La ley del Talión
El indio Andrés Mayta vive con su esposa Sabina en una isla del lago Titicaca. Son labriegos, si bien Andrés también pesca, y le venden su producción a un intermediario de nombre Rosendo Ramos, que es mestizo. Este, en una de sus visitas a la isla del Sol para hablar con Andrés, encuentra a Sabina sola, pues su esposo ha ido a la feria del pueblo. Rosendo la ultraja y la mata. Cuando Andrés llega, apenas la consigue con suficiente vida como para que ella le diga el nombre del responsable. En una junta con los hombres del pueblo, incluyendo el jerarca (el «jilacata»), para tratar lo acontecido, Andrés no cuenta la verdad: que él sabe quién la mató. No quiere arriesgarse a que no se haga justicia, y toma a esta por sus propias manos. Rosendo, al principio, está temeroso de que se haya denunciado el crimen o de que Andrés sepa algo. No ocurre nada durante un año. La vida sigue su rumbo sin sobresaltos, pero es porque Andrés está esperando el momento oportuno para cobrar venganza.