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03 mayo 2022

Robinson Crusoe - Luis Buñuel (1954)

 

Imagen del póster en Filmaffinity.


28 años, 2 meses y 19 días en la isla.

En su etapa mexicana, Luis Buñuel realizó numerosos y variados filmes. Algunos no son representativos de su obra, son los llamados filmes menores. Los hizo más para ganarse el pan que para trascender como artista. Robinson Crusoe es uno de ellos. Sin embargo, es una película digna de ver; se basa en la célebre novela Robinson Crusoe, del escritor inglés Daniel Defoe. Solo esto ya es garantía de que, por lo menos, entretendrá. Pero, en manos de Buñuel, quizás haya más; no mucho, en este caso, pero algo. De las versiones llevadas al cine, esta es la que tiene mayor calificación; a excepción de las versiones animadas, mejor valoradas. Esto no deja de ser raro, pues la historia de Robinson Crusoe es muy relevante en la literatura y extraña que no se hayan hecho grandes películas con base en ella. Náufrago (Robert Zemeckis, 2000), que guarda similitud con la historia de Defoe, está mucho mejor valorada; y es, sin duda, una gran película.


Recién llegado, muerto de hambre, ve un huevo en un nido;
pero se trata de un polluelo. Regresa el huevo al nido.


Una noche sueña con su padre, interpretado por el mismo actor.
O'Herlihy estuvo nominado al Óscar por su actuación en esta película.
Las escenas borrosas corresponden a sueños o ideas.


La versión de Buñuel es una adaptación de la clásica novela pero no narra todo lo acontecido en ella. Comienza cuando Robinson (Dan O'Herlihy) llega nadando a la isla. Al día siguiente se percata de que el barco encalló cerca y va a buscar provisiones en él, que termina hundiéndose. Trae a la orilla de la playa un cargamento de víveres, armas y municiones, ropa y diversos enseres. Rescata al gato (Sam) y luego ve en la isla a Rex, el perro, que también había sobrevivido. Serán sus únicos acompañantes por mucho tiempo, aparte de los animales autóctonos (cabras entre ellos). La mitad del film nos muestra al único habitante de la isla aprendiendo a vivir desde cero. Como en Inglaterra era un señorito, ni siquiera sabe hacer fuego teniendo yesca, eslabón y pedernal para ello. Esta primera parte es —en ocasiones— un poco aburrida porque no suceden eventos dignos de mención, se trata de un único personaje que cuenta con voz en off algo de sus emociones, las decisiones que toma y los planes que ha pensado llevar a cabo. Esta etapa del náufrago en soledad fue mejor trabajada por Zemeckis y Tom Hanks en la mencionada cinta Náufrago. Así pasan unos 18 años hasta que llega Viernes (Jaime Fernández, hermano de Emilio Fernández) a su vida, a mitad del film; a partir de aquí, se vuelve más animada: ya son dos personajes que hablan y realizan acciones; la interacción entre ellos es motivo de atención por parte del espectador.


Robinson coloca un espantapájaros en el cultivo.
Al ver el vestido, rememora, con tristeza, a una mujer.


Al cumplir 5 años en la isla, lo celebra con sus «amigos».
Robinson habla con todos, con el loro, con el perro, con el gato,
con sus amigos imaginarios. Tiembla al pensar en que alguien
irrumpa en la isla, pero le hace falta compañía.


Después de años viviendo juntos son «amigos» y Viernes ha aprendido a hablar inglés (la película de Buñuel se hizo en dos lenguas: inglés y español). En una ocasión, unos caníbales pretenden atrapar a Robinson y Viernes los mata. Cuando ellos dos se disponían a atacar al grupo, unos colonizadores españoles arriban a la isla y acaban con los caníbales. Eran unos marineros que se habían amotinado e iban a abandonar en la isla al capitán Oberzo y a su segundo al mando. Crusoe y Viernes los ayudan a escapar y se voltea la tortilla: dejan en la isla a los amotinados y Crusoe regresa a Londres con Viernes en el barco del capitán Oberzo. Para entonces, el náufrago ha estado algo más de 28 años ausente de su tierra.


Viernes se postra a sus pies en señal de agradecimiento:
ya no será el plato fuerte de los caníbales ese día.


Condenado a todos estos años de soledad, y ahora tiemblo ante la presencia de otro ser humano.
Piensa Robinson (voz en off) ante la evidencia de visita de humanos exógenos a la isla.

El día que ve una huella humana en la arena de la playa, Robinson queda perplejo y comienza a disponer de las cosas de tal manera que no dejen vestigio de su existencia en la isla: dispersa el rebaño de cabras que mantenía en un corral; apaga el fuego que tenía en su estancia; esconde el loro que pronuncia su nombre y deja de dormir para vigilar constantemente la playa. Es cuando piensa la frase anterior. Una vez Robinson ha rebasado el umbral de la soledad, le molesta la compañía de un semejante. No deja de ser paradójico, pues es patente (incluso para él) la necesidad que tiene de compañía. Este es uno de los momentos claves de la película porque plantea esta reflexión de forma muy seria. «El infierno son los otros», le diría Sartre, animándole con una palmada en el hombro para que continuase solo. En la próxima visita de los caníbales, un joven se les escapa y él lo ayuda a huir, matando a uno de sus perseguidores. Es Viernes, que se postra a sus pies en agradecimiento por haberle salvado la vida. Se ha hecho de compañía y —de paso— de un servicial criado.


Al principio no todo es color de rosa con Viernes. Robin dormía
con las armas en la mano, un ojo cerrado y otro abierto. Aquí, le quita
los grilletes que le puso al criado y le hirieron los pies.


Las sagradas escrituras carecen de sentido para mí. El mundo no es más que una pelota que gira. Sus océanos y continentes solo son escoria, y yo mismo carezco de propósito y de significado(1). 
Dice Robinson con voz en off luego de leer la biblia.

Robinson se convierte al cristianismo gracias a una biblia que había entre los despojos del naufragio. Esto, en manos de Buñuel, es una tentación ineludible. La explotará en un diálogo de él con Viernes (quizás el mejor de la película), al que pretendía convertir al cristianismo:

—Tienes que entenderlo, Viernes. El diablo es el enemigo de Dios en el corazón de los hombres. Utiliza todas sus tretas para destruir el reino de Cristo.
—Pero señor [se refiere a Robinson] dice que Dios es muy fuerte, muy grande. ¿No es Dios más fuerte que diablo?
—Sí, sí, Viernes. Dios es más fuerte que el diablo. Reina sobre el diablo, por eso rezamos a Dios. 
—Pero si Dios es más fuerte que diablo, ¿por qué Dios no mata diablo? Así no haría más maldades. 
—¿Qué dices, Viernes, qué dices?
—Si Dios es el más fuerte, ¿por qué él no matar diablo?
—Verás, Viernes, sin el diablo, no habría tentación ni habría pecado. El diablo tiene que estar ahí para que podamos elegir entre pecar o resistir [ejercer el libre albedrío]
—¿Dios deja diablo tentarnos?
—Sí.
—Entonces, ¿por qué Dios loco cuando nosotros pecar?
Robinson suelta una carcajada, voltea y le dice al loro: «¿Tú lo entiendes, Poll? Viernes es incapaz de comprenderlo. ¿Tú lo entiendes?»
Apuesto fuertes a locha(2) a que Luis Buñuel sonrió (si no rio) rodando esta escena, antes de sentenciar: «Gracias a Dios soy ateo».


Acechando a los conquistadores españoles. Nótese que ahora Viernes
es tan digno de la confianza de Robinson que porta los mosquetes.


Los demás temas considerados en la novela también emergen de las imágenes de esta película: la colonización británica; la relación amo-esclavo (por eso escribí «amigos» entrecomillado en el tercer párrafo, Viernes más que amigo era un criado); la inverosímil cordura y entereza británicas frente a un suceso de semejante índole como es estar solo durante 18 años en una isla (¡joder, que autocontrol tan robótico!); la apatía sexual; la perseverancia y el alto grado de organización productiva que desarrolló a partir del conocimiento y del aprovechamiento de herramientas (tecnología), doblegando de esta manera a la naturaleza (voluntad de poder a todo tren); entre otros tópicos. Hay que recordar que el contexto en el que se escribió la novela corresponde a la Inglaterra de inicios del siglo XVIII. Buñuel no omitió esto en el filme. Un detalle que puede sorprender un poco es la inmediata comunicación entre los españoles y Robinson: no hay brecha lingüística. Oberzo y su segundo hablan perfecto inglés. Supongo que eso no era común; pero tampoco imposible.

Aparte de lo contado, hay dos o tres escenas oníricas; una de ellas entre Robinson y su padre. No podía dar a luz una película sin su respectivo toque buñueliano; ¡eso sí que no! Ni que sea la historia del flemático británico Robinson Crusoe.


Vámonos a Inglaterra; esto no es vida. Pero Viernes...
¿sigue siendo el criado? ¡Claro! Estamos en el siglo XVIII
y el moreno es él.


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(1) «...y yo mismo carezco de propósito y de significado» es una frase que está sujeta a disección. 1. El propósito de Robinson es la mera sobrevivencia, se dedica en cuerpo y alma a mantenerse vivo. Puede que no sea un objetivo muy trascendental, pero es vital, establece la diferencia entre vivir o morir. 2. Quizás no tenga significado, pues está solo. Esto arroja como aparente corolario que está en contradicción con el deseo de soledad, manifestado en el temor de que exista otro que lo haga temblar en su presencia. La soledad, buena o mala, no produce resultados en otros; mientras que al vivir socialmente sí hay un propósito y un significado (buenos o malos) aunque para él no los haya; pues cuando existe el otro, este puede percibir o interpretar el propósito y el significado de Robinson.
(2) El fuerte era la moneda de 5 bolívares (500 céntimos) y la locha era la moneda de 12,50 céntimos (8 lochas = 1 bolívar). Un fuerte eran 40 lochas (500/12.5); de manera que, en rigor, la apuesta es 40 a 1. Esta frase se empleaba cuando el que la pronunciaba presuponía la total certeza de lo que decía. Dejó de usarse con el tiempo al desaparecer ambas monedas. Otros usos de esta expresión en este enlace.
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Reseña en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:
Artículo sobre la novela de Daniel Defoe:


14 septiembre 2021

Bella de día - Luis Buñuel (1967)


Imagen del póster en IMDb.

La antiesposa.


Belle de jour está basada en la novela homónima de Joseph Kessel; el guion fue escrito por Luis Buñuel y por Jean-Claude Carrière, habitué en las películas del director aragonés. Nos cuenta el severo trastorno de Séverine Serizy (la bellísima Catherine Deneuve). Ella es ama de casa y está casada con Pierre Serizy (Jean Sorel), un exitoso médico; tienen un año de casados y aún no han consumado el matrimonio; duermen en camas separadas. Séverine padece de un grave desorden de su época de niña, según muestra uno de los flashbacks. A pesar de esta limitación, Pierre la trata con tal dulzura y paciencia que harían ver a un lama tibetano como un histérico. Ella no se doblega ni que Pierre le recite el mantra: «Semen retentum venenum est»(1).


La casta esposa no se conmueve ni con una frase
en latín. Imagen tomada de IMDb.


La casta esposa tiene sueños recurrentes en los que
es sometida por otros hombres a la fuerza.
Deseos reprimidos de que la dominen.
Imagen tomada de IMDb.


A pesar de esta limitación, no se exime de ingresar en el mundo de la prostitución. Es la antítesis de una esposa: casta (cual monja medieval) con el marido y meretriz con el resto de los hombres. La historia se dramatiza con varios eventos. El primero es que un amigo de ambos, Henri Husson (Michel Piccoli), se la encuentra en el lupanar donde ejerce. Henri es discreto y no le dirá nada al esposo; no fornica con ella y al pagarle, le dice: «No es para ti, cómprale chocolatines a Pierre de mi parte». El segundo es que Marcel (Pierre Clémenti), uno de los clientes, se enamora de ella. Para quitar el obstáculo entre él y su amada, le disparará a Pierre. En la huida, Marcel es abatido por la policía. Al final, todas estas desgracias parecen haber curado a Séverine, que podrá ejercer su nueva profesión sin necesidad de ocultarle nada al esposo, pues este quedó cuadrapléjico en una silla de ruedas.


Con un cliente de la mancebía.
Imagen tomada de IMDb.


La lectura de la historia como lo que le ocurrió a una desdichada mujer trastornada no parece ser lo que pretende contar Buñuel; es demasiado fácil: se entiende que con suficiente desvarío, una mujer (o cualquier persona) pueda hacer eso y mucho más. No está en las intenciones del cineasta el estudio de un caso así, desde el punto de vista clínico. Pero sí lo es explorar la forma en la que una mujer, que ha sido sometida durante su vida, dará rienda suelta a su emancipación, al florecer de sus deseos reprimidos de manera incontrolada. Claro, Buñuel (y la novela) exageran para mostrar con contundencia la eclosión del fuero interno: la burguesa, aprisionada en su corsé de maneras y costumbres, de lo que se debe esperar de ella, un día revienta; tal como los personajes de Teorema, la gran película de P. P. Pasolini. Este proceso está muy bien explicado en este enlace.


En uno de los sueños, Pierre y Henri se baten en
duelo. Imagen tomada de IMDb.


Buñuel, al igual que Pasolini, era enemigo acérrimo de la burguesía (a la que él mismo había pertenecido). Esta cinta le permite examinar (con una lupa, por lo exagerado) una de las maneras en las que la vida burguesa puede llegar a degradarse y a convertirse en un infierno por el solo acto de los burgueses. Hay que acotar que Séverine también anhela que la traten con el ímpetu y las fuerzas varoniles, de macho; nada de tratos con manos de seda como lo hace el esposo, esto lo aborrece, quiere sentir el dominio sobre ella (ojo: tal como ocurriera en su niñez); lo que obedece al viejo esquema de dominio del hombre sobre la mujer. En este sentido, es una mujer anticuada, por muy emancipada que se sienta; y su esposo es inadecuadamente moderno; mucha ternura y poco dominio sobre su hembra: el macho burgués es débil. Es una lectura de varias que se pueden hacer...


Con Marcel, al que ella también quiere.
Imagen tomada de IMDb.


La actuación de Catherine Deneuve es bastante buena, la del resto de actores también. La diégesis se realza al ser hablada en francés, porque le otorga un glamur adicional a esa atmósfera olorosa a impostura, característica de la burguesía. Los rostros poco expresivos de los personajes apuntan hacia esa impostura de manera unívoca; una simulación que permite decir algo como lo siguiente sin inmutarse: no me voy a acostar contigo ahora, ten para que le compres unos caramelos a tu esposo de mi parte...


Aunque Buñuel no es preciosista, o esteticista, a
veces le salen escenas de gran belleza, como esta.
Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) El semen que se retiene es veneno.

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Artículo en Wikipedia con un buen análisis del film:
Artículo en Wikipedia en inglés:


30 julio 2021

El discreto encanto de la burguesía - Luis Buñuel (1972)


Imagen del póster en IMDb.

La comedida fascinación de Buñuel


A Luis Buñuel le gustaban las armas. Y el cine. No es difícil imaginarse al director español en su galería de tiro: la diana, que no tiene porqué ser circular, corresponde a un diseño de Salvador Dalí: la diana atómica; tiene sectores con diferentes puntajes: 1, 2, 3,... Tampoco tiene que ser una diana, puede tener varias. Cada sector de la diana tiene un color que lo distingue: la Iglesia, el Cristianismo, la desigualdad social, los curas, el poder, los militares, las costumbres y convencionalismos sociales, el liberalismo, la plebe, el sexo, la burguesía, los anacoretas,... 


Uno de los intentos de cenar se interrumpió porque
la milicia llegó para realizar ejercicios bélicos.
Imagen tomada de IMDb.


Antes de hacer un film, Buñuel coloca la cacerina en su pistola y dispara. Siempre hay un sector más baleado, pero todos reciben, al menos, un balazo. El sector más baleado, antes de hacer la obra maestra Viridiana, fue el Cristianismo. Cuando hizo El ángel exterminadorLe charme discret de la bourgeoisie el sector más perforado del blanco fue la burguesía. Pero también recibieron plomo los vecinos: la milicia, el clero, las costumbres,...


El obispo, luego de ofrecerle la extremaunción
a un moribundo... Imagen tomada de IMDb.


Rafael Acosta (Fernando Rey) es embajador de la ficticia República de Miranda (Sudamérica); él y los Thévenot, Simone (Delphine Seyrig), su hermana Florence (Bulle Ogier), y su esposo François (Paul Frankeur), están invitados a cenar en casa de los Sénechal, Alice (Stéphane Audran) y Henri (Jean-Pierre Cassel); pero se han equivocado de día. Henri no está, de manera que van a un restaurante cercano; Alice los acompaña. En el restaurante no hay comensales y están velando al dueño, que murió en la tarde. A partir de esta extraña situación, ocurrirán muchas más en las que los seis burgueses no podrán llevar a cabo sus deseos culinarios. 


Fueron a un restaurante y no había nada de lo que 
pedían. Finalmente ordenaron agua.
Imagen tomada de IMDb.


En todas, eventos surrealistas, ficticios o no, se lo impedirán. Los obstáculos están construidos con escenas —en principio— inconexas, en las que intervienen los más variopintos personajes: militares en ejercicios irrumpiendo en la casa; un obispo que desea ser jardinero de los Sénechal; policías que llegan a la casa para capturarlos por tráfico de cocaína; guerrilleros; sueños; sueños dentro de sueños (¡mucho antes de Inception!), en fin... Una escena recurrente es la de los seis burgueses caminando por una carretera solitaria. También es recurrente el empleo de ruidos de fondo (aviones, maquinaria) para no oír diálogos especialmente... repugnantes, en los que un personaje le da «razones» a otro sobre algo.


En uno de los sueños, Rafael responde con el arma
ante una afrenta del anfitrión.
Imagen tomada de IMDb.


En El ángel exterminador, el grupo de burgueses no podía salir de la casa, en esta no pueden comer. En ambas, una intangible fuerza les obstaculiza de tal forma que son seres disfuncionales, a pesar del tesón con el que intentan, una y otra vez, cumplir un objetivo primario, comer. Los de El ángel exterminador eran un poco más temperamentales; los burgueses franceses son comedidos ante las dificultades, nunca muestran irritación ni profieren frases altisonantes, manejan con un «discreto encanto» sus pasiones; incluido el sexo.




En otro sueño, ocupan una mesa pero la cortina
que la flanquea se abre a un auditorio.
Imágenes tomadas de IMDb.


Buñuel, coguionista junto a su fiel amigo Jean-Claude Carrière, se burla a carcajada tendida de los burgueses y de sus costumbres y maneras; al tiempo que denuncia su hipocresía, su falta de moral y su criminal conducta. El comportamiento elegante y distinguido de estos personajes choque de manera frontal con lo que hacen tras bastidores; que incluye un descarado adulterio de Simone con Rafael; el tráfico de drogas a través de valijas diplomáticas (los tres hombres) y el tráfico de influencias, gracias al cual un ministro (Michel Piccoli) los libera de prisión. La carcajada final la constituye la escena recurrente de los personajes caminando en una carretera solitaria, de la que no se conoce su destino ni su origen: así van, sin saber a dónde, solo van. Una mordaz crítica del Buñuel de los inicios, surrealismo incluido.


Caminando por una carretera un trayecto incierto.
Imagen tomada de IMDb.


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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


16 abril 2021

Simón del desierto - Luis Buñuel (1965)


Imagen del póster en IMDb.

Gracias a Dios, todavía soy ateo.
Luis Buñuel.


No hay película de Luis Buñuel en la que el maestro no le meta el dedo en el ojo al cristianismo. Tres de ellas: Nazarín, Viridiana y Simón del desierto, son icónicas. Las dos últimas en clave de humor, un humor negro, sarcástico. En estas dos cintas, también, trabajó la hermosa Silvia Pinal. Simón del desierto fue producida por el entonces esposo de Pinal, Gustavo Alatriste. El guion, del propio Buñuel y de Julio Alejandro, puede estar inspirado en la vida de Simeón el Estilita, un santo asceta del siglo IV que vivió en una columna por 37 años, en penitencia.

El papel del anacoreta corre a cargo de Claudio Brook y el diablo lo interpreta una joven y hermosa Silvia Pinal, en lo que —según ella misma dijo (1)— fue su primer desnudo en cine. Simón ha vivido 6 años, 6 semanas y 6 días en una columna (666, la marca de la bestia) y un rico del lugar le construye otra más alta para que dilapide su vida en lo alto, solo, apenas comiendo. Simón es tentado sucesivas veces por el diablo que, en forma de hermosa doncella, lo seduce para que peque y se aleje del Señor. Simón no cae en las tentaciones del diablo; pero este, al final, lo obliga a que lo acompañe al mundo moderno, a una discoteca y ahí se corrompa. La película es de 43 minutos de duración porque se pretendía hacer un largometraje con tres historias, pero no se logró hacer. En su entrevista (1), Silvia Pinal explica el porqué. De suerte que ha quedado como un cortometraje.

Ambas interpretaciones son muy buenas. Destaca la de Silvia Pinal por sus seductoras formas para tentar a Simón y la de Claudio Brook por su empalagosa, cursi e insoportable beatitud, que corresponde a las claves de humor del filme, mucho más corrosivo que otro muy bueno y muy crítico: La vida de Brian(2). Algunos puntos jocosos de esta historia son los siguientes: en una ocasión, el beato no se recuerda del final de una oración; cuando Simón obra el milagro de devolverle las manos a un manco, ni este, ni su familia ni el resto de los presentes le da la más mínima importancia a semejante prodigio; Simón reconoce que tiene la tentación de bajar y de sentir la tierra bajo sus pies; el diablo se hace pasar por Dios (Silvia Pinal con cabellos y barba blancos); al candidato a santo le acusan de tener viandas en un talego y esto constituye una afrenta para él, luego se descubre que el monje acusador se la colocó en la bolsa por estar poseído; a Simón le molesta tener hambre, una molestia como si se tratara de algo fastidioso, indeseable; el anacoreta le dice a un monje que andar limpio es presumir y no es digno de su condición monacal. La película cuenta con más momentos jocosos que los mencionados.

Al final, Simón no cuenta con la misma «suerte» que contó Simeón el Estilita: Buñuel no le permite continuar con su sacra existencia y lo arroja a la corrosiva atmósfera de lo mundano, de lo humano, del frenesí y la locura, de lo desmedido, del vicio y del goce de lo tangible. Buñuel no lo hace él en persona, utiliza al diablo para encubrirse; pero sabemos que fue él.


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(1) Entrevista a Silvia Pinal sobre este filme:
https://www.youtube.com/watch?v=6vYI4TPiAok
(2) El humor del filme de los Monty Python es humor del absurdo, mientras que el de Buñuel es humor incisivo, sarcástico.
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Reseña en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/Simón_del_desierto
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0059719
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film500110.html


19 febrero 2021

Un perro andaluz - Luis Buñuel (1929)


Imagen del póster en IMDb.

La bandera del surrealismo en el cinematógrafo.


