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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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06 mayo 2022

Rapsodia en agosto - Akira Kurosawa (1991)

 

Imagen del póster en IMDb.


9 de agosto de 1945: bomba atómica en Nagasaki.


La bomba atómica sobre Hiroshima fue lanzada el 6 de agosto de 1945. Tres días después se lanzó la de Nagasaki. Si hay alguna sociedad sensibilizada respecto a la bomba atómica y la radiación nuclear, es la japonesa. Para colmo, el tsunami de 2011 arrasó con la central nuclear Fukushima. Las bombas acabaron con la vida de centenares de miles de personas y dejaron secuelas y heridas de por vida en muchos sobrevivientes. En Sueños, película anterior a esta, Akira Kurosawa había asomado su preocupación al respecto en dos de sus relatos. Pero en Rapsodia en agosto, toda la película está dedicada a este asunto; tan espinoso que ocasionó críticas adversas en su país (véase este enlace).


Los tres nietos (Shinjiro, Tami y Minako) frente al monumento
en la escuela donde falleció su abuelo. Son barras de acero retorcidas
por la explosión. Imagen tomada de IMDb.


Kane (Sachiko Murase) es una viudad sobreviviente del horror atómico. Ella también era maestra en la escuela en la que falleció su esposo el 9 de agosto del 45, pero se retiró a criar a un hijo y estaba embarazada de la siguiente. Es verano de 1990 y recibe en su casa a los cuatro nietos: dos del hijo, Tadao (Hisashi Igawa), y dos de la hija, Yoshi (Toshie Negishi). Los jóvenes quedan al cuidado de Kane mientras sus padres están de viaje; han ido a Hawái porque allá parece ser que vive un hermano mayor de Kane (Suzujiro), que fue de joven a Hawái y se casó con una norteamericana. Suzujiro es rico, pero está muy enfermo; tiene una gran finca de piñas que la administra su hijo Clark (Richard Gere). Este le ofrece trabajo a Tadao en su empresa. En una carta que envían a Japón, comentan que su hermano quiere que ella lo visite antes de morir. Los niños se entusiasman con la idea de ir a Hawái todos y tratan de convencer a Kane para que haga el viaje, pero ella no recuerda a Suzujiro.


Los nietos comparten con Kane en armonía. Ella, feliz de la vida.
Imagen tomada de IMDb.



Tami y Tateo (Hidetaka Yoshioka) visitan un par de árboles calcinados que
corresponden a una de las historias que les ha contado su abuela, referente
a un hermano de ella que se fugó con la mujer de su empleador.
Imagen tomada de IMDb.


Los nietos de Kane detestan la comida que con tanto amor les prepara su abuela y muestran hacia ella cierta irreverencia, hasta el día que tres de ellos viajan a Nagasaki para conocer la escuela donde murió su abuelo abrasado por la radiación nuclear. Regresan impactados con lo que ven. El nieto que quedó en casa con ella hizo una lista de los nombres de los hermanos, pero no aparece el de Hawái. Eran una docena de hermanos y ella no recuerda los nombres de todos. Con el paso de los días, y tras visitar Nagasaki, los niños comienzan a cordializar con Kane; ella les relata cuentos de cuando era niña, de la época en la que la bomba fue lanzada, del horror de ese día. Los niños sienten temor ante algunas de estas historias,... pero les fascinan.


Una amiga de Kane, también viuda nuclear, la visita. Durante más de una hora están una
frente a la otra sin pronunciar palabra. No les hace falta. Imagen tomada de IMDb.



Las abuelas de la vecindad declaman cánticos budistas en honor a los caídos. 
Imagen tomada de IMDb.



Los niños las observan de lejos, con reverencial deferencia. Imagen tomada de IMDb.


Cada vez están más compenetrados con la abuela, y las nietas (que son mayores) preparan la comida. Comienzan a entender las razones por las cuales su abuela es como es y porqué está reticente a ir a Hawái. Poco a poco la respetan más y más. En una comunicación que envían a Hawái (que se cruza con los padres que viajan de regreso), ella acepta ir a ver a Suzujiro; esa carta —inadvertidamente— cuenta lo acontecido a su esposo. Cuando llegan los hijos de Hawái, se disgustan porque ellos no habían mencionado nada de la bomba atómica para no herir la sensibilidad de Clark; que, a fin de cuentas, es norteamericano; también reprenden a sus hijos por haber enviado la carta (ante esto, Kane los defiende diciendo que fue su idea). Los hijos de Kane ahora temen que él se distancie por pensar que hay resentimiento hacia los norteamericanos por la bomba y que retire su promesa de trabajo en la empresa de piñas. Kane los reprende por pensar así, como «mendigos». Como se ve, la bomba atómica es un tema muy muy sensible para buena parte de la sociedad japonesa.


Detalle del ojo dibujado por Shinjiro. Imagen tomada de IMDb.


En la pizarra el ojo que dibujó Shinjiro (el niño de pie) cuando Kane les contó
que un hermano de ella se encerró a dibujar ojos después del destello de la bomba.
Imagen tomada de IMDb.



El hongo, tal como lo vieron Kane y su hermano Suzukichi, el que se dedicó a
dibujar ojos después de esta catástrofe. Salieron al patio porque sonó
la sirena de ataque aéreo.



El ojo del destello, frente al hongo, tal como lo vieron Kane y su hermano
Suzukichi, el que se dedicó a dibujarlos.


Las cosas se aclaran cuando llega Clark, que viene a conocer a su tía y a ver el sitio donde falleció su tío. También viene a ofrecerle el perdón, como norteamericano, por la barbarie cometida. Kane prometió ir a visitar a Suzujiro después de los actos conmemorativos de los 45 años de la detonación de la bomba, el 9 de agosto. A estos homenajes acude Clark, quien queda conmovido. Un día que va con sus primos a una cascada, llega Tadao telegrama en mano con la noticia fatídica: Suzujiro ha fallecido. Clark vuela de urgencia a Hawái. Kane, de súbito, empieza a mostrar un comportamiento errático, a decir incoherencias. En la noche se levanta una tormenta en la que el cielo está «como aquél día», según relata una vecina que les avisa que Kane va camino a Nagasaki. Todos van tras ella.


Los niños visitan una cascada cercana, de la que su abuela les contó.
Imagen tomada de IMDb.


Ahí regresan luego con Clark, justo el día que llega el telegrama que informa
de la muerte de su padre. Imagen tomada de IMDb.


Rapsodia en agosto es una película, si se quiere, intimista; en la que se ha volcado la razón y la pasión de Kurosawa (director y escritor del filme) y muestra, desde un lado amable, los horrores de esa acción brutal que dejó una huella indeleble en la sociedad japonesa. Y si no es indeleble, trabajos como esta película se encargan de que sea recordada en su justa dimensión. No es un ataque a los norteamericanos, pero sí es un alegato antibélico. No esconde que sea un intento de sensibilizar a las generaciones jóvenes, que ven el trágico evento como algo distante en el tiempo (que no en el espacio); recordemos que es 1990 cuando se rueda y se exhibe el film. Y no lo deben ver distante, pues aún están vivos muchos sobrevivientes, como Kane; y otros mutilados o con severos problemas de salud. Aún hoy, 75 años después, hay testigos que eran niños cuando eso ocurrió. Gran película-legado de Kurosawa.



Clark llega justo a tiempo para ver el homenaje al monumento de la escuela.
Junto a él, observan en silencio sus dos primos y los cuatro hijos de estos.
Imagen tomada de IMDb.


Ambos, Kane y Clark, sienten un alivio interno al comprobar que no hay resentimientos.
Me pregunto si esto en la vida real fue más allá de la mera actuación...
Clark, avergonzado por lo que hizo Truman, pidió perdón a Kane.
Richard Gere habla en japonés en el film. Imagen tomada de IMDb.


Para los que siguen sin ver el peligro, ahí están los casos de Chernóbil y de Fukushima, antes mencionado; y el de Three Mile Island. Pero ninguno de estos alcanzó el poder de devastación de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Fueron tristemente épicas.


El cielo se pone «como aquél día» y recuerda al hongo radioactivo.
Imagen tomada de IMDb.



Todos salen en busca de Kane, que va camino a Nagasaki en busca de su esposo.
Imagen tomada de IMDb.



Imagen del póster en Filmaffinity.


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Rhapsody in August; 八月の狂詩曲; Hachigatsu no rapusodī; Hachigatsu no kyōshikyoku; Rapsodia en agosto.

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Artículo/reseña en Wikipedia:

https://es.wikipedia.org/wiki/Rapsodia_en_agosto

Artículo en Wikipedia en inglés:

https://en.wikipedia.org/wiki/Rhapsody_in_August

Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0101991

Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film645487.html

Artículo en Wikipedia sobre los bombardeos:

https://es.wikipedia.org/wiki/Bombardeos_atómicos_de_Hiroshima_y_Nagasaki


26 noviembre 2021

Dersu Uzala - Akira Kurosawa (1975)


Imagen del póster en IMDb.

Un canto a la amistad


Taiga oriental de Rusia, 1902. En una expedición con fines topográficos al oriente ruso, el explorador Vladímir Arséniev (Yuri Solomin) se encuentra con un simpático cazador nómada de la etnia nanái de nombre Dersú Usalá (Maksim Munzuk). Le propone que sea el guía de la expedición y él acepta. Gracias a este hombrecillo humilde, pero muy conocedor de la zona, los exploradores rusos salen airosos de su aventura; Dersu les orienta no solo desde el punto de vista geográfico, mas en todo lo que concierne al medio ambiente; es un avezado rastreador y sabe a la perfección los procedimientos para sobrevivir en tan hostil hábitat y para aprovechar los recursos de la jungla. 

El cazador es un animista; para él, todos los seres son animados, tienen «alma» y les llama personas: la persona río, la persona tigre,... De manera que todos los seres merecen el respeto de los hombres. Vladimir siente una profunda admiración por este hombre simple pero —al mismo tiempo— sabio y nace una amistad entre ambos. En una ocasión, les sorprende la noche a Vladimir y a Dersu en la estepa del lago Khanka y sobreviven gracias a la habilidad de Dersu, que improvisa un refugio con las escasas gramíneas que hay alrededor, empleando el trípode del teodolito y otros enseres que cargaban consigo como estructura.


El día que conocen a Dersu le dan comida y comparten en torno
a la hoguera, a la persona fuego. Imagen tomada de IMDb.


Vladimir y Dersu. Imagen tomada de IMDb.


En 1907, Vladimir regresa con otro grupo de soldados para una nueva exploración y, por suerte, da con Dersu; pero ahora el viejo cazador tiene las facultades un poco mermadas, en particular la vista. Vladimir lo persuade de irse a vivir con él en Jabárovsk y Dersu acepta. Empero, ahí no puede disparar, no acepta que la esposa de Vladimir pague por el agua o por la leña; va a un bosque cercano a talar árboles para proveer leña y lo detienen. Dersu le pide a Vladimir que lo deje marchar a la taiga, pues en la ciudad morirá de tristeza; ahí no hay la libertad a la que él está acostumbrado.


La película comienza en 1910. Vladimir busca la tumba de su amigo
Dersu, pero la tala de los árboles que servían de referencia para
ubicarla hacen de ello algo irrealizable. Imagen tomada de IMDb.

Esta sencilla trama, tanto como Dersu mismo, da pie a que Kurosawa construya una hermosa película basada en el libro homónimo del militar Vladímir Arséniev; en la que se ensalza la amistad entre hombres de tan disímiles culturas; así como el respeto por el medio ambiente, que viene siendo también una amistad, entre el Hombre y su entorno.


A pesar de la brújula que portaba Vladimir, se pierden en el enorme
lago Khanka y los sorprende la noche. Imagen tomada de IMDb.


Al día siguiente, Vladimir dispara para comunicar su ubicación
al grupo de soldados. Atrás, el refugio construido con paja por Dersu.
Imagen tomada de IMDb.


Pese a que puede resultar un tanto atípica dentro de la filmografía de Akira Kurosawa para algunos cinéfilos, y un poco lenta a veces, es una magnífica película que —en muy buena hora— advirtió sobre la conveniencia de convivir en armonía con la naturaleza; tema que volvería a tratar quince años después en su también extraordinaria obra Sueños. Esta fue una coproducción con la URSS y la primera película realizada por Kurosawa fuera de Japón: fue rodada en la taiga siberiana. La explotación de los recursos naturales (sin los cuales no podríamos sobrevivir como especie) puede realizarse desde una perspectiva de respeto hacia la naturaleza; eso es lo que el menudo cazador nos enseña: él no toma más de lo que necesita. La actuación de Maksim Munzuk, actor ruso, en el papel de Dersu Uzala es de antología, y la fotografía de la taiga y de la estepa hace honor a tan imponentes parajes. Es una de esas películas que hay que ver.


La urbe no es sitio para el viejo nómada, sentado en el piso
frente a la estufa. Imagen tomada de IMDb.


También hay que ver desde otro prisma a Dersu: como un hombre más bien medieval, con una forma de vida ya superada, a la que no se podría regresar. Él representa un pasado, un tanto reñido con el progreso, con el desarrollo y la explotación eficiente de los recursos. Contrario a la voracidad desarrollista a ultranza, que desforesta porque sí. De nuevo, el medio aristotélico viene al rescate. Ni una cosa ni la contraria, un balance entre ambas.


Vladimir le regala un fusil nuevo a Dersu. Es el mejor regalo
que le pudo dar; no solo es símbolo de amistad, es algo útil
para el viejo cazador que ahora regresa a la taiga.
Imagen tomada de IMDb.


Si en algo hace hincapié la historia es en la amistad tan entrañable que se profesan estos dos hombres, hijos de culturas muy distintas, de visiones de la vida quizás también diferentes; pero que comparten valores equiparables en cada una de estas instancias tan diversas. Uno de los ejes sobre los que discurre esta amistad es el respeto mutuo y el reconocimiento de las habilidades y destrezas propias de cada uno. Dersu no es un sabelotodo, en la taiga sí lo es, pero fuera de ella no; y él reconoce esta limitación, tanto como la reconoce Vladimir respecto a su conocimiento de las técnicas de sobrevivencia en la taiga y en la estepa. Sentando un símil entre esta amistad y la que debería profesar el Hombre por el medio ambiente en el cual vive; pues ambos son, asimismo, muy diferentes; la pregunta pertinente es ¿por qué no es el Hombre amigo del hábitat?, ¿por qué no lo explota de manera racional, tal como lo hace Dersu?


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Dersu Uzala; Дерсу Узала; デルス·ウザーラ; Derusu UzāraDersu Uzala: The Hunter; Dersu Uzala (El cazador).

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Artículo en Wikipedia:

https://es.wikipedia.org/wiki/Dersu_Uzala_(película_de_1975)

Artículo en Wikipedia en inglés:

https://en.wikipedia.org/wiki/Dersu_Uzala_(1975_film)

Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0071411

Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film478505.html


06 agosto 2021

Vivir - Akira Kurosawa (1952)


Imagen del póster en IMDb.

La vida es aquello que va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes.
Allen Saunders (1899-1986)(1)


Mucho antes de que se produjera Antes de partir (2007), Kurosawa rodó Vivir (Ikiru en japonés transliterado, 生きる en japonés). Aún antes, en 1886, Tolstói escribió La muerte de Iván Ilich, novela en la que se basa esta película. ¿De qué va? Va de lo que haría alguien, cuya vida ha sido insípida y gris, al saber que pronto morirá. En Antes de partir, uno de los personajes había vivido una vida emocionante, el otro no; pero ambos tenían carencias que intentaron paliar antes de irse.


Watanabe, el arquetípico «funcionario» del Estado.
Imagen tomada de IMDb.


En Vivir, Kanji Watanabe (Takashi Shimura) es un burócrata que lleva treinta años sentado en un escritorio poniendo sellos en papeles. Ha enviudado hace veinte años y vive con su nuera y su hijo. Su vida no puede ser más patética. En su rostro se refleja esa vida. Al enterarse de que tiene una «ligera úlcera» estomacal(2) cae en una depresión. Falta al trabajo por primera vez en treinta años y se entrega a la bebida. Desconsuelo total. En un bar conoce a un escritor de segunda con el que pasará una noche loca; para ello sacó del banco cincuenta mil yenes. Después de dos semanas de ausencia laboral, Toyo (Miki Odajiri), una subalterna de la oficina, lo busca para que le selle la renuncia. Ella se va porque ahí no se siente bien. La chica, muy alegre y vivaz, le contagia las ganas de vivir a Watanabe. Con ella es feliz. Los familiares y vecinos creen que él la tiene por amante. Sale con ella varias veces, a comer, al casino, hasta que ella no se siente cómoda. Le regala un conejo mecánico con el que ella drena la ansiedad. Él no ve cómo podría usarlo en la oficina, pero lo toma.


Watanabe con el joven escritor en la noche loca,
ambos embriagados. Imagen tomada de IMDb.


Regresa al trabajo, donde se le han acumulado los papeles hasta conformar una torre. El primero de ellos refiere a un reclamo de los vecinos de un barrio en relación a un terreno que se anega; los vecinos piden que les construyan un parque para los niños. Le encarga el proyecto a uno de sus subalternos, que al principio lo quería zapatear a otro departamento. Él le hizo seguimiento al proyecto hasta su muerte. Murió en el parque.


Toyo le muestra el conejo que le drena la angustia.
Imagen tomada de IMDb.


Durante su velatorio, los compañeros de la oficina disertan sobre qué tanta responsabilidad tuvo Watanabe en la construcción del parque. Unos aseguran que sin el trabajo de otros departamentos no se hubiera construido, otros que él fue el alma y corazón de ese proyecto. Llegaron los vecinos que habían pedido el parque a presentar sus respetos llorando. No quedaban dudas sobre su injerencia en el proyecto. Flashbacks lo muestran a él en el sitio de los trabajos.


Watanabe visita el lugar problemático que convertirá
en parque infantil. Imagen tomada de IMDb.


Los primeros minutos de la cinta, muestran la vida del señor Watanabe y se enfocan en el aspecto de la burocracia ineficiente de la que él formaba parte. El departamento que él dirije se llama, con toda la ironía del caso, «Servicios al ciudadano». Uno de los empleados dirá: «En este mundo, no hacer nada es la mejor manera de mantener el trabajo». Esta es la clave de la burocracia ineficiente que aún hoy se observa en muchos países, pero que los que están a la vanguardia han tenido que execrar, pues la ineficiencia (y la ineficacia) de una burocracia excesiva, perezosa o mal entendida, frenan el desarrollo. Cuando los vecinos acuden por vez primera a solicitar que les resuelvan el problema, todos los funcionarios los remiten a otro departamento. Se los recorren todos, hasta llegar de nuevo al departamento de Watanabe, donde los invitan a rehacer el circuito y ellos se enfurecen. Cáustica crítica al sistema que, con seguridad, también Japón tenía. Es evidente que lo superaron, de lo contrario no hubieran llegado a donde están.


En el parque, minutos antes de morir.
Imagen tomada de IMDb.


La vida es la constante sorpresa de ver que existo.
Rabindranath Tagore (1861-1941), filósofo y poeta hindú.

Pero el aspecto medular del filme es el cambio de actitud de Watanabe. De la depresión inicial, en la que le pidió al joven escritor que le enseñara como pasarla bien, a la ilusión y felicidad que la dinámica Toyo le inyectó a su acre vida. En sus parcas conversaciones con Toyo, Watanabe cayó en cuenta de que debía hacer algo significativo con su vida, algo que le agradara. Se decidió a hacer lo que siempre tuvo que hacer: su trabajo, serle útil a los ciudadanos, para eso era el departamento que dirigía. Todos ganaron: los ciudadanos con su parque, él con la satisfacción del deber cumplido, la administración con el agradecimiento de los pobladores. El servir a los demás, el serle útil a otros fue lo que lo salvó de sí mismo. Gran mensaje de la película.


En el velatorio de Watanabe. 
Imagen tomada de IMDb.


En este proceso, la actitud del hijo y de la nuera, que más parecen buitres, no se dejó de lado. Recuerdan a los desentendidos hijos del matrimonio que, un año después, Yasujirō Ozu describiría en la épica Cuentos de Tokio. No hay que olvidar que Japón venía de una cruenta guerra en la que fue perdedor; todavía las cicatrices estaban sangrando. Ambas películas, con indudable núcleo moralista, quizás sirvieron a forjar el Japón que hoy es referente mundial. El cine como medicina para sanar una sociedad.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) Frase falsamente atribuida a John Lennon. Lennon la popularizó.
(2) En aquél entonces, y aún mucho después, los médicos debatían si había que decirle o no al paciente la gravedad de enfermedades letales. En la película, otro paciente en la sala de espera le comenta a Watanabe que al que le dicen «ligera úlcera» eso supone un cáncer con prognosis de pocos meses de vida.

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Reseña en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


13 julio 2021

Yojimbo - Akira Kurosawa (1961)


Imagen del póster en IMDb.

De mercenario a justiciero.


El cuento

Un ronin, otrora samurái, Toshirō Mifune, deambula por el Japón de finales del siglo XIX. Cuando llega a una bifurcación del camino, lanza un palo al aire; hacia donde indique este al caer por ahí continuará su andar. Se detiene en una casa rural donde un padre riñe con su hijo porque este se quiere ir de casa en busca de aventuras en lugar de labrar la tierra. Llega a un pequeño poblado en el que dos bandas compiten por el poder: Seibei (Seizaburō Kawazu), antiguo mandamás, y Ushi-Tora (Kyū Sazanka), que fuera la mano derecha de Seibei. Pronto se da cuenta de que ambos son unos malvivientes y ofrecerá sus servicios como guardaespaldas al mejor postor. Cuando Seibei le pregunta su nombre, inventa Sanjuro Kuwabatake: Kuwabatake significa campo de moreras (que es lo que tiene enfrente al contestar) y Sanjuro que tiene 30 años.


Lo primero que ve Sanjuro al llegar al pueblo: un
perro con una mano en sus fauces.
Imagen tomada de IMDb.


Contratado por 50 ryōs por Seibei (más comida, alojamiento y mujeres), deshace el trato justo antes de que este comience un ataque a Ushi-Tora; debido a que oyó a Orin (Isuzu Yamada), mujer de Seibei, decirle al esposo que deberían matar al samurái para ahorrarse los 50 ryōs (monedas de oro). Desde una torre observa la pelea riéndose; pero no por mucho tiempo, pues llega un mensajero anunciando la visita de un inspector del gobierno. Detienen la batalla y ordenan a los habitantes del pueblo que abran las puertas para que todo parezca normal. Seibei y Ushi-Tora se insultan y prometen acabar el uno con el otro en una escena risible, en la que se evidencia la cobardía de ambos.


Ushi-Tora y Seibei amenazándose de muerte, pero sin tocarse. 
En la atalaya, Sanjuro se divierte viéndolos.
Imagen tomada de IMDb.


En el bar de Gonji (Eijirō Tōno), Sanjuro pasa el tiempo tomando sake y comiendo. Ahí lo van a visitar, para contratar sus servicios, Orin y el hermano de Ushi-Tora, Inokichi (Daisuke Katō), un sujeto tonto cuyos gestos y forma de hablar son jocosos. Ushi-Tora le ofrece 60 ryōs y él no acepta. Dice que decidirá su precio luego de que el funcionario de la inspección se vaya. Ushi-Tora ordenó matar a un policía para que el funcionario abandone la aldea. Y funcionó.


Elige una, le dice Orin. Él se va porque «tiene algo que hacer».
Imagen tomada de IMDb.


Regresa al pueblo Unosuke (Tatsuya Nakadai), otro hermano de Ushi-Tora, portando una pistola y sugiere la reconciliación entre ambas pandillas (es una treta). Los hombres, despedidos en masa, se enfurecen. Sanjuro captura al que mató al policía, Hachi, y a su compañero Kuma (contratados por Ushi-Tora), ambos borrachos en el bar de Gonji, y los entrega a Seibei. Por este gesto recibe un pago y, en un baile, le ofrecen una mujer que él desestima. Unosuke captura a Yoichiro (hijo de Seibei) y le proponen a Seibei cambiarlo por Hachi y Kuma, que están en poder de Seibei. En el intercambio, realizado a las tres de la mañana, Unosuke mata a Hachi y a Kuma con la pistola y no entrega a Yoichiro; pero Seibei ha capturado a la mujer de Tokuyemon (Takashi Shimura), el destilador de sake asociado a Ushi-Tora. Esta mujer fue robada por Ushi-Tora, junto con su casa, a un lugareño para servirle a Tokuyemon y así ganarse su apoyo. Un nuevo intercambio se lleva a cabo: Yoichiro por la mujer. A Yoichiro lo recibe su madre, Orin, a bofetadas e increpaciones (otra de las muchas escenas hilarantes).


Inokichi, el bufón de la película. Está sumando 4+2.
Imagen tomada de IMDb.


Sanjuro acude a Ushi-Tora para cerrar su contrato con él. Sesenta ryōs, treinta por adelantado. A la mujer la custodian seis hombres de Ushi-Tora; Sanjuro los mata y la libera, entregándosela a su esposo junto con el dinero que le dio Ushi-Tora para que se marchen. Después destroza el sitio donde la tenían para hacer creer que ocurrió un asalto, del que culpa a Seibei. Los hombres de Ushi-Tora arruinan el almacén de seda de Tazayemon, asociado de Seibei. En respuesta, los de Seibei destrozan los toneles de sake de Tokuyemon. Sanjuro se va a beber al bar de Gonji y este le entrega una nota de agradecimiento del esposo de la mujer robada. Unosuke ve el mensaje y apresan a Sanjuro, al que torturan para que confiese dónde está la mujer.


Ushi-Tora y su banda de chicos malos, encabezada por el peor,
Unosuke, pistola en mano. Imagen tomada de IMDb.


Sanjuro logra huir de su prisión muy maltrecho. Creyendo que fue liberado por Seibei, el clan de Ushi-Tora ataca con furia el campamento de Seibei matándolos a todos, incluso a su hijo y a su mujer, Orin. Ushi-Tora se muda a la casa de Seibei. Al cabo de varios días en recuperación, durante los cuales Gonji le llevaba comida; Sanjuro recibe la visita de un amigo de Gonji, ya que Ushi-Tora ha capturado a Gonji porque descubrieron que le llevaba comida a Sanjuro. El samurái regresa para hacer justicia, libera a Gonji y los mata a todos, excepto al chico que al principio del film reñía con su padre porque quería una vida llena de aventuras. A este le grita que regrese con sus padres. Unosuke, tendido en el suelo, muriendo, le pide la pistola a Sanjuro, pero no logra dispararla; le dice a Sanjuro: «En la entrada del infierno, allí estaré esperándote». Sanjuro responde, dirigiéndose a Gonji y su amigo: «Idiota. Murió como vivió».


Toshirō Mifune hizo una gran interpretación en esta cinta.
Imagen tomada de IMDb.


Mates a uno o a cien, te ahorcarán una sola vez.
En vez de una feria de la seda, hay feria de cadáveres.
Frases dichas en el film.

Yojimbo (que traduce BravucónGuardaespaldasYōjinbō en japonés transliterado; 用心棒 en japonés) cuenta una historia muy bien concebida. Tanto, que Sergio Leone la copió para hacer la película Por un puñado de dólares. La demanda contra él, le otorgó a Akira Kurosawa el 15% de la taquilla del filme de Leone. El cineasta japonés llegó a confesar que la demanda le dio más ingreso que la taquilla de Yojimbo. Parece ser que se inspiró en la historia de la novela Cosecha roja, de Dashiell Hammett; o quizás en La clave de cristal, del mismo autor. A él no lo demandaron; tampoco son iguales; quizá las novelas sirvieron de inspiración. Como sea, hay que conceder que la historia es muy singular. Los siete samuráis, obra capital de Kurosawa, fue un referente cinematográfico en muchos aspectos. Yojimbo también lo fue.


Ushi-Tora y sus secuaces al momento de cambiar a Yoichiro (hijo
de Seibei) por la mujer de Tokuyemon (el que lo tiene atado).
Imagen tomada de IMDb.


Una de las virtudes que tiene es que es en clave de humor. No lo dicen los portales cinematográficos (¿por qué?), pero es un film que combina drama y comedia. La música incidental que acompaña las secuencias divertidas, los gestos de Sanjuro, los de Inokichi (el payaso del film) y los de otros personajes, ciertos diálogos, son de un fino humor. Hay homicidios, pero también hay gracia. La sobreactuación, típica de algunos personajes en estas películas japonesas, le suma humor a muchas escenas. Entre las más logradas están las que evidencian la cobardía que cobijan dentro de sí personajes que se muestran muy corajudos y la de los cobardes que explicitan el miedo atroz que les embarga. De primera.


Unosuke (der.) descubre la nota del esposo de la mujer
robada. Torturarán a Sanjuro. Imagen tomada de IMDb.


El samurái, que tiene un estricto código de honor, ve la injusticia con asco. Más allá de ser un mercenario, Sanjuro distingue que las dos pandillas que tienen en jaque al pueblo están formadas por delincuentes; de manera que toma partido por la justicia y deja las cosas como debieron ser para los demás habitantes, antes de formarse las dos bandas: en santa paz. Su gesto de generosidad cuando libera a la mujer, se la entrega a su legítimo esposo e hijo y, por añadidura, les da el dinero que percibió de Ushi-Tora, dice mucho de su condición de justiciero, más que de mercenario.


Sanjuro; luego de la paliza que le dieron parece un muerto
en vida. Imagen tomada de IMDb.


Una extraordinaria película, muy entretenida, moralista en su intención, narrada y fotografiada con maestría, interpretada con esmero y que deja un mensaje claro y positivo. Otra obra maestra de Akira Kurosawa.


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Artículo en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Yojimbo
Artículo en Wikipedia en inglés:
https://en.wikipedia.org/wiki/Yojimbo
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0055630
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film228616.html


19 septiembre 2014

Sueños - Akira Kurosawa (1990)


Imagen del póster en IMDb.

En un mundo loco, solo los locos están sanos.
Akira Kurosawa


También llamada Los sueños de Akira Kurosawa, esta película nos cuenta ocho sueños que tuvo el maestro nipón a lo largo de su vida. Sin ser su mejor producción es, sin embargo, una de sus películas más hermosas. Quizás la más hermosa. Aún restándole a cada sueño su carga simbólica y su poderoso mensaje (que los tiene), hay un lirismo, una poesía, que sirve de pegamento entre los ocho episodios, suerte de «hilo de plata» para este caleidoscopio cinematográfico.




Habiendo sido Kurosawa una mente prodigiosa, es fácil entender que sus sueños también eran prodigiosos y magistral su manera de llevarlos al cine. Cada uno de ellos tiene su encanto particular, así como su mensaje. En el primer sueño, El sol a través de la lluvia (o La luz del sol a través de la lluvia), el Kurosawa niño se enfrenta con los mitos sobre seres que habitan en el bosque, en este caso con los zorros que reclaman la vida de los niños que los ven, y también con el muy japonés punto de vista de la ineludible y masculina valentía ante a la muerte. Las imágenes tienen una belleza plástica extraordinaria, al igual que en otros sueños. Esta escena comienza con una lluvia intensa y el niño bajo un pórtico, tal como los personajes de Rashōmon. Y, al igual que en Rashōmon, el niño duda entre la verdad de la realidad y la mentira del mito, sin saber cuál es verdad y cuál es mentira.




El segundo sueño, El huerto de duraznos, nos remite directamente, sin ningún velo, a la ecología, a la imperiosa necesidad de proteger la flora. De este sueño queda una frase magnética en la mente del espectador: Se puede comprar los duraznos, pero ¿cuánto cuesta un huerto de árboles de durazno? La preocupación no es de ninguna manera pueril hoy en día; pero supongo que el director tuvo este sueño hace muchos años, pues el personaje que lo representa es un niño. Ya para ese entonces la preocupación por el medio ambiente habitaba en la mente de Kurosawa.

El siguiente sueño, La tempestad, nos habla sobre la voluntad de poder, el valor de la perseverancia y de la valentía, de la seducción de un espíritu y de cómo se sobrepone el personaje a esa seducción. A veces estas escenas son algo exasperantes por su extrema lentitud, que precisamente refleja la dificultad de los hombres para caminar sobre la nieve. El entorno versus el hombre. Un poco de Dersu Uzala condimenta este sueño. O, al revés, este sueño condimentó a Dersu Uzala.

El cuarto sueño, El túnel, nos recuerda los horrores de la guerra, la absurda muerte de los contrincantes y el imperativo del deber. Nos recuerda a Los siete samurais en cuanto al deber de los soldados que, aun muertos, acompañan a su comandante vivo. Un cuadro macabro, dantesco.




En el quinto sueño, Los cuervos, hace su aparición el cineasta Martin Scorsese en el papel de Vincent van Gogh. Una fantástica visión del arte de este excepcional pintor, con imágenes de gran belleza de sus cuadros. Es un homenaje al pintor holandés. Una escena de este cuento nos recuerda Los pájaros de Alfred Hitchcock. ¿Homenaje a Hitchcock también?




El sexto sueño, El monte Fuji en rojo, nos da cuenta de la angustia de Kuroswa en relación con la energía atómica. Una central nuclear explota y tiñe el cielo de rojo, al tiempo que destruye el monte Fuji. Los pobladores huyen hacia el mar, intentando evadir el riesgo de radiación, infructuosamente por supuesto. Esta pesadilla casi se volvió realidad en 2011, con el accidente nuclear de la central Fukushima, el segundo más grave de la historia, después del de Chernobyl, si bien tres reactores igualaron el nivel de gravedad de Chernobyl. Unos 30 años demorará Japón en eliminar el riesgo de la central y clausurar los reactores más dañados. Como vemos, Kurosawa no estaba fuera de sus casillas en lo que respecta a esta preocupación.

El demonio llorón es el séptimo sueño; más bien una pesadilla. Es una visión pos apocalíptica, muy pesimista. Los hombres, convertidos en seres con cuernos padecen de grandes dolores y congoja. Luego de un apocalipsis nuclear se suceden las mutaciones de animales y de plantas. El riesgo nuclear estaba interiorizado en el cineasta japonés más conocido en occidente. No es de extrañar, siendo él ciudadano del único país que ha recibido ataques nucleares, que asesinaron a más de doscientas veinte mil personas inocentes y dejaron como secuela mutaciones en los habitantes de Hiroshima y Nagasaki durante décadas. Kurosawa volverá al tema nuclear en una película posterior a Sueños, Rapsodia en agosto (1991).




Finalmente, La villa de los molinos de agua cierra esta gran producción onírica. Nuestro personaje central (Kurosawa) visita una aldea y conversa con uno de los pobladores, un anciano de más de cien años que le describe la visión del mundo que tienen los aldeanos, y que es ciertamente próxima a la de los amish de Estados Unidos: no tienen energía eléctrica porque no les hace falta (usan como energía la madera de los árboles cuando caen de manera natural, no talándolos); tampoco tractores porque no les hacen falta; llevan una vida muy natural, sin grandes pretensiones, con gran respeto por el hábitat, entendiendo que el Hombre es parte del medio ambiente y su interacción con él debe ser respetuosa, pues de ello depende la estadía del ser humano en este mundo, nada menos que la sobrevivencia de la especie. Se entristecen si muere un joven, pero celebran la muerte de un anciano porque vivió lo suficiente para hacer de su vida algo grato. Otro llamado a la conciencia, para reflexionar sobre la viabilidad de los patrones de consumo y las tecnologías del desarrollo.

Todo el universo de una mente brillante sintetizada en sus sueños. Buena parte de esos sueños fueron volcados de alguna manera en sus películas anteriores, tal como señalé antes, y seguramente me faltó añadir otras. Un autor difícilmente puede deslastrarse de su experiencia propia para concebir las obras. Eso es humano, demasiado humano. Las obras, en última instancia, son la expresión de cómo un autor ve el mundo. Algo está claro: algunos de los sueños nos dicen que aún no hemos salido de la caverna platónica. O quizás no nos dejen salir los dueños del establishment[1].

Un legado más que dejó este insigne cineasta, muy significativo desde el punto de vista plástico, pero también con reflexiones muy pertinentes sobre la irracionalidad con la que estamos relacionándonos con la Madre Tierra, sobre la muerte, los mitos, el peligro nuclear, el arte, la espiritualidad y la moral. Extraordinario film.

No quiero cerrar sin una frase del propio Kurosawa: «Aunque los seres humanos somos incapaces de hablar de nosotros mismos con total honestidad, es mucho más difícil evitar la verdad fingiendo ser otras personas. A menudo revelamos mucho acerca de nosotros mismos de una manera muy sencilla. Estoy seguro de que yo lo hice. No hay nada que diga más sobre su creador que la obra misma»[2].

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[1] Al decir esto no puedo menos que considerar que quizás sea seguidor de las teorías de conspiración.
[2] Traducción libre de la versión en inglés.

Comentarios en otros sitios:


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Volví a visionar esta película durante la cuarentena de 2020 y, por error (creyendo que no había escrito nada sobre ella), realicé un comentario. Después de haberlo redactado y añadido imágenes, me di cuenta de que en el blog ya existía una entrada sobre los Sueños de Akira Kurosawa. Para no «perder» el trabajo realizado, a continuación se expone el nuevo comentario sobre esta extraordiria obra del maestro japonés.


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Imagen del póster en IMDb.

El poema cinematográfico de Kurosawa.


Esta excepcional película del maestro Akira Kurosawa consta de ocho relatos, correspondientes a ocho sueños que él había tenido a lo largo de su vida. Cinco de ellos son sueños hermosos y tres son pesadillas. Los ocho sueños, enumerados en el orden que aparecen en el filme, se titulan: 1. El sol brilla bajo la lluvia; 2. El huerto de duraznos; 3. La tormenta de nieve; 4. El túnel; 5. Cuervos; 6. Monte Fuji en rojo; 7. El demonio llorón; 8. El pueblo de los molinos de agua. (El argumento detallado en el enlace de cada número; todos los argumentos en este enlace).


Muñeca del Sueño 2. Imagen tomada de IMDb.


Puede haber varias lecturas para cada sueño. Tampoco tiene porqué haber lecturas para ellos; pueden entenderse como relatos inocentes sobre sueños, como una poesía. Como quiera que se interpreten (o no se interpreten), los relatos no tienen aparente conexión entre ellos y forman un corpus onírico único, poseedor de una extraordinaria belleza estética. Es uno de los mejores trabajos de Kurosawa.


La procesión de las bodas de los zorros. Sueño 1.
Imagen tomada de IMDb.


Los zorros perciben la presencia del espía. Sueño 1.
Imagen tomada de IMDb.


1. El sol brilla bajo la lluvia.
Un niño (alter ego de Akira Kurosawa) que, a escondidas, observa la procesión de los zorros celebrando sus bodas es descubierto. Los zorros dejan una daga con la madre del niño para que él se quite la vida por haber presenciado la procesión. El niño va a pedir perdón a los zorros, para lo cual debe llegar al arcoíris, ahí es donde viven ellos.
Nos puede remitir al temor de no respetar las reglas del juego, a la reprimenda posterior; de muy especial presencia durante la infancia. Curiosidad versus castigo. El árbol del conocimiento bíblico. Las imágenes de los zorros con su danza al son de la música son excelsas.


El niño, daga en mano, buscará a los zorros para
pedirles perdón. Sueño 1. Imagen tomada de IMDb.


En El huerto de duraznos, los muñecos de la hermana
del niño, cobran vida. Sueño 2.
Imagen tomada de IMDb.


2. El huerto de duraznos.
El niño (AK), en este sueño, se enfrenta a las muñecas de su hermana, que han cobrado vida y le reclaman que han talado los duraznos del huerto. El niño llora porque él disfrutaba de las flores y los duraznos. Los muñecos vivientes aceptan las disculpas y danzan acompañados de música, mientras le permiten al niño ver de nuevo los árboles de duraznos.
De nuevo la infancia y los mitos que la envuelven. Se asoma la preocupación por la ecología y el arrepentimiento. La danza de las muñecas vivientes con sus exóticos y fastuosos atuendos es la protagonista de esta visión.


En El huerto de duraznos, los muñecos reprenden
al niño antes de ofrecerle la danza. Sueño 2.
Imagen tomada de IMDb.


La tormenta de nieve. Sueño 3.
Imagen tomada de IMDb.


3. La tormenta de nieve.
Unos exploradores son atrapados por una tormenta de nieve. Un espíritu (Yuki-onna) los arropa con tules y los persuade de que hace calor: los envuelve para que la muerte los acoja. Uno de ellos, sin embargo, se restablece y despierta a sus compañeros; el espíritu se aleja. Al despejarse la espesa niebla, observan que su campamento está a pocos metros.
El espíritu de superación logra imponerse a la entrega lúdica de los sentidos; la resistencia a la muerte es más poderosa que las garras de esta. Lucha por la sobrevivencia del hombre.


El espíritu que los quiere entregar a la muerte. Sueño 3.
Imagen tomada de IMDb.


El soldado Noguchi no sabe si está muerto o no. 
Sueño 4. Imagen tomada de IMDb.


4. El túnel.
Un soldado regresa a casa luego de la batalla, pero es seguido por el pelotón que comandaba, el cual falleció completo en el combate. El soldado los convence de que están muertos y que él lo lamenta profundamente. Ellos regresan a los brazos de Keres. Esta es una de las tres pesadillas.
Por un lado está la obediencia y subordinación de los soldados a su superior, incluso más allá de la muerte; por otro, el arrepentimiento del jefe del pelotón y su discurso para que ellos no lo sigan, pues ya no le pertenecen, ahora pertenecen al reino de la no vida. El can que amenaza al soldado puede representar el sentimiento de culpa por haberlos llevado a una muerte segura. Es una de las pesadillas de la película.


Todo el pelotón tiene la misma duda. Sueño 4.
Imagen tomada de IMDb.


El aprendiz de pintor «entra» en El puente de Langlois.
Sueño 5. Imagen tomada de IMDb.


5. Cuervos.
Un estudiante de pintura (¿AK?) observa una exposición de cuadros de van Gogh y penetra en el de El puente de Langlois (el que tiene lavanderas). Le pregunta a ellas por van Gogh (en francés) y le indican dónde hallarlo, advirtiéndole que es un lunático. Se acerca a él y conversan (en inglés). Van Gogh ya se ha cortado la oreja y luce una venda. El pintor es encarnado por Martin Scorsese. Conversa con él y van Gogh se va; el joven lo busca a través de varias pinturas y dibujos, pero no lo encuentra. Este fragmento tiene efectos visuales realizados por George Lucas. Es el único que no es hablado en japonés.


Con van Gogh (Martin Scorsese). Sueño 5.
Imagen tomada de IMDb.


El sueño parece homenajear al pintor neerlandés, por un lado; y por el otro nos habla de lo inaprensible que puede ser la belleza. Si bien van Gogh le da recomendaciones al joven aprendiz, se va, dejándolo deambular por sus pinturas. Van Gogh le habló de la belleza intrínseca de la naturaleza, del poder del sol, pero también de lo inasible que puede ser esa misma belleza, de lo intangible que se antoja para ser registrada en un lienzo. La fotografía es la más hiperrealista de la película, lo que presenta un contrapunto con el expresionismo de las pinturas de van Gogh.


El joven pintor «dentro» de cuadros y dibujos de
van Gogh. Sueño 5. Imagen tomada de IMDb.


Observan el dantesco espectáculo de una central
nuclear explosionando. Sueño 6.
Imagen tomada de IMDb.


6. Monte Fuji en rojo.
Esta es otra pesadilla. No es circunstancial que Kurosawa fuese japonés y manifestase preocupación por un eventual holocausto nuclear. Al lado del monte Fuji, montaña de gran significación para los nipones, explosiona una central nuclear. Nubes rojas, de Plutonio-239, sustancia de la que tan solo un diezmillonésimo de gramo causa cáncer; nubes amarillas, de Estroncio-90, causante de leucemia; nubes púrpuras, de Cesio-137, que afecta el aparato reproductivo y causa mutaciones.
Veintiún años después de haber realizado este filme, Japón tuvo su accidente nuclear real, el de Fukushima, cuyas consecuencias se extienden más de treinta años en el tiempo... Sus temores se hicieron realidad.


Objetos que dejaron los habitantes en su huída. 
Sueño 6. Imagen tomada de IMDb.


Demonios penando, lloran por dolores insoportables.
Sueño 7. Imagen tomada de IMDb.


7. El demonio llorón.
Cónsona con la anterior pesadilla, en esta un demonio que alguna vez fuera humano, le habla al joven deambulante (AK) sobre el proceso degenerativo luego de la hecatombe nuclear. El chico caminaba por un paisaje desértico, distópico, oscuro. El demonio dice que antaño eso era un campo de flores; ahora, luego de la guerra nuclear, es un desierto; ahora crecen dientes de león enormes, todos los organismos han mutado, incluidos animales y personas. Los demonios de dos o más cuernos se comen a los de un cuerno, como él. Él era un agricultor cuando era humano. Vertió litros de leche en el río y enterró papas para que los precios subieran. ¡Qué estúpidez! se queja ahora.
Las pesadillas son muy explícitas. Esta reitera las preocupaciones de Kurosawa en relación con la guerra nuclear, con las insensateces que cometen los humanos. En el caso de Japón, muy en particular, esas preocupaciones no son teóricas. Fue Hiroshima, Nagasaki; y Fukushima años después de morir Kurosawa.


El demonio le muestra una rosa al joven. Detrás,
dientes de león gigantes (mutaciones). Sueño 7.
Imagen tomada de IMDb.


El anciano partidario de una vida sencilla y natural.
Sueño 8. Imagen tomada de IMDb.


8. El pueblo de los molinos de agua.
Acaso el más hermoso de los sueños; en este, el joven turista (AK) llega a una bucólica aldea sin nombre que —presumiblemente— queda en una zona azul, si bien no fue rodado en ella, sino en Nagano. Allí encuentra un encantador anciano que repara uno de los molinos de agua. De él se informa del estilo de vida de los pobladores y de algunas de sus costumbres. El anciano, de 103 años de edad, le cuenta que ellos no necesitan energía eléctrica porque tienen velas y leña; ni tractores para cultivar arroz porque tienen caballos y vacas. Es decir, llevan un estilo de vida muy natural, similar al de los amish en EUA.
El regreso a la vida sencilla, simple, modesta, amistosa con el medio ambiente, es la propuesta (también explícita) de este sueño encantador, con poderosas imágenes de gran belleza.


El sepelio de una anciana que fue el primer amor
del anciano. Es alegre porque celebran que tuvo
una vida buena. Sueño 8.
Imagen tomada de IMDb.


Antes de irse, el joven deja una flor en la roca,
costumbre de los pobladores.
Imagen tomada de IMDb.


Las escenas son de una gran belleza formal; destacando el hiperrealismo en los sueños agradables y la oscuridad y obnubilación en las pesadillas. Es una obra maestra de Akira Kurosawa. Viéndola, me pregunté si (de haber vivido) Andréi Tarkovski hubiera cambiado, en la famosa lista de sus películas favoritas, Los siete samuráis por Sueños. Esta cinta tiene muchas imágenes afines al cineasta ruso; Kurosawa logró expresar sus sueños de forma poética. No es una película, es un poema cinematográfico.


Kurosawa y Scorsese en Cannes.
Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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SueñosLos sueños de Akira Kurosawa; DreamsAkira Kurosawa's DreamsYume; 夢.
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:

Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas