La historia se repite, y los hombres repiten sus errores.
María Candelaria (la hermosa Dolores del Río) y Lorenzo Rafael (Pedro Armendáriz) viven en las afueras de Xochimilco, un pueblo donde los indígenas son sometidos por los mestizos y por los blancos. La madre de ella era prostituta, y eso representa un estigma imborrable para ella, al punto que el pueblo la tiene execrada socialmente. El poderoso del pueblo gusta de ella, pero a la postre es precisamente él quien la hunde. Celos, envidia: si no eres para mi entonces no serás para más nadie. La película es una narración que le cuenta un pintor a una periodista que escribe una biografía de él. Este había visto en María Candelaria el fenotipo exacto de la belleza indígena azteca y quería plasmar en un lienzo esa belleza. Lorenzo Rafael nunca dio su anuencia para ello, pero por un error del pintor y de una de sus modelos, la ya triste historia termina en tragedia.
José Luis Castro (Pedro Armendáriz) es el hijo de un hacendado de El bajío. Se enamora y desposa a una mujer de pueblo, Esperanza, papel interpretado por la hermosa y legendaria Dolores del Río. Esta relación pone iracundo a su padre, don Francisco (Miguel Ángel Ferriz). José Luis abandona el hogar paterno y se radica en una hacienda en las afueras del pueblo, junto a su mujer. Para colmo de males, el joven apoya la revolución mexicana. Luego de que la revolución instaura a Madero en el poder, bandas de forajidos asolan los pueblos de la tierra de los herederos de Moctezuma a diestra y siniestra. Uno de los bandidos, Rogelio Torres (Emilio Fernández), secuestra a Esperanza, embarazada, luego de que supone que su hermano ha muerto a manos de José Luis. Al no poder ser auxiliado por sus amigos los revolucionarios para rescatar a su esposa, se entrega a las fauces de los bandoleros. Las escenas inicial y final muestran a Esperanza contándole a su hijo, ya mayor, la historia de sus padres, a la sombra de un gran árbol. Estas escenas nos remiten a las escenas inicial y final de la monumental producción Lo que el viento se llevó, de la que esta pareciera tomar más de una idea, tal como estas escenas o el reiterado amor a la tierra que profesan los personajes principales.
Una convencional historia, muy de la época (aún hoy retomada por el cine de vez en cuando), en la que el terrateniente desposa a una mujer pobre. Está condimentada con diversos aderezos que la hacen muy atractiva y aún vigente: la adhesión del rico a la revolución; la discriminación entre «los de arriba» y «los de abajo» y la dificultad de una relación amorosa entre ambas napas sociales; el arrepentimiento; la vorágine destructiva como secuela de la violenta revolución; la nostalgia; el amor a la tierra, no menor que el de Scarlett por Tara en Lo que el viento se llevó; la sumisión de los obreros al patrono, al que llamaban «amo»; la brutal penitencia por un crimen no cometido; son algunos de los temas que toca esta historia. Convencional, pero en las manos de un maestro del cine, deja de ser tan convencional.
La inolvidable pareja de la época de oro del cine mexicano
A pesar de que la película (la primera exitosa del «indio») tiene algunos errores que podemos obviar[1], constituye una excelente película, con una soberbia fotografía en blanco y negro, una gran dirección y buenas actuaciones, entre las que destacan la del mítico dúo formado por Dolores del Río y Pedro Armendáriz, e incluso la actuación del director. Dolores del Río ya había hecho una carrera exitosa en Hollywood antes de trabajar en este filme.
Hay que destacar que tanto en esta como en otras películas de Fernández, la música mexicana juega un importante papel, y no sería exagerado pensar que sus filmes contribuyeron a su difusión[2], al igual que las películas donde figuraban Pedro Infante, Jorge Negrete o Miguel Aceves Mejía. Rancheras, boleros y baladas románticas, se disfrutan durante el visionado de sus películas; en esta una de las canciones (Flor silvestre) es interpretada por el famoso Trío Calaveras, el mismo que después cantaría, en la también excelente película Enamorada, su muy conocida versión de la clásica canción La malagueña.
Algo es claro: cualquier película dirigida por Emilio Fernández es garantía de cine de calidad. No se malinterprete, pero solo por ver la belleza de Dolores del Río o de María Félix ya vale la pena verlas, aunque, por supuesto, esos no son sus únicos atractivos.
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[1] El más notable es el de continuidad de la escena de Esperanza convaleciendo luego de su accidente en carreta, y el impecable (inexplicable) maquillaje que presenta la actriz en su lecho de herida. Pero no son errores que den al trasto con el filme.
[2] No había en esa época un sistema telecomunicacional como el de hoy (apenas existía la TV, y en pocos países), las noticias no circulaban a la misma velocidad, y el cine constituía un medio de los más expeditos para conocer las gentes de otras latitudes y su cultura.
Enamorada es la primera película que realizara la bellísima María Félix bajo la dirección de Emilio Fernández. El galán es Pedro Armendáriz, pareja cinematográfica idónea para La Doña. El general zapatista Reyes (Pedro Armendáriz) irrumpe en Cholula, pueblo donde vive la rica Beatriz (María Félix). Si bien al comienzo hay desprecio de ella hacia él, y un comportamiento violento entre ambos, se produce una suerte de metamorfosis en la animadversión de ella y en la violencia del militar, que terminará por cederle el paso al amor entre ambos. Tal y como se desarrolla la historia, incluyendo las actuaciones, podría parecer un tanto cursi para el gusto moderno; pero, si vemos la película desde su contexto cinematográfico (que no el histórico), y leemos más allá de la historia romántica que nos muestra (en el contexto histórico), podemos valorarla tal y como debe hacerse.
El romance in crescendo entre los protagonistas pasa por escenas de real violencia hasta escenas jocosas. Lo mejor delineado de esta historia es el cambio actitudinal progresivo que sufren los personajes, tanto desde el punto de vista de la dirección como de la actuación. Sobre ésta última muy poco podríamos añadir, pues son dos íconos de la cinematografía azteca. El cambio gradual se siente, está implícito en las caras de Beatriz y de Reyes, aunque se vele por el diálogo áspero. El don nadie accede a la mujer rica. Es un tema recurrente en la literatura, el cine y la televisión; pero en las manos del “indio” Fernández, María Félix, Pedro Armendáriz y demás participantes, da gusto verlo. Entre las cosas que llaman la atención de este filme se encuentran su excelente fotografía (del veterano Gabriel Figueroa) y la musicalización; dentro de la cual es digna de mención especial la canción La Malagueña, que sirve de serenata para la agraviada Beatriz, interpretada por el Trío Calaveras.
Más allá del romance que cuenta esta historia, están otros temas que la película toca sin esconderlos. En tiempos de revolución, el acceso de los rebeldes a los ricos (a las mujeres ricas en este caso) es facilitado bien sea por la violencia o por cualquier otro mecanismo de fuerza (intimidación, coerción, etc.). Y no solo a las mujeres, también a los bienes, pues el general Reyes comienza confiscando bienes al llegar a Cholula. Lo primero que pregunta al llegar al pueblo es qué tienen y quiénes son los ricos del pueblo. A lo largo de la historia, sin embargo, el capitán se va humanizando y pretende el amor de Beatriz de manera natural, sin tener que recurrir a su estatus de mandamás, que por cierto es provisional, como todo en la vida, incluyendo a la vida misma. También ese cambio de actitud del militar lo lleva a perdonarle la vida al padre de Beatriz (por razones obvias), a quien inicialmente había encarcelado. Es decir, que la revolución establece selectivamente las víctimas de acuerdo al interés personal del que selecciona dichas víctimas, no porque la revolución tenga una agenda y unos lineamientos claros. Esto no es nuevo, se diría que es inmanente a la naturaleza humana. Y si no lo es a la naturaleza, lo es a la condición humana. Por otra parte, la mujer termina por aceptar que su verdadero amor es el agrio rebelde y no el ponderado burgués con el que se iba a casar.
La inolvidable y hermosa María Félix.
Un aspecto interesante es la escena en la que Reyes mantiene una platica, con cierta profundidad filosófica, con su antiguo condiscípulo, el cura del pueblo, Rafael Sierra (personaje a cargo de Fernando Fernández, hermano del director). En ese diálogo se resalta la similitud de las enseñanzas cristianas con el proceso revolucionario, y el hecho de que los Reyes Magos, tan burgueses ellos, se postran ante el niño Jesús, un pobre nacido en un establo. La Iglesia, que se jacta de ser la abanderada de los desposeídos, siempre ha señalado como virtudes la piedad, la misericordia, la caridad, y sus similares. Se pregunta Reyes ¿qué diferencia hay entre los fines de la Iglesia y los de la revolución, si ambas claman por justicia y por el apoyo a los pobres? A quien esto escribe se le ocurre que hay, al menos, una diferencia formal: la revolución destruye, irrespeta, mata al que no está con ella, mientras que la Iglesia pretende mejoras acudiendo al poderoso, pero no destruyéndolo, al menos en principio. Pero no es poca diferencia. Tal pareciera que el director se pregunta si los procedimientos de la revolución son legítimos, si tanta violencia vale la pena.
Otro elemento que figura en la trama, relacionado con la violencia, es el exacerbado machismo. La escena final del film es más que elocuente en relación con esto. Para el espectador de hoy, esa escena es indignante, pero quizás el mostrar escenas así en obras cinematográficas y teatrales, y hacerlas presentes en la literatura, coadyuvó para que ese machismo se haya aplacado un poco, aunque no haya desaparecido del todo.
Emilio “indio” Fernández no fue un cineasta de películas triviales. Tras la historia principal se esconden propuestas inteligentes, serias, sobre aspectos sociales y políticos de importancia. Otra gran producción del cine mexicano. Hermosa película,... cual María Félix.
Nota: La película está en YouTube en una lista de reproducción de 11 vídeos, en este enlace.
Otro comentario sobre esta película se halla en este enlace, perteneciente a un excelente sitio sobre cine mexicano.
Emilio Fernández,
apodado “el indio”, fue uno de los realizadores cinematográficos mexicanos de
mayor importancia en la filmografía de ese país hermano, la cual tiene un
sitial de honor dentro del cine americano y mundial. La perla se
realizó en la Época
de Oro (o Época Dorada)
del cine mexicano (aprox.
1935-1958). La historia está basada en un libreto nada menos que del NobelJohn Steinbeck. A pesar
de que el escritor no era iberoamericano, el libreto es absoluta y totalmente
adecuado a la idiosincrasia iberoamericana. Ya este hecho llama la atención, y
dice mucho de la versatilidad de Steinbeck.
El pescador de perlas Quino
consigue una perla de excepción. Su mujer le advierte, luego de algunos hechos
relacionados con los intentos de robo de la perla, que les traerá el mal, y que
deben regresarla al mar. Él sueña con un futuro mejor para ellos y su hijo, que
pueden lograr con la venta de la perla. Desafortunadamente el desarrollo de los
hechos le da la razón a ella. Gran actuación del galán Pedro Armendáriz,
muy buenas dirección, fotografía, y expresión de la realidad latinoamericana de
ese entonces (y de ahora también, pues históricamente eso fue ayer).
Mucha “tela que cortar” con el
planteamiento y la puesta en escena de este excelente film. Sintetizaré para no
hacerlo largo. Primeramente, está presente el elemento mítico-mágico, que
mantiene en el individuo la ilusión de que sus problemas serán resueltos por
algún ser o hecho exógeno: obtención de una fortuna súbita que cambiará su
desdichada suerte, bien sea un premio de lotería, una herencia, una perla, o un
gobernante que distribuirá dádivas. La añorada autonomía, o la autarquía, del
individuo, que soñaron los fundadores de estas naciones, no se ha logrado luego
de dos siglos de existencia. Este mal es propio de todas las culturas, pero es
muy marcado en la iberoamericana. Inicia desde la época de la conquista, pues Latinoamérica
fue conquistada, mientras que U.S.A. fue colonizado. Los pioneros de Norteamérica
fueron familias que se asentaron para iniciar una nueva patria y tenían como
valor el ganarse el pan con el sudor de su frente. En Iberoamérica siempre se vio
a estas tierras como cornucopias de las que libar, por extranjeros, por
gobernantes y por gobernados. Hay excepciones, evidentemente, por ejemplo la fiebre del oro
en Norteamérica. Este ejemplo se llevó al cine en La
quimera del oro, de Chaplin,
en cuyo artículo no acertamos a incluir esta observación.
En segundo término, se encuentra
la avaricia, la envidia, el robo, por parte de los letrados de la comunidad. Esta es la visión que plantea el film. No se puede desmentir, pues basta con repasar la
historia de estos países para establecer, casi con rango de ley, que la mayoría de los
gobernantes han sido unos ladrones del erario público. De todas formas, si no hubiese
letrados en la comunidad de Quino, los mismos vecinos –pobres como él- le
hubieran dificultado o impedido su salto de clase luego de conseguir la fortuna
que se lo facilitaría. No es un secreto que cuando, en una barriada, existen personas
progresistas que logran dar ese salto de clase, éstos deben mudarse, no porque
cambien de status, pero para no ser objeto de los males que la envidia detona.
Quino y su mujer intentaron eso, pero la persecución implacable, al estilo de
la que se dio en la película Ukamau
de Jorge Sanjinés,
terminó con la muerte de su hijo y regresaron al pueblo para deshacerse del
mal: la perla. No deja de recordarnos la película Los dioses
deben estar locos (Jamie Uys,
1980), que desde una perspectiva humorística, planteaba lo mismo: los indígenas
de una tribu del Kalahari
se deshicieron de una botella de Coca-Cola que cayó de un
avión, porque ésta había generado problemas entre los integrantes de la tribu,
pues le daban toda clase de usos y se peleaban por poseerla.
Por otra parte, también se ve
compañerismo y verdadera amistad hacia los afortunados por personas que no son
envidiosas, por verdaderos amigos, gente con valores positivos. Esa manera de
ser desinteresadamente amistosa también es muy difundida en Latinoamérica.
En la historia de La Perla, el
afortunado Quino termina siendo un desafortunado al que le mataron un hijo
gratuitamente y sigue igual de pobre que antes de encontrar la fortuna. Es una
visión pesimista, pero ¿se puede objetar objetivamente? ¿No es así en la vida
real? Este reflejo de la vida causa pavor en pantalla, pero en la vida real parece
no conmovernos de igual manera. ¿Por qué?
Emilio Fernández plasmó el
realismo iberoamericano, específicamente el mexicano, de una manera poética y
con gran belleza plástica en sus filmes. Este es uno de sus mejores, a pesar de
que solo está en el puesto 80 en la lista de los mejores 100 filmes del cine mexicano. Gran película.
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Adenda enero 2020.
La Casa de México en Madrid proyectó una versión restaurada de La perla el día 20 de enero de 2020, dentro de la semana dedicada al estado de Guerrero. Antes de la proyección de la película, un grupo de baile folclórico deleitó a los espectadores. También una comitiva de diversas personalidades ligadas al estado de Guerrero, a la Casa de México y al cine, dedicaron unas palabras. Lo más llamativo fue que Miguel Torruco Marqués, el hijo de María Elena Marqués, coprotagonista de esta película, estaba entre la delegación presente, pues es Secretario de Turismo de México. Contó detalles del rodaje y de su madre. Muy grata esta sorpresa.
La Casa de México en Madrid es un acogedor sitio donde el país azteca comparte su cultura con el país hermano (más que «madre patria») en un ambiente amable, pleno de cortesía y sentimiento. Entre las muchas y variadas actividades que ofrece, se cuenta la proyección de películas mexicanas.
Antes de la proyección, un grupo de danza folclórica
En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.