Quizás no sea el primer filme surrealista como tal, pero es el abanderado del movimiento, es el más aclamado y célebre de todos. Dos genios (Dalí y Buñuel) hicieron esta monumental obra al absurdo y al sin sentido, a lo surrealista, a lo irracional, a lo onírico. Según declaró el propio Buñuel: «Escribimos el guión en menos de una semana, siguiendo una regla muy simple: no aceptar idea ni imagen que pudiera dar lugar a una explicación racional, psicológica o cultural...»(1). Es decir, la disrupción con lo establecido, así de simple y así de complejo. Con una historia de amor de fondo (tal como en La edad de oro), Buñuel le puso añadidos como si se tratase de un collage sin otras pretensiones que mover de la zona de comodidad al espectador haciéndole sentir que él (el cineasta) puede molestarlo y cambiarle su actitud con unos cuantos minutos de película.

André Breton, considerado el padre del surrealismo, fue quien le dio el visto bueno a este filme para clasificarlo como surrealista. No lo hizo, sin embargo, con la película La concha y el reverendo (o El clérigo y la caracola) de Germaine Dulac, pese a ser un filme anterior y, en efecto, marcado por un fuerte carácter surrealista. ¿Por qué? Parece ser que al señor Breton no le convenció el pretendido surrealismo de la cinta de la cineasta francesa pero sí el de Buñuel. El arte es muy subjetivo, el filme de Germaine Dulac también es surrealista y es bueno. ¿Quizás fue porque ella era mujer? En fin,...

Después de la bendición de Breton, el filme se consolidó como un manifiesto del surrealismo. Todavía hoy es una película polémica que uno ve y vuelve a ver y vuelve a ver, y siempre queda sorprendido con la capacidad de desfase de la realidad que ella supone. Una obra genial que deja, como dije en la reseña de La edad de oro, a otras obras de cine experimental muy a la zaga.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) A pesar de lo cual, lo que más abunda sobre esta película son las exégesis (racionales por supuesto), enfocadas desde cualquier parcela del conocimiento humano y su respectiva disciplina, desde cualquier ángulo imaginable y considerando múltiples parámetros (como una función de n variables en matemáticas).

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Artículo en Wikipedia: 


05 febrero 2021

La edad de oro - Luis Buñuel (1930)


Imagen del póster en IMDb.

Surrealismo puro.


Antes de hacer una reseña, es menester investigar un poco por aquí y por allá, además de ver la película. Tampoco mucho, ya que el criterio se va formando con el tiempo y la apreciación puede diferir de la de la crítica especializada. A veces, uno se lleva sorpresas. Al consultar el artículo que sobre esta película tiene Wikipedia (en este enlace), se pierden las ganas de reseñar nada, pues el artículo lo dice todo y más. Muy poco podría uno añadir que no esté escrito en ese excelente comentario.

Como resultó ser un fracaso de taquilla, yo pensaba que La edad de oro quizás no sería una buena película. Cual no fue mi sorpresa (igual que respecto al comentario de ella en Wikipedia) al constatar que es una excelente película de Luis Buñuel. Es la segunda, luego de Un perro andaluz y, al igual que esta, es surrealismo en estado puro. Con una historia de amor como fondo, Buñuel tapiza el filme con las más alocadas escenas que le sirven para burlarse de todo y de todos; el clero y la religión; la alta sociedad y sus maneras; los convencionalismos sociales y políticos; el desencanto del amor; el sexo y un largo etcétera. El surrealismo resultó ser un vehículo ideal para la crítica que pretendía hacer e iba muy de la mano con el arte pictórico de Dalí (coguionista de este film y escenógrafo) y con la poesía y dramaturgia de Lorca, el otro amigo de Buñuel en aquella época. ¡Qué trío de oro!

Podría ser etiquetada de película experimental sin problema y podría no serlo, también sin problema. Este fue un cine vanguardista por demás. Muy pocos hacían cosas así en ese entonces. El cine de Buñuel tiene ese algo especial que hace de una obra una obra de arte, y de una obra de arte una obra maestra; no es como otro cine experimental que no dice nada, que solo son imágenes sucesivas sin mensaje implícito(1). Las imágenes de estos filmes de Buñuel no son gratuitas, todas tienen un objetivo concreto y casi siempre es crítico, cuando no es meramente estético. En este sentido, la innovación de este cineasta fue mayúscula y apenas se pudo apreciar luego de ver el corpus completo de su obra, años después. Fue un gigante del cine, sin duda alguna.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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(1) Me vienen a la mente, por ejemplo, obras de Jean-Luc Godard, tan intelectuales, tan superiores que no hay manera de que el público ordinario las entienda; o experimentos fallidos como el cine de los letristas (Jean Isidore Isou y otros) que querían cambiar tanto las cosas que resultó en otra cosa que no era cine, que no es cine. En cambio, Buñuel...

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Artículo (excelente) en Wikipedia: 


15 enero 2021

Nazarín - Luis Buñuel (1959)


Imagen del afiche en IMDb.

Mixtura de Quijote y Jesús.


Esta es la primera película de Luis Buñuel que surge de la adaptación de una obra de Benito Pérez Galdós; las otras dos fueron Viridiana y Tristana. Está ambientada en México en lugar de Madrid, como el original galdosiano. El padre Nazario (Francisco Rabal) vive pobremente, casi en la indigencia; un día una prostituta, Andara (Rita Macedo) busca guarecerse en su vivienda, huyendo de la persecución de la que ha sido objeto luego de herir a otra prostituta en una riña pueril. Él la cuida durante su convalecencia. Para evitar que su hediondo perfume no delate que estuvo ahí, ella quema el mobiliario, ayudada por Beatriz (Marga López), cuando el padre no está presente, y toda la casa arde. Nazario se va del pueblo, no tanto para no ser atrapado como para redimirse, penar y esparcir de bien su andar por el mundo. Beatriz, que antes había intentado suicidarse porque su marido la abandonó, se une a Andara y ambas lo siguen, cual discípulas. Al principio, él las espanta, como si se tratara de perros sin amo, pero luego comparten rumbo y suerte. Durante sus andanzas, tratan de ayudar al prójimo, de hacer el bien (como si de redención se tratase) pero no siempre son bien aceptados por la gente. Al final, el esposo de Beatriz da con ella y se la lleva; Andara y Nazario deberán responder ante la justicia por el incendio.

No se ve tan evidente el tema principal de la película. Me permitiré citar un comentario de la novela en Wikipedia, que opino que es muy acertado y me acercará a una suposición (el subrayado es mío, ver en este enlace):

«En Nazarín, su protagonista, el padre Nazario —un manchego oriundo de Miguelturra— abandona su cómoda vida sacerdotal en Madrid para echarse a los caminos. En su vagabundeo por los arrabales del sur de Madrid lo acompañan dos fieles discípulas,​ Ándara y Beatriz, personajes mezcla del Sancho Panza cervantino (son muy populares y malhabladas) con las Marta y María evangélicas. Nace así una mixtificación de Don Quijote y Jesús de Nazaret. Del primero conserva Nazarín su idealismo, su nomadismo y su incapacidad (o resistencia voluntaria) para adaptarse a la realidad; del segundo, su misticismo, su pacifismo, su entrega al prójimo e incluso un cierto mesianismo. Otros definen la 'ideología' del misionero errante como "una especie de comunismo cristiano", sin industria y opuesto a la propiedad privada, reivindicando la pobreza generalizada. Apóstol de la resignación, Nazarín —entre la santidad y la locura— se ofrece como ejemplo y precursor del nuevo sentimiento religioso que acabará desenmascarando el engaño oculto en el ideal del progreso.».

Es que, viendo la película, uno no puede dejar de remitir a ambos personajes: la beatitud de Nazario por una parte; y las andanzas sin norte, en compañía de las dos seguidoras, por la otra: Jesús y don Quijote. En una entrevista, Buñuel aseguró que le encantaba el personaje del padre Nazario; que su mensaje refería a la importancia trascendente de la duda en el individuo, que una duda es como una llama: puede servir para cocinar o para destruir una casa, dependiendo de cuál uso le dé el individuo que duda. El padre Nazario tiene dudas, y las explicita. Por ejemplo, en una escena en la que los otros reos le pegan y aterriza en el suelo, él les dice: «Por primera vez en mi vida me cuesta trabajo perdonar. Y les perdono porque es mi deber de cristiano. Los perdono. Pero también los desprecio. Y me siento culpable por no saber separar el desprecio del perdón». La imagen icónica de esta «duda metódica de Buñuel» es la del cuadro del Cristo riéndose (¿de Andara?) cuando ella lo ve y queda aterrorizada. Esta toma es la más célebre, quizás representativa, de este filme.

Es factible que, aparte del sentido que Buñuel quiso expresar (la trascendencia de la duda), haya más significados y significantes que él mismo no dispuso incluirlos pero que están ahí, en el filme, y que cada espectador puede interpretar de acuerdo a su bagaje y experiencia previa. En cualquier caso, es un relato que pertenece a lo que se denomina «viaje del héroe», en este caso del antihéroe, pues Nazario es un antihéroe. También lo fueron las épicas de Don Quijote de la Mancha y de Jesús de Nazaret. Incluso el primer relato escrito del que se tiene noticia, la Epopeya de Gilgamesh, fue un relato del tipo «viaje del héroe», pues Gilgamesh se dispuso a buscar la vida eterna en sus andanzas.

Una posibilidad podría ser que es un ensayo para establecer el alcance y los límites de la verdadera prédica de la caridad y el amor cristianos. ¿Es posible dar la otra mejilla? ¿Qué tanto? Los límites que demuestra el padre Nazario lo colocan casi en el podio de las divinidades, incluso hay una suerte de milagro, cuando cura a una niña enferma (que ya tomaba una medicina para el mal). ¿Es ilimitada la bondad? ¿Qué tanta maldad es capaz de soportar la bondad?

Por otra parte, quizás se pueda deducir que Buñuel intentó explorar las similitudes y diferencias del comunismo con el cristianismo; tema aún vigente(1), tan vigente que el papa actual lo mencionó en una ocasión (ver vídeo en este enlace). Sobre esto, bien se podría escribir un tratado (que debe haberlo). O más.

Nazarín es una gran película de Buñuel. Las actuaciones de Francisco Rabal, Rita Macedo y Marga López son excelentes; también las de los actores secundarios. La fotografía remite a la magia que tenía la fotografía de la época de oro del cine mexicano, ayudada por los escenarios de los pueblos, el vestuario y la geografía de esa gran nación. Uno de los imprescindibles filmes del maestro aragonés.


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(1) Por ejemplo, en Tristana, don Lope en una ocasión dice: «... Sí, ya sé que Jesús fue el primer socialista...». También en Viridiana se pueden ver emerger digresiones veladas de esta índole.

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Artículo en Wikipedia:


18 diciembre 2020

El río y la muerte - Luis Buñuel (1954)


Imagen del afiche en IMDb.

Montescos y Capuletos en México


Esta película, como otras más de Luis Buñuel, podríamos calificarla de «cine menor» del maestro surrealista. Sin sentido peyorativo, son buenas películas, pero no llegan a la brillantez de sus grandes obras, como Viridiana o Los olvidados por mencionar solo dos de ellas.

El río y la muerte cuenta la historia de un pueblo (Santa Viviana) en el que los hombres (machos muy machos y honrados) de dos familias desde tiempos inmemoriales se dedican a matarse unos a otros, para continuar con tan noble tradición que nació con el primer homicidio entre ellos. El pueblo, que había sido fundado a la orilla de un río, se mudó a la orilla opuesta luego de una inundación. Menos el cementerio, que decidieron dejarlo en el mismo sitio para que los muertos descansaran. Cuando un fulano mataba a otro, huía a través del río a la otra orilla, donde vivía por un tiempo largo, los Anguiano (una de las familias) a un lado y los Menchaca en el lado opuesto. Había un consenso tácito para dejar que el victimario escapara. Luego lo seguía la víctima, pero rumbo al cementerio en un ataúd. Las familias Anguiano y Menchaca eran como los Montesco y los Capuleto de Verona. Cuando solo quedan dos, uno de los Anguiano, que es médico y vive en la capital, regresa al pueblo para visitar a su madre, a quien no ve hace tiempo, y para poner fin a tan irracional forma de perder la vida. No sin dificultad logra imponer la civilización en el pueblo.

Había en Venezuela dos familias que también se mataban sus varones. Eran las familias Semprún versus Meleán, por allá por Santa Bárbara del Zulia. Se supone que comenzó por el dominio de unas tierras del municipio Colón (las tierras al sur del lago de Maracaibo son las más fértiles de Venezuela), pero después sería por venganza o por cualquier motivo. En los años sesenta y setenta del siglo XX estuvieron aniquilándose unos a otros. Cada asesinato vengaba la muerte anterior, en un círculo vicioso interminable que ha llegado hasta bien entrado el presente siglo.

La cinta de Buñuel está muy bien realizada (no faltaría más) y se le podría poner la etiqueta de costumbrista, quizás moralizante, pues pone su granito de arena para que cambien algunas costumbres que no son muy sanas. No contiene surrealismo ni escenas oníricas. Me imagino a Buñuel dirigiendo el filme con una camisa de fuerza y una mordaza que le impidiera hablar (e imprecar y fumar). Pero quedó muy bien. La fotografía (de Raúl Martínez Solares) es espectacular y hay tomas, en especial las que tienen el río como escenario, que son de una gran belleza plástica.


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Reseña en Wikipedia:


09 octubre 2020

El bruto - Luis Buñuel (1953)


Imagen del afiche en IMDb.

Mucho antes de los okupas.


El bruto es una película que se podría considerar «menor» dentro de la filmografía del director Luis Buñuel, de las que él llamaba «alimenticias», pues le eran útiles para sobrevivir. No tiene la prestancia de otras cintas célebres, también adolece de escenas surrealistas u oníricas, de símbolos ocultos y de una serie de atributos característicos que se le adjudican a su cine. Es una historia «normal» de la producción buñueliana. Aún así, es una buena película, bien hecha, bien actuada, que —pese a su antigüedad— es actual, vigente; y entretiene, al tiempo que plantea ciertos temas discutibles.

Andrés Cabrera (Andrés Soler) es propietario de una vecindad y desea venderla para construirse otra casa para él, su padre y su mujer Paloma (la hermosa Katy Jurado). Los vecinos, todos pobres y todos con el alquiler al día, se niegan a mudarse. Entonces, Paloma le sugiere a su esposo Andrés que debe cortar el mal de raíz; de manera que él contrata a un recio obrero, el Bruto (Pedro Armendáriz), para amedrentar a los vecinos y lograr su fines. En la ejecución del plan, el Bruto mata (sin proponérselo) a uno de los vecinos, Carmelo González, establece relaciones amorosas con Paloma (más bien ella, la femme fatale, las establece con él) y también con Meche (la hermosa venezolana Rosita Arenas), hija del fallecido Carmelo. Este enredo de relaciones amorosas presagia un fatal desenlace.

La capacidad de producción de Buñuel no se limitó a cintas cargadas de presuntos símbolos y escenas surrealistas, también podía hacer cine normal, pero bueno, como esta película lo evidencia. Algo que hay que advertir es que este filme, al igual que el noventa y nueve por ciento de la cinematografía, se ancla en la natural tendencia del espectador (de los seres humanos) de estar siempre de parte de los desvalidos, los pobres, los desaventajados y similares, sin recordar que el propietario de los bienes, en este caso Andrés Cabrera, es quien tiene la potestad de disponer de su patrimonio. Es como el caso de los okupas, pobrecitos los okupas, no tienen casa, ¿y qué hay de los derechos del propietario de la vivienda invadida?, ¿es que, acaso, no tiene derechos sobre su propiedad? De manera que sí, uno se pone de parte de los pobres inquilinos, pero la verdad es que es el propietario el que puede disponer de las viviendas. Si no, póngase usted en los zapatos del propietario y cavile sobre ello. No era cosa de buscar un matón para amedrentarlos, pero ellos deben irse de las viviendas cuando el propietario se los pide. Es justicia que todos tengan un techo donde vivir, pero también es justicia que se respete la propiedad privada.


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18 septiembre 2020

Susana - Luis Buñuel (1951)


Imagen del póster en IMDb.

Carne y demonio.
Cóctel de lujuria, lascivia, testosterona y doncellez.


La joven y rebelde Susana escapa del reformatorio donde estaba confinada y llega a la hacienda de don Guadalupe en una noche de torrencial lluvia. Ahí es atendida por doña Carmen, la esposa de Guadalupe y la sirvienta Felisa, quien desde que llegó no la vio con buenos ojos. La chica se recupera, la familia la acoge como a una hija y se integra a la familia. Con destreza, seduce a los tres varones principales del lugar: don Guadalupe, su hijo Alberto, un estudiante, y el caporal de la hacienda, Jesús, a cada uno por separado. No le cuesta mucho, pues es hermosa y emana lujuria y lascivia por cada uno de sus poros, al punto de que los tres pierden la sindéresis por culpa de obtener los favores de la moza. El caporal se entera por casualidad que ella ha huido del reformatorio y la chantajea con esa información. En un momento de forcejeo entre ellos dos son sorprendidos por don Guadalupe, que prometió protegerla, y este despide a Jesús de la hacienda. Carmen sorprende a su esposo besándose con Susana y se recoge a llorar y a rezar. Luego se enfrentan padre e hijo por la misma mujer, hasta que llegan los policías, a los que Jesús alertó sobre el paradero de Susana. Se la llevan de nuevo al reformatorio y todo vuelve a la santa calma, como si no hubiera pasado nada en absoluto. Ocurrió una suerte de coitus interruptus, pues ninguno de los hombres que estaban tras la doncella cristalizaron sus deseos. Se quedaron con las ganas.

Es una película que podríamos tildar de moralizante. En ella, Buñuel no hace alarde de surrealismo ni simbologías complejas, se muestra la historia tal como la describiría el cine normal; pero de muy alta factura, sin duda (no en balde está en la lista de las cien mejores películas mexicanas). Pertenece a esa serie de películas para sobrevivir, para tener taquilla y ser reconocido, pero en las que —con mucha probabilidad— Buñuel trabajó con las manos atadas, tal como El bruto. Se pueden considerar obras menores en el sentido de que no tienen plasmado todo el potencial creativo de Buñuel como sí lo tuvieron otras de sus películas (la extraordinaria Viridiana, Los olvidados o El ángel exterminador, por poner ejemplos de su etapa mexicana). En estas, la crítica incisiva del cineasta aragonés no deja ningún resquicio de la producción sin afectar. Sin embargo, en películas de menor calibre, como Susana, también llamada Carne y demonio, deja percolar una que otra mirada crítica a la condición social y a la religión, dos de sus blancos permanentes en su filmografía. Esta, por la forma en la que Susana trata a los varones que la pretenden, no deja de remitirnos a Ese oscuro objeto del deseo, que años después rodaría en Francia.


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05 mayo 2020

Tristana - Luis Buñuel (1970)


Imagen del póster en IMDb.

El alto precio de la emancipación femenina.


Tristana es una de las mejores películas de Luis Buñuel. Una de las tres que hizo basándose en obras de Benito Pérez Galdós (las otras dos son Nazarín y Viridiana). Empero, el argumento se desvía un tanto de la novela; empezando por el sitio donde transcurre la historia, la de Buñuel se desarrolla en el encantador Toledo. Tristana (la hermosísima Catherine Deneuve en la cúspide de su belleza) queda huérfana y el ya viejo don Lope (Fernando Rey) pasa a ser su tutor, a petición de la madre de ella; tutor que con el tiempo se convertirá, mediante ardides de él, en padre y amante a la vez, de acuerdo a lo que a él le apetezca. Él no trabaja y viven precariamente, quizás de rentas y de exprimir a su hermana, que sí es rica. Tristana se enamora un buen día de Horacio (Franco Nero), un joven pintor y huye con él a otra ciudad.


Tristana. Imagen tomada de IMDb.


A los dos años regresa enferma y Horacio la lleva a la casa de don Lope, que ahora ha heredado lo que le dejó su recién fallecida hermana y está más holgado en lo económico. A ella le tienen que amputar una pierna y Horacio pierde el interés en ella y se va. Tristana, a lo largo del tiempo, ha desarrollado una profunda aversión a don Lope, pese a que él ahora la trata mucho mejor que cuando era su protegida, que la esclavizaba, la cosificó. El cura del pueblo la convence de que se case con el viejo y lo hacen, pero ella no consuma el matrimonio: duermen por separado y ella es cada vez más arisca; no solo con él, con todo el mundo. Una noche de pleno invierno, que está nevando y venteando, él enferma y ella deja la ventana abierta, haciendo realidad un sueño reiterado que ha tenido. La versión de Buñuel es más trágica y pesimista que la de Galdós.


Chica bellísima que vive con viejo conoce a chico
guapo. ¿Qué pasará? Imagen tomada de IMDb.


Mucha tela que cortar tiene este filme. De alguna manera, la película es una oda a la liberación femenina; Tristana logra, pese a todo, emanciparse y ser libre, primero de su tutor que se cree su dueño, luego del joven e interesado amante y nuevamente de quien se había creído su dueño. Claro, a un precio muy alto. También yuxtapone el comportamiento de Tristana con el de don Lope: ella es conforme, casi sumisa, cuando él la trata como a un objeto del que él es propietario (cuando era más joven); mientras que es agria, huraña cuando él la trata mucho mejor (en la adultez de ella y la vejez de él), cuando ella queda coja. Otro aspecto que toca es el interés (¿quizás pasión?) de Horacio, no amor: él deja de encargarse de ella cuando enferma y pierde el interés por completo cuando queda sin una pierna; de suerte que también Horacio la cosificó. En cambio, Lope —en la vejez— sí la quiere, a pesar del desprecio y la repulsión que ella le tiene. Él llegó a profesarle verdadero amor, pero ella no lo percibió así; más era el rencor que había acumulado de los años en los que la tuvo sometida.


La cabeza del villano en sueños.
Imagen tomada de IMDb.


Ella se alivia mostrándole los senos al hijo sordomudo de la criada (y él también se alivia con ello); esta es la escena sórdida que no falta. La criada, Saturna (Lola Gaos), hace el papel de alcahueta (hasta donde puede) y siempre se mantiene a distancia de «los amos» y muestra un comportamiento más allá de lo razonablemente adecuado; por cierto, muy buena actuación la de Lola Gaos. En fin, todo el mundo buñueliano: crítica mordaz a la iglesia; a las costumbres de la sociedad de la época; a las autoridades policiales (la Guardia Civil, su preferida); a los prejuicios y paradigmas sociales; a las relaciones mujer-hombre, en las que pone la lupa para ver cosas agradables y otras no tanto; examina el amor como concepto en las diversas etapas de la vida. No deja de incluir algún comentario suelto sobre política o lo que le venga en gana, así como escenas oníricas (que son imprescindibles en este caso) y uno que otro «símbolo» o algo parecido. Toda una obra de Buñuel que imagino hizo con absoluta libertad, pese a ser en la España franquista (claro, no era sobre política; pero se estrenó en 1970, estando Franco vivo: toda una proeza).


Enferma y abandonada regresa con el villano.
Imagen tomada de IMDb.


El mudo le pide que le enseñe los senos. Será uno
de los pocos gustos que se dará una vez enferma.
Imagen tomada de IMDb.


Desde el punto de vista técnico es una película muy bien realizada, con excelente fotografía, escenarios magníficos, buena y oportuna banda sonora y actuaciones de gran nivel. Destaca la belleza inmaculada de Deneuve, una de las actrices más hermosas de la historia del cinema.


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Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas