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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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18 junio 2021

El compadre Mendoza - Fernando de Fuentes (1934)


Imagen del póster en IMDb.

El capital es cobarde: amigo es el ratón del queso.


Rosalío Mendoza es un terrateniente que, en plena Revolución Mexicana, apoya a ambos bandos (el gobierno y los revolucionarios bajo el mando de Emiliano Zapata). Los escuadrones de ambos siempre son bien recibidos en su hacienda, donde les dan de comer y de beber. En una ocasión en la que su vida peligra porque las huestes zapatistas están por ejecutarlo, le salva la vida el «general» Felipe Nieto. Con el tiempo, Mendoza y Nieto se hacen amigos, a tal punto que Nieto será padrino del hijo de Mendoza con Dolores, la bella chica hija de un empresario que tenía una gran deuda con Mendoza. Felipe está enamorado de Dolores y siempre intenta cortejarla (siempre a espaldas de Rosalío), pero nunca logra atravesar la muralla que la joven y el matrimonio con Rosalío interpone entre ambos. Rosalío en principio desconoce ese interés de Felipe por Dolores. Pero cuando la guerra entre los revolucionarios y el gobierno arrecia, Rosalío tendrá que tomar una decisión: si entregar o no a Felipe a los militares del gobierno, quienes «sabrán» agradecer su cooperación. Amistad e interés confluyen de manera mutuamente excluyentes en dicha decisión.

Una vieja pero excelente película mexicana (entre las mejores del cine mexicano), que complementa lo que se dice sobre la revolución en la también gran película ¡Vámonos con Pancho Villa!, rodada por el mismo director un año después. Por cierto, Fernando de Fuentes cuenta con cuatro títulos en esa exclusiva lista de las cien mejores películas del cine mexicano; tercero, luego de Emilio Fernández, que cuenta con diez y de Luis Buñuel, con siete). La película está muy bien lograda, los actores se lucieron en sus papeles, de Fuentes en la dirección (asistido por Juan Bustillo Oro, otro gran cineasta azteca; tres de sus filmes están en la citada lista). También muy buenas son la ambientación y la fotografía, así como la música. Es increíble que en México se hicieran películas tan buenas hace casi un siglo...

Es vox populi que el capital es cobarde, que los empresarios casi nunca se alinean con los bandos políticos o militares litigantes; menos aún en el caso de una revolución. Es conocido que Henry Ford simpatizaba al principio con el Führer Adolf Hitler, y éste con aquél. O que Oskar Schindler ayudó a los nazis (aunque luego se redimió salvando algunos judíos de que fuesen convertidos en jabón o en cenizas). También Hugo Boss, Ferdinand Porsche, y muchos más, han ayudado a los «hunos» y a los otros. La mayoría de las veces lo hacen para no perder sus empresas, lo cual se entiende y es natural que así sea; de manera que ayudan a ambos bandos. Para lo empresarios la ideología se supedita a los intereses financieros. Esto es bueno y es malo. Es bueno porque defienden lo suyo y a sus empleados, a la industria; pero es malo porque en ocasiones apoyan a la gente equivocada; tal como hicieran Boss, Porsche o Thyssen. En los países democráticos, es común que cuando se celebran campañas electorales, muchos magnates (incluso empresarios de tamaño medio) le dan dinero a los dos partidos que se disputan la presidencia, así quien gane estará agradecido con los magnates y cuando sea gobierno no legislará en contra de quienes le apoyaron. Hay excepciones, claro. Fidel o Chávez, por ejemplo, devoraron, cual Saturno, a quienes los apoyaron.


Saturno devorando a uno de sus hijos.
De Francisco de Goya - [1], Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4221233


Lo extraño, y eso lo explota esta película, es que siendo amigos; más aún, compadres; Mendoza haya decidido lo que decidió. Se comenta que, en su época, el final sorprendió a la audiencia; con seguridad disgustó a más de un espectador. Y es que muchas veces la amistad es una relación de interés, de intereses mutuos, más que de sentimientos. Al menos así era la de Felipe con Rosalío. Tarde se dio cuenta el revolucionario de que era amigo de Saturno. Filme indispensable de la filmografía mexicana.


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Artículo en Wikipedia, con argumento detallado:


05 enero 2013

Doña Bárbara – Fernando de Fuentes (1943)


Imagen del póster en IMDb.

La pasión vs. la razón


Esta excelente película, probablemente la única en la que nuestro novelista –y primer presidente electo con voto universal, secreto y directo- Rómulo Gallegos participó como co-guionista, está basada, como es de suponer, en su novela homónima. Podemos comenzar nuestro comentario con lo poco que quizás tiene de negativo: una puesta en escena demasiado pulcra para tratarse del llano venezolano, con algunos personajes muy bien vestidos como para ser de dicho ambiente, y –también algunos, que no todos- con marcado acento mexicano en su hablar. Sin embargo, no nos debe molestar eso, pues hemos visto demasiadas películas en la que alemanes, aborígenes australianos, africanos, chinos, árabes, europeos, sudamericanos, etc., hablan un fluido inglés. Haremos abstracción de esto, pues la intención del film no es el preciosismo y exactitud geográficos.

Doña Bárbara, personaje estelarizado nada menos que por la extraordinariamente hermosa María Félix, es una impía hacendada que, gracias a su personalidad, a su temple (y quizás también a sed de venganza), se ha impuesto por sobre los demás en la región. Es rectora de las autoridades locales, y quien decide la suerte de tierras, animales y personas. A la llegada del glamoroso y educado Santos Luzardo (quien regresa de Caracas luego de graduarse de abogado para hacerse cargo de la hacienda de su familia), baja la guardia, intenta aplacar su ímpetu dominante, y hace las paces con su vecino, modificando los linderos de las haciendas de acuerdo a como antaño estaban, antes de ella invadir predios ajenos. También se enamora de Luzardo (personaje a cargo de Julián Soler), aunque no es correspondida, pues el galán se enamora de Marisela, la hija de Doña Bárbara, a quien ella abandonó. Santos Luzardo se ocupa de Marisela y del padre de ésta (hacendado a quien la hacendada arruinó), y Doña Bárbara termina por aceptar su exclusión del corazón de Santos Luzardo.




La película atrapa desde su inicio hasta su final, la puesta en escena es impecable, la fotografía en un romántico blanco y negro es excelente, y también tiene buenas actuaciones. Mención especial merece María Félix, quien deslumbra no solo por su histrionismo sino por su inusual belleza. Solo para admirar a esta legendaria mujer valdría la pena ver la película. Pero por su temática también. La pasión nuevamente hace frente a la razón. La irracionalidad se debate frente a la racionalidad, que termina por imponerse, a pesar del férreo corazón de la despótica terrateniente, personaje que María Félix interpretó brillantemente. Si bien no es el único tema que toca, ya que también se asoman el abandono materno, las trampas -incluso el delito- para lograr los fines, la corrupción administrativa, la claudicación de lo rural ante lo citadino, de lo burdo ante lo glamoroso, y la soledad del personaje principal, que María Félix lo explicita con su mirada y su expresión facial. Sobre esta última observación, es de hacer notar que el lenguaje gestual de María Félix en sus actuaciones, aunque hoy parezca sobreactuado en algunas ocasiones, da perfecta cuenta de la interioridad del personaje, sin requerir de diálogo alguno. Sin duda que ese es un don que no lo tienen todos los actores. La soledad que pesa sobre el alma de la hacendada es evidente en la expresión de María Félix, y nos hace reflexionar sobre la tan mencionada soledad que envuelve a quienes ejercen el poder, y sentir cierta lástima por ella, que no logra llenar el vacío que dicha soledad le impone.

Esta producción no logra transmitir en un cien por ciento el verdadero espíritu del llano venezolano, pero es un loable esfuerzo por haber llevado a la pantalla una de las mejores novelas venezolanas. Filme de visionado obligatorio para quienes aprecian la novela de Gallegos, para los cinéfilos que gustan de buen cine, particularmente del cine del gran cineasta azteca Fernando de Fuentes, y para los admiradores de María Félix, Doña Bárbara es una excelente película del prolífico cine mexicano.

15 febrero 2012

¡Vámonos con Pancho Villa! – Fernando de Fuentes (1935)


Imagen del póster en IMDb.

Estoy con la revolución hasta que ella diga


Resultó ser una grata sorpresa ver esta desconocida producción (para quien escribe). Una película bien hecha, muy bien actuada, buena fotografía, buen guión y buen montaje. Está firmada por Fernando de Fuentes. Es increíble que en un país subdesarrollado, como era México en 1935, se haya hecho semejante película. Es una historia que cuenta con los elementos clásicos del cine mexicano de entonces: el arquetipo del macho mexicano, la música y la danza, la alegría y el compañerismo entre los compadres, la revolución.

Seis amigos se unen a la revolución de Pancho Villa. Poco a poco van muriendo, hasta que quedan solo dos. Uno de ellos enferma de viruela (Becerrillo), y Pancho Villa le ordena a su amigo Tiburcio que creme al enfermo. Tiburcio obedece, pero aún así Villa lo deja y le ordena que no se una a la tropa hasta nuevo aviso. Tiburcio, decepcionado, abandona la lucha.

La película mantiene durante toda su duración un ritmo adecuado para la atención del espectador, con escenas de humor, de amistad, de guerra. Todo muy bien balanceado. En lo que refiere al planteamiento (que lo tiene) este parece ser: yo apoyo la revolución hasta que ella me perjudique o me dé la espalda. En una escena anterior a la enfermedad de Becerrillo, ya planearon desertar algunos rebeldes, debido a que Villa los discriminaba con los pertrechos: le daba la mejor comida a otras divisiones, y mejores condiciones generales. Esto refuerza las escenas finales, cuando Tiburcio se decepciona porque la revolución le da la espalda, ya no lo necesita. Villa está claro en que en un movimiento como el que él dirigió, el colectivo prevalece sobre lo individual. Eso parece lo correcto, excepto para el individuo que es víctima. Cuando es a uno a quien le toca ser la víctima, uno naturalmente se decepciona de la revolución. Es justamente en ese punto en que el comunitarismo y el liberalismo deberían coincidir: los derechos individuales no deben ser menoscabados por el derecho comunitario, ni viceversa: los derechos colectivos no deben ser menoscabados por el derecho individual. Este balance no es fácil de dilucidar, y una sociedad donde la diferencia es notoria, sirve como caldo de cultivo para el autoritarismo o la anarquía. Villa decidió como debía decidir, pero Tiburcio reaccionó de manera natural, como muchos hubieran reaccionado. ¡Vámonos con Pancho Villa! es un film hecho con mucha honestidad, es una gran película. 

De Archivo General de la Nación, Dominio público, 
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1505140

Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas