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Este blog no es de crítica especializada ni académica, solo de comentarios «al dente» de un espectador común.

Advertencia: destripe.

Algunos comentarios hacen referencia a momentos claves del argumento o al desenlace de este (destripe, spoilers).
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24 diciembre 2021

Rebeca - Alfred Hitchcock (1940)


Imagen del póster en IMDb.

La cenicienta de Alfred Hitchcock.


La película ganadora del Óscar como la mejor del año 1940 abre con la voz en off de la segunda esposa de Maxim de Winter (Laurence Olivier) relatando un sueño en el que ella (Joan Fontaine) entra de nuevo a la mansión de Manderley. Luego de ver el brumoso bosque en el que está inmerso el que fue su hogar por corto tiempo, comienza un flashback que se desarrolla a lo largo del resto del filme.


Las señoras de Winter y Danvers. 
Protagonista y antagonista.


El millonario Maxim conoce a la hermosa joven en Montecarlo, siendo la criada de una jovial norteamericana, la señorita van Hooper (Florence Bates). Ya instalada en la gran casa de Manderley, la nueva señora de Winter, inexperta, ingenua y humilde, siente que la opresión del ambiente sofisticado la envuelve y anula. En particular, la persigue la sombra de la primera mujer de Maxim, Rebeca, cuya presencia aún es evocada por el personal de servicio de la mansión y por todos cuantos la conocieron, que hablan de ella como si se tratara de una diosa. Rebeca era hermosa, sofisticada, elegante, de buen gusto. Era, al parecer, un dechado de virtudes. Tal parece que fuese la antítesis de la nueva señora de Winter. La servidumbre es dirigida por la señora Danvers (Judith Anderson), el perfecto antagonista para la mojigata nueva señora de Winter. Danvers es sigilosa como un gato, intrigante, mal intencionada, y adoraba a Rebeca; un amor que le profesaba que —si no fuese por la censura de la época— con seguridad Hitchcock la hubiera descrito como lesbiana.


La hermosa señora de Winter (Jean Fontaine) muy
entusiasmada con el traje que le recomendó, con toda
mala intención, la señora Danvers para el baile.


A pesar de las trampas en que la señora Danvers hace caer a la nueva ama de la mansión, la joven se sobrepone por su amor, su sinceridad y honestidad para con Maxim; cosa que él aprecia sobremanera. No será sin antes hacerle frente a la vil jefa de la servidumbre y dejar por sentado que «ahora la señora de Winter soy yo», para sepultar a Rebeca en el pasado, donde debe estar, por muy refinada que haya sido. Por añadidura, y contrario a lo que creía la nueva señora de Winter, Maxim no quería a Rebeca; pero a ella sí la ama. Un argumento más detallado se puede leer en este enlace. El extenso y detallado artículo de Wikipedia sobre este filme es tan completo que poco más podría decirse sobre esta película. Intentaré apuntar algunos detalles que —quizás— no estén en el tan profuso escrito.

1. La comunicación. Ya en Romeo y Julieta, la tragedia romántica por excelencia, llevada al cine magistralmente por Franco Zefirelli en 1968, la comunicación a destiempo ocasionó el fatal desenlace por todos conocido. En Rebeca, la falta de comunicación también trae consecuencias funestas a sus personajes. Claro, sin esos desencuentros comunicacionales no habría el guion de ambas obras. De manera que el espectador tiene que hacer un paréntesis que quedará en blanco en lo que respecta a la transmisión de información entre los personajes que pudiera desencadenar otras consecuencias distintas.


Todo en Manderley intimidó a la joven señora de Winter.
Pero lo que más fue el fantasma de Rebeca y su custodio, 
la señora Danvers.


2. Personajes. Los roles de Maxim y de la nueva señora de Winter, a cargo del gran actor Laurence Olivier y de Joan Fontaine, fueron interpretados de manera correcta. La joven Fontaine hace gala de una chica cándida (no se sabe a ciencia cierta si por ser en realidad cándida o porque le imprimió ese imprescindible carácter al personaje) que le va como anillo al dedo al personaje interpretado. Pero la actuación que sobresale es la de Judith Anderson, verdadera alma del filme; su villana es legendaria en el séptimo arte y fue la antagonista por antonomasia de la ingenua Cenicienta de Hitchcock. 

3. La intriga. Los personajes, tal como en la vida real, actúan de acuerdo a un objetivo que persiguen. ¿Qué objetivo movía a la señora Danvers? ¿El poder, el amor por Maxim, la humillación de la advenediza nueva pareja de Maxim, el amor por Rebeca? Hitchcock no responde a esta pregunta; deja la respuesta para el espectador.


La insegura señora de Winter con su esposo, el inexpresivo y
volátil Maxim. Joan Fontaine realizó una buena interpretación.


4. Las apariencias engañan. La nueva señora de Manderley asume que está en desventaja respecto a su anterior predecesora, la refinada Rebeca, por tener maneras más simples y toscas para desempeñarse. Maxim aprecia precisamente esto en ella (pero no se lo dijo nunca, punto número 1); sin embargo, él le advirtió, cuando llegaron a la mansión, que fuera ella misma, sin imposturas. Tardó lo suyo en darse cuenta de que siendo ella misma podría ocupar el lugar preeminente que merecía. Son varias lecciones que Rebeca nos deja.


Pero la más sobresaliente fue la de Judith Anderson
en el papel de la maquiavélica señora Danvers.


Solo Hitchcock, y un puñado de cineastas más, puede hacer una película cuyo título sea el del personaje que jamás figura en el filme. Esto es maestría. Rebeca es un film imprescindible dentro de la extensa y excelente cinematografía de Hitchcock.


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Rebeca; Rebecca; Rebeca, una mujer inolvidable.
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Artículo muy completo en Wikipedia:
Artículo en Wikipedia en inglés:


12 marzo 2021

Vértigo – Alfred Hitchcock (1958)


Imágen del póster en IMDb.

El arte de la manipulación de la expectativa.


John "Scottie" Ferguson (James Stewart) es un detective que sufre de acrofobia. Como consecuencia de un accidente en el que muere un compañero de trabajo, y en el que esta patología tuvo algo que ver, Scottie renuncia a la policía. Al comienzo de su jubilación forzada recibe la llamada de Gavin Elster (Tom Helmore), un viejo amigo de la universidad, para ofrecerle un trabajo: vigilar a su esposa. Gavin asegura que su esposa Madeleine (la bellísima Kim Novak), está poseída por el espíritu de su bisabuela, Carlota Valdés, pues en ocasiones tiene un extraño comportamiento y «ella no es ella». Debido a que la bisabuela se suicidó, Gavin contrata a Scottie para que la vigile y así evitar que se suicide, si es que está en su mente hacer eso. Pero las cosas no son y no salen como Scottie espera. Y menos aún como espera el espectador.


El suspense

Debo advertirle al lector que no la ha visto, que se abstenga de conocer el argumento hasta tanto vea la película, pues todas las películas de Alfred Hitchcock tienen como protagonista estelar el suspense (no es gratuito que se le etiquete a Hitchcock como «el maestro del suspense»). Ahí está lo atrayente y maravilloso de sus películas: la trama es impredecible y esa impredecibilidad es la miel y el alma de ellas, es lo que deja al espectador sujeto a la butaca hasta los créditos finales. Si, pese a la advertencia, quiere conocer el argumento, hay una lista de enlaces a sitios donde se presentan resúmenes o el argumento detallado (referencias 1 a 4).


Fotograma de la cinta en el que figura Kim Novak.


Lo mejor de lo mejor

A pesar de ser una película impecable, una de las mejores de Hitchcock, si no la mejor, presenta algunas incoherencias que la referencia (2) enumera. No constituyen, sin embargo, inconvenientes que dificulten su visionado o mermen su calidad cinematográfica. Este filme está considerado uno de los mejores del cine. De hecho, fue el más votado en la última encuesta de Sight&Sound(5); es decir, hoy está considerado como el mejor filme de la historia del cine(8). Esta clasificación no puede entenderse de manera cerrada, taxativa. Cualquiera de los diez o veinte mejores filmes de la historia del cine son igual de buenos. Cuando se trata del más alto nivel de calidad, es muy difícil establecer lo mejor entre los mejores; basta con conocer los mejores. Esto aplica para la música, la pintura, el arte en general, incluso la ciencia y la técnica. ¿Quién puede asegurar que Velásquez es «mejor pintor», o no, que Rembrandt, Botticelli o Picasso; o que la Novena Sinfonía de Beethoven es «mejor», o no, que La Flauta Mágica de Mozart o Las Cuatro Estaciones de Vivaldi? Vértigo obtuvo mejor calificación entre los encuestados en esta ocasión, eso es todo. En otras encuestas anteriores de la misma Sight&Sound ganaron otros filmes.


¿De qué va?

Escribir sobre esta película es como llover sobre mojado. Hay infinidad de artículos (que no infinitos) en internet y fuera de la red sobre ella. ¿De qué va? Va de varias cosas; pues, para colmo, son dos películas en una; la primera parte es independiente de la segunda, si bien ambas se articulan en los personajes que interpreta Kim Novak y en el hecho de que Scottie figura en toda la cinta.

El filme tiene a la intriga (o el suspense), como estructura o entramado de la historia. ¿De qué va? Va de romance (Scottie se enamora de Madeleine y ella de él); de falsos positivos (Madeleine Elster es y no es Madeleine Elster); de reencarnación y espiritismo (Madeleine se supone poseída por el espíritu de Carlota Valdés y aparecen «pruebas» de ello); de homicidio (el esposo de la verdadera Madeleine comete homicidio); de engaños (la trama que urde Galvin Elster, esposo de Madeleine, para esconder el homicidio utilizando la acrofobia de su amigo Scottie es un engaño); de necrofilia y obsesión fetichista (Scottie quiere que su nueva pareja, Judy Barton, muy parecida a Madeleine, luzca idéntica a Madeleine, al punto de obsesionarse por ello). Todos estos temas que toca o roza el filme se pueden ahondar en los numerosos artículos que sobre ella hay en la red. En las referencias 1 a 4, 6 y 7 se indican los enlaces a algunos de esos artículos.

Al ser una película tan célebre y tener ya muchos años de realizada, la han diseccionado al extremo; quizás hasta le achaquen tópicos que Hitchcock jamás pretendió tocar, pero la historia (como casi todas las historias) da para eso y para mucho más.

Una de las cosas que el espectador se da cuenta al verla más de una vez es lo que refiere a la expectación, o expectativa. Porque... las películas de Hitchcock no pierden el encanto cuando se han visto una sola vez; se pueden ver varias veces, a pesar de que ya uno sabe quién es el asesino. Solo por ver a Grace Kelly, o a Doris Day, o a Kim Novak, o a Ingrid Bergman, o a Vera Miles...; solo por verlas en su momento de máxima belleza es motivo suficiente para ver las películas.

Pero volvamos a lo de la expectativa.

Suspense:
1. m. Expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso, especialmente en una película cinematográfica, una obra teatral o un relato.

Expectación:
1. f. Espera, generalmente curiosa o tensa, de un acontecimiento que interesa o importa.
2. f. Contemplación de lo que se expone o muestra al público.

Expectativa:
1. f. Esperanza de realizar o conseguir algo.
2. f. Posibilidad razonable de que algo suceda.

a la expectativa
1. loc. adv. Sin actuar ni tomar una determinación hasta ver qué sucede.

Felizmente, a diferencia de la expectación eterna a la que, según Mayz Vallenilla(9), estamos sujetos los latinoamericanos, la expectación en el cine no va más allá del tiempo que dura la película. Dos horas en el caso de Vértigo. La espera a la que refiere Mayz Vallenilla es la espera, a nivel de la sociedad, de lo que pueda acontecer; es una espera para conocer qué va a pasar y cuándo va a pasar; una espera que se acicata en la imposibilidad aceptada (falsa o verdadera) de que podemos cambiar el devenir, de que el sino depende de un demiurgo exógeno que, de acuerdo a su buena —o mala— voluntad, decidirá lo que la sociedad como un todo transitará. Es una espera que causa neurosis en el colectivo, es el sentirse sumergido por siempre en el mar de la incertidumbre. Venezuela lleva más de veinte años en eso. Cuba más de sesenta. Y todos llevan muchos años en eso.

La espera por las sorpresas que nos deparará la historia de cualquiera de las obras de Hitchcock es una espera por conocer una resolución o desenlace que sabemos que vamos a conocer y que nos dejará maravillados, es una espera que tiene solo la incertidumbre de cuándo va a ocurrir, pero que sabemos a priori que va a ocurrir. También sabemos que se trata de un crimen y que se conocerán los responsables y que conoceremos las causas. A pesar de conocer muchos datos, quedamos siempre atónitos y encantados al final de la película; nuestro natural temor a lo desconocido se reconfigura por nuestra —también natural— curiosidad por conocer. Hitchcock se aprovecha de esto y también de cierto morbo implícito en la naturaleza humana, el deseo de conocer los detalles de las desgracias. Los periodistas también conocen muy bien de esto, por eso la mayoría de las noticias son desgraciadas; poco venden las noticias de que las cosas andan bien y la gente es feliz. En Vértigo, el director nos proporciona dos películas en una, dos ocasiones de maravillarnos, y entre ellas muchos momentos de intriga y desasosiego. Hay que ser un maestro para lograr eso.

En adición al suspenso, Hitchcock inquiere en la mente humana, en especial en los comportamientos anormales. Esta inquisición alcanza su máxima expresión en Vértigo y en Psicosis (por cierto, mejor valorada en IMDb que Vértigo, al momento de escribir esto); aunque se puede apreciar en toda su filmografía.

Alfred Hitchcock es considerado uno de los mejores directores del cinema y Vértigo una de sus mejores películas. Detallista al máximo, exigente con el personal que trabajaba en sus filmes, logró destacar en dos etapas: la inglesa, con cintas en blanco y negro; y la norteamericana, en la cual volvió a realizar muchas de sus anteriores películas en color. Vértigo tiene todos los ingredientes de una gran película: la fotografía, la música, el guión (el que destaca sobremanera), la dirección, la ambientación y la actuación. Sorpresivamente, ha encabezado la lista de las mejores películas escogidas por la crítica en la más reciente encuesta de Sight & Sound (véase el artículo 7 años de buen cine, en este mismo blog, o este enlace, en inglés). No quisiera dejar de mencionar que la dirección de actores de Hitchcock (diga lo que se diga al respecto) logró que una actriz como la hermosa Kim Novak (que no es una actriz del calibre de Katherine Hepburn o de Meryl Streep) interpretara de manera brillante dos papeles distintos en el mismo filme. Asombroso.


Fotograma de la película en el que figura Kim Novak.


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Argumento:
(2) http://pensarencine.blogspot.com/2012/11/vertigo-dirigida-por-alfred-hitchcock.html
(en el que se enumeran algunas inconsistencias del filme y se detalla el argumento).
(3) http://en.wikipedia.org/wiki/Vertigo_(film) (completo, en inglés).
(4) http://www.filmsite.org/vert.html (en inglés, con diálogos y descripciones, como si fuese el guion).
(5) Las 10 primeras resultaron ser: Vértigo; El ciudadano Kane; Cuentos de Tokio; La regla del juego; Amanecer; 2001: una odisea espacial; Centauros del desierto; Un hombre con una cámara; La pasión de Juana de Arco; 8-1/2. Como las listas de restaurantes o de automóviles o de cualesquiera otras cosas, cambia con el tiempo. Películas que estaban entre las 10 mejores ahora figuran devaluadas y viceversa. Es una guía subjetiva. Las 100 mejores películas son todas casi igual de buenas. Incluso las 1000 mejores de entre las centenares de miles (quizás millones) que se han hecho.
(6) Comentarios en otros sitios:
(7) Comentarios en inglés:
(8) Reseñas noticiosas sobre su selección como mejor filme:
(9) El problema de América, ensayo de Ernesto Mayz Vallenilla, en el que diserta sobre la expectación en el hombre americano.


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21 junio 2013

Encadenados – Alfred Hitchcock (1946)



¿Qué puede dar esta suma: Ingrid Bergman + Alfred Hitchcock + Cary Grant?


Esta célebre película de Alfred Hitchcock está protagonizada nada menos que por la pareja Ingrid Bergman y Cary Grant en la cúspide de sus carreras. Hitchcock siempre prefirió grandes estrellas en los roles principales de sus películas. Alicia (Ingrid Bergman), hija de un espía nazi que es encarcelado, es seleccionada para un trabajo como espía: infiltrarse en una organización nazi con base en Brasil. Es ésta su primera misión y debe entablar amistad con un viejo pretendiente de ella, Alexander Sebastian (Claude Rains), a objeto de extraer información de sus actividades, contrarias al país al cual pertenece la agencia para la que ella trabaja (USA). Su contacto con la agencia es Devlin (Cary Grant), del que se enamora y es correspondida. Pero el espiado le propone matrimonio y, por el bien de la misión, ella debe aceptar. Luego de obtener valiosa información es descubierta por Alexander, por lo que él y su madre la neutralizan envenenándola poco a poco. Cuando Devlin, tras varios días de intentar infructuosamente contactarla, va a verla, la rescata de las garras de Sebastian, su madre y sus amigos maleantes.

Encadenados (Notorious) tiene todos los elementos típicos de la excepcional filmografía de Hitchcock: trama de suspense, aderezada con toques de humor, amor, traición, y una realización cinematográfica de primera línea, impecable, y con elementos fílmicos novedosos, inmortalizados en algunas escenas de especial mérito. Esta película es muy apreciada por el público, no solo por el inconfundible sello de su realizador, también por la pareja que la estelarizó, que eran grandes actores, e ídolos de Hollywood en ese tiempo, como hoy pueden ser Angelina Jolie y Brad Pitt, por ejemplo. Adicionalmente a lo galán que era Cary Grant y a la extraordinaria belleza de Ingrid Bergman, había cierta “química” entre ellos, que le agregaba calidad a la obra. Esa sinergia entre los actores permite mejor y mayor fluidez al momento de filmar, hace más eficiente ese trabajo y se nota en las actuaciones. A la perfección de Hitchcock filmando hay que añadirle ese componente, resultando una obra excelente.

El cine de Hitchcock no es un cine de autor en el sentido clásico de la palabra, y no ofrece elementos filosóficos relevantes. No son las propuestas de este director. Él se centra en la manufactura de un producto de primera calidad en lo que concierne al hecho cinematográfico en sí. Sus películas atrapan al espectador de principio a fin, y todas cuentan con un desenlace sorprendente. Es toda una experiencia saborear sus filmes. En este podemos reconocer que se elevan superficialmente, por sobre la trama de espionaje y romance, el tema del aprovechamiento de las personas. La organización que contrata a Alicia (supuestamente sería la CIA), obtiene un beneficio debido a cierta deuda moral de ella hacia la agencia: la culpabilidad de su padre. El sacrificio será tal que deberá casarse con su objetivo, pese a que ama a Devlin. Otro aspecto interesante de resaltar es la dependencia umbilical (prácticamente sumisión) que tiene el malo de Sebastian de su madre, mujer aún más mala que él.

Un genuino filme de Hitchcock que, al igual que todas sus otras producciones, es gratificante ver. Porque el buen cine, aunque no tenga elementos "profundos" para reflexión, o grandes temas filosóficos, se disfruta por lo que es: por ser buen cine.


Proyecto El chico

En 2007 realizamos un proyecto en ambiente Web 2.0: traducir la película -en dominio público- El Chico, de Charlie Chaplin (1921), a diversas lenguas. Inicialmente en Google Video se tradujo a 26 lenguas, 4 de ellas por humanos: 3 por colaboradores de Portugal, Francia e Italia, y el autor de este blog. Las demás lenguas se tradujeron vía traductores online, la mayoría a través de Translate Google. Ahora la película está en YouTube, con intertítulos en 12 lenguas. Más información sobre este proyecto en este enlace. Ver la película en YouTube.

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