Bienvenid@

Bienvenid@
Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
Mostrando entradas con la etiqueta Clint Eastwood. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clint Eastwood. Mostrar todas las entradas

11 junio 2021

Un mundo perfecto - Clint Eastwood (1993)


Imagen del póster en IMDb.

En Estocolmo, A+B=C.



Robert 'Butch' Haynes (Kevin Costner) huye de una prisión junto a otro reo. En la huida, entran en la casa de una madre soltera con dos hijos y toman al pequeño Phillip Perry (T.J. Lowther) como rehén. Butch es un criminal mucho más peligroso que su compañero de escape; sin embargo, trata mejor a Phillip, siente empatía por el chico (él también fue maltratado de niño y le indigna que maltraten a los niños). Pronto se deshace de su compañero de cárcel y continúa la huida con Phillip. Nace entre ellos una complicidad, una «amistad». Butch ve en el chico objeto de afecto y el chico ve en Butch la mano amiga que lo ha llevado a una aventura que jamás se hubiera imaginado. El comisario Red Garnett (Clint Eastwood) se dispone a seguir a Butch junto con un sabelotodo que envía el FBI y una criminóloga especialista en perfiles sicológicos de criminales, Sally Gerber (Laura Dern). No comparte de buena gana la injerencia del agente del FBI y de la criminóloga; Red es un policía agreste que se sabe conocedor del mundo del crimen y de cómo tratar a los delincuentes y que tiene más experiencia que sus fortuitos «asesores» que le han enviado «de arriba», los jefes, debido a la peligrosidad del criminal fugado. Al final, dan con Butch y Phillip. La separación de Phillip de su captor y compañero de aventuras lo hará llorar. El summum del síndrome de Estocolmo.

Durante más de dos horas, el filme mantiene la tensión del espectador y desarrolla progresivamente la amistad entre Butch y Phillip. Una amistad basada en el cariño y el respeto mutuo. Phillip, por un corto tiempo, gozó de tener lo más parecido a un padre y Butch de tener lo más parecido a un hijo y la oportunidad de tener a un niño al que proteger, como no hicieron con él. A pesar de estas engañosas palabras, Phillip será testigo de crueles actos de Butch; pues no deja de ser el criminal psicópata que es. Pero con Phillip es gentil y amistoso. Después de la vida horrorosa que, con seguridad, tuvo hasta ese momento; Butch conoce que vale la pena querer y proteger a otro. Ambos construyeron una relación ganar-ganar en medio de la vorágine de sucesos violentos que supone la fuga de ellos dos. Este filme está tan bien hecho que el espectador, a sabiendas de que Butch es un peligroso asesino, también siente empatía por esa amistad, celebra las aventuras de ellos dos y se entristece por la separación.

La película está hecha con la excelencia por delante. Buena fotografía y música, una ambientación impecable y unas actuaciones soberbias. Cada actor principal (Costner, Eastwood y Dern) interpretó un papel que le iba como anillo al dedo. Costner, en su mejor interpretación (junto a la de Danza con loboses Butch y Eastwood es Red Garnett. Y Dern es la dulce Sally. No podemos imaginarnos esos papeles en manos de otros actores que no sean los escogidos por Clint Eastwood (o por Elisabeth Leustig, quien hizo el casting). Extraordinaria película del subgénero road movie.


---
Artículo en Wikipedia:


10 febrero 2013

Los puentes de Madison – Clint Eastwood (1995)



No desearás la mujer de tu prójimo
Sexto mandamiento (de la Iglesia Cristiana)


Michael y Carolyn deben esparcir los restos de su madre Francesca (Meryl Streep), recién cremada, en uno de los puentes cubiertos del condado Madison (Estado Iowa, EUA), de acuerdo al deseo expreso de ella. Antes de esparcirlos, descubren en la casa un cofre de su madre, en el que encuentran información (cartas, un diario, un libro) sobre un romance que ella tuvo –muchos años atrás- mientras ellos estaban ausentes con su padre, asistiendo a una feria. Durante esa ausencia llega al pueblo un fotógrafo de National Geographic, Robert (Clint Eastwood), para realizar un reportaje sobre los célebres puentes cubiertos que hay en ese condado (la película se llama formalmente Los puentes del condado Madison). Francesca le indica dónde están los puentes y lo acompaña a realizar las fotografías. Durante esos cuatro días nace un romance entre ellos muy intenso; a tal grado que ella estaría dispuesta a irse con él. Este affaire no respondía a una especie de vendetta hacia su marido, o a su naturaleza licenciosa o lasciva, solo fue una atracción mutua, cándida si cabe ese adjetivo. Este relato ayuda a que Michael y Carolyn vean desde otra perspectiva los problemas conyugales que ambos tienen, al tiempo que conocen un capítulo de la vida de su madre que ignoraban.

El lenguaje cinematográfico, cuando se maneja con maestría, como es el caso, es tan sugestivo que el espectador, aún consciente de la falta que cometen Francesca y Robert, aprobaría –argumentadamente- que ella se hubiese ido a recorrer el mundo con él. También, argumentadamente, aprobaría que ella se quedase con su familia. Y justamente ese mismo dilema ocurre en relación con la infidelidad. Se la justifica cuando ocurre y se le condena cuando no. Lo cierto es que alrededor de la mitad de las parejas tienen eventos de infidelidad. Esa es una estadística, de las muchas que hay sobre la infidelidad; pero difícil es medir el impacto psicológico que causa, especialmente a los hijos de la pareja.

La fidelidad conyugal es uno de los más controvertidos temas de orden moral en nuestra cultura occidental. En el mundo hay culturas que la toleran y hay otras en donde su incumplimiento es castigado incluso con la muerte. También hay parejas que la toleran y otras que no, depende de las circunstancias de las parejas. Cuando no es tolerada, es capaz de dar al trasto con la relación marital. En el contexto en el que se dan los hechos de la película y la cultura de sus personajes, es de suponer que el esposo de Francesca no estaría a gusto con su infidelidad.

Como la relación matrimonial, desde el punto de vista jurídico, podría definirse como un contrato, la fidelidad está implícita y su violación sería un desacato a una de las cláusulas del contrato, con lo cual se le puede dar término a dicho acuerdo. Pero ese contrato puede no especificar que deban ser fieles, de suerte que la fidelidad es más un asunto religioso y moral. Para la Iglesia no es permitido el adulterio, ya lo especificaron las famosas tablas de la Ley. En cuanto a lo moral, ya en el párrafo anterior está delineado lo que más o menos es: relativo. Para alguien como Kant, sería -indudablemente- una violación de su imperativo categórico, y no es admisible. Para alguien como Nietzsche, quien seguramente no lo aceptaría en lo personal (que le ocurriese a él), quizás sea un desperfecto humano (demasiado humano) con el que hay que vivir. Bien, la ciencia, a través de investigaciones de la biología, la psicología y la antropología (seguramente se estén sumando las neurociencias a este estudio), ha determinado que no es imposible ser fiel, pero es muy difícil. No somos animales monógamos por motivos biológicos, y eso es válido para ambos géneros. De manera que…

Una muy buena película del veterano Clint Eastwood, con una excelente actuación de Meryl Streep(1), un guión que engancha lo suficiente como para no perder el interés y algunas tomas de la prodigiosa naturaleza de la zona. Trivializada por la mayoría de los críticos, es -sin embargo- una historia de amor muy recordada por el público, un tanto cursi pero no demasiado. Sobre todo, invita a reflexionar sobre la (in)fidelidad en un terreno muy resbaladizo, debido a las circunstancias en las que lo plantea.


___________________
(1) Meryl Streep había protagonizado anteriormente otra película, Enamorarse (Ulu Grosbard, 1984), junto a Robert de Niro, en la que se trataba igualmente el adulterio, en ese caso entre dos personas casadas.

Algunos enlaces sobre (in)fidelidad:
Estadísticas y hechos (inglés):


06 febrero 2010

Invictus - Clint Eastwood (2009)



Nos deja ver porqué Mandela es un estadista


El veterano director, productor y actor Clint Eastwood nos trae esta interesante, emotiva, aleccionadora y muy nominada película; que pareciera estar dirigida especialmente a nuestro país. O mejor dicho, a nuestros violentos e irrespetuosos “dirigentes”. Impecablemente actuada por Morgan Freeman y Matt Damon en los papeles principales, nos cuenta la historia de cómo un Estadista aplica una estrategia heterodoxa para coadyuvar a la unificación del pueblo de un país tan profundamente dividido como lo era Sudáfrica. Y por muy heterodoxa que sea, hay antecedentes de cambios radicales en otras sociedades que se han logrado también sin armas, sin violencia, sin ira y odios, sin resentimiento, sin el ojo por ojo, sin lenguaje escatológico y encendido contra una parte muy importante de la población: se lograron con el consenso y participación voluntaria de la población, con una intervención lo más pacífica posible, con estrategias inteligentes; tal como las transformaciones que dirigieran otros Estadistas de la talla de Ghandi o Gorbachov. Mandela transformó un país dividido en un país razonablemente monolítico. ¿Y qué mejor muestra del éxito de esa estrategia, que poner en vilo a un país para aupar a su selección bicolor, animándola a ganar una competencia deportiva de gran importancia, en donde los colores de la piel eran invisibles, y en donde reinaba el perdón sobre la revancha y una común esperanza en el porvenir?

Nada es más opuesto a este panorama que lo que actualmente ocurre en nuestro país, a 180 grados de estrategias que siquiera remeden a aquellas. La película de Eastwood nos recuerda tantas cosas aprendidas sobre estos temas de la concordia en una sociedad, del respeto por el otro, de buscar la armonía en un clima de sosiego. Y digo aprendidas porque ya de esto sabíamos, aunque siempre se pueden volver a pensar. Pero hay quienes ni siquiera lo entenderían aunque se lo mostrasen con un lenguaje tan sencillo como el de Invictus. Y ganan presidencias, aunque jamás ganarán conocimiento y sabiduría para hacer las cosas sin ocasionar un masivo e irreversible daño a los demás. ¡Gracias por recordárnoslo Clinton!


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas