimen asesino.

Este régimen, además, tiene otras características. Es un macabro coctel sincrético de: comunismo, su hermano gemelo el socialismofascismo, populismo, estas tres hermanas: cleptocracia (el gobierno de los ladrones), oclocracia (el gobierno de la turbamulta) y kakistocracia (el gobierno de los peores) y la guinda del pastel, el totalitarismo. En lugar de amargo de Angostura tiene una sobredosis de militarismo con unas gotas de santería, brujería y similares. Quizás tenga más ingredientes, todos o casi todos tóxicos. Algunos se mencionan a continuación.


Imagen tomada de https://pixabay.com

1. El comunismo y su hermano gemelo, el socialismo. No son tan atacados como sí lo es el populismo, diana a donde apuntan los dardos del film. Muchos de los males de esta revolución nacieron por la ideología comunista, importada por el militar Hugo Chávez, asesorado por su amigo Fidel Castro. Con esta ideología destruyeron el aparato productivo del país.

Numerosos «intelectuales» de allá, y de otras partes, son comunistas. Muchos intelectuales dicen que eso no es comunismo, ni socialismo, que eso es otra cosa. Tampoco lo era el de Stalin, ni el de Mao, eran estalinismo y maoísmo. Ninguno es comunismo. Ellos, los protagonistas de esos procesos históricos, se declaran comunistas o socialistas, da igual, y sus partidos tienen esas palabras en el nombre. Cada quien interpretó e implementó las ideas a su propio entender; así, se obtienen variaciones sobre el mismo tema: stalinismo, maoísmo, chavismo, nazismo, etcétera, pero la simiente es la misma. Así que ya está bien de confundir al lego. Fidel dijo que el comunismo es socialismo. Él era el gurú de eso, supongo yo. En YouTube está, al día de publicar este artículo, el video de cuando lo dijo (1).

En 1989, ese asesino fue a la investidura como presidente de Carlos Andrés Pérez, y era la vedete de los medios en esos días. Muchos «intelectuales» lo loaron a él y a su santa presencia. Algunos tuvieron incontinencia solo con verlo. Para la posteridad, sus nombres han quedado grabados en una lista de la infamia (2). En esta lista de 911 personas, hay gente que hoy son opositores a ultranza del régimen chavista asesino y ladrón, hijo del régimen cubano, y se rasga las vestiduras contra el statu quo. Antes se las rasgaban por Fidel. Quizás incluso haya alguno de la lista que diga que eso que pasa en Venezuela no es comunismo, que es otra cosa. Quizás haya enchufados. Quizás haya, también, víctimas del chavismo.

Como los intelectuales influyeron de manera notable y decisiva para que Chávez llegara al poder, no se nos puede endosar el populismo a nosotros, a las clases no intelectuales, de manera exclusiva (3). Tampoco es justo condenar a todos los pensadores. Hubo políticos e intelectuales, progres y no progres que alertaron sobre el rumbo equivocado e insensato que estaba tomando la nación. Progre, o progresista, es la gente «de ideas avanzadas», según la RAE. Y avanzado es lo «que se distingue por su audacia o novedad en las artes, la literatura, el pensamiento, la política, etc.». Todos los de izquierda dicen ser progresistas. Ergo, los chavistas son los avanzados.

Tan temprano como el 8 de agosto de 1999, el nobel Mario Vargas Llosa publicó un antológico ensayo sobre esto (4), cuyo inolvidable título es El suicidio de una nación. Vargas Llosa es uno de los pocos intelectuales que no es progresista. No sé si celebrarlo y felicitarle, o expresarle mis condolencias por no ser de ideas «avanzadas».

A veces nos han hecho creer que una condición para ser intelectual o culto es ser progre. Qué cosas, ¿no? Es que la izquierda es excelente en la penetración de los medios, en propaganda, en tergiversar tanto el presente como el pasado, en cambiar las cosas de nombre. Se les va la vida en ello. Goebbels a tope. Los chavistas llevan veinte años cambiando la historia de Venezuela y la forma de hablar y de hacer las cosas. La historia la cambiaron desde el pasado remoto hasta el presente. El Bolívar chavista ya no es mantuano, hijo de españoles, es un Bolívar afrodescendiente, más del gusto chavista. Llegaron a profanar la tumba del prócer para eso. Y quizás para otras cosas. El lenguaje que hablan es grosero y vulgar. Ha deseducado a la población, muy dada a seguir los patrones de comportamiento del mediático caudillo. La neolengua del régimen también es inclusiva a niveles aberrantes. En esas cosas no hay consecuencias visibles graves, pero en el sistema eléctrico, en la infraestructura, en la agricultura, en la economía, en las cosas tangibles, sí.

Imagen tomada de https://pixabay.com

Los progres, los elegidos del logos.

La desfachatez de los «intelectuales» progres no tiene límites. Han llegado a explicarnos a los legos que el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán en efecto era un partido, era obrero, era alemán y era nacionalista, pero no era socialista (5). El artículo de la BBC lo avalan intelectuales y académicos, supongo que de ideas «avanzadas». Algunos van más lejos, que ya es decir: el que redactó el artículo del susodicho partido en Wikipedia en español asegura —acreditado por Norberto Bobbio, otro socialista— que era de extrema derecha (6). O sea, eso fue un chiste de Hitler. Él mató de la risa a millones, pero no lo entendemos; los legos no entendemos el humor del Fürher y su juego de palabras. Quienes creemos que ese... sujeto fue uno de los más serios, más viles, y menos graciosos de la Historia y quienes hemos vivido el infierno chavista, no podemos comulgar con esas ideas jamás, ni que las diga la BBCWikipedia, Bobbio y los mismísimos San Pedro y San Pablo, todos a coro, pese a estar algunas de ellas bien argumentadas. No hay auctoritas que valga frente a la experiencia en carne propia.

El partido de Hitler era de extrema derecha porque perseguía a los socialistas y a los marxistas, arguyen. Ese régimen también fue una mixtura sincrética de ideas. Perseguía a los capitalistas (que suelen asociarse a la derecha) y a los comunistas, a demócratas y anarquistas, a gitanos y judíos, a homosexuales e intelectuales, a brujas y druidas, a todos. Los nazis perseguírían a sus madres si hubieran estado en su camino; eran unos desalmados, unos locos. Se entiende que a Hitler y a su partido no lo quiera nadie en sus filas ideológicas, pero en el nombre del partido están los lineamientos. Ahí están: nacionalismo, socialismo y, de ñapa, obrero. No lo pueden borrar con retórica, por muy florida y erudita que sea, ¿verdad, Platón?

¿Y qué me dicen de Mao y de Stalin? ¿Esos dos eran de extrema... sensatez?, ¿quizás candidez? Asesinaron más de sesenta o setenta millones de seres humanos, muchísimos más que Hitler. Nunca se sabrá con precisión la cantidad, porque son una caja negra los gobiernos de extrema... ¿discreción? Los chavistas también esconden todas las estadísticas. Creo que ni las tienen para usarlas ellos. Vamos, busquen gobiernos de extrema derecha; también asesinos, que los hay, pero mucho menos avezados; que hayan asesinado de forma tan eficiente (7). La izquierda ha matado, a la fecha, a unos cien millones de personas.

Parece que ni con gráficos la gente se convence de lo letal de esa ideología (8). No todo el mundo, hay algunos países que ni siquiera permiten los símbolos comunistas. Otros van más allá, como Polonia. Caramba, asuman el fracaso de esa ideología. Está avalado por lo factual, ¿qué más pruebas necesitan? No sirve y ya. Pasen la página... ¿Y si el chavismo hubiese sido de extrema derecha? Es casi seguro que habría sido una porquería igual a la que ya es.

Ya nos lo advirtió Aristóteles, hace más de dos mil años. Ese sí era, de verdad, un señor de ideas avanzadas. Avanzadísimas para su época. Me lo imagino en el Liceo, diciéndole así a sus discípulos: «Alejaos de los extremos, hijos míos, buscad siempre hacia el centro. Ahí moran la templanza, la prudencia, la moderación. ¡También con el vino, eh!».  No queremos aprender.


Imagen tomada de https://pixabay.com

2. La oposición cínica y pérfida. No solo ha sido y es inútil, ojalá fuera solo eso. En la Alemania comunista (9), que los progres llamaron «democrática», también los políticos profesionales tenían que ganarse la vida para comer; sin trabajar, estamos hablando de políticos. La forma de lograrlo que se les ocurrió fue hacer ver que existía una oposición sin que la hubiera en realidad. El régimen de Alemania «democrática» creó una falsa oposición con esos políticos que sobraban, para dar la impresión de que era una democracia. Un montaje teatral, como buena parte de la oposición venezolana y el régimen asesino. Eso se ha venido haciendo en forma sostenida desde el inicio del chavismo; o un poco después, cuando descubrieron que podían hacer negocios con los ladrones de Miraflores y que estos delincuentes pretendían una hegemonía imperecedera como la del III Reich, de mil años. Descubrieron que para bailar tango hacían falta dos.

Su mayor crimen no ha sido enriquecerse con el patrimonio de la nación, sino defraudar a millones de seguidores inocentes que creían en ellos. Le han hecho un mal gigantesco no solo al país y a su gente, sino a la Política, la que es con mayúsculas, abonando el terreno para que la antipolítica carcoma el país aún más. Por eso muchos de ellos han sido criminales, cínicos, pérfidos. Una peste. Además de lo dicho, son casi todos de izquierda. Pocos hay del centro, cuanto menos de la derecha, para que se balancee un poco el desequilibrio. Fuera del entorno de la Asamblea Nacional sí, como es el digno caso de María Corina Machado, que inhabilitaron políticamente, única persona que tuvo el valor de decirle ladrón en su cara a Chávez. Dos veces.


Imagen tomada de https://pixabay.com

3. Los cómplices. Los compinches. Muchos regímenes, de extremas y de no extremas, de un color y de otro color distinto, tienen sus adláteres, sus cómplices en la acera de enfrente para controlar la calle. Funcionan como las pandillas callejeras. Es probable que Stanley Kubrick los calificara de gánsteres y prostitutas. Suelen ser empresarios, que canalizan los ingentes recursos que manejan los gobernantes para enriquecerse ambos del patrimonio de la nación. Esto, a día de hoy, es una información de carácter tan público y notorio que la sabe todo el planeta. Uslar Pietri dijo que eran fortunas habidas al amparo de los gobiernos.

Cuando un gobierno es bueno, que el país se engrandece y se desarrolla, la gente —que también se desarrolla con el país— le permite a esos voraces rapaces enriquecerse sin protestar. Algunos de ellos son gente cuya autoestima es tan baja que solo la pueden compensar con grandes cantidades de dinero (10) y muchos objetos costosos que luego suelen ostentar ante el lumpen, para que los admiren maravillados; al menos esta es una posible respuesta que se desprende de la reflexión de Fernando Mires sobre este tópico. Otros se convierten en empresarios de verdad y suelen generar trabajo y progreso económico para otros. Los más son sanguijuelas.

Por fortuna, no todos los empresarios toman esa vía fácil, que suele estar asociada a la baja autoestima o a la baja capacidad intelectual, moral o física. No se puede generalizar así a la ligera, muchos se la juegan con las implacables leyes del mercado. Son gente con gran voluntad de poder para hacer y generar riqueza. Estos son los que Bertolt Brecht juzgaría como los imprescindibles.

Cuando el régimen es oprobioso, es criminal y el país se va al garete, los acólitos no tienen perdón de Dios, son una rapiña. Son tan malos como los criminales que gobiernan. Los mejores de ellos, los Schindler, pueden redimirse con acciones como las que hizo Schindler. No con menos. Parece no haber muchos Schindler en la Venezuela de hoy; todos ellos fagocitan y desangran al país, sin importar las vidas. Ni siquiera les importa su honradez, su nombre, su prestigio (¿baja autoestima?), sólo les importan los dólares. Para más inri, los empresarios venezolanos, no todos, son presa del punto siguiente, pues son hijos de la misma sociedad.


Imagen tomada de https://pixabay.com

4. La idiosincrasia. La historia se fue por un camino distinto al que Simón Rodríguez, Fermín Toro y otros venezolanos ilustres de la recién fundada República querían. La formación de un ciudadano autónomo, hasta cierto punto autárquico, era por otra vía, que ellos señalaron pero que el país no tomó. El ciudadano habitante presa de la robolución está emplazado en las antípodas de la autarquía, de la autonomía; es absoluta y totalmente dependiente de lo que el gobierno le diga y haga con él. No el Estado, porque ya no hay Estado, el gobierno se lo engulló.

La idiosincrasia del venezolano, y de la gente de muchos otros países, es permeable a la limosna y a la dependencia del patrón. Si el patrón es el Estado, tanto mejor. Allá, repito, ya no hay Estado, solo gobierno. Ver a la gente, como si fueran mascotas sin amo, famélicas, esperando a que llegue el dadivoso gobierno a venderle a bajo precio una bolsa de comida de pésima calidad, es algo vergonzoso y denigrante. Ni qué decir verlos hurgar en la basura por un bocado. Eso jamás, jamás de los jamases, tuvo que haber ocurrido en un país como Venezuela, asentado sobre petróleo, oro, hierro, diamantes, coltán, buenas tierras para cultivo y ganadería y soberbios paisajes para turismo. Jamás.

Esta dependencia tan humillante, tan destructora de la autoestima, ya la estamos viendo en México, bajo la égida del nuevo paterfamilias azteca, López Obrador. Las izquierdas no saben cómo generar un mercado dinámico y próspero en las sociedades que gobiernan. Es algo que no saben y punto, parece algo inmanente a esa ideología. Siempre optan por la limosna, que se la quitan a los ricos; así garantizan el voto, la sumisión del lumpen y la hegemonía perenne en el poder, que es lo que desean. Hay excepciones, honrosas por demás, como José Mujica, un político impecable; parece que ni siquiera robó. O Mijaíl Gorbachov, el gran estadista que desmontó, sin un tiro, a la fracasada U.R.S.S. No sé si Bobbio y el usuario de Wikipedia que redactó el mencionado artículo dirían que son de extrema derecha. Creo que no, porque a estos sí los considerarían patrimonio de la izquierda :)

Otra característica es que es una sociedad individualista. El sentido gregario se observa en la alegría y el gozo, pero no en la penuria, en la que cada quien solo salva su pellejo. Humano, demasiado humano. No hay gran cohesión social para la acción, solo para escenas histriónicas. La educación de los valores, antes enclenque, fue destruida por los chavistas. Lo gregario se aprende, pero este gobierno separó a la sociedad, la atomizó, al igual que a la educación. Los de pensamiento «avanzado» e ininteligible para los legos, aún creen que la «moral socialista» es la solución (11). Incluso advierten de «...grandes desviaciones sociales y la vertiginosa carencia moral de una buena parte de los habitantes de E.U.A.» (11). Sí, progre, ve a E.U.A. para que sientes cátedra y enseñes a los «habitantes» gringos, que no ciudadanos, a comportarse y tengan la oportunidad de acceder también ellos a los logros —y logos— de la robolución...

La educación, imprescindible para formar ciudadanos autónomos, tal como la concibieran los primeros venezolanos, es, doscientos años después, una tarea aún pendiente. Es más, ha habido una marcada involución en los últimos veinte años. Esto, unido a la anomia, ha destruido el tejido social. A diferencia de los nacionalsocialistas, que eran escrupulosos seguidores de las criminales leyes del terror, los chavistas violan de forma sistemática todas las leyes que inventan, las racionales y las irracionales por igual, al punto de que son criminales orgullosos de serlo. Y la población sigue ese dechado.

Imagen tomada de https://pixabay.com

Como ejemplo de ello, uno de los productos más excelsos y representativos de la robolución es la ascensión del pranato a los cielos, la exaltación del jefe de los convictos de una cárcel, del mayor asesino entre los asesinos, con poder equiparable al de un gobernador de estado (provincia). Esto es tan surrealista que estoy seguro de que Dalí no lo hubiera creído, o quizás habría quemado todos sus cuadros para dedicarse a fotografiar las prisiones venezolanas.

La inmoralidad que ha percolado a la población es de tal magnitud que, habiendo dolarizado la economía, se registra inflación en los precios dolarizados de decenas porcentuales a la semana. El delito es, a día de hoy, no solo la única forma de ganarse la vida, sino que constituye un valor moral en sí mismo. Parafraseando a Immanuel Kant, el delito es un fin en sí mismo. El no ser delincuente es sinónimo de ser imbécil. El querer ganarse la vida trabajando, sin robar, se ve como algo denigrante y estúpido, síntoma de poca inteligencia. El trabajo honesto lo han convertido en algo prácticamente imposible de ejercitar. Los valores en esa sociedad se han invertido y el crimen se ha democratizado e institucionalizado.

Imagen tomada de https://pixabay.com

El régimen chavista ha sido y es el más exitoso de la historia de Venezuela. Exitoso en el sentido de que ha logrado lo que han querido sus dirigentes, no el país. Desde el punto de vista del bien del país, ha sido el más desastroso, el peor por mucho, sin parangón. Ha destruido a la nación. El monto de lo robado en los cuatro lustros, que quizás no se sepa nunca, es del orden de setecientos millardos de dólares, o más; monto que ninguno de ellos sabe escribir porque también son muy, muy iletrados, a pesar de ser de ideas «avanzadas». Su ignorancia está exhibida a todo lo ancho y largo de internet.

La economía ha sido una de las víctimas que más daño ha recibido. Baste con saber que le han añadido ocho ceros al cono monetario. Lo que era un bolívar en 2007 es ahora, en 2019, cien millones de bolívares, con otro nombre, pues se lo cambian cada vez que le quitan ceros (12); es decir, diez millardos por ciento de devaluación. Un dólar en 2007 costaba cinco mil setecientos (5700) bolívares, ahora cuesta más de dos billones de bolívares. Casi cuarenta mil millones por ciento de incremento. Entre la era prechavista (1999) y hoy, la paridad ha subido trescientos millardos por ciento (de 700 a 2 500 000 000 000/$). La gente arroja a la basura grandes bolsas llenas de billetes que tienen muchos ceros, que ya no valen nada. El gobierno, que es el único dueño de las divisas, hace negocio con esos cambios aberrantes. Es el saqueo de la cornucopia a expensas de los recursos de la nación. Las víctimas son los ciudadanos habitantes.

La separación de las familias es otro macabro legado de esta robolución. El éxodo probable sea, al día de hoy, cercano al 20% de la población que tenía el país hace dos décadas; es decir, unos seis millones de personas. Los datos los dan los países receptores, nunca el «gobierno» de hampones de Miraflores.

Esta destrucción ha sido sin estar el país en guerra. Empezaron por destruir cosas intangibles, como la lengua, la independencia de poderes, las instituciones democráticas y el estado de derecho. Casi nada. A la par, se dedicaron a destruir lo tangible. No solo son asesinos, ladrones, narcotraficantes, degenerados, ecocidas, ignorantes, chantajistas, inmorales; también son muy incompetentes y están destruyendo el país, al que odian a rabiar, con premeditación y alevosía. No tiene la RAE palabras en sus diccionarios que abarquen las características a las que ellos se han hecho acreedores.

Podemos ignorar la realidad, 
pero no podemos ignorar las consecuencias de ignorar la realidad.
Ayn Rand (13)

---
1. Comunismo = socialismo:
     https://www.youtube.com/watch?v=yHZoR1KCG3A
No es lo más extraño en todo este panorama. El Papa Francisco le ha lanzado dagas al capitalismo pero no toca ni con el pétalo de una rosa al comunismo y al socialismo. Llegó a decir que los comunistas piensan como los cristianos... ¡Joder!, ¿qué diría Karol Józef Wojtyła de esto?
2. Manifiesto de bienvenida a Fidel, una lista de la infamia, como tantas otras:
     http://www.venezuelavetada.com/2011/04/manifiesto-de-bienvenida-fidel-castro.html
3. Los intelectuales no siempre aciertan, a veces se les van los tapones como a los legos, y eso los hace tan peligrosos como militares borrachos:
     https://www.analitica.com/opinion/opinion-nacional/la-traicion-de-los-intelectuales/
4. El suicidio de una nación, antológico y premonitorio ensayo de Mario Vargas Llosa:
     https://elpais.com/diario/1999/08/08/opinion/934063208_850215.html
5. El Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán era partido, era obrero, era alemán y era nacionalista. Hasta ahí. No era socialista, ¿entiendes, lego? No sé si esto es el summum del logos de los progres o lo es el punto siguiente:
     https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45583090
6. Hitler y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán eran de extrema derecha. No sé si esto es el summum del logos de los progres o lo es el punto anterior. El que redactó el artículo en Wikipedia en inglés no llegó a cometer semejante estupidez:
     https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Nacionalsocialista_Obrero_Alemán
7. Nunca se sabrá el número de víctimas de la extrema izquierda o comunismo (extrema candidez en neolengua progre). Lo estimado es superior a ochenta millones. El número redondo que se maneja es cien millones. Véase, por ejemplo:
     https://en.wikipedia.org/wiki/Mass_killings_under_communist_regimes#Estimates y
     https://www.victimsofcommunism.org/memorial
8. El comunismo es bueno. Todos los gobiernos comunistas que han fracasado no eran comunistas. Quizás con estos gráficos se entienda eso mejor:
     https://www.libremercado.com/2015-09-26/el-fracaso-del-comunismo-en-un-grafico-1276557707/
9. Los políticos, gobierne quien gobierne, igual comen:
     https://germanculture.com.ua/germany-history/postwar-parties-in-germany/
10. ¿Por qué quieren tener más dinero que la ingente e inmoral cantidad que ya tienen? Fernando Mires parece proponer una respuesta:
     http://historico.prodavinci.com/blogs/los-papeles-de-panama-por-fernando-mires/
11. La ética socialista o comunista sí es la correcta y la buena, las demás son malas, sobre todo la de los gringos:
     https://www.aporrea.org/ideologia/a52935.html
12. La devaluación ha sido tan brutal que para hacer los gráficos hay que cambiar de escala:
     https://es.wikipedia...Cotización_histórica_del_bolívar_con_respecto_al_dólar_Gráficos
13. No es la frase que ella dijo, que es más larga, es una inferencia de la frase larga.

---
Sinopsis del filme, tomada del website de Casamérica (agosto 2019):

Sinopsis: El que alguna vez fue el país con mayor crecimiento económico del mundo es ahora un referente de colapso y miseria. El pueblo soy yo: Venezuela en populismo es una película documental que se plantea describir los hábiles mecanismos del poder autoritario en el gobierno iniciado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro. La película desentraña la aparición del líder carismático en un momento de crisis, y cómo éste, valiéndose de los altos precios petroleros, se abre camino para apoderarse de las instituciones, polarizar a la sociedad, silenciar los medios de comunicación y desarticular el aparato productivo. Todo esto, por supuesto, en nombre del pueblo. En un mundo cada vez menos transparente, donde el atajo del populismo acecha para poner en peligro las democracias, El pueblo soy yo nos impone preguntarnos si alguna sociedad, por más estable que sea, puede considerarse eximida de una irrupción populista y sus consecuencias.

---
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt10161346
Reseña en el website de Casamérica: http://www.casamerica.es/cine/el-pueblo-soy-yo-venezuela-en-populismo (agosto 2019).

[Todos los enlaces funcionaban bien a la fecha de subir este artículo. Los comentarios y alusiones corresponden a los contenidos de los sitios relacionados al momento de subir el artículo.]


23 agosto 2019

Gilsotteum - Im Kwon-taek (1985)


Imagen tomada de IMDb

Cuando un país es partido por la mitad


Un programa de la televisión surcoreana, en los años ochenta, facilita la reunificación de familias que fueron separadas durante la Guerra de Corea. Algunos quedaron en el norte, otros en el sur. En cualquier caso, hubo separación de las familias. Hwa-yeong (Kim Ji-mi), por sugerencia de su esposo, acude a la televisión para ver si puede reunirse con un hijo que tuvo siendo joven. En la televisora, se reencuentra con quien había sido su primer amor y padre del hijo que ahora buscan, Dong-jin (Shin Seong-il, destacado actor surcoreano, fallecido recientemente). Ambos padres acuden a visitar al posible candidato, al que había contactado la televisora. 

Ella, que ahora pertenece a la clase media y vive en Gilsotteum, es reticente a reconocer al sujeto como su hijo, pese a la cantidad razonable de pruebas que avalan que, en efecto, es su hijo. Entre las pruebas más contundentes se encuentran diversos reportes médicos que, si bien no son de análisis de ADN (no existía aún en esa época), tienen una correspondencia altísima todos ellos. Tanta correspondencia como la que se da en un caso cada veinte millones de casos. Pero ella le pide el cien por ciento de seguridad al médico. Este le responde que, tratándose de seres humanos, la matemática cuenta menos; que, aunque no fueran relacionados por la biología, el hecho de conformar una familia que fue rota, es ya un logro importante para esa sociedad. El médico también le dice que ha visto como muchos le abren los brazos a gente desconocida, a sabiendas de que no son familiares, y ahora se regocijan porque conforman una familia. Quizás sea esta la reflexión más importante del film, la del médico, casi al final.

Imagen tomada de https://pixabay.com

El supuesto padre, del estrato pobre, es más receptivo a la idea de que el hombre sea su hijo y pretende llevarlo a su casa, donde viven sus numerosos hijos y su nueva mujer, que ve en ello una gran insensatez, pues son pobres y no podrían con más carga. Además, el sujeto tiene esposa e hija. Él es más receptivo a la idea de que el hombre sea su hijo, pero la supuesta madre no cede. Al final, ella se regresa a su casa sin reconocer que el hombre al que la televisora mostró sea su hijo. Y el supuesto padre también se va. Ella le da una tarjeta a quien un día fue su primer amor y le dice que si necesita algo que la llame; cuando ella se marcha, él tira la tarjeta en una papelera. La mujer se volvió soberbia con el paso de los años y el ascenso social, es otro planteamiento que se desprende del filme.

Al final de la película, hay un exordio sobre la desgracia que ha sido haber dividido a un país que estaba conformado por un solo pueblo, en dos pueblos, ahora separados por las ideologías. Habiendo sido un solo pueblo, ahora había gente que no reconocía a sus familiares o no quería volver a verlos ni contactar con ellos.

El cine surcoreano posterior a la Guerra de Corea (1950-1953) abunda en el tema de la división del país. No es para menos. Para más inri, los coreanos no fueron los que dividieron a su país, que hubieran tenido el derecho a hacerlo, sino que les «ayudaron» muchos países a ello. Es una gran tristeza y su cine, en reiteradas ocasiones, hace alusión a ello. Por otra parte, me pregunto si el cine de norcorea, que debe ser una rareza verlo, también indague en esta temática. Algo me dice que no...

No se puede decir que sea una gran película desde el punto de vista cinematográfico, pero es un gran tema el que toca y lo hace con honestidad y con los recursos con los que contaron sus realizadores. Eso vale mucho.

---

Imagen tomada de https://pixabay.com 
Al sur del paralelo 38

Conozco un país en Sudamérica en el que los apetitos primigenios de una horda de criminales, por saquearle sus riquezas, han ocasionado una diáspora de inmensas proporciones, entre otras desgracias colaterales al saqueo masivo. En Corea, la división es el paralelo 38 y tanto al norte como al sur están buena parte de los coreanos; pero en este caso, sin dividir el país geográficamente (aún) ya le han dividido a su población. No es el único país en esa condición. A Cuba, también saqueada por los mismos delincuentes, le tocó hace sesenta años y aún lo está pagando.

La Ley de Godwin

No sé qué pena habría que darle a los que dicen que a esos hampones no hay que juzgarles; o que hay que dejar que se vayan con lo robado; o que no paguen por sus asesinatos, que los amnistíen; o que haya que hacerle honores (porque hay quienes les hacen honores y los ponen en el altar de gente honorable cuyo ejemplo hay que seguir; vamos, el summum de la idiotez, de la irracionalidad); o cualquier otra propuesta rosada parecida, en lugar de castigarles con la mayor pena posible. Repito, no sé qué pena habría que darle a esa gente. Quizás deberían recibir alguna pena, aunque fuera leve.

Pero de lo que sí estoy seguro es de la pena que habría que darle a los hampones que han destruido un país. Máxime si la destrucción incluye no solo los recursos naturales, sino también su historia, su medio ambiente, su infraestructura, su tejido social, sus habitantes con sus sueños y su futuro, entre otras instancias. Estos son los casos en los que uno, inevitablemente, y tal como dice Mike Godwin, recuerda a Núremberg, al Centro Simon Wiesenthal y al Código de Hammurabi.


---
Ficha en IMDb (inglés): https://www.imdb.com/title/tt0089205/
Ficha en Koreanfilm (inglés): https://www.koreanfilm.or.kr/eng/films/index/filmsView.jsp?movieCd=20081066
Artículo en Wikipedia (inglés): https://en.wikipedia.org/wiki/Gilsoddeum
Film en YouTube (inglés, agosto 2019): https://www.youtube.com/watch?v=_by9vE3trI8
Reseña en C.C.Coreano: http://spain.korean-culture.org/es/447/board/434/read/97812


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Directores de películas comentadas

Agustín Crespi Akira Kurosawa Alain Resnais Alejandro Amenábar Alejandro González Iñárritu Alex Garland Alfonso Cuarón Alfred Hitchcock Andréi Tarkovski Andrew Stanton Andrzej Wajda Andy Wachowski Anibal Massaini Neto António Reis Ari Folman Arturo Ripstein Bernardo Bertolucci Carl Theodor Dreyer Carla Simón Carlos García Agraz Carlos Heusch Carlos Oteyza Carlos Saura Carlos Vermut Charlie Chaplin Chris Marker Christopher Nolan Clint Eastwood Costa-Gavras Daniela Fejerman Danny Boyle Darren Aronofsky David S. Ward David Wark Griffith Delbert Mann Diego Rísquez Diego Velasco Dziga Vértov Elia K. Schneider Elia Kazan Emilio Fernández Ethan Coen Ettore Scola Federico Fellini Fei Mu Fernando de Fuentes Fernando Meirelles Fina Torres Francis Ford Coppola Francisco Lombardi Francisco Regueiro Franco Rubartelli Franco Zeffirelli François Truffaut Frank Darabont Frank Marshall Friedrich W. Murnau Fritz Lang Gabriele Salvatores Gene Roddenberry George Lucas George Miller Giancarlo Carrer Giovanni Veronese Glauber Rocha Guillermo del Toro Haik Gazarian Hector Babenco Hermanos Coen Hermanos Wachowski Hiroshi Teshigahara Ingmar Bergman Jacobo Penzo James Cameron James McTeigue Jean Vigo Jean-Pierre Jeunet Joel Coen John Madden Jonathan Demme Jorge Sanjinés José R. Nóvoa Juan Bautista Berasategi Juan Bustillo Oro Juan José Campanella Julie Taymor Kathryn Bigelow Kátia Lund Ken Russell Kyle Ruddick Lana Wachowski Lasse Hallström Leni Riefenstahl Leonard Zelig Leonardo Favio Liv Ullmann Loveleen Tandan Luchino Visconti Luis Alberto Lamata Luis Buñuel Luis García Berlanga Luis Puenzo Marcel Camus Marcel Rasquin Margarida Cordeiro Margot Benacerraf Mark Herman Martin Scorsese Mauricio Walerstein Michael Cacoyannis Michael Cimino Michael Curtiz Michael Moore Michel Hazanavicius Michelangelo Antonioni Miguel Ferrari Miguel Littín Mike Nichols Nanni Moretti Neill Blomkamp Norman Jewison Olegario Barrera Oliver Stone Orson Welles Pablo Larraín Paul Thomas Anderson Pedro Almodóvar Penny Marshall Peter Joseph Peter Weir Pier Paolo Pasolini Quentin Tarantino Rafael Gordon Richard Attenborough Richard Linklater Ridley Scott Rob Marshall Rob Minkoff Rob Reiner Robert Altman Robert Benton Robert Zemeckis Roberto Benigni Rod Serling Roger Allers Román Chalbaud Román Polanski Ron Fricke Ryan Pérez Sam Mendes Satyajit Ray Sergio Cabrera Serguéi M. Eisenstein Sidney Lumet Stanley Kubrick Steven Soderbergh Steven Spielberg Stuart Hagmann Sydney Pollack Terrence Malick Terry George Terry Gilliam Terry Jones Tim Burton Tom Hooper Tom Tykwer Tomás Gutiérrez Alea Trisha Ziff Víctor Erice Vittorio De Sica Volker Schlöndorff Walter Salles Warren Beatty Werner Herzog William Wyler Wim Wenders Woody Allen Yann Arthus-Bertrand Yasujirō Ozu Yuan Muzhi Zhang Yimou

Las 10 + proyectadas ever