Bienvenid@

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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).

13 diciembre 2019

Inocencia - Alejandro Gil (2018)


Imagen tomada de Filmaffinity.

Cuba: tierra de fusilamientos...


Esta buena película está inspirada en un hecho real(1). El 25 de noviembre de 1871 (sábado), los estudiantes del primer año de medicina de la Universidad de La Habana fueron apresados y sometidos a un injusto juicio porque la lápida de Gonzalo Castañón presentaba rasguños y porque había sido robada una flor del jardín. El hecho fue denunciado por el vigilante del cementerio. Sin embargo, se les acusaba de haber exhumado el cadáver del periodista, abogado y funcionario del gobierno español. A este funcionario lo tenían por prócer los «voluntarios», una suerte de colectivos armados fieles a rabiar de la corona española. En esos tiempos se comenzaba a cocinar la independencia de Cuba y los ánimos estaban caldeados. Ocho de los cuarenta y cinco estudiantes fueron fusilados la tarde del lunes 27 de noviembre para escarmiento y por el deseo de sangre de los «voluntarios». En un primer juicio, la pena de prisión no fue aceptada por los voluntarios españoles y en un segundo juicio, en el que participaron voluntarios como jurado, fueron sentenciados los ocho jóvenes. Uno de los sobrevivientes, Fermín Valdés, intenta ubicar los cadáveres de sus compañeros y lo logra en 1887, dieciséis años después del trágico suceso. La búsqueda de los cadáveres es la parte de la historia que es ficción.

El filme está muy bien ambientado; sea este, quizás, su mejor cualidad. Las actuaciones no descollan, son aceptables, pero en ocasiones las de personajes secundarios lucen algo artificiales, se nota que son interpretaciones de actores. Al comienzo, quizás con el objetivo de lograr la empatía del espectador con los jóvenes, la cadencia es algo lenta y tiene escenas prescindibles; pero no es mal de morirse. Con menos tiempo igual se lograría la simpatía del público con las víctimas, máxime si se trata de un asesinato a mansalva y sin justificación alguna, bajo ningún código, ni de hoy ni del pasado. Fue un acto de barbarie extrema; como muchos más que ha habido en este valle de lágimas, claro. De nada les sirvió a los verdugos, pues Cuba logró su libertad y ellos quedaron en la historia por animales. La pena fue la pérdida de jóvenes para nada y por nada.

Un siglo después, poco más y poco menos, en Cuba se seguía fusilando gente por nada y para nada. Los hermanitos Castro y el Ché Guevara asesinaron con total impunidad cubanos por nada y para nada. Todavía hoy creo que asesinan de igual o similar forma por el mismo motivo: la nada, y para el mismo objetivo: la nada. Quedarán como vulgares asesinos en la historia, tal como los verdugos de los chicos de 1871; con independencia de que hoy —inexplicablemente— le rindan pleitesía papas, reyes y mandatarios progres de todo el orbe.


Fotografía de un asesinato (fusilamiento) durante la revolución cubana.
Imagen tomada del website profesorcastro.jimdo.com.


Este filme se supone realizado por los cubanos actuales, con mucha probabilidad adoctrinados por el comunismo, del que son —naturalmente— hijos. Ojalá y en el futuro, cuando los cubanos salgan de esa pesadilla y dejen de estar adoctrinados, cineastas cubanos puedan realizar películas en las que se recreen, y se fijen en la memoria de todos, los asesinatos de la actual revolución, que ha convertido a la isla y a sus pobladores en meros despojos, un producto más de la egolatría de sus protagonistas.


Raúl Castro presto a asesinar (fusilar) en la sierra.
Parecen acompañarlo el otro Castro y Guevara.
Imagen tomada del website profesorcastro.jimdo.com


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(1) Fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina (relato histórico pormenorizado de los hechos):
https://www.ecured.cu/Fusilamiento_de_los_ocho_estudiantes_de_Medicina
Reseña del acontecimiento histórico en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Fusilamiento_de_los_Ocho_Estudiantes_de_Medicina

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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt9829092
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film566975.html


06 diciembre 2019

Bacurau - Juliano Dornelles, Kleber Mendonça Filho (2019)


Imagen tomada de IMDb.

Fuenteovejuna, pero en el sertão.


La moza Teresa acompaña al conductor del camión que lleva agua potable a Bacurau, un pueblo que queda donde el viento se devuelve, en el oeste del estado del nordeste brasileño de Pernambuco; zona cercana al llamado sertão. En el camino, se topan con un camión accidentado que transportaba ataúdes. El conductor de ese camión falleció en el accidente y había gente saqueando el contenido, cargando con ataúdes a discreción. Más adelante, el camión no puede continuar por el camino y tiene que desviarse por otra vía, por lo que Teresa se apea y continúa el trayecto a pie hasta el pueblo portando su maleta, llena de vacunas y medicinas. A su abuela recién fallecida, Carmelita —la matriarca del pueblo— la están velando. Todos los vecinos lloran y entierran a la venerada anciana. Estas escenas del pueblo y del entierro son memorables. 

Inmediatamente después, llega el candidato a la alcaldía (que, ¡oh sorpresa!, quiere repetir en el cargo) para congraciarse con los moradores, que no lo quieren; les trae ataúdes (que se supone que los obtuvo del camión accidentado), libros para la escuela, comida (alguna caduca) y una medicina (también caduca) que, a decir de la doctora Domingas (Sonia Braga), atonta al que la consume; ella recomienda que no la utilicen. El candidato se llevó a una de las prostitutas del pueblo para el respectivo servicio; la chica después regresa a casa. Luego comienzan unos raros acontecimientos: son asesinadas todas las personas de una hacienda cercana, unos motoristas desconocidos visitan el pueblo (uno de ellos oculta un dispositivo electrónico en la tienda donde paran a tomar una cerveza), deja de haber señal de telefonía móvil en el caserío y en las zonas adyacentes, el camión que les trae agua llega baleado y regando el vital líquido, luego se interrumpe el suministro de energía eléctrica y mueren personas por disparos, incluso un niño. Ante el inminente ataque del que son objeto, buscan a Lunga, un bandolero del pueblo que está escondido en una represa fuera de funcionamiento (de ahí que no tengan agua) y se organizan para defenderse de los que están matando a los habitantes.

La acción se desarrolla en un futuro cercano y los atacantes resultan ser un grupo de gringos que se dedican a la cacería de humanos, similar a lo que hacen los asesinos de la película Hostel y sus secuelas. Se da a entender que los «turistas» habían convenido, con anterioridad, su cacería con el candidato a alcalde, dinero de por medio. Los gringos, para los efectos legales, no están ahí, es decir, tienen constancias que los exculparían de haber ido a ese sitio.

La película es un alegato sociopolítico muy claro: «político» desgraciado (¿Bolsonaro?) vende, de manera literal, a su pueblo al agresor extranjero (¿Trump?); los lugareños se unen y logran salvar el pellejo los que no fueron asesinados. El filme está bien hecho, bien actuado, la fotografía es adecuada y el paisaje soberbio (quizás lo mejor de la película). La historia, a pesar de tener algunos momentos flojos, se sostiene y está bien hilada, si bien —en ocasiones— circula por la difusa franja de la suspensión de la incredulidad del espectador. Lo que no convence son algunas escenas cruentas en exceso (incluso decapitaciones) que no aportan nada, salvo impresionar al público, que no las espera, tal como algunas de las cintas de la franquicia Hostel, antes mencionada. Efectistas en demasía. Muy tarantinianas, pero en esta historia no parecen calzar del todo. El dron con forma de platillo volador (que utilizan los gringos para divertirse y espiar), que a primera vista invita a pensar en una intervención extraterrestre, es otro elemento sorpresivo, si bien no del desagrado de las secuencias sanguinarias. Algunas escenas de realismo mágico, que las tiene, sí son bienvenidas. La película ha ganado premios y ha estado nominada, lo que no deja de sorprender, tal como algunas de sus repentinas y gratuitas escenas de sangre y sesos regados por el piso.

¡Ah! Si el político local es Bolsonaro y los gringos Trump, es una clara propaganda progre, lo cual tampoco sorprende. Lo que sorprende es que le hayan dado tantos premios en países Europeos e incluso en Canadá...

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Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt2762506
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film507152.html


30 noviembre 2019

El acompañante - Pavel Giroud (2015)


Imagen tomada de IMDb.

La amistad en tiempos de VIH.


Este filme narra la historia de Horacio Romero, un boxeador que acaba de dar positivo en una prueba antidopaje, durante la pena a que se le condena. Su castigo es ser la sombra de un internado en un sanatorio en el que, bajo régimen militar, ingresan los enfermos de VIH; de ese lugar solo pueden salir vigilados por los «acompañantes». El boxeador es uno de ellos y él se encarga de vigilar a Daniel, un joven paciente, conflictivo, exmilitar e hijo de un prominente militar que no lo quiere ni ver. Daniel se contagió de la enfermedad al tener relaciones con una mujer en Angola y planea, a espaldas de casi todo el mundo (excepto de su madre, que es la que le da dinero) huir fuera de Cuba. No lo logra, porque otro paciente, exmédico de la institución contagiado de VIH, descubre sus movimientos y se embarca en la balsa en su lugar. Durante la estadía de Horacio en el sanatorio, este establece relaciones con una bonita joven que está internada y vuelve a entrenar para regresar al ring; también se hace amigo de Daniel.

La película de Pavel Giroud, una de las promesas del cine de la isla caribeña, está muy bien realizada y las actuaciones son convincentes, al igual que la fotografía y el ritmo narrativo. Poco a poco, lo que comienza como una relación que no promete tener futuro va enderezando al ingresar los elementos emocionales y sentimentales en el juego: nace una amistad a la sombra de la complicidad por la libertad: ambos se escapan en las noches del sanatorio, Horacio para entrenar y Daniel para urgar su plan de huída, ambos en busca de la libertad, el más preciado bien para cualquier cubano. Daniel quiere pasar sus últimos días en plena libertad, en otro sitio, pero no lo logra. Horacio sí logra entrenar y volver al cuadrilátero y ganar una medalla, que le entregará a su amigo, como homenaje póstumo.

No deja de ser algo extraño que una película así haya logrado rodarse en Cuba, pues precisamente pone en el tapete la tan ansiada libertad de ambos personajes. Incluso es crítica de algunos dogmas como la discriminación hacia los enfermos de VIH (claro, en el año 1986, donde está ambientada) y la dureza del estamento militar, incluso para sus hijos (la actitud acre del padre de Daniel hacia su hijo). También hace algunos guiños a favor del régimen, como dejar bien claro que la atención sanitaria es gratuita, aunque las raciones de comida están bien preestablecidas. ¿Será que hay alguna apertura hacia la crítica?


Imagen tomada de Filmaffinity.


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29 noviembre 2019

La noche de las dos lunas - Miguel Ferrari (2018)


Imagen tomada de IMDb.

¿Quiénes son los padres de una criatura, 
los que la conciben (padres biológicos) o la mujer de vientre subrogado que la engendra?


Una joven, Federica Marín (Pakriti Maduro), escritora de libros infantiles que vive con su madre, una exactriz venida a menos, en un idílico emplazamiento cercano a Galipán, un buen día se empeña en ser madre soltera. Para ello, convence a un amigo homosexual para que sea el donante del esperma (Ubaldo, Albi De Abreu) y se realiza la fertilización in vitro en una clínica privada de Caracas. Tiempo después se entera de que el bebé que lleva en su vientre no es su hijo, porque no corresponde el ADN mitocondrial de ellos. Fue un error que se produjo en la clínica porque otra paciente, Fabiola Martín (Mariaca Semprún), le cede su puesto en la cola para entrar a realizar el procedimiento, debido a que su esposo, Alonso, no se había personado a tiempo para acompañarla. La confusión del personal de la clínica es coadyuvada por el desafortunado hecho de que ambas tienen nombres que comienzan con F (Federica y Fabiola) y apellidos muy similares que comienzan con M (Marín y Martín).

Federica descubre quién es la mujer que tiene a su hijo: Fabiola, una cantante casada con un editor. Fabiola aborta, por accidente, al niño de Federica y su amigo Ubaldo. La atribulada Federica (que atestigua el momento en que Fabiola aborta, mientras da un recital en el Museo de Bellas Artes) decide continuar con el embarazo y ser madre de la criatura que crece dentro de ella. Se ha convertido, sin pretenderlo, en un vientre subrogado. Para empeorar las cosas, su hijo ha muerto: la posibilidad de un intercambio de bebés al nacer (que los cuatro padres consideraron) se desvanece. Los verdaderos padres descubren que ella porta a su hijo e intentarán que se los entregue al nacer, pues es su hijo. No hay legislación que apoye en esta empresa a los padres biológicos, de manera que se supeditará al buen entender de Federica, y a sus sentimientos respecto al bebé, la suerte de la criatura al nacer: ser ella quien se quede con él o sus padres biológicos.

La película está bien realizada, tiene unas bucólicas escenas de la zona donde vive Federica, en Galipán, buenas actuaciones, guion y fotografía, incluso dos incursiones de la poesía en la alborada y en el ocaso del filme. La historia es entretenida y, sin pretender ser algo muy complejo desde el punto de vista intelectual, sí plantea un caso complejo de la vida real, máxime si ni siquiera hay legislación (en el mundo del film) para intentar resolverlo. ¿Es ella la madre o son los padres biológicos? Más allá del aspecto legal, la pregunta es pertinente desde el punto de vista bioético. La película no responde a la pregunta, pero bosqueja cómo lo resolvieron los personajes de esta historia en el epílogo.

Una única objeción que podría ocurrírsele a uno como espectador es que acude, quizás con demasiada facilidad y frecuencia, a coincidencias fortuitas un poco forzadas, que tuercen el devenir de la historia hacia derroteros cercanos a lo inverosímil. Por ejemplo, la confusión de sus nombres y apellidos en la clínica de fertilización; la forma artificiosa en la que se conocen Federica y el esposo de Fabiola, Alonso Aragón (el editor); o que él es —precisamente— editor y ella busca editar su libro (sobre un bebé que sus padres no tienen rostro) por desavenencias con su editora habitual. Incluso tiene un leve romance con Alonso; innecesario por de más. Algunos eslabones de la cadena del relato están, por este motivo, unidos de manera un poco precaria o son irrelevantes o inútiles para la historia. No es mal de morirse, sigue siendo una buena película que plantea un tema importante en la sociedad moderna, en la que las nuevas tecnologías van mucho más aprisa que el aletargado derecho y en la que los errores humanos, o no humanos, tienen perfecta cabida, tal como antaño, cuando las viejas tecnologías eran las que movían al mundo.

El filme representa a Venezuela en los premios Goya 2020 a mejor película iberoamericana. ¡Suerte a Miguel Ferrari!


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22 noviembre 2019

La flor del mal - Shin Sang-ok (1958)


Imagen tomada de Wikipedia.

La chica de la discordia.


La película también es llamada Jiokhwa y A flower in hell. El hermano mayor (Yeong-shik) de una familia de provincia va a Seúl y no regresa. Su hermano menor (Dong-shik) viaja para buscarlo y retornar a casa. Lo encuentra, pero Yeong-shik se ha convertido en el jefe de una banda de delincuentes y hace vida con una prostituta (So-nya), perteneciente a las Yanggongju, las «princesas de los occidentales» o «princesas de los yanquis»; prostitutas cuya mayor parte de la clientela eran las tropas norteamericanas acampadas en Corea del Sur, luego de la Guerra de Corea (1950-1953). La mujer se enamora del hermano menor, lo que ocasiona desavenencias entre los hermanos. Al final, la banda de Yeong-shik se dispone a cometer un gran robo a un tren y So-nya devela el plan a los militares, que logran detener el escape de los delincuentes luego de realizar el robo. Yeong-shik, el hermano mayor, y So-nya mueren después del asalto al tren. El hermano menor, Dong-shik, se regresa a su pueblo acompañado por otra prostituta, Judy, compañera de So-nya, aunque de sentimientos más nobles que esta. Judy ya le había manifestado simpatía e interés por estar con él.

Parece ser que el importante director coreano que la dirigió, Shin Sang-ok, tuvo influencias del cine francés. Se evidencian en esta cinta, de cadencia un tanto lenta para el gusto moderno, como suele ser el cine francés. Sin embargo, la trama del filme logra atrapar al espectador. Cuenta con una gran fotografía en blanco y negro (quizás lo mejor del filme), pero las actuaciones no son de la talla de dicha fotografía. Aun así, la película está bien realizada y transmite un mensaje, supongo que es el que su director pretendió. Pone su ojo crítico en la servidumbre de las prostitutas al estamento militar extranjero, la ruptura de las familias en la Corea de posguerra, las vicisitudes de las clases pobres (en especial las de las trabajadoras de la llamada ocupación más antigua del mundo), el engaño, la lealtad y la deslealtad. Todo ello enmarcado en una historia de amor no correspondido, con final infeliz, que en el epílogo enlaza con la promesa de otra historia de amor mejor avenida. El personaje femenino de femme fatale (So-nya), quizás el mejor actuado del reparto, intenta la redención, pero no lo consigue.

Es una película bien hecha, sin pretensiones de gran cine. A pesar de algunas carencias que presenta (no graves), es fácil de ver y atrapa. Tiene buenas escenas, gran fotografía y una historia que, a pesar de algunos puntos débiles, engancha al espectador. Dice el artículo de Wikipedia que el director compartió un apartamento con una prostituta durante la guerra y que eso, probablemente, le dio luces para realizar esta producción. La actriz que encarna a So-nya, Choi Eun-hee, fue esposa del director y ambos fueron secuestrados por los norcoreanos para realizar filmes propagandísticos (¿qué si no tratándose de un régimen totalitario?). Hubiera sido muy interesante que esa odisea a Corea del Norte fuese llevada al cine por ellos mismos. Sin embargo, se rodó en 2016 un documental sobre el caso: Los amantes y el déspota (The lovers & the despot).


Imagen tomada de IMDb.


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Artículo en Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/A_Flower_in_Hell
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0389052
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film853274.html


15 noviembre 2019

El coronel no tiene quien le escriba - Arturo Ripstein (1999)


Imagen tomada de IMDb.

Un genuino García Ripstein.


Esta cinta es una adaptación de la novela homónima del Gabo, que Arturo Ripstein llevó a la pantalla en 1999. El guion es de Paz Alicia Garciadiego. Dice el artículo de Wikipedia que, en opinión de García Márquez, esta era su mejor novela. La película cuenta con un excelente reparto, en el que se incluye a la gran actriz Marisa Paredes, en el impecable papel de Lola, esposa del coronel, una hermosa y joven Salma Hayek en un rol secundario y el recientemente fallecido Fernando Luján interpretando, muy bien por cierto, al coronel que nadie le escribe. Es una gran película. Dice en Filmaffinity que a García Márquez le pareció muy buena(1)

El film es una adaptación. Hay elementos dramáticos del cine que pesan más que la fidelidad literaria. El argumento, empero, sigue las líneas de la novela original. Una sinopsis de la película se puede ver en este enlace. Un resumen de la novela se puede leer en este enlace

El coronel espera por una pensión que nunca llega, va todos los viernes al embarcadero del río a esperar la valija del correo, solo para decepcionarse. Vive en la miseria con su esposa y a su hijo lo mataron. Tiene un gallo que fue propiedad de su hijo. En el gallo tiene fundadas todas sus esperanzas para salir de la miseria en la que están sumidos su esposa Lola (española) y él. Su hijo tenía una amante prostituta (Julia, Salma Hayek) y a él lo mató un tal Nogales, también querido de Julia. El coronel, urgido por su esposa, vende el gallo a un compadre y compañero de armas y luego deshace el trato. Venden un viejo reloj y la esposa vende su anillo de matrimonio al cura del pueblo para retornar el dinero de la venta del gallo, que ya lo habían gastado.

Una primera lectura lleva a las entrañas de los personajes, su soledad y pobreza, su luto por la muerte del hijo, sus esperanzas y desengaños; sus relaciones, de amor entre ellos, y con los demás habitantes del pueblo. Todo esto es parte del universo interior de cada uno, en particular del coronel y de su esposa. Ya esta lectura por sí sola es enriquecedora y significativa. Es suficiente para una buena película, tal como en efecto es. Los soberbios escenarios de casas centenarias, casi abandonadas, de pobreza generalizada, las calles enlodadas, no solo es parte del universo fílmico de Ripstein, sino que también lo es de los caseríos de las novelas de García Márquez. Esta población bien podría ser Macondo. No hay realismo mágico, pero podría haberlo. Está flotando en el aire, en la lluvia, en los rostros, en las casas, en la cadencia lenta de la vida de ese recóndito lugar y en la forma de vida de los pobladores.


Exégesis política

Viendo la película, o leyendo el libro, uno no puede abstraerse de la interpretación política de la historia. El coronel espera y espera, siempre en vano, como los pueblos hispanoamericanos esperan por gobernantes que dirijan sus naciones hacia derroteros prósperos y dignos (al menos que no sean ladrones, por lo menos eso). Esa espera no es correspondida nunca jamás y la susodicha espera-nza se basa en un pasado glorioso, en una guerra en la que participó, pero no en nada tangible del presente o del futuro, tal como Hispanoamérica. En esa guerra, él era del bando liberal, entiéndase socialista o comunista, como el Gabo. Vamos, los buenos (¿?). El protagonista de esta historia todavía tiene resentimiento hacia los curas y el cristianismo, a quienes combatió en vano en la guerra que él menciona varias veces.

El coronel, al igual que los pueblos hispanoamericanos, tiene sus espera-nzas en suspenso, supeditadas a un elemento fortuito, como lo es que el gallo gane una pelea, un gallo que ni siquiera ha sido entrenado para ello. Dios proveerá. El coronel ha perdido un hijo (¿el futuro?) a manos de los malos, que son los que controlan ahora el gobierno (tal como en Hispanoamérica). Nogales, el asesino, le ofrece solventarle lo de su pensión a cambio del gallo (el gallo es ahora su futuro), pero el coronel se niega, no se doblega porque sus principios los mantiene incólumes. Nogales también le dice que en ese duelo, uno de los dos moriría, ergo cualquiera de los dos, el que quedara vivo, sería el malo. Esto es muy típico de la idiosincrasia caribeña, en la que los malos y los buenos (la maldad y la bondad), a los ojos de la moderna relatividad, banalidad y falta —o enturbamiento— de referentes y de valores, apenas se distancian por una membrana porosa de espesor molecular (por eso muchos veían/ven al asesino Pablo Escobar como a un prócer). El paralelismo entre los hechos relacionados con la muerte del hijo del coronel y la vida social en esos países es innegable, como los otros paralelismos descritos antes. Por ello, no escapa de la mente del espectador —que conozca ese medio— la exégesis política de este relato... aunque esa no haya sido la intención ni de García Márquez ni de Ripstein ni de Garciadiego.

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(1) Según Filmaffinity, el Gabo dijo: «El coronel no tiene quien le escriba es un gran filme. Ripstein me ha hecho justicia y yo a él al seguir escribiendo 30 años después.».

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Una buena reseña en Tiempo de cine, con anécdota incluida, relacionada con la frase mencionada en la nota (1):
Reseña en Wikipedia: 


08 noviembre 2019

Un día más con vida - Raúl de la Fuente y Damian Nenow (2018)


Imagen tomada de IMDb.

Parcializada visión (100-0) del conflicto de Angola.


Un día más con vida es una película animada, basada en el libro homónimo del periodista polaco Ryszard Kapuściński. La acción se desarrolla durante los inicios de la independencia de Angola, posterior a noviembre de 1975. El filme utiliza la técnica del rotoscopio, pero también presenta imágenes fijas y en movimiento de entrevistas recientes y de hechos históricos de los años setenta del siglo XX. Al abandonar Portugal esta colonia, diversas facciones lucharon por el poder, generando una larguísima guerra civil, que duró hasta inicios del siglo XXI (1975-2002).

La historia narra el viaje del periodista polaco a las tierras del sur, para encontrarse con Farrusco, un héroe portugués del MPLA, la facción comunista del conflicto, de la que —sin ningún tapujo— son simpatizantes los realizadores de este filme, al igual que el periodista Kapuściński. Retorna a Luanda, capital del país, con la noticia de que Sudáfrica está atacando en el sur. Al llegar a la capital, ve que los rusos ya no están, pero ahora están los cubanos, iniciando la ofensiva con una operación llamada Carlota, el nombre de una guerrillera angoleña que Kapuściński conoció al viajar al sur y de la que quedó prendado. El filme muestra fotografías reales de esta mujer. Sin embargo, los cubanos le llamaron Carlota por otro motivo (1). Una de las escenas claves del filme, deja entrever la importancia de las noticias, por ende, de los corresponsales de guerra de los medios de comunicación, y su influencia en la deriva de un conflicto bélico para favorecer un bando o el otro.

La producción de Raúl de la Fuente y de Damian Nenow está muy bien realizada, tanto desde el punto de vista técnico, cinematográfico, como del artístico. La narrativa es ágil y entretenida. Es un cine de animación de calidad. Sin embargo, es tan propagandístico como El acorazado Potemkin o El triunfo de la voluntad. Ni un ápice menos. Todo el filme es propaganda comunista a tope, sin siquiera un sesgo hacia el centro. Es difícil pensar que en un conflicto en el que ambas partes estaban armadas y apoyadas por potencias extranjeras que les proveían de armamento, haya habido un bando divino, el comunista, y otro demoníaco, los liberales (básicamente los gringos). No voy a averiguar qué tan neutral o asimétrico fue el conflicto. Me basta con saber que los comunistas cubanos estuvieron metidos en eso y ya uno los conoce por lo que han hecho de y en Venezuela.

La parcialización mencionada me hace recordar el discurso de la izquierda española respecto a la guerra civil española. En ese discurso, el bando de los santos era el de los comunistas, las víctimas asesinadas. El otro bando estaba formado en exclusiva por los asesinos. O sea, no había malos entre los comunistas ni había ningún bueno en los falangistas. Ningún asesino entre los comunistas ni ninguna víctima entre los falangistas. Ese es el discurso que venden como pan caliente.

Es por demás extraño que un producto tan sesgado hacia el comunismo haya estado financiado por múltiples gobiernos e instituciones estatales; europeas, eso sí. No recuerdo si instituciones privadas también lo patrocinaron. Todos los patrocinadores son europeos y, por lo que uno puede percibir, americanófobos a rabiar.


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Reseña del libro base en Wikipedia: 


01 noviembre 2019

Principio y fin - Arturo Ripstein (1993)


Imagen tomada de IMDb.

El principio del fin.

La sociedad no es una enfermedad, sino un desastre.
Es un milagro estúpido que consigamos vivir en ella.


Esta excelente película de Arturo Ripstein, con guion de su esposa, Paz Alicia Garciadiego, nos cuenta la historia de una familia de clase media baja venida a menos luego de la muerte del cabeza de familia. Ignacia Botero, muy bien interpretada por Julieta Egurrola, hace lo posible para mantener a flote a sus cuatro hijos. Al mayor, Guama, un zagalón, le dice que busque su camino, lo saca de la casa porque ya no puede seguir siendo una carga para la familia. A Nicolás, el varón más soñador, más pendejo, lo insta a trabajar para que mantenga los estudios del menor, Gabriel, el más prometedor y estudioso de ellos. A su hija, Mireya, la pone a trabajar de costurera en la casa.

Guama se va a trabajar a un aburrido y mediocre burdel, en donde se convierte en el proxeneta de una prostituta y se enreda en el negocio del narcotráfico. Un día, le lleva a su madre un pequeño paquete para que se lo guarde. Era droga. La madre bota el polvo en la batea. Cuando él lo va a buscar y no lo puede recuperar, esa es su ruina. Lo golpean que casi lo matan y tiene que huir de la ciudad con su mujer. Mireya, que trabaja como costurera en casa, es engañada por un joven panadero, que le promete villas y castillos cada vez que copulan. Ella descubre que se casará con otra y el desengaño la hace descubrir la prostitución, con la que trabaja menos, gana más, y percibe «el mismo cariño». Eso la conducirá a la desgracia. Nicolás se va a trabajar a Veracruz. Allí se liga con la casera, una mujer mayor que él, con hijos. Esto evita que envíe el dinero a la casa, para ayudar a los estudios de su hermano. Gabriel no consigue la beca para estudiar, que era la esperanza para salir adelante, embaraza a su novia y le pide que aborte. Ella no quiere abortar y sus padres convienen con Ignacia en que Nicolás se case con la chica. Mireya es apresada porque un cliente muere en sus brazos. Eso salpica a Gabriel y a su mentor, que le había prometido una beca. Gabriel libera a su hermana de la cárcel y la convence para «ponerle punto final» a algo que la va a perseguir toda su desgraciada vida y a él lo desprestigiará. También él opta por el punto final.

Si mezclamos en una coctelera a Emil Ciorán y a la jocosa Ley de Murphy (o la Ley de Finagle u otra similar), el cóctel resultante es este film; basado en la novela homónima del Nobel egipcio Naguib Mahfouz, si bien sitúa la acción en Ciudad de México en lugar de El Cairo. A pesar de este enunciado tan florido, hay vidas así, que van de mal en peor de manera indefectible hasta «el punto final». En esta historia, toda buena nueva no es más que la careta de una nueva desgracia. Se suceden como las capas de una cebolla. El símil no es escogido al azar. Cebolla porque una capa va detrás de otra igual y porque todas causan llanto. Después de muchas vicisitudes, que sería largo detallar (el film dura casi tres horas), la resolución —como era de esperarse—, deriva en tragedia. No solo no se logra el mantenimiento de la familia, mucho menos el reflote, sino que se profundiza su debacle. Así son los personajes e historias de este incisivo cineasta del espléndido cine mexicano.

La ambientación y el clima existencial de los personajes son muy bien retratados por Ripstein. Mejor aún cuando están en su sima que al comienzo, cuando recién muere el paterfamilias. El decadente prostíbulo donde trabaja Guama, los sórdidos y claustrofóbicos ambientes donde viven o donde ejerce Mireya su nueva profesión de ramera, son los mejor logrados. A veces, es asfixiante la atmósfera de desesperanza y tragedia que respiran los personajes, y uno como espectador junto a ellos. Sin duda alguna, Ripstein es un maestro en estos ámbitos.

La vida es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino abierto por su propia sangre.
Emil Cioran.

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Notas
1. La publicación tan seguida de artículos sobre películas de Arturo Ripstein responde a que se han proyectado muchos de sus filmes en el 28º Festival de Cine de Madrid, motivado a que el premio Mirada Internacional de esta edición del festival se les ha otorgado a este importante director del legendario cine mexicano y a su compañera y guionista Paz Alicia Garciadiego. Es la primera vez que se premia a cineastas latinoamericanos en este festival. Ha sido una gran ocasión para visionar o revisionar algunas de sus películas y disfrutar de los coloquios con estas dos grandes figuras del cine.


2. Las nuevas entradas tienen imágenes de los afiches de las películas debido a que suelen desaparecer los enlaces a vídeos en YouTube y es muy desagradable que el vídeo deje de existir o de mostrarse, generando enlaces a la nada. Es enojoso para uno como lector, pero también es desagradable, como administrador, tener que actualizar el sitio quitando esos enlaces y buscando otras imágenes o vídeos. IMDb es un sitio que se ha mantenido en el tiempo con mucha homogeneidad y seriedad. Al igual que Wikipedia. Por eso uno prefiere enlazar a esos sitios. El lector que desee ver vídeos, los puede buscar en YouTube, Vimeo, o el sitio de su preferencia, que le mostrará lo que hay al respecto actualizado al momento de la búsqueda.

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25 octubre 2019

Crónicas marcianas - Michael Anderson (1980)


Imagen tomada de IMDb.

La cosmovisión de Ray Bradbury.


Esta miniserie de tres capítulos, realizada en 1980 y estelarizada por Rock Hudson, está basada en el libro homónimo de Ray Bradbury, quizás su obra más acabada, junto a Fahrenheit 451, de la que Francois Truffaut hizo una inolvidable película. La miniserie es una adaptación de los relatos que comprende el libro, si bien no los incluye a todos. Los tres capítulos son: 1. Las expediciones, 2. Los colonos y 3. Los marcianos.

A pesar de no incluir todos los relatos del libro, el conjunto de los tres capítulos conforma un corpus complejo de la cosmovisión de Ray Bradbury. Al menos la que tenía cuando los escribió. Se tocan múltiples temas, todos desde un punto de vista crítico. El primero que resalta es el de la colonización a ultranza, tal como se hiciera en la Tierra desde la antigüedad, una ocupación predadora de los nuevos territorios sin que nada importen sus ocupantes ancestrales. El segundo es la creación del entorno a imagen y semejanza del que se abandonó en el planeta de origen, la terraformación literal, marketing incluido. El tercero es la incapacidad de los humanos para evitar el suicidio: una guerra mundial, nuclear, devasta a la Tierra hasta convertirla en un cuerpo incapaz de sostener la vida. Así podríamos seguir enumerando otros tópicos. Casi ninguno escapa a la pluma del consagrado escritor. Racismo, religión, visión sesgada de la realidad, homicidio, robo, romance, frivolidad, quema de libros (como en su posterior Fahrenheit 451), soledad, aburrimiento, androides como sustitutos de personas para combatir la soledad, esperanza, sentido de la vida, entre muchos otros (no todos en la miniserie).

Bradbury comenzó a escribir los relatos poco después de la II Guerra Mundial. Este dato es significativo porque enmarca el contexto bajo el cual se ha de apreciar la obra. No es apropiado descontextualizarla, dado que se trata de una crítica social y política de aquél entonces, en particular de la sociedad norteamericana de aquella época, de sus temores; del american way of life; del american dream; de la recién nacida Guerra Fría; del horror al holocausto nuclear, que puso en el tapete la reciente guerra mundial y los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Todo esto configura el marco de referencia de esta magna obra de la literatura de ciencia ficción. Si la leyéramos, o viéramos la miniserie, sin tener en cuenta esto, no se percibiría toda la agudeza que entraña.

De cada secuencia se podría escribir, como mínimo, un artículo. De algunas un tratado. En cada una discurre una frase llamativa que impele a la reflexión. Una de tantas es la que le dice el marciano al coronel Wilder (Rock Hudson), en el tercer episodio, cuando le pregunta que le dé el secreto de ellos para vivir en Marte (planeta que el marciano llama Tir). El marciano le contesta que ellos viven «...contemplando la vida, observando la naturaleza y cooperando con ella, haciendo causa común con el proceso de la existencia; viviendo la vida por sí misma, encontrando placer en el don de la simple existencia...». En este encuentro, ni el marciano ve lo que ve Wilder, ni este lo que ve el marciano. Piensan que ambos están en tiempos diferentes, pues tampoco notan la sustancia uno del otro: para ambos el otro es un espectro, se ven pero no se perciben al tacto. Surge la pregunta de si los marcianos son descendencia de los humanos o los humanos en realidad han irrumpido en Marte, como todas las escenas anteriores han dado a entender. A raíz de la explicación del marciano, Wilder dispone que su familia, aburrida en casa, cambie de estilo de vida a uno contemplativo, con toda probabilidad mucho más aburrido para ellos, si bien eso no se plantea. En la escena final, Wilder le promete a sus hijos que verán marcianos y los asoma a un río en el que ven sus reflejos.

Es desafortunado que, cinematográficamente, la miniserie sea tan pobre. Tiene muchas imprecisiones científicas, carece de buenos efectos especiales y actuaciones. Incluso el fondo musical no es el mejor. Le falta lo que podríamos llamar punch, fuerza, carácter, energía, dinamismo. Ya antes de 1980 se hacían cosas mucho mejores, tanto en el aspecto técnico (La guerra de las galaxias) como en el técnico sin menoscabo del conceptual (Viaje a las estrellas, El planeta de los simios o 2001). Es probable que haya sido una serie con poco presupuesto (lo cual se le nota a leguas) o que haya intervenido gente inexperta en su ejecución. Es una lástima, porque abunda en conceptos y propuestas nada superficiales. No todo es fondo, también el cine requiere de forma, más aún el de ciencia ficción. A fin de cuentas, el cine pertenece —o debería pertenecer— al arte. Sería interesante que se hiciese, con la tecnología de hoy, un nuevo intento de llevarla a la pantalla.


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18 octubre 2019

La mujer del puerto - Arturo Ripstein (1991)


Imagen tomada de IMDb

El incesto irredento y gozoso.


Este filme es un concierto en tres movimientos, que corresponden a las tres visiones de los personajes principales: Perla, la joven prostituida por su propia madre, también prostituta; el Marro, el marinero que resulta ser su hermano y Tomasa, la madre de ambos. No solo se consuma el incesto por accidente, sino que se continúa cometiendo después de su conocimiento. Ambos, Perla y el Marro, disfrutan viviendo en incesto sin importarles lo pecaminoso que es desde el punto de vista religioso, lo inmoral desde el punto de vista social, y lo inconveniente desde el punto de vista biológico, tal como se evidencia en la escena final, en la que se presenta un hijo de ambos con síndrome de Down. Tomasa termina aceptándolo, al igual que otro personaje cercano a ellos, Carmelo. Recuerda el caso de Rashōmon, de Akira Kurosawa, en el que el homicidio es narrado de acuerdo a los tres personajes que lo presenciaron, incluyendo la víctima.

Tal como señalaron en el coloquio posterior a la película, tanto el director como la guionista, Paz Alicia Garciadiego (esposa de Arturo Ripstein), no pretenden hacer cine sociológico; su cine cuenta historias con personajes irreales, son ficciones. Sin embargo, podemos suponer que la vida real —inspiración para más de un relato, tanto de literatura como de teatro o de cine— presenta casos similares. O peores. La ficción ha superado a la realidad solo en los casos de fantasías y de ciencia ficción, pero nunca en los temas terrenales y humanos. De hecho, afirmaron que el incesto hoy en día no es tan anormal en una ciudad atiborrada de gente como es Ciudad de México, metrópoli que, en una pequeña área, cuenta con más habitantes que países enteros. Sí lo era cuando se realizaron otras versiones de esta película, en 1934 y en 1949(1), las que no hurgaron en el incesto como sí lo hizo Ripstein en la suya. ¿Lo hubiera hecho si la película la rodase en 1934 o en 1949? Probablemente no. Quizás no le hubieran permitido hacerla. Como sea, en México nunca ha sido exhibida, según dijeron sus autores.

Arturo Ripstein es, sin duda, uno de los cineastas mexicanos más importantes. Su cine no es complaciente, no es preciosista; todo lo contrario, se centra en personajes que no solo son perdedores (loosers), sino que se hunden cada vez más en sus miserias, hasta la exasperación. En algunos casos, como Profundo Carmesí o El lugar sin límites, hasta la abyección... y más allá. Hay espectadores que no lo soportan. La mujer del puerto no es la excepción a este cine de los bajos fondos, de las penurias, de lo mugriento, de la desgracia sin coto, como si se tratase de un fractal, que se autoalimenta para generar más desgracia tras una desgracia. Dijo el director en el coloquio, que se le dan mejor estos personajes que los bien vestidos, peinados y calzados, en elegantes y opulentos entornos. Parece ser una cuestión de narrativa, de dramatización, más que de querer hacer análisis social. Su esposa, la guionista, lo secundó en esta visión. Pero ello no exime de que los espectadores especulemos sobre significados y significantes. La obra, que siempre abandona a su autor, queda ahí, expuesta para percibirla, para reflexionar, para valorarla, para relacionar conceptos y situaciones. Es parte del arte.


Reseña del coloquio en el website de la AACC.


Otras películas que han tocado este tema son La Luna, de Bernardo Bertolucci, la inolvidable El color púrpura, de Steven Spielberg, la grandiosa Chinatown, de Roman Polanski, entre muchas otras. Cada uno en su estilo, han bregado con este tema, tan legendario como la humanidad misma. La cinta de Ripstein es para tragar grueso mientras se ve, es descarnada. Como la vida misma, especialmente la vida de los personajes y los entornos que describen sus películas. Además, al desarrollarse la trama en un medio tan afin para uno como el hispanoamericano(2), se siente más cercana que las mencionadas al principio de este párrafo.




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(1) Las tres películas basadas en un corto cuento de Guy de Maupassant, titulado El puerto. Muy bien calificadas las tres, en especial las de 1934 y 1949, puede ser por lo dicho antes, que el cine de Ripstein no es amable, es casi deprimente en los planteamientos.

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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas ever