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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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24 septiembre 2021

El intermediario - Satyajit Ray (1975)


Imagen del póster en IMDb.

¿Cuánto pesa la luna?


Somnath (Pradip Mukherjee) es un joven recién graduado, perteneciente al estrato bajo, que se empeña en buscar un trabajo como asalariado. Presenta exámenes de oposición, envía su currículo a un sinnúmero de empresas y apenas logra un puñado de entrevistas en las que le interrogan sobre conocimientos que, la mayoría de ellos, nada tienen que ver con un trabajo, tal como el peso de la luna; sarcasmo que Satyajit Ray, director y guionista, se permite. Comenta sus desventuras con un amigo, Sukumar, de familia más pobre aún que la de Somnath. En ocasiones, busca guía en su padre (Satya Bandyopadhyay), que fue un empleado toda su vida; sin embargo, los tiempos han cambiado y no siempre los consejos del padre son adecuados.

Un día, pisa una cáscara de banana en la calle y se cae. La arrojó al suelo un viejo conocido, Bishuda (Utpal Dutt); este se disculpa y le ofrece un té. Somnath aprovecha para comentarle que anda en busca de trabajo y Bishuda le dice que él nunca buscó trabajo, que siempre trabajó para él (autónomo); que comenzó con pocas rupias y ahora, veinticuatro años después, tiene solvencia económica. Lo lleva a su oficina y le ofrece una cita al día siguiente para introducirlo en ese mundo. Es el mundo de los intermediarios: compras aquí, vendes allá y te quedas con una comisión. Poco a poco, Somnath atiende pedidos de papelería a gente conocida. También se gana unas rupias informando de una vieja casa inglesa al de la oficina vecina a la de Bishuda. Mientras tanto, su amigo Sukumar hizo un curso para ejercer de taxista.


Somnath Bannerjee. Imagen tomada de IMDb.


Otro día, mientras caminaba por la calle, entra en una fábrica de productos químicos y se hace de algunas muestras de blanqueador, que ofrecerá en una textilera. No sabe qué artimañas emplear para que este gran pedido resulte exitoso y llama a un «experto» en relaciones públicas, Natabar Mittir (Rabi Ghosh), que conoció a través del abogado de la oficina de Bishuda. Este sujeto se gana la vida vendiendo información y know how. Le cuenta que Goenka, el dueño de la textilera, se casó con la hija del dueño por interés, que ella es lisiada porque tuvo polio de niña, y que Goenka utiliza a las meretrices para calmar su apetito sexual. Prestos a ofrecerle una dama digna para acompañarlo un día en un hotel, visitan a una madama que Mittir conoce; pero el esposo de ella, que llegó embriagado, los expulsa de la casa. Van a un segundo sitio y la madre de la chica no quiere que atienda fuera de casa. En el tercer lugar sí hay una bella chica disponible, de nombre Juthika (Sudeshna). Pero Juthika es el nombre ficticio de Kauna, la hermana de Sukumar. Ella reniega reiteradamente del nombre Kauna.


El muro moral

Ante la imposibilidad de conseguir un trabajo como empleado (asalariado), Somnath sigue la recomendación de Bishuda y se lanza al mar de pirañas. Pero Somnath ha sido criado con estrictos códigos de conducta que le bloquean el ejercicio liberal de los negocios. Este es el mayor impedimento para el ejercicio libre que decidió seguir: el código moral. Lo tiene que demoler, como las viejas casas inglesas que derrumba el vecino de Bishuda; si no todo, al menos una parte. El clímax de este traumático derribo es haberse encontrado a la hermana de Sukumar en el ejercicio de la profesión más antigua del mundo. Él, con mayores escrúpulos que ella, le pide que se vaya, pero ella se centra en el ejercicio de su trabajo. Todo iba bien para Somnath, hasta que Mittir le explica que debe proveer a su cliente del producto; que, en este caso, es una chica. A partir de este punto, la atmósfera de la película se enturbia bajo la presión que cae sobre los hombros de Somnath para derribar el muro moral; ese mismo que parece que han inventado las clases dominantes para mantener a raya a los de abajo.

Se siente un alivio en la pesada atmósfera luego de que le aprobaran el pedido de blanqueador a Somnath. Tanto él como su padre y su hermana Kamala (Lily Chakravarty), que no sabían del detalle, respiran tranquilos. Pero el espectador queda con la reflexión pendiente para comentarla al salir de la sala de cine. Una buena película del cineasta indio Satyajit Ray; que manejó con maestría el crescendo en la tensión interna del personaje.

A pesar de que la película se centra en la juventud india de la década de los setenta, es vigente a día de hoy. Aquí y ahora, también en India. Eso es un síntoma patente de la incapacidad de los gobiernos para generar trabajo a sus ciudadanos; no de ofrecer salarios o puestos de trabajo; mas trabajo de verdad, productivo. La película de Ray nos dice que es posible una vida de autónomo si se hacen concesiones a los principios y a los valores morales; pero es claro que en esa poco alumbrada zona de penumbra, en la que entró Somnath, está la delgada línea que separa lo legal del delito.


Satyajit Ray (en la cámara) durante el rodaje.
Imagen tomada de IMDb.


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Artículo en Wikipedia en inglés:


09 julio 2021

El mundo de Apu - Satyajit Ray (1959)


Imagen del póster en IMDb.

Una boda accidental termina siendo un matrimonio.


También conocida como Apur Sansar (The world of Apu), es la tercera película de la célebre trilogía de Apu de Satyajit Ray. El joven Apurba Roy (Soumitra Chatterjee) es un estudiante que vive en una habitación rentada en Calcuta. Siempre viste con dhoti. Deja los estudios por falta de dinero; es tan pobre que lava la ropa cuando llueve. Está desempleado y sueña con escribir una novela y publicarla. Su amigo Pulu va a visitarlo y le invita a la boda de su prima, en un pueblo de la provincia. La hermosa adolescente, de nombre Aparna (Sharmila Tagore) se prepara para la boda vistiendo sus exóticos saris y se emperifolla con las joyas de la familia; pero el novio que le prometieron es un oligofrénico. La madre de ella se niega con vehemencia a la boda, pero el padre insiste en que debe casarse a la hora prevista de acuerdo con sus creencias, de lo contrario permanecerá soltera de por vida. La próxima hora adecuada es a las 10 de la noche. 

Pulu y los demás hombres persuaden a Apu para que se case con la chica. Él acepta a regañadientes, la niña no dice nada. ¿Bodas de sangre? No, él no la secuestra, ni siquiera la había visto en su vida. Fue un accidente; una unión entre dos desconocidos, como casi todas las bodas en India y en los países árabes. Cuando la lleva a su habitación en Calcuta, aún son dos extraños. Ella, poco a poco, con una paciencia que nadie sabe de dónde sale en una mujer tan joven, se va granjeando el cariño de Apu. Modosita al principio, diríase que sumisa, gana terreno en la relación y termina exigiendo pequeñas cosas a su esposo, con tal simpatía que él sonríe. Él le enseña a leer y a escribir. Y llegan a quererse. Cuando queda embarazada, los últimos meses los vivirá en la casa materna; le exige a Apu que le escriba dos veces por semana, si no dejará de hablarle. Durante el parto muere y Apu queda devastado. Una tristeza tal que no le dejará sonreír hasta mucho después. Se va, llevando consigo el manuscrito de la novela, que arrojará por un acantilado frente al mar. 

Deambulará por el mundo, trabajando o no, durante cinco largos años. Pulu llega un día a la casa de su tío; su tía ha fallecido, pero ahí está el niño de Aparna y de Apu, de nombre Kajal. El tío de Pulu, el abuelo de Kajal, dice que jamás el padre ha ido por ahí ni ha enviado dinero para criar al niño. Pulu busca a Apu, lo consigue en unas minas de carbón, y le hace caer en cuenta de las responsabilidades de un padre. Ahora Apu viste pantalones; le cuenta a su amigo que él ha enviado dinero y que no siente nada por su hijo; que por culpa de que el niño exista es que Aparna murió. Tiempo después, Apu se persona en la casa, se encariña con el niño (sin proponérselo) y lo convence de irse con él.


Imagen del póster en Filmaffinity.


Al igual que Pather Panchali, Apu Sansar nos muestra esa India pobre, que lucha contra los designios del destino y contra las dificultades de la vida, monzón incluido. Con tristezas, a veces con ira, pero también con alegría y con entrega. Cuando se topa con Pulu, después de años sin verse, el encuentro no puede ser más frío y distante. A pesar de ello, Pulu termina la tarea que fue a hacer; para ello se alimenta con la amistad que una vez hubo entre los dos. La depresión en la que cayó Apu por la muerte de su accidental —pero amada— esposa, la superó con el discurso de su amigo Pulu; después de lo cual fue a ver a su hijo. Esa capacidad de rectificación es la que se admira en esta triste historia. Triste, como es de esperarse que sea la mayoría de las historias de los habitantes de ese superpoblado país.

La fotografía es impecable, la actuación de Soumitra Chatterjee también. La joven Sharmila Tagore, a pesar de ser su primer trabajo en cine, lo hace bastante bien. Es probable que Ray la haya orientado. La música es de Ravi Shankar; esto no amerita comentario alguno. Otra gran película de Satyajit Ray (¿o habría que decir poema?); encuadrada en el movimiento que se denominó realismo social.


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Artículo en Wikipedia:


16 junio 2020

Charulata - Satyajit Ray (1964)


Imagen del póster en IMDb.

Razón vs. pasión.


India, finales del siglo XIX. Charulata Dasi (la hermosa Madhabi Mukherjee) es una devota esposa de la clase alta bengalí. Su esposo, Bhupati Dutta (Shailen Mukherjee), es un rico heredero que gasta buena parte de su dinero en la publicación de un periódico de temática política, El centinela. Ella pasa los días entre el dolce far niente y el dolce far qualcuna cosa. Borda, atiende la casa con primor junto con la servidumbre, y se aburre; mientras su esposo está ocupado sempiternamente con el periódico. Ellos se quieren, pero él le dedica muy poco tiempo a su esposa. Se da cuenta de la soledad de la que ella es víctima y trae a vivir con ellos al hermano de Charu, Umapada, y la esposa de este, Mandakini. Umapada lo ayuda en el periódico y Mandakini acompaña a Charu. Pero Manda es una mujer simple, mientras que Charulata es de intelecto inquieto. Entretanto, llega de visita Amal (Soumitra Chatterjee), un joven primo de Bhupati, poeta, vago y un tanto bohemio. 

El esposo de Charu le encomienda a su primo que evalúe el talento literario de Charu y que la guíe al respecto. Charu y Amal comparten su gusto por la literatura y alimentan una amistad inocente que pronto se convertirá en atracción personal, con posibilidades de ir más allá. Un día, Amal envía un ensayo a un periódico que publica escritores noveles y despierta los celos (literarios) en ella; que escribe de inmediato y envía un escrito a un periódico que no suele publicar a escritores noveles. El día que Bhupati celebra con sus amigos que en el Reino Unido han ganado las elecciones los liberales, Umapada saquea la caja fuerte (a la que Bhupati le confió su acceso), finalizando así de perpetrar su fraude a quien le dio trabajo y huye con su esposa, no sin antes destrozar la imprenta. Ahora Bhupati tendrá más tiempo para Charu. Amal se ha dado cuenta del enamoramiento progresivo de Charu. Ahora, sin la imprenta, está consciente de que él es una carga más en la casa y opta por aceptar el matrimonio con la hija de un pudiente de otra ciudad que le ofreció, junto con la chica, la posibilidad de ir a estudiar en Inglaterra. Más que ser una carga, prefiere no caer en la tentación del adulterio... Parte en silencio y deja una carta.

Charu y su esposo van unos días a la playa; ella le propone publicar el periódico en inglés los temas políticos, a cargo de él, y en bengalí otros temas, a cargo de ella. Esta idea le parece maravillosa a Bhupati. Al regreso a casa, una carta de Amal les espera. Él la lee y se la da a ella. Con un viento monzónico azotando la ventana, ella ve la carta y llora. Bhupati se asoma al cuarto y la ve llorando. Sale a pasear en carruaje, todo atribulado. Ella, en casa, se repone, rompe la carta y espera al marido mientras se pinta el bindi. Cuando llega, lo invita a entrar.


Fotograma del filme.


Otro filme en el que la dicotomía pasión y razón se enfrentan. En algunos vence la pasión, en otros la razón. En este, Amal decide irse para que la tentación no los haga sucumbir, a ella por amor y a él por pasión, pues ella es muy hermosa y sería muy difícil para un hombre negársele. Ante el discurso apologético sobre la honestidad, la lealtad y la amistad que Bhupati pronuncia cuando ha sido engañado vilmente por su cuñado (dice que más que familiar lo consideraba un amigo); Amal sabe que esa es la reacción sabia que debe seguir: sería clavarle una daga a su primo si llegase a acostarse con Charu.

Aparte de la historia de amor, hay temas que el filme rasguña. Costumbres, formas, incluso política: Bhupati es admirador de Ram Mohan Roy, un reformista indio del siglo XIX. Temas como el impuesto a la sal (gracias al cual Gandhi realizó la histórica marcha de la sal) son nombrados.

Conocida también como La esposa solitaria (The lonely wife), está basada en la novela Nastanirh (The broken nest, El nido roto), del escritor indio Rabindranath Tagore (primer premio nobel no europeo de literatura). Sin llegar a ser una obra maestra como Pather Panchali, es otra muestra de la maestría del cineasta Satyajit Ray. Tiene una cinematografía magnífica, buenas actuaciones, al igual que la ambientación, el vestuario y el maquillaje. Los saris de Charu son espectaculares. Puede parecer un poco lenta para el estándar actual porque, con independencia del estilo, refleja la forma de vida de Charulata; diferente sería si fuera la de su esposo, que tendría un ritmo más vertiginoso, tal como es el del periodismo. La música extradiegética es, en su mayoría, de cítara, muy adecuada y magnética. Excelente película. Quizás la favorita de Ray; es la película por la que él estaba más orgulloso, la que consideraba mejor acabada, más lograda.


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Artículo en Wikipedia (inglés):


07 marzo 2014

La canción del camino (Pather Panchali) - Satyajit Ray (1955)


Imagen del póster en IMDb.


La poesía de la pobreza o el neorrealismo indio


La India produce el doble número de películas que E.U.A., tantas como E.U.A., Japón y China juntos: unas 1.200 cintas anuales, ¡más de 3 por día![1]. En la última selección de Sight and Sound, los filmes indios seleccionados fueron todos de Satyajit Ray, tres de ellos en la selección de la crítica (las mejores 250 producciones) y uno solo en la selección de los directores, de los 100 mejores filmes: Pather Panchali (que significa «la canción del camino»), el cual figura en ambas listas. Sigue siendo la película india más emblemática del cine de ese importante país asiático, y Satyajit Ray el mayor exponente de él. Ante tal ingente cantidad de filmes, resaltar como el más destacado de ellos es algo más que laudable.

Esta cinta se realizó prácticamente con las uñas y unas pocas rupias (el equivalente a unos 30.000 USD), con actores desconocidos, aunque con buenos técnicos, la excelente música de Ravi Shankar, ícono de la música india y la dirección de un maestro del cine. El rodaje duró casi tres años. Ray incluso tuvo que vender las joyas de su familia para financiar la producción, pues los productores no estaban convencidos de la idea del film, no gustaban de mostrar la realidad de la pobreza en la India de entonces, probablemente igual a la de hoy; y menos del final no feliz. Pather Panchali ganó diversos premios y reconocimientos y aún es considerada, como apunté antes, la mejor película hindú. El celuloide original se quemó, de manera que lo que circula son copias y copias de esas copias.


Durga (niña) urgando en una vasija. La toma es
desde la vasija hacia su cara, similar al trunk shoot.
¿Es una vessel shoot o toma cántaro?


La trama consiste en la historia de una familia extremadamente pobre, que vive en una aldea de la región de Bengala a principios del siglo XX. El padre, Harihar Roy (Kanu Bannerjee), es un sacerdote con dotes de escritor, que no logra dar sustento a su familia. Incluso se ausenta durante meses para buscar dinero en otros parajes. La madre, Sarbojaya (Karuna Bannerjee), es ama de casa y trata de criar a sus hijos de la mejor manera posible, incluso inculcándoles valores morales positivos. Vive con ellos la hermana mayor de Harihar, Indir Thakrun (interpretada excelentemente por la veterana Chunibala Devi)[2], una anciana que a falta de recursos y capacidad para obtenerlos, vive de dádivas. Sarbojaya la trata casi siempre con displicencia, mostrando momentos de solidaridad seguidos de mezquindad, un comportamiento bipolar que emerge, básicamente, de las condiciones ambientales y sociales en las que los personajes están tristemente enclaustrados. Sarbojaya se queja reiteradamente con su esposo en relación con la situación económica de la familia y le recuerda que deben pagar las deudas. La hija, Durga (Uma Dasgupta)[3], es una niña traviesa que posteriormente, ya de adolescente, sigue siéndolo. Como todos, debe ayudar con los quehaceres de la casa. Ante la boda de una vecina contemporánea, Durga sueña con una hermosa boda. Por último, el hijo menor, Apurba (Subir Bannerjee)[3], es un niño como todos, que mezcla el juego con el deber de ir a la escuela y con la necesaria ayuda en los quehaceres de la casa, los cuales no son precisamente de su agrado. Ray continuaría, ya con financiamiento del gobierno, filmando la vida de Apurba (o Apu) en lo que se conoce como la trilogía de Apu. Pather Panchali tiene algunos elementos autobiográficos.


Satyajit Ray


La vida transcurre en medio de los tropiezos comunes a su estrato social: una constante lucha por la supervivencia, intentando mantener la virtud —a pesar de que la virtud y los valores positivos pueden acrecentar las dificultades— y acotada por una naturaleza que da vida con la misma facilidad con la que la quita. La anciana, prácticamente desterrada, muere en un camino. Cuando los niños la ven, sienten en carne propia la presencia y la verdad de la muerte. El punto de quiebre de la película ocurre estando Harihar ausente, cuando llega el monzón, culpable de que Durga se enferme gravemente y también de la destrucción de la casa de la familia Roy. Al regreso del padre, este se entera de las malas nuevas y colapsa junto a su esposa. Se observa a Apu vistiéndose a la usanza de los adultos, como si sintiese que a partir de ahora le tocase a él jugar un rol de persona mayor. Finalmente, emigran a Benarés en busca de un futuro mejor, intentando dejar atrás sus desdichas y sus muertos. La narración es totalmente lineal y hace uso de algunas elipsis de gran duración (años) y fundidos entre escenas. La fotografía en blanco y negro es soberbia y muy adecuada al ambiente de paupérrima pobreza. Debido a que quedan solo copias, las calidades visual y sonora del filme no son las mejores.


Durga, alcahueta de su tía, siempre le provee
de guayabas que roba del patio de los vecinos.


Satyajit Ray muestra el estado de pobreza de un pueblo noble que, por designios no bien claros, naufraga en dicha pobreza sin esperanza alguna de llegar a buen puerto. El entorno juega contra ellos básicamente a través de las condiciones sociales y económicas; incluso la naturaleza, utilizando como arma el monzón, se ensaña de igual manera. El lirismo con el que está impregnada esta película es patente en las escenas de la anciana Indir, que con la firmeza que impone la supervivencia y el velo de ternura para esconderla, intenta —a veces infructuosamente— llevarse bien con su cuñada. Su clímax se alcanza en la inolvidable escena de Durga y Apu atravesando un campo de flores de kash para ver pasar el tren. Los niños se maravillan de tan sorprendente ingenio, tal como los habitantes de Macondo cuando Melquíades les hizo conocer el hielo.


Durga y Apu se aprestan para ver pasar el tren.
Memorable escena.


A pesar de la poesía intrínseca que envuelve la historia, lo cierto es que las condiciones de vida en la que se encuentran sus personajes son muy tristes y se magnifican con la predecible muerte de la anciana, pero más aún con el infortunio de la joven y vital Durga. Un cruel caso que avala la Ley de Murphy. Esas condiciones de vida quizás sean exóticas para los habitantes de los países donde se vive decentemente, pero es la dura realidad para, al menos, la mitad de los humanos[4]. Esto le hace pensar a uno que, si bien es cierto que todos los pobladores comparten la culpa de tan abyecta «calidad de vida», son los gobiernos[5] los culpables en primera instancia de que ello ocurra, pues es deber de un gobierno regular las relaciones entre todos los estamentos de un Estado, entendiendo este por la suma de los elementos constitutivos de un país o de un cuerpo social, desde la geografía y los recursos del sitio hasta las instituciones y estratos sociales que conforman dicho Estado.

A estas alturas del siglo XXI, cuando la humanidad lleva milenios «evolucionando», no se entiende cómo hay gente que ostentando cargos de poder, desde los cuales podrían cambiar realidades, caen en la mediocridad de argumentar que los pobres hacen falta para continuar en el poder, mientras ellos se enriquecen impunemente, obviamente a través del robo. Son tan mediocres que, en lugar de buscar la trascendencia histórica, solo piensan en su beneficio material temporal. Eso es, prácticamente, odiar al país. Por otra parte, no falta gente que merece ser pobre porque no hace nada de motu proprio para salir de esa pobreza, ni aprovecha las ayudas de las que es beneficiario. Tal como se lo reclamó Pericles a los atenienses hace más de dos milenios[6]. La inserción de los desmotivados en la vía de la autonomía y la autorrealización —o, al menos, intentar su inserción— es deber del Estado, pues es el que tiene más posibilidades de hacerlo, por medio de la educación como herramienta fundamental[7] y del acceso a otros bienes (tangibles y no tangibles) que coadyuven a ese proceso: buena alimentación, vivienda, salud, seguridad, trabajo, entretenimiento, etcétera.

Lírica y poesía conjugadas con la despiadada realidad son la constante de esta película, opera prima de Satyajit Ray. Las idílicas imágenes de este filme dan cuenta del afecto del realizador por los desposeídos, afecto que se materializa con esta grandiosa película que, más allá de otras consideraciones, es el clamor por un mínimo de dignidad para los pobres. Solo eso. Está de más señalar que es indispensable en la colección de películas vistas de cualquier cinéfilo.


Durga

Apu, disfrazándose de príncipe
luego de ver una obra teatral.


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[1] India es el primer productor de cine del mundo. Véanse las estadísticas en la entrada de este blog Cine de aquí y de allá.
[2] La actriz por entonces ya contaba con 80 años y estaba retirada; esta fue su última actuación.
[3] Fue la única actuación en cine de los jóvenes Dasgupta y Bannerjee.
[4] En 2005, el 50% de la población mundial vivía con menos de 2,5 USD al día y 80% con menos de 10 USD al día. Véase:
http://www.globalissues.org/article/26/poverty-facts-and-stats
[5] Por extensión, toda la clase dirigente, conformada por el gobierno, las instituciones públicas y privadas y todos los individuos cuya acción es capaz de catalizar cambios sociales, políticos o económicos.
[6] Les dijo algo así: "...y en cuanto a la pobreza, para nadie constituye una vergüenza ser pobre, pero sí el no esforzarse por evitarlo". Véase:
http://es.wikipedia.org/wiki/Discurso_fúnebre_de_Pericles.
[7] No refiere solo a la instrucción —instrumental— para que el individuo obtenga conocimientos que le permitan realizar labores con las que ganarse la vida, sino también la educación en valores, como la que antaño se proporcionaba (en Venezuela) con la materia de bachillerato —hoy inexistente— cuyo nombre era Formación social moral y cívica, que el Estado endosó a la —muchas veces disfuncional— familia. Hoy se evidencia el craso error que fue ese endoso.

Comentarios en otros sitios:
Crítica negativa de Bosley Crowther:
François Truffaut tampoco le gustó el filme, ver:


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

Las 10 + proyectadas