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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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01 octubre 2021

Barco a la India - Ingmar Bergman (1947)


Imagen del póster en IMDb.

Padre, hijo y corista;
la mortífera trinidad. 


Alexander Blom (Holger Löwenadler) es el capitán de un barco que se dedica al rescate de pecios y objetos sumergidos. Le han diagnosticado una enfermedad que le dejará ciego en corto tiempo. Vive en la nave junto con su esposa Alice (Anna Lindahl) y su hijo Johannes (Birger Malmsten), a quienes maltrata sicológica y físicamente. El déspota marinero un día lleva a vivir al barco a Sally (Gertrud Fridh), una bella corista (se podría decir que meretriz), con la intención de irse y pasar con ella sus últimos días. Alice recibe esa noticia con valentía, ni siquiera llora, pero no le gusta la idea. Entre Sally y Johannes nace un romance que Alexander deplora; llegando a intentar matar a su hijo durante una sumersión de este. Aceptando que no puede ir contra la biología, tanto en lo que refiere a la edad como a la enfermedad, se aparta e intenta el suicidio. Johannes queda al mando del barco y le promete a Sally que en lo que pueda vendrá a buscarla para llevarla con él. A los siete años regresa por ella.


Interesante captura con espejos de Johannes y Sally.
Tomado de IMDb.


Un triángulo sui géneris se establece en una familia que ya tenía relaciones tensas; esto detonará las diferencias y llevará a los dos hombres —padre e hijo— a enfrentarse. La naturaleza es inflexible en la fortuna que le depara a los mortales. Bien por Cronos o por enfermedad, Alexander tendrá que apartarse. Un drama regular, una película bien realizada por un novato Bergman, que ya se perfilaba como analista de las relaciones humanas, en particular de las relaciones entre personas muy allegadas: familiares, amigos, cónyuges.


Fotograma de Sally y Johannes en el molino de viento.
Tomado de IMDb.


Nombre en sueco: Skepp till India land; en inglés recibió tres títulos: A Ship Bound for India, A Ship  to India y Frustration. Levemente recuerda, al verla, a L'Atalante (1934) de Jean Vigo. Salvando las distancias; pues la obra de Vigo está en muy alta estima en el mundo cinematográfico, muy por encima de Barco a la India. Una película decente de quien haría filmes inolvidables e imprescindibles más adelante.


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Reseña en Wikipedia:
Reseña en Wikipedia en inglés:


10 septiembre 2021

El silencio - Ingmar Bergman (1963)


Imagen del póster en IMDb.

La insana relación de dos hermanas.


La traductora Ester (la gran actriz Ingrid Thulin) y su hermana menor Anna (la sensual Gunnel Lindblom), junto con el hijo de esta última, Johan, viajan en tren a través de un país que hablan un idioma que ellas no entienden. Se alojan en un hotel grande y solitario porque Ester se enferma. Mientras Ester se retuerce en la cama con sus complejos y celos de Anna, esta sale a buscar una aventura erótica. El niño se divierte paseando por los desolados pasillos del gran hotel venido a menos. Cuando Anna se cita en una habitación con un camarero que conoció en el bar cercano, su hijo los ve y se lo comenta a Ester; quien irrumpe en el cuarto y tiene unas palabras con su hermana. El amante no se entera porque tampoco habla el idioma de ellas. Anna y su hijo continúan el viaje mientras Ester se queda en el hotel, sola y enferma.


Ester (Ingrid Thulin) tiene un ataque de ansiedad. 
Tomado de IMDb.


En El Silencio (Tystnaden en sueco), Bergman urga en el alma femenina y, para ello, acude a una relación insana entre dos hermanas que se tienen una pérfida envidia una a la otra. Una envidia tan exacerbada que Anna le desea la muerte a Ester. Ester representa la moral recta, el comportamiento intachable, pero la inestabilidad y el tormento por la angustia existencial; Anna es lo contrario, es el pulso hedonista, la desinhibida, el ahora sin importar las consecuencias. Logos y pathos. Anna está tan harta de que otros (Ester entre ellos) le impongan límites, que le dice al desconocido con el que ha tenido sexo: «Qué agradable que no nos entendemos uno al otro». Ester no soporta esa vida licenciosa de su hermana, aunque dice quererla, amarla para más; con un amor que raya en lo incestuoso. Mientras la intelectual políglota bebe a solas en el hotel; la lujuriosa Anna sale y se relaciona con la gente en un país cuya lengua desconoce.


Ester entró en la habitación donde Anna estaba acostada
con un desconocido y tuvieron una conversación definitiva.


La comunicación tiene varios componentes: el emisor, el receptor y el mensaje son los tres principales. Escarbando un poco, podemos convenir en que tanto el emisor como el receptor deben tener la voluntad de comunicar (uno de emitir y el otro de recibir). Estas condiciones suman al hecho comunicativo. Otra más: el mensaje debe estar decodificado en un lenguaje que ambos entiendan. Se supone que ambos deben tener la capacidad de decodificar el lenguaje en el que es realizado el mensaje. Si alguno de estos componentes no cumple a cabalidad, la comunicación no puede llevarse a cabo o, en cualquier caso, es fallida. La comunicación de las hermanas es deficitaria por alguno de estos motivos que, en principio, no está aclarado en la cinta. En la conversación que tuvieron en la alcoba se evidenció que había conflictos en la comunicación. El silencio puede ser ausencia de mensaje, pero en este caso ha sido mensaje sin decodificar. Para acentuar el conflicto comunicativo entre las hermanas, Bergman sitúa a los personajes en un país que habla otra lengua y, por añadidura, Ester logra descifrar algunas palabras de dicha lengua mientras que Anna se va a la cama con un lugareño; mientras que ellas dos no han logrado comunicarse. 


Un circo de liliputienses se presenta en un local cercano al 
hotel donde se alojan los artistas y Anna, Ester y Johan.


En el viaje explotó el resentimiento que entrambas tenían acumulado una con la otra; un resentimiento que deformó su relación a un límite inadmisible; esta deformación es tal que solo se logra cuando se produce a lo largo de mucho tiempo; probablemente desde la infancia. Solo a partir de esta confrontación —que fracturó su resiliencia— podrán sanar las heridas, si ambas resuelven con inteligencia y voluntad que así sea. Para eso, es menester que las dos reflexionen en silencio antes de obrar. Otra gran película de Bergman.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Artículo en Wikipedia con argumento detallado:


27 agosto 2021

Como en un espejo - Ingmar Bergman (1961)


Imagen del póster en IMDb.

No puedo vivir en dos mundos. Debo elegir. 
Estoy cansada de pasar de uno a otro. No puedo más.
Le confiesa Karin a su padre.


Esta extraordinaria película, también titulada Detrás de un vidrio oscuro y A través del espejo (Såsom i en spegel en sueco, Through a Glass Darkly en inglés), fue premiada con el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1962. La segunda de Bergman en ganarlo; la primera fue la también extraordinaria El manantial de la doncella, en 1961. Esta producción está dedicada a la entonces esposa del director, Käbi Laretei.

Una familia está de vacaciones en una isla: Karin (Harriet Andersson), que descansa de su estancia en el hospital siquiátrico porque padece de esquizofrenia; su esposo Martin (Max von Sydow), médico, quien la apoya lo más que puede gracias al amor que siente por ella; David (Gunnar Björnstrand), el frío y distante padre de Karin, escritor, que está terminando una novela; y Frederik (Minus), el hermano menor de Karin, que comienza a escribir obras de teatro. A medida que se suceden los días, Karin, que llegó a la isla lúcida y llena de vida, va desmejorando su estado mental hasta que, al final, es ingresada de nuevo en el sanatorio.


Karin en un momento de delirio(1).
Imagen tomada de IMDb.


Las enfermedades mentales son de las más crueles que se pueden padecer. Bastaría mencionar que el individuo deja de ser consciente de su existencia para calificarlas entre las peores; pero hay más: le altera la vida a los que rodean al enfermo. No termina ahí su poder maléfico. Los seres queridos no son capaces de ayudar de manera significativa en la mejoría del afectado, menos aún en la erradicación de la enfermedad. Ninguno de los tres hombres que la acompañan puede auxiliarla en su tormento interno, ninguno puede evitar la explosión espiritual y emocional de Karin.


Karin con su esposo y su padre.
Imagen tomada de IMDb.


No podemos entender a plenitud la tortura de quienes padecen enfermedades como la esquizofrenia. Sus pacientes viven en dos mundos, transitan de uno a otro pero, a veces, están en ambos mundos simultáneamente. La clave nos la da la frase que sirve de epígrafe a este escrito: Karin está cansada de vivir ambos mundos; el que se considera real por quienes la rodean y su mundo interno, dominado por voces que le imponen las acciones que ella debe emprender. Quizás lo más cruel es que tengan conciencia de algunos actos que ejecutan cuando están inmersos en las alucinaciones. Karin es consciente de que hizo algo muy grave (el incesto) y eso ha alimentado su deseo de hospitalizarse cuanto antes. Le dijo a su padre: «Es horrible ver mi confusión y entenderla». Está consciente de que atraviesa un calvario.


Karin durante una de sus alucinaciones.
Imagen tomada de IMDb.


Pero no es lo único que está en el tapete. Bergman logra que nos preguntemos qué es la realidad y qué tan agradable es. Cuando David se confiesa ante su hija y le pide perdón por haberse alejado al morir la madre de ella (que también padeció esquizofrenia), Karin le dice: «Pobre papá» y él contesta: «Sí, debo vivir en el mundo real». Si bien la esquizofrenia de Karin es la columna central del filme, no es óbice para asomar otros asuntos. El padre de Karin se avergüenza de su curiosidad morbosa por utilizar la enfermedad de su hija como insumo para su producción literaria. Escribe en su diario —que Karin leyó por mandato de las voces internas—: «Me horroriza mi curiosidad, mis ganas de registrar la enfermedad, de describir su desintegración gradual con precisión. De usarla». Y aquí hace su presencia un bumerán al criticar el utilitarismo de David: ¿no utilizó el cineasta una enfermedad tan severa como la esquizofrenia para basar la historia de esta película? Es para pensar.


Momento de confesiones entre David y su hija, 
dentro de un pecio donde ella hizo lo peor.
Imagen tomada de IMDb.


Cada uno a su manera acepta que, ante el desafío que supone la insania de Karin, no puede hacer nada. Su esposo, por ser médico y por amarla, es su puntal. Su hermano es joven y distante, no sabe cómo lidiar con algo tan excepcional. Su padre se ha dado cuenta de qué tan inservible ha sido para ella desde su falsa atalaya intelectiva; antes estaba desconectado, como formando parte de una familia disfuncional, pero con la esquizofrenia como muralla su impotencia es mucho mayor.


Minus dentro del pecio donde Karin estaba acurrucada.
Escenas «tarkovskianas» antes de Tarkovski
(por el agua estancada, la lluvia, los desperdicios).
Imagen tomada de IMDb.


No hay que obviar que la fotografía de Sven Nykvist es soberbia, así como la puesta en escena. Pero lo que más descolla en esta gran película del célebre cineasta sueco es la actuación de Harriet Andersson. Ella, al principio, pensó que el papel la sobrepasaba, pero Bergman la motivó a enfrentarlo. Ya no es la novata veinteañera de Un verano con Mónica, a la que le era suficiene con mostrar su hermoso cuerpo; aquí se erigió como una actriz de grandes cualidades histriónicas. Repetiría otra gran actuación (también de mujer enferma), bajo la batuta de su amante de antaño, en Gritos y susurros. Gran película.


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(1) En esta escena, donde ella «habla con Dios», la primera vez que uno la ve, espera que haga como Remedios la bella en Cien años de soledad. Pero no pasa eso; esto no es realismo mágico caribeño. Sin embargo, Tarkovski sí rodó una escena así en El espejo, pero refiere a sueños (como en el inicio de 8-½ de Fellini). También en Sacrificio hay una escena de levitación; y en Solaris, pero en esta es por la falta de gravedad.

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Artículo en Wikipedia:


10 agosto 2021

Un verano con Mónica - Ingmar Bergman (1953)


Imagen del póster en IMDb.

La cruel realidad versus las ilusiones.


Monika (Harriet Andersson) y Harry (Lars Ekborg), dos jóvenes citadinos que son novios, tienen trabajos en los que no son muy apreciados. El día del aniversario de bodas de los padres de Monika, esta tiene una discusión con su padre ebrio y abandona el hogar; acude a Harry y él le facilita el bote de su padre para que duerma. Ella no quiere regresar a casa. Harto de su trabajo, Harry toma el bote y a Monika y se largan a visitar islas cercanas. Disfrutan del dolce far niente mientras transcurre un idílico verano. El día que Harry se entera de que Monika está embarazada, hacen dulces planes para llevar adelante la nueva familia. Pero todo tiene su fin; el hambre los obliga a robar y Monika está embarazada, de manera que ya es hora de regresar a la realidad. Se casan y la tía de Harry les ayuda con los quehaceres de la casa. El chico consigue un buen trabajo y, además, estudia para ser ingeniero; se esfuerza por un futuro mejor para su familia. Eso le quita tiempo para estar con su esposa; cada vez más amargada e irascible. Y no solo eso; sedienta por divertirse y pasarlo bien, en lugar de dedicarle a la maternidad, cruza la línea de la infidelidad. Luego sucede lo que en estos casos suele suceder.


La sensual Monika.
Imagen tomada de IMDb.


—¿Por qué algunos siempre se divierten y otros somos tan miserables?, pregunta Monika llorando.
—Nos tenemos el uno al otro, le contesta Harry.
Ella no contesta..., ¿será que eso no es suficiente? Este breve diálogo da las claves para lo que vendrá luego.

Lo que parece, al principio, una película convencional (demasiado convencional para ser de Bergman), sufre una metamorfosis progresiva y entra en barrena en el mundo del drama. Casi de la tragedia. Los jóvenes, llenos de ilusiones, no la diferenciaron de la realidad; al menos ella. La terca realidad, suele ser cruda y frontal, sin sesgos. Para llevar a cabo las acciones que conviertan la ilusión pensada a priori, hay que tener fuerza de voluntad y carácter, incluso hay que ser estoico. Monika carece de estas virtudes. Es un raro caso de una pareja en la que el hombre es más maduro que la mujer. Pero los hay.


Inolvidable y disruptiva mirada a cámara de Monika,
retando al espectador a que la censure.
Imagen tomada de IMDb.


Como siempre, la cinematografía es excelente, las interpretaciones también. Muy bien lograda la película; quizás la más comercial del cineasta sueco; debido, quizás, al famoso desnudo de la hermosa Harriet Andersson; la misma que interpretaría más adelante dos personajes de mujer enferma en películas de Bergman: uno en Como en un espejo y otro en Gritos y susurros; papeles en los que hace ostentación de sus grandes capacidades histriónicas, más allá de la belleza de su cuerpo.


Harry y su hija June, frente a la cristalería
donde trabajaba al conocer a Monika.
Imagen tomada de IMDb.


Por cierto, en la película se puede apreciar el mundo real de la Estocolmo de entonces; sin trucos ni ambientaciones artificiales (no es la única en la que esto se aprecia). Tan avanzado que se nos muestra hoy en día era, sin embargo, pueblerino y atrasado como los demás hace setenta años. Con razón el desnudo fue todo un suceso. Otros nombres del filme: Summer with Monika en inglés y Sommaren med Monika en sueco.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:


11 mayo 2021

De la vida de las marionetas - Ingmar Bergman (1980)


Imagen del póster en IMDb.

Logos y pathos en el ring de boxeo.


Un exitoso hombre de negocios, Peter Egermann (Robert Atzorn), mata a una prostituta de nombre Ka (Katarina Krafft, Rita Russek), que le presentó Tim (Walter Schmidinger), un homosexual que trabaja con su esposa, Katarina Egermann (Christine Buchegger), en una casa de modas. A través de flashbacks de eventos y de entrevistas de la policía a los allegados, se van configurando los motivos que lo llevaron a tan desastroso crimen. Entre los entrevistados se encuentran su madre, Cordelia Egermann (Lola Müthel), el mencionado Tim y el siquiatra, profesor Mogeens Jensen (Martin Benrath), amante de Katarina Egermann.


En el sueño recurrente de Peter, él mata a su esposa,
que tiene el mismo nombre de la víctima.
Imagen tomada de IMDb.


Peter en un intento de suicidio es ayudado por
un amigo. Imagen tomada de IMDb.


Bergman comienza este filme (Aus dem leben der marionetten en alemán, From the life of the marionettes en inglés) para la televisión alemana por el final, con el asesinato, para luego estudiar los motivos. No pretende ser un film policial; Bergman se enfoca en las motivaciones sicoafectivas del homicida. El informe final del siquiatra incluye las razones típicas: madre dominante, padre ausente, homosexualidad latente, esposa posesiva y de fuerte personalidad. Un «alto desarrollo del sentido del deber, auto disciplina practicada desde niño y un éxito social considerable impidieron al paciente dar rienda suelta a sus sentimientos». Es decir, el logos ha tenido control sobre el desbordamiento del pathos. Hasta un buen día en el que ya no.


Con Ka, minutos antes del desastre.
Imagen tomada de IMDb.


Al primero que llama a la escena del crimen es
al siquiatra. Imagen tomada de IMDb.


El informe del siquiatra continúa: «El inexplicable temor y el miedo de ese temor era practicado en un cerrado ritual paterno social en el que el consumo de drogas y alcohol es aceptado. Quizás nada habría sucedido si hubiese permanecido en su entorno; la catástrofe ocurrió en el momento que tuvo contacto con la prostituta. Todo se hizo posible; algo hizo que se disparase el desahogo, una palabra, un gesto, un tono de voz. Tuvo un apagón emocional, durante el cual asesinó a la chica. Y en un presumible momento de éxtasis, Egermann consumó el acto sexual con la chica muerta. La avalancha emocional ha sido ahora liberada. Solamente posee el control sobre la persona que ha matado. El paciente rompió todos los tabúes sociales y emocionales y es ahora un potencial suicida... solamente quiere matarse para tener el control de sí mismo».


Peter con su madre.
Imagen tomada de IMDb.


Pero el siquiatra no hizo nada para evitar que la tragedia ocurriese; solo explica el porqué una vez ha ocurrido; y eso que el paciente le había contado un sueño recurrente en el que mataba a su esposa. ¿Eso fue porque era amante de la esposa del paciente?, ¿fue premeditado? La película no abre esa posibilidad, pero ahí está; ahí está el deseo latente del siquiatra de apartar al esposo del objeto de deseo. Tampoco hizo nada la esposa. El mismo Peter estaba impotente para hacer nada; no tuvo herramientas para manejar ese enorme hándicap de madre dominante, padre ausente, etcétera. ¿Qué disparó su ira contenida? Ka le acariciaba el rostro y le invitaba a dormir, eso fue lo último que ella hizo antes de que él la atacase.


Peter con su siquiatra. No aparenta ser un homicida
en potencia. Imagen tomada de IMDb.


El director dijo al respecto: «Creo que todos somos manipulados, más o menos, y De la vida de las marionetas trata sobre la manipulación de los seres humanos, por fuerzas externas y más allá de ellas, fuerzas que no puedes controlar y que no puedes definir. Las personalidades de Peter y Katarina, que aparecen en el primer episodio de Secretos de un matrimonio, siempre me han fascinado. En cierto modo, existían mucho antes de Johan y Marianne [los protagonistas], así que quería contar más sobre ellos. Esta es su historia». La pareja de Peter y Katarina tienen una fuerte discusión en casa de Johan y Marianne al comienzo del filme Secretos de un matrimonio.


Ka, instantes antes de su deceso.
Imagen tomada de IMDb.


Reflexión de Katarina Egermann cuando habla con su suegra: «Llena de asombro miro el pasado de nuestras vidas, en nuestra anterior realidad y pienso que todo fue un sueño. Fue un juego. Dios sabe qué demonios estamos haciendo. Esto es realmente cierto, y es insoportable. Hablo, pregunto, pienso, me visto, duermo y como. Es una compulsión diaria. Una extraña y dura superficie. Pero bajo esa superficie, estoy llorando. Estoy llorando por mi, porque no puedo seguir siendo lo que soy. Lo que fue, nunca será de nuevo. Ha sido destruido. Fue como un sueño. Lloro por Peter...».


Peter recluido en el manicomio.
Imagen tomada de IMDb.


El conocimiento y el control de sí mismo ha sido y es uno de los grandes paradigmas del ser humano. Aún hoy, luego de milenios de haber comenzado el estudio del logos y del pathos, su interrelación y su control, somos presa de los hilos conductores de las marionetas. Eso es lo que Bergman ha puesto en evidencia en esta película. Para los años 80, la forma narrativa en la que fue presentada era toda una innovación; hoy no luce innovadora, pero tampoco vieja. Muy buena película del maestro sueco.


Peter recluido en el manicomio, junto a su
oso Teddy. Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia, inglés:


20 abril 2021

El rito - Ingmar Bergman (1969)


Imagen del póster en Wikipedia.
By Source, Fair use, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=30640312

Se puede pasar de ella.


Tres actores de teatro, Thea (Ingrid Thulin), su esposo Hans (Gunnar Björnstrand) y Sebastian (Anders Ek), han sido acusados por una obra considerada indecente. Se defienden los tres juntos y luego por separado frente a un juez, el doctor Abrahamsson (Erik Hell); ante el cual representan la obra objeto de la denuncia. Al ejecutar la obra, el juez muere de un infarto al corazón. Ellos fueron condenados, pagaron las multas, dieron entrevistas y, a finales del verano, se fueron de vacaciones. Fueron felices y comieron perdices.


Los tres actores declarando ante el juez.
Imagen tomada de IMDb.


Bergman hizo al menos dos películas de teatro filmado; esta y La flauta mágica, ambas para televisión. La flauta mágica son escenas escogidas de la ópera completa de Mozart representada en una población sueca (una pequeña ciudad). Es extraordinaria. No puedo decir lo mismo de esta. En El rito, (The rite en inglés, Riten en sueco), hay un exceso de diálogos y poca actuación. Los espectadores que requieran leer los subtítulos tienen que verla más de una vez para digerirla. Está bien hecha, pero no es una obra que atrape, que retenga al público que no sea un fanático del cineasta sueco. Además, el contenido es complejo (o demasiado simple), lo que no invita a degustarla como algunas de sus grandes obras.


Thea con Sebastian. Imagen tomada de IMDb.


Los tres actores, entre los cuales hay un triángulo amoroso, tienen una vida sentimental intrincada como la obra que representan; la cual es sexualmente explícita. No está muy claro que se pueda condenar por indecencia una obra que es reflejo de la vida de los actores que la representan. O quizás sí. La película no solo nos habla sobre la censura política en la cultura, sino también en la misma vida de las personas. Se supone que el juez represente a un sistema totalitario o casi totalitario. Cuando ve la obra, no la entiende ni entiende el porqué pueda ser indecente el argumento; no así las indumentarias de los actores. Hay una diferenciación entre la forma y el fondo. ¿Qué censurar, entonces, la forma o el fondo; la estética o el contenido? No necesariamente le ocurre un infarto por pensar estas cuestiones, pero no deja de ser un toque de humor siniestro el que el juez muera sin haber fallado antes el juicio.


Thea con Hans, su esposo. Imagen tomada de IMDb.


Quizás sea injusto no cerrar sin antes indicar que las actuaciones de los cuatro personajes son muy buenas; en especial la de Ingrid Thulin. Bergman hace otro cameo en este filme, en el que hace un pequeño papel de sacerdote (la religión, casi siempre presente en sus obras).


Thea (Ingrid Thulin). Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster de
La flauta mágica.
Tomada de IMDb.


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Reseña en Wikipedia:


26 marzo 2021

La hora del lobo - Ingmar Bergman (1968)


Imagen del póster en IMDb.

No es realismo mágico.


Johan Borg (Max von Sydow) y Alma Borg (Liv Ullman) viven en una isla. Él es pintor y atraviesa una etapa conflictiva consigo mismo, presa de pesadillas y fantasmas. Ella, incitada a leer el diario de su esposo por insistencia de una desconocida que un día la aborda al frente de su casa, descubre que una vieja amante de su esposo, Veronica Vogler (Ingrid Thulin), se ha visto con él. Los celos, la tormenta existencial de él y los elementos mágico religiosos del lugar, harán que el matrimonio naufrague en medio de unas muy logradas y surrealistas escenas. Una sinopsis del argumento se puede leer en este enlace. Los habitantes de la isla (la gente del castillo del barón von Merkens, interpretado por Erland Josephson) pueden o no ser reales; es decir, quizá sean producto de la imaginación de Johan o reales, brujería y poderes especiales incluidos, pues caminan en las paredes y los techos, su teatro de marionetas es con personas pequeñísimas (diminutos liliputienses) y ejecutan diversos prodigios sobrenaturales.

No es una de las grandes obras de Bergman; sin embargo, es una de mis preferidas (c'est la vié). Me atrae sobremanera el hecho de que esa pareja viva como eremitas en una isla; las imágenes surrealistas —con toques de impresionismo alemán— de los fantasmas que irrumpen en sus vidas son de antología. Si bien Bergman acude a elementos del folclor europeo para configurar los personajes que rodean a los Borg, estos son más bien una personalización de los fantasmas y demonios que atormentan a Johan (él los llama caníbales); el colapso del matrimonio de él y de su esposa Alma no ocurre por la intromisión de ellos o de Veronica, personajes que representan diversas instancias que lo acosan, sino por la injerencia de dichas instancias en la abrumada mente de él. Bergman sabe que no se necesitan elementos exógenos a la pareja para ocasionar su derrumbe; basta con la pareja. En su obra posterior Secretos de un matrimonio, ahonda sobre este asunto.

¿Hubieran ocasionado el mismo efecto de haber sido elementos de realismo mágico en lugar de los mágico religiosos del folclor europeo? Quizás; pero no hubieran sido adecuados a los personajes reales (a los Borg), ni a las condiciones geográficas del sitio de rodaje: a su flora y a su fauna, a su clima, a su luz natural y a la cadencia de la vida misma. El realismo mágico es para la zona ecuatorial de América, el Caribe y zonas cercanas, con su vegetación y su inmensa luz que lo baña todo, en cualquier época del año y su ritmo de vida vertiginoso. Lo que se ve en este filme se le asemeja, pero no de cerca. Para cada cultura hay unos referentes y el que se emplea en este filme es el apropiado para la pareja Borg y su entorno.

Con la siempre excelente fotografía de Sven Nykvist y las muy buenas actuaciones de von Sydow y de las hermosas Thulin y Ullman, es —sin ser un gran filme— digno de recordar. Sobre todo por la incursión del cineasta sueco en el subgénero del terror, aunque solo haya sido como una excusa para ensayar con cierta estética cinematográfica o, quizás, con ciertos recursos expresivos del subgénero.


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Artículo en Wikipedia:
https://es.wikipedia.org/wiki/La_hora_del_lobo
Ficha en IMDb: https://www.imdb.com/title/tt0063759
Ficha en Filmaffinity: https://www.filmaffinity.com/es/film451511.html


09 marzo 2021

Sonrisas de una noche de verano - Ingmar Bergman (1955)


Imagen del póster en IMDb.

Estoy cansada de las personas, pero eso no impide que las quiera.
Dice la anciana madre de Desirée.


Suecia, inicios del siglo XX. El maduro abogado Fredrik Egerman (Gunnar Björnstrand) tiene por segunda esposa a Anne (Ulla Jacobsson), una mujer muy joven y pueril, que se mantiene virgen a dos años de haberse casado con Fredrik. Con ellos vive Henrik; el hijo del primer matrimonio de Fredrik, contemporáneo de Anne y atolondrado estudiante de teología; y la servidumbre: una señora mayor que cocina y Petra (la sensual Harriet Andersson), que flirtea con el joven Henrik. Fredrik tenía como amante a Desirée Armfeldt (Eva Dahlbeck); pero ella ahora tiene como amante al conde Malcolm, un hombre muy celoso y muy macho. La esposa de Malcolm es Charlotte, (Margit Carlqvist), desenfada mujer que, a sabiendas de que su marido le es infiel, ella «le paga con la misma moneda». Fredrik le pide consejo a Desirée para mejorar su relación con Anne. Esto activa la mente de la actriz y la trama de la película, pues Desirée le pide a su madre que organice una velada en su casa el fin de semana; invitan a los antes mencionados y, a lo largo del fin de semana, ocurrirá un ajuste en el acople (o desacople) de las diversas parejas. El filme es en clave de humor, género no muy acostumbrado por Bergman (junto a El ojo del diablo, son sus dos filmes de humor).


Petra se le insinúa al joven Henrik. 
Ella también conseguirá su pareja apropiada en la fiesta.
En esta película, las mujeres emanan sensualidad a raudales.
Tomado de IMDb.


Con una fotografía impecable de Gunnar Fischer, fastuosos decorados, vestuarios, peinados y maquillajes, y excelentes actuaciones; fue la primera película de Bergman en recibir un premio internacional (Cannes 1956). De nuevo, el director sueco se ocupa de las relaciones entre las personas; tema que en muy pocas producciones no tocará a lo largo de su carrera, incluyendo su última cinta, Sarabanda (2003). En esta ocasión lo hizo a través del humor; pero en la trama no dejó títere con cabeza, se mencionan todos los ingredientes que las relaciones de pareja tienen: fidelidad, amistad, amor, engaño, principios y valores, mojigatería, pasión, convencionalismos sociales, sexo, diferencia entre amor y deseo (muy importante esta), y sus antónimos y muchos más; de manera abierta o velada, en lenguaje directo o figurado, con frases y actitudes inocentes o con segundas intenciones. No se le escapó nada al Bergman guionista.


Fredrik y la madre de Desirée.
Tomado de IMDb.


Tal como ocurre con el equilibrio estable que algunos sistemas de fuerzas naturales logran establecer (tal como el equilibrio de la placas tectónicas); luego del plan maestro que Desirée organiza, las parejas quedarán conformadas de una forma distinta a la que tenían antes de la velada en la casa de su madre. Incluso la doncella Petra consigue a su media naranja sin proponérselo. El desequilibrio inicial fue sustituido por las intangibles fuerzas naturales del deseo y del amor y se logró que cada oveja se quedara con su pareja.

Fue la primera película de Bergman que vi en mi vida; cine Doré, 1973, si la memoria no me falla. Ni idea tenía de quién era ese señor. Es un filme inolvidable. Una comedia deliciosa, delicada y elegante, como las de Billy Wilder.

«Si la gente supiese lo insano que es escuchar lo que dice la gente, la gente no escucharía y se sentiría mucho mejor». También lo dijo la anciana madre de Desirée.


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Reseña en Wikipedia, con el argumento detallado:


23 febrero 2021

Música en la oscuridad - Ingmar Bergman (1948)


Imagen del póster en IMDb.

Cuando el hándicap es supremo.


Música en la oscuridad o Música en la noche o Noche eterna (Musik i mörker en sueco; Music in darkness o Night is my future en inglés) es un drama romántico con final feliz (algo no muy común en los filmes de Bergman). Bengt (Birger Malmsten), un joven de familia acomodada, queda ciego por un accidente en la academia militar. Durante su convalecencia, muere un vecino y él es requerido para tocar el órgano en la iglesia. La hija del difunto, Ingrid (Mai Zetterling), es empleada en su casa y ahí comienza una atracción mutua mientras ella le lee libros a Bengt. Él se va en busca de formas de ganarse la vida; toca en un bar, le roba su lazarillo, luego afina pianos. Un día oye a Ingrid, que camina con dos jóvenes, uno es su novio Ebbe. Ingrid ahora estudia para maestra. El reencuentro hará renacer un amor que se interrumpió por un levísimo error (él la llamó sirvienta y a ella no le gustó eso).


Bengt e Ingrid al inicio de su relación.
Imagen tomada de IMDb.


El guion no es de Bergman, es de Dagmar Edqvist, pero resulta un trabajo muy decente; es un drama romántico, cercano al melodrama, en el que se reivindica al amor en tanto sentimiento elevado por encima de las circunstanciales dificultades físicas. El amor romántico. Hay que ser justos y aclarar que la terrenal novia que tenía Bengt antes del accidente, Blanche, le devolvió el anillo de compromiso y no lo volvió a ver. No todo fue tan feliz como en un cuento de hadas.


Fotograma de una de las imágenes surrealistas.
Imagen tomada de IMDb.


Al comienzo del filme, hay una secuencia de sugerentes imágenes surrealistas que refieren al estado de confusión de Bengt cuando queda ciego. El resto de la película es más bien convencional, pero bien hecha. Las actuaciones de los dos personajes principales son buenas. Malmsten trabajó en varios filmes de la primera etapa del cineasta sueco. La hermosa Zetterling logró una interpretación muy convincente. 


Los dos machos, Bengt y Ebbe, rivalizando por la hembra.
Imagen tomada de IMDb.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:


19 enero 2021

En el umbral de la vida - Ingmar Bergman (1958)


Imagen del póster en IMDb.

Oda al milagro de la vida y a la sororidad.


Con el guion de Ulla Isaksson, quien también haría el guion de la excelente película El manantial de la doncella, Ingmar Bergman realizó una de sus más hermosas películas. Una oda a la vida y a las mujeres. El título de este filme también se conoce como Tres almas desnudas (Brink of life en inglés, que traduce como Al borde de la vida, o So close to life, tan cerca de la vida; y Nära livet en sueco).


Cecilia convaleciente.
Imagen tomada de IMDb.


Cecilia (Ingrid Thulin) llega al hospital con su esposo por un sangramiento excesivo; pierde el bebé, que ella sí quería pero su esposo Anders (Erland Josephson) no. Luego le practican una operación y la convalecencia ocurre en una habitación donde están otras dos mujeres: la simpática y optimista Stina (Eva Dahlbeck), que lo que más anhela es al bebé que pronto dará a luz y Hjördis (Bibi Andersson), una joven que ha intentado abortar porque se trata de un bebé no deseado (ni por ella ni por el padre) y está convaleciendo. Cecilia recibe la visita de su esposo, Anders, y le dice que ella siente que él no solo no quiso al bebé, sino que tampoco la quiere a ella. Discuten y él se va; al día siguiente la visita la hermana de Anders. A Stina la visita su esposo, Harry (Max von Sydow), que comparte la alegría de ser padre con su esposa. Stina pierde al bebé en el parto y ello causa que Hjördis piense mejor sobre el futuro del suyo.


Stina y Harry (von Sydow en un corto y alegre papel).
Imagen tomada de IMDb.


Entre las tres mujeres nace una amistad, una complicidad y solidaridad (sororidad si se quiere) que le hace más llevadera las penurias a Cecilia; invita a Hjördis a cambiar de opinión respecto a su embarazo y amortiguan el dolor de Stina al perder a su hijo. Se invirtieron los papeles: las dos embarazadas que querían dar a luz, no pueden cristalizar su sueño; mientras que la que espera un bebé no deseado será la que tendrá más posibilidad de las tres de alumbrar a un niño.


Cecilia y Hjördis.
Imagen tomada de IMDb.


Tanto Cecilia como Stina querían al niño y no pudieron tenerlo. Tristes imágenes de las mujeres con su depresión posparto, exacerbada por la muerte de las criaturas, no le otorgan «belleza» como tal al filme, mas sí expresan el enorme dolor de una mujer al momento de frustrar su maternidad. En una conversación entre Cecilia y Hjördis, la primera le aconseja a la joven que llame a su madre; pero a Hjördis le aterra acudir a su madre, pues la despidió de casa con la conocida monserga: «no me vengas con un niño en brazos». Cuál no es su sorpresa cuando su madre le ofrece que vaya a casa; le tendió la mano, tal como se lo anticipó Cecilia: se activó el amor maternal frente al cual la advertencia verbal es insignificante.


Hjördis, Brita (Ann-Marie Gyllenspetz) y Stina.
Imagen tomada de IMDb.


Con tan sencilla historia, Bergman ha hecho una grandiosa película que pone la lupa sobre la maternidad, el milagro de la vida, la depresión posparto, la tristeza y soledad que pueden sentir las mujeres durante el trabajo de alumbramiento, pero también la amistad entre ellas. Este filme es por y para las mujeres. Feminismo elegante y glamoroso; sin alharacas ni estridencias androfóbicas. Apenas figuran hombres y son papeles secundarios, cuando no terciarios. Las actuaciones de las cuatro actrices son soberbias; incluso ganaron un premio en Cannes en su edición de 1958. Las cuatro: Thulin, Andersson, Dahlbeck y Gyllenspetz. Bergman, y pocos más (muy pocos), son los que se pueden dar ese tupé.


Imagen del póster en Filmaffinity.


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Reseña en Wikipedia:


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas