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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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12 abril 2022

Marte - Ridley Scott (2015)


Imagen del póster en IMDb.

El único ser humano en un planeta hostil y desolado.


Una misión tripulada al planeta Marte es sorprendida en medio de sus quehaceres en el día 18 por una fuerte tormenta (es redundante decir que es «fuerte», las tormentas marcianas son alucinantes). La comandante de la tripulación, Melissa Lewis (Jessica Chastain), toma la decisión de despegar de emergencia y abandonar el planeta. Durante la operación, uno de los astronautas, Mark Watney (Matt Damon), es golpeado por un objeto y el viento lo arroja lejos; mientras sus sensores indican que ha sufrido una descompresión a la que no se puede sobrevivir más de un minuto. Los compañeros lo dan por muerto y parten. Pero Mark no murió; cuando despierta, al inicio del día 19, nota que un elemento metálico (una daga para los efectos) le perforó el traje y el abdomen. Se dedica a curarse a sí mismo y a caer en cuenta de que está solo en el planeta.


La tripulación observa la magnitud de la tormenta.


La tormenta oscurece la atmósfera.


Cúrese usted mismoImágenes tomadas de IMDb.


Mark acude a su raciocinio para hacerle frente a la inédita situación en la que se encuentra. Saca cuentas de los alimentos que quedaron en las instalaciones, el agua, la energía, y se pone manos a la obra. Poco a poco llega a increíbles logros: siembra papas dentro del habitáculo (añadiendo a la tierra marciana las heces fecales de los astronautas), obtiene agua combinando hidrógeno y oxígeno. Graba una bitácora de sus actividades y de lo que planea realizar; pero no se puede comunicar con nadie. Un día parte en un vehículo en busca de la vieja sonda Pathfinder y así logra comunicarse con el JPL de California. Posteriormente logrará comunicarse con sus compañeros de misión, que están rumbo a la Tierra en la nave Hermes. En el ínterin, un accidente destruye parte del habitáculo y su cosecha de papas se arruina. Ahora sabe, con certeza, que no podrá sobrevivir hasta la próxima misión al planeta rojo.


Mark es botánico. Una de las primeras cosas que hace
es sembrar papas.


Ingrata tarea la de abonar el cultivo... 
con las heces de la tripulación.
Imágenes tomadas de IMDb.


La NASA envía, casi de urgencia, un cohete para hacerle llegar suministros a Mark, pero este explosiona a los pocos minutos del despegue. La agencia espacial china le ofrece a la NASA una nave que podría llevarle víveres a Mark. En lugar de enviarla, un ingeniero de aerodinámica de la NASA, Rich Purnell (Donald Glover) idea una forma de llegar antes: utilizar el impulso gravitatorio de la Tierra y retornar la nave Hermes a Marte; cuando pase cerca de la Tierra se le harían llegar los suministros con el acoplamiento del módulo chino. A pesar de que el director de la NASA, Teddy Sanders (Jeff Daniels) no aprueba esta aventura, el director de vuelo, Mitch Henderson (Sean Bean), envía los datos de la maniobra a los tripulantes de la Hermes de manera subrepticia (en un archivo que se hace pasar por una fotografía); estos, de forma unánime, aprueban realizar el rescate de su compañero Mark, a pesar de que ello supone más de un año adicional de estancia en el espacio, sin regresar con sus seres queridos. El rescate se lleva a cabo, no sin ciertos inconvenientes que resuelven sobre la marcha. El argumento está más detallado en este enlace.


Uno de los momentos más felices de Mark es cuando
encuentra al Pathfinder: ahora podrá comunicarse
con la Tierra. Imagen tomada de IMDb.


El director de este filme ha sido el polifacético cineasta Ridley Scott, que tiene en su haber películas tan disímiles como Thelma y Louise, Blade runner, Robin Hood, Alien: el octavo pasajero o Gladiador. Sin duda que Sir Ridley Scott no solo es prolífico, sino que campea en diversos subgéneros cinematográficos como Pedro por su casa. Y casi siempre logra productos notables, como se puede apreciar en su abultada y cualificada filmografía. Sus películas no se quedan en el mero estadio comercial, incursionan en diversos tópicos, algunos muy pertinentes y relevantes, que le dan un toque artístico suigéneris a su obra. No solo artístico, también social y político. The Martian no escapa a este esquema.




Mark lleva una bitácora diaria de sus actividades.
Imágenes tomadas de IMDb.


La película (un poco larga, eso sí) se basa en una novela homónima de Andy Weir y discurre casi en su totalidad sobre los hombros de la actuación de Matt Damon, que —es justo decirlo— ha puesto lo mejor de sí en este personaje. Tiene pocos errores técnicos, que no la hacen desmerecer en demasía(1); al margen de la credibilidad sobre la supervivencia de un solo hombre en un planeta hostil o de que sus compañeros lo abandonen sin asegurarse que ha muerto. Bueno, son licencias que se da a sí misma la ciencia ficción.


Con su cosecha de papas, muy orgulloso.


Evaluando daños. La cosecha fue arrasada.
Imágenes tomadas de IMDb.


El filme aborda algunos temas colaterales al de la supervivencia de Mark. Estos se desarrollan en las relaciones de las personas que están en la Tierra; algunos sutiles, otros no tanto. Relaciones en las que la autoridad delegada se impone sobre la autoridad moral; o donde la hipocresía y el ocultamiento de la verdad se evidencia no solo inconveniente, sino destructivo. El balance de estas diferencias entre los personajes está muy bien establecido en la historia y permite converger hacia un final feliz sin efectismos innecesarios; de ahí que sea apreciada esta obra. Quizás el único momento un poco cursi y edulcorante en exceso (casi empalagoso) sea cuando todo el mundo, literalmente, está pendiente en las grandes pantallas desplegadas por el orbe para cerciorarse de si Mark es rescatado después de las peripecias improvisadas por él y por sus compañeros para salvarlo.


En la más inmensa soledad en la que haya estado
hombre alguno, con la única excepción (real ) de
los astronautas que han ido a la Luna.
Imagen tomada de IMDb.


Pese a ser una gran película, con excelentes actuaciones, fotografía y efectos especiales; no es, desde el punto de vista de su planteamiento temático, del nivel de Blade runner, AlienThelma y Louise; o desde el punto de vista emotivo como Gladiador; por mencionar obras del mismo director. La suspensión de la incredulidad parece más fácil de ejercer frente a historias fantásticas como Alien o Blade runner que ante historias cuasireales como la que presenta esta cinta: uno objeta que la gravedad marciana no haya sido bien emulada o que un fulano pueda inventarse un método para cultivar papas en Marte, pero sí acepta la existencia del monstruo genocida multidental de Alien sin chistar.


Rumbo al sitio de despegue para regresar a la nave 
Hermes. Nótense los paneles solares cargando, a la 
izquierda. De día los cargaba y circulaba de noche. 
Imagen tomada de IMDb.


¿De quién es Marte?

En un momento de la película, Mark reflexiona sobre su estatus político en el lejano planeta y llega a la conclusión de que está en una situación similar a la del marino que navega en aguas internacionales: está en tierra de nadie, pues no hay legislación sobre los predios por los que camina. Al día de hoy, hay numerosas iniciativas privadas encaminadas a la colonización de los mundos exteriores, en particular del planeta vecino. Se ha apoderado de un puñado de billonarios una fiebre de lanzar naves, bien para ofrecer turismo espacial en las napas superiores de la atmósfera terrestre (o incluso la Luna), bien para establecer una base marciana o para rodear de molestos satélites todo el planeta Tierra. Estas iniciativas están propulsando de nuevo la carrera espacial. Se ha llegado a hablar de minería espacial: explotar asteroides de composición muy valiosa. Pero ¿de quién serán los territorios a colonizar? En la Antártida, que es un caso parecido, se han establecido límites entre las diversas naciones que, por uno u otro motivo, son «copropietarias» del continente blanco. Hay un tratado para el uso de este territorio, para no contaminarlo, no explotar sus recursos minerales ni ejercer actividades militares y, hasta ahora, se ha respetado. ¿Será así en el futuro, cuando apremie la explotación de sus recursos? ¿Y en Marte?


En el centro de control de vuelo se dieron cuenta de que Mark
estaba vivo porque compararon las fotografías del campamento
en tiempos distintos(2): él había movido objetos y las fotos mostraban
diferencias. Imagen tomada de IMDb.


El sitio web sobre copyright en EUA tiene una ingente cantidad de información sobre los derechos de autor y sobre su violación. Uno puede navegar durante días sus páginas y los enlaces a los cuales remite sin llegar a una clara conclusión; pero al final, la larga y complejísima legislación, se resume en una sentencia breve: mientras más dinero esté involucrado en la violación del copyright, más abultada será la demanda para el infractor. Así que, tratándose de cosas de similar índole (billete), tanto la Antártida como Marte están a salvo mientras no se detecten grandes yacimientos de recursos que explotar...


Las escenas del rescate son las menos creíbles.
Esta recuerda a la de la película Misión a Marte (2000), 
injustamente subvalorada obra de Brian de Palma.
Imagen tomada de IMDb.


—o—


Una serie muy buena sobre la colonización del planeta vecino es Marte (ficha en IMDb), patrocinada por el canal National Geographic. Es en formato docudrama y consta de 13 episodios. Esta serie presenta una ficción muy creíble, en la que los que envían a los colonos son corporaciones privadas. La historia está matizada con entrevistas a científicos relativas a una posible colonización del planeta. Altamente recomendable.


Esta serie está dirigida por el veterano Ron Howard.


Imágenes tomadas de IMDb.


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(1) Tales como la tierra que arroja una rueda del vehículo marciano, y que —a todas luces— se aprecia que es un (d)efecto especial editado durante la postproducción en computadora; o la aceleración de la gravedad marciana, un tercio de la terrestre, que no siempre se aprecia en la caída libre de objetos.
(2) Técnica que se emplea en astronomía para evaluar el movimiento de objetos celestes.
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The martian; Marte; Misión rescate; Mars.
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Artículo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


28 febrero 2014

Blade runner - Ridley Scott (1982)


Imagen del póster en IMDb.

Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser un esclavo.
Le dijo el «replicante» Roy Batty al blade runner Rick Deckard.


Blade runner es la tercera película de Ridley Scott, y la segunda de ciencia ficción (la primera fue Alien, el octavo pasajero). No tuvo un flamante inicio, incluso pasó desapercibida, particularmente en Estados Unidos. Sin embargo, en 1993 fue incluida en el Registro Fílmico Nacional de la Biblioteca del Congreso de EUA por su relevancia[1]. A primera vista puede parecer una película estándar de malos contra buenos, tal como parecería su siguiente película: Thelma y Louise, pero un visionado atento da cuenta de que no es así (en ninguno de los dos casos). Es un filme con serias reflexiones sobre múltiples temas, algunos de gran trascendencia.

Corre el año 2019 y han regresado a la Tierra varios «replicantes», humanoides creados con la magia de la ingeniería genética, que sirven como esclavos en colonias terrestres emplazadas en otros planetas. Debido a una revuelta que tuvieron con dichos seres, se les ha prohibido visitar la Tierra, so pena de muerte. Los llamados Nexus 6 son los más avanzados, difícilmente distinguibles de los humanos, superiores en dotes pero con vida útil de cuatro años y ausencia de emotividad. El violento líder del grupo, Roy Batty (Rutger Hauer), busca al «creador» para alargar su vida. Rick Deckard (Harrison Ford) es un viejo «blade runner», policía especializado en detectar y «retirar» (término que equivale a ejecutar) a los «replicantes», que es llamado para «retirar» este grupo que está en Los Ángeles. Este blade runner procede a realizar el trabajo, pero suceden diversas situaciones que harán que Rick cambie su futuro y el espectador reflexione sobre la existencia, lo que es ser humano, los humanoides y sobre otras cosas. Para colmo de males, Rick se enamora de una hermosa «replicante» avanzada, Rachael (la hermosa Sean Young), a la que le han implantado recuerdos para facilitar su emotividad. Es más, surge la duda de si el propio Rick es un «replicante». De acuerdo al director, sí es un «replicante» (ver artículo, en inglés). El argumento detallado se puede ver en este enlace.

Las reflexiones a las que nos invita la cinta son numerosas, todas pertinentes: la orientalización de la metrópoli por parte de la llamada raza amarilla; la hegemonía de las transnacionales aún en un futuro distópico (publicidad de Coca-Cola, por ejemplo); la esclavitud a la que se les somete a los «replicantes»; la distopía en sí en la que ha caído el género humano, patente en el grave deterioro de la ciudad de Los Ángeles; el régimen totalitario como solución para controlar el caos existente; entre otras. Las de mayor trascendencia metafísica son las reflexiones relacionadas con el ser humano como tal: ¿qué es ser humano?, ¿qué lo diferencia de los «replicantes»?, ¿qué tan inhumanos son los «replicantes»?, ¿sería factible que un ser humano tuviese una relación amorosa con un «replicante»? Estas últimas reflexiones quizás sean las más llamativas para disertar.

El tema del robot que quiere ser humano es de larga data en el cine. En las recientes películas Inteligencia artificial y El hombre bicentenario, se aborda este tópico casi exclusivamente. La primera lo hace de manera más o menos exitosa, mientras que la segunda lo hace muy edulcoradamente, cursi para nuestro gusto (aunque tiene algunos momentos interesantes). Pero Blade runner sí lo aborda con la suficiente maestría como para que sea un tema importante, trascendente. Los «replicantes» no son robots, son organismos creados con la tecnología de la ingeniería genética; así, son de carne y hueso. Debido al procedimiento de creación, tienen atributos distintos al humano común: son más fuertes, más inteligentes, pero solo viven cuatro años, no tienen emociones y no han experimentado el proceso de crecimiento de los humanos, de forma que carecen no solo de familia, sino también de recuerdos y referentes que el ser humano acumula durante su crecimiento (experiencia). Su «retiro» constituye un caso muy interesante de estudiar para la bioética.


La hermosa actriz Sean Young,
despampanante en esta cinta.

Quizás se pueda evaluar el problema desde una perspectiva que, en lugar de preguntarse por el «replicante», pregunte por el ser humano. ¿Un humano adulto que tiene amnesia sigue siendo humano? Considérese que tenga amnesia anterógrada permanente, sin importar las variables etiológicas. Esta persona sería muy parecida a los «replicantes», aunque con menor fuerza física y menor inteligencia; distinción que ya existe entre los humanos, pues tenemos más o menos fuerza y más o menos inteligencia todos nosotros respecto a otros. Desde este punto de vista (biológico), los «replicantes» serían humanos. En este filme, son humanoides discriminados para trabajar como esclavos, sin los llamados Derechos humanos. En cuanto a si tienen alma, eso ya sería un asunto teológico peliagudo, pues para la Iglesia un feto ya es un ser humano, ¿pero lo sería un ser cuyo nacimiento ocurre en la adultez, aunque su concepción sea anterior al nacimiento tal como en los humanos?[2], ¿y un humano que tiene amnesia seguiría teniendo alma? Obviamente que la respuesta a estas preguntas es, con casi total seguridad, que siguen siendo humanos los humanos con amnesia anterógrada y, desde el punto de vista biológico, los «replicantes» también serían humanos. Si esto es así, entonces su «retiro» sería un crimen, un homicidio, o un «replicidio» si usted prefiere. En cuanto al sentimiento de amor por un «replicante» creo que, consecuencialmente, sí podría existir. De un «replicante» común a un humano obviamente no; pero en el caso de Rachael eso no es válido, pues ella es avanzada y tiene emociones que se evidencian en la cinta.

Si suponemos que se han dado respuestas aproximadas a las tres últimas preguntas planteadas en el tercer parágrafo, solo queda por responder la primera: ¿qué es ser humano? Sobre esa, amable lector, no le quitaré a usted el gozo de responderla o de buscar una respuesta que le satisfaga plenamente. Tiene respuestas desde los puntos de vista biológico, filosófico, teológico, e incluso sociológico y político; para todos los gustos.

Blade runner es un filme de culto, muy apreciado hoy en día. Está incluido en muchas listas de las mejores películas de ciencia ficción que se han realizado, si no en todas. Sus planteamientos, como hemos visto, son muy importantes. Desde el punto de vista cinematográfico, es un espectáculo visual, un filme muy bien realizado, con buenas actuaciones y muy buenos efectos especiales. Debido a que la ambientación es oscura y húmeda, y el tema es detectivesco, lo han clasificado no solo como film de ciencia ficción, sino también como de cine negro (film noir); creo que el único que ha producido Scott de este subgénero. Sobre la música, del genial compositor griego Vangelis Papathanassiou, huelga decir cualquier comentario. Es una película maravillosa.


«Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».
Últimas palabras del «replicante» Roy Batty. Frase atribuida al actor Hauer, quien cambió el texto del guión por considerarlo inadecuado. Nótese que el texto corresponde a alguien que quiere trascender, alguien que es humano o que se siente como tal.


La inolvidable pareja de «replicantes» Roy Batty y Pris
(Rutger Hauer y la hermosa Daryl Hannah)

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[1] Los filmes incluidos en el mencionado registro son seleccionados por su importancia cultural, histórica o estética.
[2] Sobre este polémico tema, el lector interesado puede consultar los artículos siguientes en línea. Nota: no se ha tratado en este comentario lo relativo al aborto, que es el eje de estos artículos.
   a) Punto de vista teológico/bioético:
El sentido de la bioética ¿Tienen Alma los Embriones?, por el Padre Dr. Tad Pacholczyk, en:
https://www.ncbcenter.org/files/2914/7752/9138/MSOB033_Tienen_Alma_los_Embriones.pdf
El Padre Tadeusz Pacholczyk hizo su doctorado en neurociencias en la Universidad de Yale y su trabajo post-doctoral en la Universidad de Harvard. Es Sacerdote para la Diócesis de Fall River, Massachusetts, y se desempeña como Director de Educación en el Centro Nacional Católico de Bioética en Philadelphia.
   b) Punto de vista teológico/científico:
¿Desde qué momento hay alma en el embrión humano? Is soul present since conception in humans?, por el Dr. Ricardo Cruz-Coke Madrid, Servicio de Genética, Hospital Clínico de la Universidad de Chile, en:
   c) Punto de vista biológico: 
El inicio de la vida de un nuevo ser humano desde la perspectiva científica biológica, por Manuel J. Santos Alcántara, Profesor Asociado, Departamento de Biología Celular y Molecular y Pediatría, Facultades de Ciencias Biológicas y Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile, y Patricio Venturá-Juncá del Tobar, Profesor Titular, Centro de Bioética, Departamento de Pediatría Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile, en:
   d) Punto de vista bioético/político:
Aspectos bioéticos relacionados con el comienzo y el valor de la vida humana, por A. León C., Profesor Titular y Ex-Jefe de Cátedra de Clínica Médica, Facultad de Medicina de la Universidad Central [de Venezuela], Ex-Presidente de la Academia Nacional de Medicina, en:
   e) ...y esta perla:
Aído: "Un feto es un ser vivo, pero no podemos hablar de ser humano", en:
Dice la ministra: «para mí un feto —de trece semanas— es un ser vivo, claro, pero no podemos hablar de ser humano porque no tiene ninguna base científica». Al contrario señora ministra, el debate lo tiene más abierto la teología que la biología. Para los científicos la tesis más respaldada es que es un ser humano desde la concepción.


10 octubre 2011

Thelma y Louise – Ridley Scott (1991)



Cuando no te dejan ser rebelde en paz, hay una salida radical.


Sir Ridley Scott tiene en su haber varias grandes películas como el clásico de ciencia ficción Blade Runner; la monumental Gladiator y otro clásico de la ciencia ficción: Alien,el octavo pasajero. Thelma y Louise quizás no pueda considerarse entre sus grandes producciones; sin embargo tiene tela que cortar, en lo que respecta a su planteamiento filosófico. La sencilla trama de dos mujeres que huyen por un delito que sí cometieron y el antológico final del suicidio de ambas arrojándose al Gran Cañón del Colorado, velan un problema social de enormes proporciones.

Se la ha tratado como una película de acción y, en el mejor de los casos, como una apología feminista, o en contra del machismo. El filme puede entenderse como algo que va más allá del planteamiento simplista de dos mujeres que luchan contra los hombres malucos, muy machos ellos. Detrás de la contestataria actitud de los personajes, excelentemente interpretados por Susan Sarandon y Geena Davis (nominadas al premio Óscar por estas actuaciones), subyace un aspecto filosófico de gran importancia: el reconocimiento del otro, del que ya los antiguos griegos dieron cuenta. Puesto de manera también simplista, si la sociedad me trata mal, y me niega el mínimo de dignidad, por no decir amor –que ya sería mucho pedir- ¿qué me motiva a mí a portarme bien? 

Inmanuel Kant supo contestar a esta pregunta, y le llevó más de un libro hacerlo. Y antes que él, ya Sócrates y Platón habían proporcionado buenas respuestas. Pero no todas las personas andan por el mundo con una moral kantiana (o socrática, o platónica) a cuestas. De manera que, en la mayoría de los casos, la motivación para portarse bien, para dar la otra mejilla ante los abusos del prójimo, que barre con mi dignidad y con mi persona, es sencillamente nula, por no decir negativa. No es nula en el caso de Thelma y Louise, es negativa: luego del maltrato no le ven sentido a la convivencia pacífica en una sociedad que las veja, y arremeten contra ella violentamente. Ante lo antes dicho, cabe preguntarse ¿qué posibilidades hay de que una sociedad que hace eso con muchos individuos logre incluirlos y hacerlos prosperar -y prosperar a sí misma-, y lograr su correcto comportamiento? ¿No eran ellas inicialmente las débiles, las objeto de abuso por parte de los otros, de los fuertes? No se trata de una ficción, pues es lo que ocurre a diario, y desde hace muchísimo tiempo en todas partes. En lo que refiere a la Latinoamérica de hoy, ¿qué se puede decir? ¿Esa violencia extrema de los delincuentes comunes (porque de los delincuentes de cuello blanco no se puede decir otra cosa que no sea sobre la gratuidad de su inmoralidad, de su desprecio por los demás y de su baja autoestima) no es, en buena parte, ocasionada por esa exclusión, maltrato y arrebatamiento de su dignidad, desde que son niños?

Ignoro si Scott quiso plantear el problema feminismo-machismo, lo cierto es que la película puede ir más allá, al menos a donde la hemos traído: al terreno de la moral, de la pertenencia de un individuo a la sociedad y de su interrelación con ella. No es la única que se ha hecho con ese mismo planteamiento, obviamente. Podríamos mencionar muchas buenas películas sobre el mismo tema, y ésta sería una de ellas. Pero esta producción se hace pasar por una película de acción, de correteo de caminos y automóviles que explotan, y de policías persiguiendo a los malos (las malas en este caso), de feminismo vs machismo, pero no es eso. Dudo mucho que un director de la talla de Ridley Scott haya pretendido eso. Supongo que el mensaje era el planteado arriba y que, por la utilización de un lenguaje cinematográfico no explícito, se puede entender como un film trivial, pero no lo es.


12 junio 2010

Robin Hood – Ridley Scott (2010)



Una diferente y fresca visión del justiciero del bosque de Sherwood


Sir Ridley Scott no tenía que hacer esta película para demostrar que es un gran director. Ya está suficientemente consagrado con obras de primera línea como son: Gladiator, Blade Runner; Alien, el octavo pasajero; Thelma y Louise, Black rain, entre otras. De manera que ir a ver una película hecha por él no es nada aventurado: uno sabe a priori que valdrá la pena, que no saldrá decepcionado, que es sinónimo de calidad. En esta cinta cuenta con la coproducción con el no menos meritorio actor neozelandés Russell Crowe, y un elenco de lujo: William Hurt, Cate Blanchett, Mark Strong, Oscar Isaac, Max von Sydow, entre otros. Desde el punto de vista técnico esta película es impecable, cuenta con excelente vestuario, ambientación, edición, fotografía y música. Sin ser experto en apreciar detalladamente estos elementos se puede asegurar que, en general, están todos bien elaborados, como corresponde a una cinta de un cineasta de la talla de Scott. Al menos no se ven desviaciones de importancia.

Es menester recordar que la leyenda de Robin Hood es justamente eso: una leyenda. De manera que está sujeta a versiones más o menos verosímiles e igualmente ajustadas o no al supuesto personaje histórico, al parecer aún no identificado del todo. Lo interesante de esta versión es que nos presenta a un Robin Hood anterior a la saga de justiciero del bosque de Sherwood, que le quita a los ricos para darle a los pobres, no tanto por la incompetencia de los pobres (supongo) y su inacción para salir de la pobreza –tal como lo reclamó Pericles a los pobres en su oportunidad, en la antigua Grecia-, sino por el abuso grosero del monarca, único rico en esta historia, y del peor tipo: el déspota no ilustrado, cabeza del “estado rico”, que aquí conocemos sobradamente desde hace décadas. Esta versión comienza con el regreso del famoso arquero inglés a la patria, luego de participar en las cruzadas en las que murió Ricardo Corazón de León. Recuerdo que un profesor de filosofía medieval nos comentaba que la Edad Media aún está entre nosotros. Hasta parecería que la edad de piedra está entre nosotros. Los mismos elementos de la injusticia social y, particularmente, del gobernante de turno, tienen presencia protagónica en esta historia. La avaricia, la traición, el falso patriotismo, la injusticia  como elementos que atentan contra la tranquilidad social causan que acontecimientos irracionales y letales se manifiesten entre los gentiles, dándole la razón a Hegel.

Además de los elementos argumentales, artísticos y técnicos del film, tenemos nuevamente la oprotunidad de contar con la soberbia actuación de los actores antes mencionados, todos muy bien llevados por Ridley Scott. Esta producción nos recuerda a otras recientes del mismo género: Gladiador, también de Scott, y la excelente película de Mel Gibson, Corazón valiente (Braveheart, su mejor obra). Ridley Scott, quien ya nos asombró con películas de ciencia ficción consideradas entre las mejores del género, también demuestra su virtuosismo haciendo películas épicas, dignas de un Cecil B. DeMille. Usted no se arrepentirá de ver cualquiera de sus películas. Esta es una de sus mejores.


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas