Bienvenid@

Bienvenid@
Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
Mostrando entradas con la etiqueta Quentin Tarantino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quentin Tarantino. Mostrar todas las entradas

24 mayo 2013

Django desencadenado – Quentin Tarantino (2013)



El western hiperreal


Todos tenemos autores preferidos y autores que simplemente no nos gustan. No creo que sea un pecado venial –o intelectual- no gustar de algún autor[1]. Desgraciadamente no logro compartir la opinión de la genialidad que dicen que tiene Tarantino. De manera que este es un comentario muy subjetivo, muy personal. Como me gustan más las películas que plantean temas de reflexión (como las de BergmanKubrick o Fellini, por citar algunos) y no veo en las de Tarantino planteamientos del mismo tenor, quizás por eso las aprecio menos. Veo sí, películas muy bien hechas. Es común una impecable técnica, muy buen guión (casi siempre del mismo Tarantino), excelente cinematografía y edición, y un uso muy novedoso, nada ortodoxo –aunque genial- de la música (estilo que la hija de Francis Ford Coppola, Sofía, también plasma en sus filmes).

Algo que sí caracteriza a Tarantino es la apología de la violencia por la violencia misma y el tremendismo de las escenas de sangre. No hay duda de eso. ¿Cuál es el propósito “filosófico”, cual es la interpretación que habrá de dársele a eso? ¿Es acaso una trasgresión como las de Pasolini? Al lector interesado en los intríngulis de esta apología, que es llevada al colmo en la película Hostel (que aunque no fue dirigida, sí fue producida por Tarantino), lo remito al artículo de uno de mis profesores, el Dr. Arturo Serrano, sobre el cine de Tarantino, en este enlace. Si no puede leer ese ensayo, entonces he aquí la apretada sinopsis: Tarantino nos presenta la violencia no como evento real o del realismo, sino del hiperrealismo, técnica que extrema de forma exagerada la violencia para situarla más allá de la realidad y ubicarnos distante de ella, de manera que no la asociemos con la violencia real (la de la vida cotidiana), que ya no entretiene a los espectadores como antes. Obedece ello a: 1) distanciar la víctima del espectador (algo similar al distanciamiento brechtiano), para que éste último no “sufra” cuando matan a la primera, 2) lograr, empleando un elemento novedoso, el entretenimiento del espectador con películas cuya columna vertebral es la violencia, tema que vende muchas entradas a los teatros y muchos DVDs, y 3) dar lo ofrecido a la sociedad consumista: más y cada vez más y más (de lo que sea, comida, lujos, objetos insulsos, emociones, experiencias). No pretende ser un cine de ensayo, de planteamientos filosóficos, mas sí un espectáculo.

Personalmente me gustó más la dupla Kill Bill que Django desencadenado. Y más aún Bastardos sin gloria. Diciendo algo más a su favor, uno queda razonablemente atrapado viendo Django; no hay descanso para el espectador, en el sentido de la atención que uno le presta al film. Casi siempre emerge alguna escena llamativa, aunque tiene algunos momentos “flojos”. Es una película bien hecha; pero no siento una necesidad vital de volverla a ver. Sobre gustos y colores...

_________________
[1] Un ejemplo de la discordia que existe, en ocasiones, sobre un autor o una obra, se aprecia en la crítica de Django y los comentarios presentados en este enlace.


05 noviembre 2011

Kill Bill – Quentin Tarantino (2003)


Imagen del póster en IMDb.


La apología de la violencia contada con inteligencia


Hay muchas películas que son extraordinarias, aunque vacías desde el punto de vista de su planteamiento reflexivo o de denuncia. Es difícil no caer en la tentación de comentar también este tipo de películas, pues forman parte del repertorio mundial del cinema. Kill Bill (I y II) son de este tipo; espectaculares, técnicamente impecables e innovadoras, cuentan con magníficas actuaciones, tomas nada ortodoxas, música inesperada, impecables escenografía y fotografía. El afamado Quentin Tarantino se da el lujo de hacer un cine ecléctico, heterodoxo, realizado con inteligencia y conocimiento de lo que es el cine. No dice nada desde el punto de vista filosófico, pero es un buen cine.

El argumento, más sencillo imposible, versa sobre la venganza del personaje central, brillantemente interpretado por la sugestiva Uma Thurman, por los homicidios cometidos durante su ensayo de boda. Se trata de una simple venganza, pero contada inteligente y espectacularmente. Cine de acción, con la misma ultraviolencia de La naranja mecánica, pero narrado de manera distinta. Una ultraviolencia “elegante”, en contraposición a la mostrada en las aberrantes, asquerosas y de mal gusto películas como Hostel (película, por cierto, en la que Tarantino participó).


Imagen del póster en IMDb.


Particularmente nos parece mejor la parte I que la II. La I es acción pura, con interesantes close ups y encuadres, música, efectos especiales, etcétera. La parte II es algo lenta y, aunque mantiene la tensión, tiene momentos flojos, con diálogos pueriles que no rellenan el vacío de contenido de la película, aunque aclaran el origen de algunos hechos que en la primera parte se desconocen.

Cine de acción, sin planteamientos reflexivos pero muy bien hecho. La apología de la violencia por la violencia misma.


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas